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La Diócesis se vuelca con la III Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores

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Esta Jornada nos recuerda que el proyecto de Dios es un proyecto de amor que pone en comunicación a todas las generaciones.

Mª del Mar Manuz, Directora del Secretariado de Personas Mayores de la Diócesis reflexiona sobre esta III Jornada Mundial de Abuelos y Mayores.

La Jornada invita a plantearnos la pregunta interior de qué hacemos por las personas mayores, de si pensamos en ellas, y a la vez nos mueve a querer saber más de ellas, a aprender con ellas y a traer a nuestros corazones la voluntad de contribuir a que vivan con plenitud cristiana esta etapa de su vida. Para ayudar en este doble movimiento, de escucha y de reflexión transformadora, el Secretariado ofrecerá el testimonio de vida y fe de dos cristianos mayores. Conviene escucharlos con disposición evangélica y meditar sobre todo lo que nos dicen.

¿Cuál es el mensaje principal de la celebración de esta Jornada?

El lema de esta Jornada es “Su misericordia se extiende de generación en generación” (Lc 1,50), un versículo del Magníficat, ese bellísimo canto que brota espontáneo del joven corazón de María, llena de poesía de Dios. Tenemos que cerrar los ojos y situarnos en la escena del Evangelio: Dios ha elegido para actuar a dos mujeres, ambas llenas de amor y fidelidad, de asombro inteligente y de fe humilde y valiente. Están las dos embarazadas, y mientras una es joven, la otra es ya mayor, pero ninguna se encierra en sí misma para vivir cada una lo suyo, sino que las dos se buscan y se encuentran, se abrazan, se apoyan, se unen y comparten el misterio que ha tocado sus vidas y la esperanza creciendo en sus entrañas. Las dos mujeres son sensibles al amor de Dios y se hacen conductoras suyas, para que la misericordia divina se extienda de generación en generación.

La presencia y la participación de las personas mayores es valiosa y no puede descartarse; tanto la Iglesia como la sociedad las necesitan.

¿Cuál es la necesidad de hoy de acompañamiento a nuestros mayores?

Al haberse alargado bastante la esperanza de vida, hoy las llamadas tercera y cuarta edad pueden abarcar varias décadas de nuestra vida, aproximadamente un tercio. En un período tan amplio de tiempo, las circunstancias y variables que pueden darse pueden ser muy diferentes de una persona mayor a otra. Algunas personas mayores, no todas, tienen necesidades materiales de asistencia, pero el ser humano no es sólo materia, cuerpo. También su alma tiene necesidades, y esto sí que es común a toda persona. Pastoralmente, se trata de profundizar en la perspectiva específica de la persona en esta etapa de la vida.

Las personas mayores tienen a su vez también mucho que ofrecer a la Iglesia y a la sociedad en general, a través de su experiencia, su sabiduría de vida y el testimonio de su sensibilidad espiritual y de su fe. La vejez tiene una misión que cumplir en el proceso de madurez de la humanidad. Las personas de más edad son las raíces de la comunidad, sin ellas no hay arraigo frente a los temporales de la manipulación, ni alimento para una vida verdaderamente buena.

¿Qué tiene planteado el Secretariado diocesano para estos días?

El Secretariado ha difundido materiales de apoyo, donde se propone:

  • Primero, que la celebración del domingo 23 de julio se prepare con el espíritu de diálogo espiritual entre jóvenes y mayores que busca esta edición de la Jornada Mundial de los Abuelos y Mayores.
  • Segundo, que la celebración sea llevada a la vida personal de cada uno; en este sentido se hace una propuesta muy concreta, que es visitar a un anciano, especialmente si está solo (una de las posibilidades para obtener la Indulgencia Plenaria concedida con ocasión de la Jornada).

Además, el Secretariado propone a las parroquias y comunidades eclesiales aprovechar esta Jornada para agradecer al mayor todo lo que ha hecho y sigue haciendo por la Iglesia y la sociedad. Y un gesto significativo de esta intención sería, por ejemplo, colaborar finalizando la eucaristía del domingo 23 de julio con un sencillo homenaje a las personas mayores, eligiendo a algunos feligreses que hayan destacado de alguna forma en la vida eclesial de la parroquia o la comunidad.

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Semblanza de D. Ignacio Mantilla de los Ríos, histórico párroco de la Victoria

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El sacerdote diocesano D. Ignacio Mantilla de los Ríos falleció el lunes 17 de julio a la edad de 90 años. El velatorio tuvo lugar, desde las 21.00 horas, en una capilla de la Basílica de Santa María de la Victoria. El santuario acogió también, el martes 18 de julio, a las 17.30 horas, su Misa corpore insepulto.

Nacido en Antequera en 1933, D. Ignacio comenzó su ministerio pastoral como ecónomo en Istán. Posteriormente, llegó a la capital, siendo destinado como vicario parroquial de San José durante cinco años. De 1965 a 1976 sirvió en Vélez-Málaga. Primero, como vicario parroquial en San Juan y, posteriormente, como ecónomo de Santa María. De vuelta a Málaga, fue vicario parroquial del Corpus Christi hasta 1987, año en el que comenzó su histórico servicio a la Parroquia y Real Santuario de Santa María de la Victoria. Primero como vicario parroquial y, finalmente, como párroco hasta el año 2009. Durante este tiempo, compatibilizó su encargo algunos años con el de vicario parroquial de San Lázaro, consiliario del Secretariado de Pastoral Familiar y miembro del Consejo Pastoral Diocesano. De 2009 a 2014 fue rector del Santuario de la patrona. También fue profesor de Religión en el I.S.M. Sierra Bermeja, en el colegio Menor Mediterráneo y en el Instituto de Enseñanzas Medias de Vélez-Málaga. El año 2019 fue distinguido con la medalla de oro de la Hermandad de Santa María de la Victoria de la que fue director espiritual. 

El sacerdote José Emilio Cabra escribe de él la siguiente semblanza:

«Acabamos de celebrar la eucaristía en el mismo altar donde Ignacio la ha presidido tantas veces. Cada vez que nos reunimos alrededor del altar, damos gracias a Dios por la vida, por la fe. Sobre todo, damos gracias al Padre por habernos entregado a su Hijo Jesucristo. Esta tarde hemos agradecido la vida de nuestro amigo Ignacio.

Una vida larga y sin duda fecunda, que comenzó allá por 1933, en Antequera, en la familia de Carlos y María Jesús. Ignacio nació el cuarto de doce hijos. No faltarían, seguro, las travesuras en una chiquillería tan numerosa. Quieren para él un buen colegio y lo envían a Málaga, a los jesuitas del Palo. En los proyectos del muchacho Ignacio se cruzará un sacerdote joven, don José Sánchez Platero, que ha removido la pastoral vocacional desde que ha llegado a Antequera. Y también remueve el corazón de Ignacio. El ejemplo de don José lo marca, e Ignacio ingresa en el Seminario con dieciocho años.

No le resultaron fáciles los primeros momentos de Seminario. Ignacio era, para aquellos tiempos, una «vocación tardía». Sus compañeros llevaban por las galerías de don Manuel González desde chiquillos y estaban habituados a la sotana y al breviario. No era el entorno natural de Ignacio. Pero siempre mantendrá un cariño entrañable por el Seminario.

Se ordena el veintiuno de septiembre del cincuenta y siete. Tampoco le resultó sencillo su primer destino, Istán («Istán de los Montes», decía él, como para darle empaque). Aquellos pueblos de los años cincuenta eran bien distintos del mundo en que el joven cura se había movido hasta entonces. Recordaba con frecuencia, como grabadas a fuego, las palabras de su padre cuando lo enviaron a Istán: «Lo vas a pasar muy mal, pero te va a venir muy bien». Confirmaba Ignacio: «Y lo pasé muy mal, pero me vino muy bien». Y sumaba, cómo no, algunas anécdotas simpáticas de aquellos años.

En 1960, Carranque. Y en septiembre de 1962 es enviado a Venezuela, al Seminario de Cumaná. Otro salto a tierra nueva, otro salto de su mundo anterior, del que guarda y comparte recuerdos. El equipo del Seminario lo componen José García Rosado, José Pulido, Antonio Alarcón e Ignacio Mantilla. Tienen cerca de setenta seminaristas. Ignacio, además de prefecto de disciplina y profesor en el Seminario, ayuda a Manolo Fernández en las parroquias del Distrito Montes. En enero de 1965 regresa a España: su padre enferma y fallece.

Ignacio no vuelve a Venezuela. Será vicario parroquial de san Juan de Vélez y posteriormente ecónomo de Santa María hasta 1976. En la residencia sacerdotal de san Juan su párroco será precisamente don José Sánchez Platero. Siguen forjando una amistad que alcanzará su madurez en esta parroquia que hoy nos alberga. En Vélez Ignacio asienta otra de sus grandes vocaciones: las clases de religión en secundaria, que continuará después en el instituto Sierra Bermeja, en Málaga. Ignacio siempre se sintió cómodo y querido en el mundo de los jóvenes. También los jóvenes con él.

Ha vuelto a Málaga en 1976, a la parroquia del Corpus, como vicario parroquial de don Antonio Martín, que había dejado la Granja Suárez el año anterior. Echa raíces su predilección por trabajar con las familias. Ignacio ha sido «el cura de casa» de mucha gente: el que comparte la cena, las risas y las lágrimas, casa a los hijos, bautiza a los nietos y celebra las bodas de oro de los abuelos. Hay en Ignacio una relación connatural, espontánea, con los Equipos de nuestra Señora. Ha sido consiliario de tres equipos: el 5, el 19 y el 56, el de los hijos del 19. No extraña que de 1992 a 2001 fuera consiliario del entonces Secretariado de Pastoral Familiar.

Con cincuenta y cuatro años, en 1987, comienza otra etapa: Ignacio es nombrado vicario parroquial de Santa María de la Victoria. Don Ramón Buxarráis había encontrado en don José Sánchez Platero al sacerdote idóneo para sustituir al benemérito D. Benigno Santiago. Don José e Ignacio formarán el tándem perfecto (además, para los jóvenes de la parroquia era así: don José e Ignacio). Don José, amable, tranquilo y con aplomo. Ignacio, con la palabra jovial y el porte elegante, siempre impecable. Ambos comparten un cariño tierno por la Virgen. La misa de siete y media de la tarde de los domingos se llena: si no vienes con tiempo, sabes que te quedas de pie. Ignacio predica bien, con claridad, sin aspavientos, pero con un lenguaje que engancha, como cuando habla, sin ninguna afectación. Contagia esperanza, una manera alegre de vivir la fe. Sonríe cuando camina al confesionario, oscilando los brazos, como si desde los años de Seminario aún no se hubiera acostumbrado a llevar el alba.

Sonríe, y sabe reírse de sí mismo. Cuando no eran comunes las misas en inglés, lo llaman para que celebre la eucaristía en los barcos de la Armada de Estados Unidos que atracan en Málaga. Irá con gusto y sin tomarse demasiado en serio su fuerte acento «de la Vega». Pero así es: Ignacio trae de fábrica ese estilo cordial, dialogante, un buen humor y un sentido común que lo hacían un gran conversador ante cualquier interlocutor, no solo en los entornos de Iglesia.

En la parroquia se multiplican los grupos de jóvenes. Ignacio no es un teórico de la pastoral, sino un especialista en el uno a uno. Sabe salir al paso, hacerse el encontradizo. De pronto escuchas: «Titi, habrá que hacer un trabajito, ¿no?» y recuerdas que hace tiempo que no te confiesas. Y te apunta en aquella agendilla cargada de nombres. Siempre tiene hueco para una conversación infinita. Como infinito es el número de sus amigos.

A través de los jóvenes, Ignacio se abre al mundo de las hermandades de la parroquia. Ayudará a crecer a aquellos muchachos ilusionados de Amor y Caridad. Ignacio confía en ellos, abre puertas, será uno más. Les insiste en la centralidad de la eucaristía y en el vínculo con la comunidad parroquial. Acompaña a la Patrona como director espiritual. Siempre disponible. Los hermanos sabrán reconocérselo.

Cuando fallece don José, Ignacio llora, mucho. Han sido tantos años de vida entrelazada. Contará con gracia su desconcierto cuando, pocos días después, don Antonio Dorado le consulta, con cierta retranca: «Ignacio, ¿quién crees que puede ser el párroco de la Victoria?» – «Ay, pues no sé, señor obispo…» Durante años Ignacio tendrá bajo el cristal de la mesa de su despacho una felicitación llena de firmas: la de los jóvenes por su nombramiento como párroco de la Victoria y San Lázaro.

Hablaba del cariño de Ignacio por el Seminario. Era cita obligada la invitación a desayunar después de la peregrinación de los seminaristas al santuario en el mes de mayo. Y el cariño encontraba correspondencia en esos aprendices de pastores que iban, con el tiempo, estrenando ministerio.

Hace años, Ignacio aconsejaba a un curilla recién ordenado en su primera misa: «Que vivas con alegría, con verdad y con sinceridad ante los que Dios te confíe y puedas dar siempre razón de tu esperanza». En él mismo se han encarnado esas palabras. Damos fe todos nosotros.

En sus últimos años Ignacio no ha fallado a este altar. Cada vez que se celebra la eucaristía, se abre una ventana del cielo y nos unimos a toda la Iglesia, que festeja el triunfo de su Señor. Desde allí, junto a la Virgen de la Victoria, échanos un guiño, amigo Ignacio, hasta que nos volvamos a reunir en charla animada sobre lo divino y lo humano, disfrutando de la amistad eterna del Señor Jesús».

José Emilio Cabra Meléndez

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Ha fallecido D. Ignacio Mantilla de los Ríos, histórico párroco de la Victoria

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El sacerdote diocesano D. Ignacio Mantilla de los Ríos ha fallecido hoy a la edad de 90 años. El velatorio tendrá lugar, a partir de las 21.00 horas, en una capilla de la Basílica de Santa María de la Victoria. El santuario acogerá también, mañana martes 18 de julio, a las 17.30 horas, su Misa corpore insepulto.

Nacido en Antequera en 1933, D. Ignacio comenzó su ministerio pastoral como ecónomo en Istán. Posteriormente, llegó a la capital, siendo destinado como vicario parroquial de San José durante cinco años.

De 1965 a 1976 sirvió en Vélez-Málaga. Primero, como vicario parroquial en San Juan y, posteriormente, como ecónomo de Santa María. 

De vuelta a Málaga, fue vicario parroquial del Corpus Christi hasta 1987, año en el que comenzó su histórico servicio a la Parroquia y Real Santuario de Santa María de la Victoria. Primero como vicario parroquial y, finalmente, como párroco hasta el año 2008. Durante este tiempo, compatibilizó su encargo algunos años con el de vicario parroquial de San Lázaro, consiliario del Secretariado de Pastoral Familiar y miembro del Consejo Pastoral Diocesano.

También fue profesor de Religión en el I.S.M. Sierra Bermeja, en el colegio Menor Mediterráneo y en el Instituto de Enseñanzas Medias de Vélez-Málaga.

El año 2019 fue distinguido con la medalla de oro de la Hermandad de Santa María de la Victoria de la que fue director espiritual.

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Día 9. Eucaristía con ritmo africano

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Domingo, día del Señor, vivido y compartido en el desierto. Continúa la peregrinación de los seminaristas Antonio del Río y José Francisco Fernández, el diácono Daniel Gutiérrez y el rector del Seminario, Juan Manuel Ortiz Palomo.

16 de julio. Domingo, Día del Señor, y fiesta de la Virgen del carmen. «Hemos celebrado la Eucaristía con la comunidad cristiana de Dakhla. En dicha celebración, hemos rezado y cantado al estilo africano. Ha sido un gozo poder contemplar cómo viven la Eucaristía, con cuánto entusiasmo y familiaridad«, explica Daniel Gutiérrez, quien cuenta «como anécdota personal, que que me tocó proclamar el Evangelio en francés y, aunque no fue tarea fácil, parece que se entendió bien. Ha sido para mí esa experiencia de ir y anunciar el Evangelio a toda la tierra que leemos en Marcos 16, 15».

 

Tras la celebración litúrgica, «compartimos experiencias con la comunidad, en un clima muy bonito de diálogo. Nos agradecen nuestra presencia en esta tierra, porque para ellos es una muestra de que no están solos (ya que la fe cristiana en esta tierra es minoritaria) y de que nos preocupamos por ellos», expresa Daniel y recuerda que, «a una de las preguntas que planteamos: «¿Qué aconsejan a quienes nos preparamos para ser sacerdotes?». Nos respondieron: “Damos gracias al Señor, que os ha llamado a esa misión”, y nos pidieron que «volviéramos a la primera vida de la Iglesia, a lo fundamental. Hoy no es fácil ser cristiano, ni tampoco ser sacerdote. ¡Que Dios esté en vuestro corazón y os dé fuerzas! Estoy emocionada por ver que queréis ser sacerdotes, pido fuerzas para vosotros”». 

Para Daniel, «ha sido una experiencia muy especial, ya que es paradójico ver cómo llegan aquí con diversidad de problemas (todos son migrantes) y cómo viven profundamente su fe… Además de la acogida y el cariño que nos han mostrado. Es algo muy grande, que nos ayuda a reflexionar, y a sensibilizarnos con quienes más sufren. Dios quiera que nunca nos olvidemos de los más pequeños, humildes y sencillos… Que esta experiencia nos ayude en nuestro ministerio y en nuestra acción pastoral».

Por la tarde, recorrieron la ciudad y la playa del Atlántico pues «en este día de la Virgen del Carmen no podía faltar ese paseo por el mar», asegura Daniel.

Por la noche, se ofrecieron como cocineros y fueron ellos quienes invitaron a comer a quienes los acogían. «No os asustéis, nada salió ardiendo», bromea Daniel, «y nadie se quemó. Preparamos unas ricas tortillas de patatas, y unas ensaladas malagueñas. Estamos muy contentos de poder intercambiar patrimonio cultural y culinario. ¡Un saludo!». 

 

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Fiesta del beato Tiburcio Arnaiz sj

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El 18 de julio se celebra la fiesta del beato Tiburcio Arnaiz, vallisoletano nacido en 1865 y que pasó haciendo el bien, los doce últimos años de su vida en la diócesis de Málaga, donde reposan sus restos.

Conoce más de este beato.

Tiburcio Arnaiz nació en Valladolid en 1865. Inclinado a la vida sacerdotal, a veces sentía escrúpulos al verse indigno para ella, lo que denotaba su gran humildad. Ordenado sacerdote, tras varios años de ministerio, y después de una fuerte conversión tras morir su madre, pidió ingresar en la Compañía de Jesús. Destinado a Málaga, fue un incansable misionero popular: visitaba a los enfermos en casas y hospitales, a los presos, a las familias de los corralones y barrios más desfavorecidos… Su obra más significativa, la fundación de las Misioneras de las Doctrinas Rurales, hace justo 100 años, que realizaban entonces y ahora su misión evangelizadora  en pueblos y cortijadas. Ya en vida, la gente sencilla lo tenía como santo y, en su funeral, el obispo san Manuel González lo definió como “un persuadido, un enamorado, un loco de Jesús”.

Beatificado en la Catedral de Málaga en 2018, cuenta desde entonces en la Diócesis de Málaga con memoria litúrgica propia. Las misas en la iglesia del Sagrado Corazón de la capital, el día 18, serán a las 9.30 y 11.30 horas por la mañana y la solemne, presidida este año por el Superior de la Comunidad de Jesuitas, el P. Pablo Ruiz Lozano sj, a las 19.30 horas. La iglesia del Sagrado Corazón de Málaga cuenta, además, con una escultura del P. Tiburcio Arnaiz, acompañando el sepulcro donde reposan sus restos.

En 2019, con ocasión de su festividad, el obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, afirmó «sabiendo que la vida del cristiano es un proceso de maduración en la fe, en la esperanza y en de amor, el P. Tiburcio vivía con el anhelo de alcanzar a Cristo, animado por haber sido alcanzado por Cristo (cf. Flp 3,12). El P. Arnáiz corría «hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús» (Flp 3,14). Imitemos al beato Arnáiz en el camino hacia la santidad, deseando unirnos en plena comunión con Cristo y no buscando otra cosa que ser ganados por Él».

La iglesia permanecerá abierta ese día para poder visitar el sepulcro del P. Arnaiz desde las 9 a las 13 horas y de las 18 a las 20.30 horas.

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El Espíritu Santo bendice cada encuentro entre abuelos y nietos

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El domingo 23 de julio se celebra la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, propuesta por el papa Francisco bajo el lema «Su misericordia se extiende de generación en generación», que nos reconduce a aquel encuentro bendito entre la joven María y su pariente anciana Isabel que podemos leer en el Evangelio de Lucas.

Y es que, en palabras del papa Francisco, «el Espíritu Santo bendice y acompaña cada encuentro fecundo entre generaciones distintas, entre abuelos y nietos, entre jóvenes y ancianos. Efectivamente, Dios desea que, como hizo María con Isabel, los jóvenes alegren el corazón de los ancianos, y que adquieran sabiduría de sus vivencias. Pero, sobre todo, el Señor desea que no dejemos solos a los ancianos, que no los releguemos a los márgenes de la vida, como por desgracia sucede frecuentemente».

Esta Jornada se celebra a las puertas de la Jornada Mundial de la Juventud y ambas tienen como tema «la “prisa” de María para ir a visitar a Isabel, y de ese modo nos llevan a reflexionar sobre el vínculo entre los jóvenes y los ancianos. El Señor espera que los jóvenes, al encontrarse con los ancianos, acojan la llamada a custodiar la memoria y reconozcan, gracias a ellos, el don de pertenecer a una historia más grande. La amistad con una persona anciana ayuda al joven a no reducir la vida al presente y a recordar que no todo depende de sus capacidades. Para los más ancianos, en cambio, la presencia de un joven les da esperanza de que todo lo que han vivido no se perderá y que sus sueños pueden realizarse. En definitiva, la visita de María a Isabel y la conciencia de que la misericordia del Señor se transmite de una generación a la otra revelan que no podemos avanzar —y mucho menos salvarnos— solos y que la intervención de Dios se manifiesta siempre en el conjunto, en la historia de un pueblo».

Ante la cercanía de esta Jornada, el papa Francisco lanza una invitación: «a todos —diócesis, parroquias, asociaciones y comunidades— a celebrar esta Jornada, poniendo en el centro la alegría desbordante de un renovado encuentro entre jóvenes y ancianos. A ustedes, jóvenes, que se están preparando para ir a Lisboa (…) hagan una visita a un anciano que esté solo. Su oración los protegerá y llevarán en el corazón la bendición de ese encuentro. A ustedes ancianos les pido que acompañen con la oración a los jóvenes que van a celebrar la JMJ»; y una bendición: «Queridos abuelos, queridos hermanos y hermanas mayores, que la bendición del abrazo entre María e Isabel los alcance y colme de paz vuestros corazones. Los bendigo con afecto. Y ustedes, por favor, recen por mí».

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Día 8. La acogida en el desierto

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La experiencia por el desierto llega a su ecuador para los seminaristas Antonio del Río y José Francisco Fernández, el diácono Daniel Gutiérrez y el rector del Seminario, Juan Manuel Ortiz Palomo, quien relata así la experiencia del octavo día.

15 de julio. «Hemos pasado hoy el ecuador de esta experiencia y ha sido un día muy variado», afirma el rector, pues «tras madrugar y tomar el desayuno, hemos dejado El Aaiun para dirigirnos a Dajla, que se encuentra a casi 600 kms al sur. La mañana se nos pasó recorriendo este territorio hasta llegar a otra sede de la comunidad oblata que nos recibió».

En palabras de Juan Manuel, «en la cultura del desierto, la acogida es uno de los principales mandamientos y, en muchas ocasiones supone la posibilidad de seguir adelante. Ese mandamiento lo encarna a la perfección la comunidad de Oblatos de Maria Inmaculada, que es la presencia de la Iglesia en estos lares desde hace décadas (1954), de forma ininterrumpida. Actualmente, la comunidad la forma el P. Mario León, prefecto apostólico y responsable eclesiástico del territorio, que es quien nos está acompañando en esta experiencia, nos está abriendo muchas puertas y permitiendo conocer lo que la Iglesia hace aquí. Lleva casi 20 años en estas tierras y conoce en profundidad a la gente y sus costumbres. También está el hermano Silvio, religioso italiano y actual superior de la comunidad; Stanilaf (sacerdote natural de Senegal) que lleva un tiempo por aquí; y Cristophe (sacerdote camerunés) que acaba de llegar».

 

Una comunidad internacional «para atender a una feligresía también internacional, que se entiende con el lenguaje del Evangelio, el del amor», añade el rector. 

Nuestro grupo peregrino ha estado acompañado por tres seglares: Rocío, enfermera zaragozana que trabaja para la Delegación Diocesana de Migraciones de la Diócesis de Tanger, y Pierre y Clarisse, dos mediadores en la acogida de inmigrantes que hace Cáritas Dajla. «Tras almorzar juntos y descansar un rato hemos podido hablar con Rolando, religioso javeriano que trabaja en la Diócesis de Tanger, en concreto en Fnideq, ciudad vecina a Ceuta. Este misionero nos ha explicado un tema importante para el diálogo interreligioso entre el Islam y el Cristianismo como es el papel de María, la Madre de Jesús. Hemos tenido la oportunidad de celebrar la Misa en la iglesia del Carmen de Dajla, conociendo a parte de su comunidad. Muchas cosas vividas y mucho por lo que pedir al Señor por esta experiencia. ¡Que Dios os bendiga!», concluye el rector del Seminario Diocesano de Málaga.

 

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La actualidad de la Iglesia diocesana del 16 de julio de 2023

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Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 16 de julio de 2023, festividad de Nuestra Señora del Carmen.

En el programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 16 de julio de 2023, festividad de Nuestra Señora del Carmen, repasamos la actualidad diocesana en la festividad de Nuestra Señor del Carmen.

Asimismo, conocemos a uno de los dos seminaristas que, a partir del sábado 22 de julio, se convertirán en nuevos sacerdotes en la Archidiócesis. Y hablamos de sacerdocio y deporte con el capitán del equipo de críquet que participa en la Atlética Vaticana, y que han visitado nuestra diócesis.

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Nueva asociación eucarística en la parroquia de Santiago

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En la Parroquia de Santiago Apóstol (Almería) ha comenzado una Mayordomía sacramental. Hace un mes se presentaba la iniciativa. Su objetivo: Vivir y potenciar el culto eucarístico. Como acción específica, celebrar un Culto eucarístico mensual con procesión dentro del templo. La participación es compatible con la pertenencia a otras asociaciones.

Esta nuevo asociación ha tenido inicio en la vigilia de la Adoración Nocturna del viernes 14 de julio, a las 20:00h. A continuación de la Misa, se celebró la procesión eucarística dentro del templo. Una vez concluida, prosiguió la Adoración, hasta finalizar.

Desde la parroquia nos animan a participar. Puedes agregarte dando tus señas en el despacho. ¡Cuentan contigo para vivir y potenciar el culto eucarístico!

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“El Espejo” (COPE Granada y COPE Motril): Conocemos al que será nuevo sacerdote a partir del sábado

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Programa emitido el viernes 14 de julio, en COPE Granada y COPE Motril.

Junto con la actualidad diocesana de la semana, conocemos a uno de los dos que serán, a partir del sábado 22 de julio, nuevos sacerdotes en la Archidiócesis de Granada. Se trata de Rafael Morano, que, junto con Emilio Castillo, recibirán la Ordenación sacerdotal en la Catedral de manos del arzobispo Mons. José María Gil Tamayo.

También conversamos con el capitán y manager del Saint´s Peter Criket Club Vatican. Es el equipo que participa en la Atlética Vaticana y ha estado en una gira por algunas diócesis españolas, entre ellas Granada. El equipo, todos ellos sacerdotes que estudian y se preparan para su ministerio sacerdotal en Roma, estuvo un día en nuestra diócesis, y conversamos con su capitán, el sacerdote irlandés Eamonn O´Higgins.

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