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Una nueva casa parroquial para Fines, Olula del Río y Partaloa

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En la festividad de nuestro obispo mártir, beato Diego Ventaja Milán; bendecía, nuestro obispo D. Antonio Gómez Cantero, la rehabilitada casa rectoral de la Parroquia de Fines, que será la casa en la que resida el nuevo párroco de Olula del Río, Fines y Partaloa.

Esta casa parroquial data su construcción del año 1920, con más de 130m en cada una de las dos plantas que conforman el edificio. Se ha realizado una remodelación integral de la vivienda: nueva distribución con una vivienda y un apartamento; colocación de las instalaciones eléctricas y de fontanería; cambio de solería y ventanas; climatización y el adecentamiento del conocido “cine” ubicado en la primera planta de la vivienda.

Esta rehabilitación ha sido posible gracias a la excepcional colaboración entre el Obispado de Almería y el Ayuntamiento de Fines que, con espíritu de compromiso y buen entendimiento, han hecho posible que la rehabilitación de la casa parroquial pueda ser una realidad en nuestras parroquias. El párroco se mostraba “enormemente agradecidos por esta estrecha colaboración en beneficio de nuestras comunidades parroquiales”.

A la caída de la tarde, llegaba hasta la localidad finera, en el corazón del río Almanzora, nuestro obispo, quien era recibido en la plaza del pueblo por el alcalde de Fines, D. Rodrigo Sánchez Simón, y el alcalde de Olula del Río, D. Antonio Martínez Pascual y las corporaciones municipales, así como por un innumerable grupo de feligreses de Fines, Olula y Partaloa. Inmediatamente, y a pie, se trasladaban hasta la casa parroquial para comenzar con la bendición de la casa, que está destinada a ser el hogar del nuevo párroco de las localidades. Con una casa rectoral repleta por los fieles de las distintas parroquiales. Tras la bendición, se pudieron visitar las distintas dependencias y disfrutar de esta bella obra que con tanto cariño, dedicación y esmero se ha realizado para quien viene a servir en el nombre del Señor, pueda encontrar un hogar cálido, acogedor y delicado donde vivir en medio de su pueblo.

Tras la bendición y la visita a la nueva casa parroquial, comenzó la celebración de la Santa Misa en la Parroquia de Ntra Sra del Rosario de Fines, donde participaron las comunidades parroquiales de Olula del Río, Fines y Partaloa. A la conclusión se pudo disfrutar de un vino español en un ambiente distendido y fraterno aprovechando el agrado de la buena noche en el marco incomparable del Valle del Almanzora.

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Mas de 500 peregrinos en la Peregrinación juvenil al Santo Cristo de la Luz de Dalías

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A pesar de la lluvia caída en el poniente almeriense, más de 500 personas se dieron cita en la peregrinación juvenil al Santuario diocesano del Santo Cristo de Dalías. Convocados en la iglesia de Pampanico (El Ejido) los jóvenes procedentes de Almería, Santa María del Águila, Roquetas y El Ejido desafiaron los pronósticos para empreder la subida hasta la Iglesia parroquial de Dalías. “Es inspirador ver a más de 500 personas unirse en devoción y fe. La determinación de los peregrinos y devotos es verdaderamente admirable”, afirmaban los organizadores del evento.

“Es importante destacar cómo la comunidad se mantuvo unida y perseveró a pesar del clima adverso”, afirmaba Gabriel Lirola, Hermano mayor de la Hermandad. “Queremos agradecer a todos los que participaron y especialmente a los cuerpos de seguridad del estado, Guardia Civil de Tráfico, y a los locales, Policía Local y protección civil y mostrar la unidad y la fe de la comunidad en Dalias”. La celebración de la eucaristía de acción de gracias al llegar al Santuario fue una hermosa forma de mostrar gratitud por la protección y guía del Santo Cristo.

Esta peregrinación juvenil es sólo uno de los muchos actos que se realizarán en torno a la devoción más importante del poniente almeriense y que tendrá su culmen en la celebración de la procesión de la imagen por las calles de Dalías.

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ROMERÍA MONTEAGUD 2023

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Los días 8, 9 y 10 de septiembre, volverán a encontrarse con la Virgen de la Cabeza miles de personas en el Cerro de Monteagud. Venidos de distintos puntos de la geografía almeriense o de Murcia, venerarán a la Madre de Dios en el centro geográfico de la provincia.

Desde el Santuario Diocesano se ha elaborado un amplio horario de celebraciones para que los peregrinos puedan acercarse a los sacramentos de la Eucaristía y la penitencia y realizar prácticas devocionales como el rezo del Rosario o presentar los niños a la Virgen.

Animamos a todos los devotos a ponerse un año más bajo el amparo de la Virgen de la Cabeza en el Cerro de Monteagud y recordamos que, como en años anteriores, se vienen abriendo las puertas del Santuario los segundos y últimos domingos de mes para la misa a las 13:00h.

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Homilía en la ordenación de un presbítero y un diácono

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 HOMILÍA EN LA ORDENACIÓN PRESBITERAL DE MANUEL PIEDRA                         ORDENACIÓN DIACONAL DE EDUARDO HENRÍQUEZ          

 

Jer 1, 4-9 A donde yo te envíe, irás

Salmo 115116 El Cáliz que bendecimos es la Comunión de la Sangre de Cristo

Hb 5, 1-10 Cristo… sumo sacerdote según el rito de Melquisedec

Jn 10, 11-16 El Buen Pastor da la vida por las ovejas

 

 

Queridas familias de Manuel y de Eduardo (la tuya, Eduardo, hoy especialmente, estamos unido a Panamá y la tenemos muy presente en nuestro corazón). Queridas parroquias que han seguido vuestras vidas, todas ellas, las que os vieron crecer en la fe, en el Alquián (que mañana hace 50 años de su creación, y tú, Manuel, eres su primer sacerdote, o en la de san Vicente de Paul de la ciudad de Panamá) y las que os acompañaron en la tarea pastoral Vélez Rubio y la Pastoral Vocacional, a ti Eduardo y la de Laujar de Andarax, Bayárcal, Paterna del Río, Fondón, Fuente Victoria, Benecid, Alcolea, Darrícal y Lucainena y a todos vuestros párrocos. Saludo también a los distintos representantes de vuestros ayuntamientos, de Almería y de todos los pueblos que he mencionado. Una mención agradecida a vuestros profesores, rectores y formadores, en la etapa de formación. Sr. Rector y Seminaristas de Almería y de Murcia. Sr. Deán y Cabildo (especialmente en esta efeméride de los 500 años de la primera piedra de nuestra Catedral). Vicario General, Vicario de Pastoral y Evangelización, Consejo de Gobierno, hermano Juan Antonio Cruz, sacerdotes (especialmente saludo a nuestros hermanos de África, América y Asia, que nos estáis ayudando este verano). Queridos diáconos y diáconos permanentes, religiosas y religiosos de la vida consagrada, representantes de las Hermandades, Jóvenes de la JMJ (los de la Delegación de la Pastoral Juvenil y los de las Comunidades Neocatecumenales), hermanas y hermanos de esta iglesia apostólica que ha seguido, hasta nuestros días, la misión evangelizadora de San Indalecio y que hoy, especialmente, se siente orgullosa y esperanzada. Todos nos felicitamos porque el Señor ha estado grande con nosotros.

 

Querida comunidad, cuando escucháis la palabra ORDEN u ordenación, ¿en qué pensáis? ¿en un mandato? ¿o en el equilibrio de las cosas, las ideas o las personas? Posiblemente tiene algo de todas estas cosas. El Señor nos ordena “id y proclamad, evangelizad a todos los pueblos…” y por otra parte su Espíritu nos recoloca de una manera ordenada, según su Palabra, nuestra vida para una misión.

 

Las lecturas que habéis elegido para vuestra ordenación nos dan las pistas sobre el sentido de lo que ahora estamos celebrando. En ellas hay un denominador común: la obediencia y el sufrimiento… por la entrega existencial a los demás.

 

Cuando escuchamos la lectura del comienzo del libro del profeta Jeremías, siempre nos sentimos reconfortados y se nos conmueve el corazón, pero no olvidéis que después de este prólogo de confianza serena viene todo el sufrimiento que le acarreó haber obedecido la orden del Señor. Jeremías sufre por la ruina de su pueblo, por las injusticias de los dirigentes, por la falta de sentido, por la desesperanza… Podemos resumir el camino con una serie de palabras: idolatría, cárcel, lágrimas, circuncisión del corazón, celibato… en definitiva la CONVERSIÓN con mayúsculas. En el último versículo de este primer capítulo dice el Señor: lucharán contra ti, pero no te podrán porque yo estoy contigo para librarte (v.17). Si leéis al profeta de un tirón y no mantenéis la confianza en Dios es como para desapuntarse. Pero habéis sido preparados para beber del Cáliz del Señor, texto con el que iniciamos el salmo 115, a modo de respuesta al salmo responsorial.

 

Este cáliz de bendición ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?, -y sigue san Pablo a los corintios- este pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Nosotros formamos un solo cuerpo pues todos comemos de un mismo pan (1Cor 10,16-17). ¿Qué responsabilidad tiene un diácono o un sacerdote en esta comunión que ha servido de antífona al salmo? Hablar de comunión es hablar de Comunidad, ¿es que no comulgamos también para eso? ¡Para estar unidos!

 

Vuestra ordenación de hoy os hace estar con Cristo en Getsemaní: si es posible pase de mi este cáliz… pero hágase tu voluntad. Lo sabemos de memoria. Lo dice la carta a los Hebreos, en la segunda lectura que hemos escuchado, en ese versículo que llevo clavado como una espina en el corazón desde que fui consiente de él: “Cristo… a gritos y con lágrimas… aprendió sufriendo a obedecer”. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Este es el principio del seguimiento.

 

El sacerdote del AT desempeñaba tres aspectos importantes: 1. Es el hombre de la casa de Dios que puede aproximarse a él. 2. El que consulta a Dios y hace conocer sus decisiones, sus leyes y 3. Y el que ofrece los sacrificios. Los dos primeros aspectos reflejan la vida de Moisés y el tercer aspecto la de Aarón. El que ofrece sacrificios expiatorios es el sacerdocio más humano, menos apartado de la gente, y expresa una profunda solidaridad del sacerdote con su pueblo. La Carta a los Hebreos, que hemos proclamado en la segunda lectura, nos habla del sacerdocio de Cristo al modo del de Melquisedec, el que ofrece el pan. Cristo es sacerdote por la humilde aceptación de una encomienda, que exige una trasformación existencial que se realiza en y por la oración: ¡padre hágase tu voluntad y no la mía!, recordad, con gritos y lágrimas suplicaba. Pues en Cristo cada uno de nosotros somos sacerdotes, víctima y altar. Somos ofrenda todos los días de nuestra vida.

 

Y es que el buen pastor ¿no ofrece día a día su vida por sus ovejas? Quizás, de las tres partes del discurso del Buen Pastor, habéis elegido la más exigente (vosotros sabréis por qué): no seáis como los asalariados que no les importan las ovejas. A veces los sacerdotes parecemos asalariados a los ojos de los demás, funcionarios fieles, pero eso, nada más. En cambio, prometemos dar la vida por las ovejas, y no lo olvidéis, también por las que están fuera del redil. Demasiada tarea si no ponemos nuestra vida en las manos del Señor.

 

Queridos Manuel y Eduardo, esto lo digo mucho: Jesús no quiere imitadores sino seguidores y discípulos (me lo recordaban mis compañeros de Guinea ecuatorial el otro día). Comprended que nuestra imitación de Jesús sería ridícula. El mandato del amor es un diamante de muchas caras, donde os podéis realizar y encontrar la felicidad desde vuestra propia originalidad. Seguid, paso a paso, la pedagogía pastoral de Jesús (en Emaús):

  1. Estad en medio del rebaño

Caminad con los otros. Sin arrogancia, sin críticas, (las críticas, como la polilla, destruyen el tapiz comunitario). Sencillamente caminad a su lado, acompañando el ritmo de sus pasos y observando, teniendo predilección por los más débiles y necesitados.

 

  1. El cuidado misericordioso

Nuestro objetivo no es defender ideas, sino iluminar el camino para que encuentren la Vida. Las ideologías, también las religiosas, y las ansias de protagonismo y poder, entorpecen y embarran nuestros caminos comunitarios.  Nuestras vidas deben ser ejemplo de misericordia, no solo con palabras sino con hechos. La misericordia es el ADN del corazón del Buen Pastor.

 

  1. La misión en la caridad
    No hay fe ni vocación si no hay esperanza y caridad. Jesús con su vida estimula a los discípulos a obrar de acuerdo con la voluntad del Padre. La Palabra de Dios debe anidar en nuestro corazón. El Señor nos invita a todos a practicar el cuidado con los demás. ¡Cuánto más entre nosotros!

 

  1. Compartir la vida

El pan compartido (este es el rito de Melquisedec) será para siempre la señal de la llegada del Reino. Compartir es realizar la igualdad entre nosotros, es crear comunidad. La pedagogía de Jesús no se queda en el anuncio de la Palabra, sino que concreta esa Palabra en la vida diaria de todos nosotros. Y finalmente…

 

  1. Saber despedirse

También el evangelizador debe saber «desaparecer». Es un signo de madurez espiritual. Al optar por el celibato corremos el riesgo de “casarnos” o con cosas, o con personas, o con ideologías, olvidando que nuestra vida es entrega desinteresada y servicio callado, sin esperar nada a cambio. Nada ni nadie nos pertenece. Somos siervos inútiles. Renovar el sacramento, día a día, nos exige estar despiertos y volver al amor primero, cuando en tu corazón sentiste la llamada del Señor y dijiste: ¡Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, me entrego a ti, haz de mi lo que quieras!

 

Mis queridos hijos, la Iglesia os ha elegido. Que esta Iglesia, Cuerpo de Cristo: laicado, vida consagrada, sacerdotes, diáconos y obispo, os acompañemos siempre. Con esta ordenación a todos nos ha nacido una nueva responsabilidad hacia vosotros. ¡Gracias por decir si!

 

+ Antonio, vuestro obispo

 

          SANTA Y APOSTÓLICA CATEDRAL DE ALMERÍA                     

Sábado 2 de septiembre de 2023

Domingo XXII del Tiempo Or5dinario. Ciclo A. 3 de septiembre de 2023

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Domingo XXII del Tiempo Or5dinario. Ciclo A. 3 de septiembre de 2023

El sufrimiento es el tema central de este relato en el que nuevamente Jesús y Pedro entablan una conversación (en esta ocasión lo hacen en privado), por el escándalo que ha provocado el anuncio que el Maestro ha hecho a sus discípulos, anticipando la pasión y muerte que ha de padecer al final de su vida terrena.

Cargar la propia cruz y seguir en fidelidad al Señor no forma parte de la práctica cristiana de aquellos que tienen fe, pero en un Dios imaginado de una manera distinta del Dios que Jesús nos revela.

¿Dios quiere que suframos?, ¿merece la pena sufrir?, ¿cuándo hay que sufrir y cuándo no? Preguntas de siempre a las que Mateo, contemplando a Jesús en su pasión, quiere dar respuesta en su evangelio.

Dios no quiere el sufrimiento humano y nos enseña que el dolor forma parte de la vida, pero que nunca este ha de separarnos de nuestro amor a Cristo y al prójimo.

 

DESARROLLO

Si recordamos, en el relato anterior, Jesús ha sido confesado por Pedro, el discípulo principal, como el Mesías e Hijo de Dios. Seguimos con la misma escena de intimidad, pero ahora Jesús hace a los suyos el primero de los tres anuncios de su muerte, anticipando así sus consecuencias. Él conoce el trágico final de su vida por querer ser fiel a la misión que el Padre le ha encomendado, el anuncio del reino de Dios. 

El Mesías e Hijo de Dios da un paso adelante al aceptar su pasión y muerte. A partir de aquí entramos en un tema central y un debate del cristianismo de todos los tiempos: el sufrimiento. 

En el diálogo entre Jesús y Pedro, apreciamos que este último todavía no ha dejado de ser el discípulo imperfecto, aunque reconoció el mesianismo y la divinidad de su Maestro. Sin embargo, Pedro, llevado por la percepción de su época, que le hacía esperar la llegada de un Mesías glorioso, no supo aceptar el camino de la cruz. 

Pedro es aquí un representante de todos aquellos discípulos que a lo largo de los siglos se han escandalizado y no han llegado a comprender a Jesús, porque el sufrimiento ha sido para ellos un obstáculo para la fe. Tal vez también nosotros, en algún momento, hemos sido y somos uno de ellos.

La cuestión está en la interpretación que hagamos sobre la instrucción controvertida que nos da Jesús a sus discípulos, a los bautizados: cargar la cruz y seguirle. En una sociedad occidental como la nuestra, de confort y comodidades, las personas somos cada vez más vulnerables e incapaces de afrontar el sufrimiento. Y no digamos ya las nuevas generaciones. Así, pues, hoy intentamos solucionar los problemas desde la huida y mirando hacia otro lado, o tomando decisiones drásticas que hasta atentan a la misma vida del ser humano. El pecado (egoísmo, envidias, ansias de poder, acumulación de riquezas…) y en ocasiones nuestra manera desacertada de vivir, son la mayor de las veces la causa de nuestro sufrir. 

Dios no quiere el sufrimiento y nos ayuda a combatirlo con el esfuerzo y las exigencias de la conversión. Jesús, que no tuvo pecado, no ama ni busca el sufrimiento, ni para él ni para los demás, aunque hay quienes creen lo contrario al malinterpretarlo. Lo que agrada a Dios no es el dolor, sino la actitud con la que una persona asume las cruces que nacen del seguimiento fiel a Cristo. El sufrimiento por amor al Padre y a las personas no frena a Jesús en su entrega y servicio total, como tampoco las experiencias dolorosas son para él un obstáculo que le impida llegar hasta el final, con una ejemplar fidelidad a su misión. El sufrimiento que te obliga a dejar de seguir a Jesús, es el que, como cristiano, has de rechazar. Y esa es la cruz de cada día. 

Destaquemos de las palabras de Jesús en este relato, que lo importante para él no son los acontecimientos de la historia o lo que ocurra en el escenario de la sociedad en la que nos toca vivir, sino que, mirando desde el horizonte del juicio final, lo importante será el desenlace definitivo que tendrá la vida de cada uno cuando estemos delante de Dios.

Emilio J. Fernández, sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

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Ordenación de un Sacerdote y un Diácono: “Eduardo y Manuel, estad en medio del rebaño. Caminad a su lado, acompañando el ritmo de sus pasos”

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La amenaza de DANA no impidió que cientos de personas se congregaran en la Catedral de la Encarnación de Almería para acompañar a Eduardo Henríquez y Manuel Piedra en su ordenación de Diácono y sacerdote respectivamente. Autocares procedentes de Laujar y Vélez rubio (parroquias donde los candidatos realizan su tarea pastoral) junto a familiares, amigos y casi un centenar de sacerdotes diocesanos almerienses y murcianos no quisieron perderse este gran paso para estos jóvenes que han dicho generosamente SI al Señor.

En el altar, los vicarios, canónigos, párrocos de los seminaristas y los sacerdotes que imponen la casilla y la dalmática a los candidatos. En el coro, los seminaristas de Murcia y Almería. Presidiendo la celebración, nuestro obispo Antonio que ordena por vez primera a un sacerdote en su nueva diócesis.

Una vez presentados los candidatos, D. Antonio pronunció su homilía en la que destacó el sentido profundo de las lecturas elegidas: la obediencia y el sufrimiento por la entrega a los demás. “La alegría de la entrega lleva aparejada las vicisitudes que lleva consigo esa vida derramada en Dios y hacia los demás. No seáis como los asalariados a quienes no les importan las ovejas. Debemos dar la vida por las ovejas. También por las que están fuera del redil”, afirmó el prelado almeriense.

Después llegarían los ritos principales: la imposición de manos, la oración de consagración y la unción con el santo crisma. Los sacerdotes amigos revistieron con la dalmática y la casulla a los ya nuevos ordenados y todos los sacerdotes dieron el abrazo de “hermano” al nuevo sacerdote diocesano. La Eucaristía, concelebrada por vez primera por el nuevo sacerdote y servida por el nuevo diácono, fue el culmen a esta ordenación que supone un hito importante en nuestra diócesis. La foto de familia y el beso de las manos ungidas del neo presbítero puso punto final a este esperado momento para la vida diocesana.

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HOMILÍA EN LA ORDENACIÓN PRESBITERAL DE MANUEL PIEDRA Y DIACONAL DE EDUARDO HENRÍQUEZ

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LECTURAS: Jer 1, 4-9 A donde yo te envíe, irás; Salmo 115116 El Cáliz que bendecimos es la Comunión de la Sangre de Cristo; Hb 5, 1-10 Cristo… sumo sacerdote según el rito de Melquisedec; Jn 10, 11-16 El Buen Pastor da la vida por las ovejas

Queridas familias de Manuel y de Eduardo (la tuya, Eduardo, hoy especialmente, estamos unido a Panamá y la tenemos muy presente en nuestro corazón). Queridas parroquias que han seguido vuestras vidas, todas ellas, las que os vieron crecer en la fe, en el Alquián (que mañana hace 50 años de su creación, y tú, Manuel, eres su primer sacerdote, o en la de san Vicente de Paul de la ciudad de Panamá) y las que os acompañaron en la tarea pastoral Vélez Rubio y la Pastoral Vocacional, a ti Eduardo y la de Laujar de Andarax, Bayárcal, Paterna del Río, Fondón, Fuente Victoria, Benecid, Alcolea, Darrícal y Lucainena y a todos vuestros párrocos. Saludo también a los distintos representantes de vuestros ayuntamientos, de Almería y de todos los pueblos que he mencionado. Una mención agradecida a vuestros profesores, rectores y formadores, en la etapa de formación. Sr. Rector y Seminaristas de Almería y de Murcia. Sr. Deán y Cabildo (especialmente en esta efeméride de los 500 años de la primera piedra de nuestra Catedral). Vicario General, Vicario de Pastoral y Evangelización, Consejo de Gobierno, hermano Juan Antonio Cruz, sacerdotes (especialmente saludo a nuestros hermanos de África, América y Asia, que nos estáis ayudando este verano). Queridos diáconos y diáconos permanentes, religiosas y religiosos de la vida consagrada, representantes de las Hermandades, Jóvenes de la JMJ (los de la Delegación de la Pastoral Juvenil y los de las Comunidades Neocatecumenales), hermanas y hermanos de esta iglesia apostólica que ha seguido, hasta nuestros días, la misión evangelizadora de San Indalecio y que hoy, especialmente, se siente orgullosa y esperanzada. Todos nos felicitamos porque el Señor ha estado grande con nosotros.

Querida comunidad, cuando escucháis la palabra ORDEN u ordenación, ¿en qué pensáis? ¿en un mandato? ¿o en el equilibrio de las cosas, las ideas o las personas? Posiblemente tiene algo de todas estas cosas. El Señor nos ordena “id y proclamad, evangelizad a todos los pueblos…” y por otra parte su Espíritu nos recoloca de una manera ordenada, según su Palabra, nuestra vida para una misión.

Las lecturas que habéis elegido para vuestra ordenación nos dan las pistas sobre el sentido de lo que ahora estamos celebrando. En ellas hay un denominador común: la obediencia y el sufrimiento… por la entrega existencial a los demás.

Cuando escuchamos la lectura del comienzo del libro del profeta Jeremías, siempre nos sentimos reconfortados y se nos conmueve el corazón, pero no olvidéis que después de este prólogo de confianza serena viene todo el sufrimiento que le acarreó haber obedecido la orden del Señor. Jeremías sufre por la ruina de su pueblo, por las injusticias de los dirigentes, por la falta de sentido, por la desesperanza… Podemos resumir el camino con una serie de palabras: idolatría, cárcel, lágrimas, circuncisión del corazón, celibato… en definitiva la CONVERSIÓN con mayúsculas. En el último versículo de este primer capítulo dice el Señor: lucharán contra ti, pero no te podrán porque yo estoy contigo para librarte (v.17). Si leéis al profeta de un tirón y no mantenéis la confianza en Dios es como para desapuntarse. Pero habéis sido preparados para beber del Cáliz del Señor, texto con el que iniciamos el salmo 115, a modo de respuesta al salmo responsorial.

Este cáliz de bendición ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?, -y sigue san Pablo a los corintios- este pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Nosotros formamos un solo cuerpo pues todos comemos de un mismo pan (1Cor 10,16-17). ¿Qué responsabilidad tiene un diácono o un sacerdote en esta comunión que ha servido de antífona al salmo? Hablar de comunión es hablar de Comunidad, ¿es que no comulgamos también para eso? ¡Para estar unidos!

Vuestra ordenación de hoy os hace estar con Cristo en Getsemaní: si es posible pase de mi este cáliz… pero hágase tu voluntad. Lo sabemos de memoria. Lo dice la carta a los Hebreos, en la segunda lectura que hemos escuchado, en ese versículo que llevo clavado como una espina en el corazón desde que fui consiente de él: “Cristo… a gritos y con lágrimas… aprendió sufriendo a obedecer”. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Este es el principio del seguimiento.

El sacerdote del AT desempeñaba tres aspectos importantes: 1. Es el hombre de la casa de Dios que puede aproximarse a él. 2. El que consulta a Dios y hace conocer sus decisiones, sus leyes y 3. Y el que ofrece los sacrificios. Los dos primeros aspectos reflejan la vida de Moisés y el tercer aspecto la de Aarón. El que ofrece sacrificios expiatorios es el sacerdocio más humano, menos apartado de la gente, y expresa una profunda solidaridad del sacerdote con su pueblo. La Carta a los Hebreos, que hemos proclamado en la segunda lectura, nos habla del sacerdocio de Cristo al modo del de Melquisedec, el que ofrece el pan. Cristo es sacerdote por la humilde aceptación de una encomienda, que exige una trasformación existencial que se realiza en y por la oración: ¡padre hágase tu voluntad y no la mía!, recordad, con gritos y lágrimas suplicaba. Pues en Cristo cada uno de nosotros somos sacerdotes, víctima y altar. Somos ofrenda todos los días de nuestra vida.

Y es que el buen pastor ¿no ofrece día a día su vida por sus ovejas? Quizás, de las tres partes del discurso del Buen Pastor, habéis elegido la más exigente (vosotros sabréis por qué): no seáis como los asalariados que no les importan las ovejas. A veces los sacerdotes parecemos asalariados a los ojos de los demás, funcionarios fieles, pero eso, nada más. En cambio, prometemos dar la vida por las ovejas, y no lo olvidéis, también por las que están fuera del redil. Demasiada tarea si no ponemos nuestra vida en las manos del Señor.

Queridos Manuel y Eduardo, esto lo digo mucho: Jesús no quiere imitadores sino seguidores y discípulos (me lo recordaban mis compañeros de Guinea ecuatorial el otro día). Comprended que nuestra imitación de Jesús sería ridícula. El mandato del amor es un diamante de muchas caras, donde os podéis realizar y encontrar la felicidad desde vuestra propia originalidad. Seguid, paso a paso, la pedagogía pastoral de Jesús (en Emaús):

  1. Estad en medio del rebaño

Caminad con los otros. Sin arrogancia, sin críticas, (las críticas, como la polilla, destruyen el tapiz comunitario). Sencillamente caminad a su lado, acompañando el ritmo de sus pasos y observando, teniendo predilección por los más débiles y necesitados.

  2. El cuidado misericordioso

Nuestro objetivo no es defender ideas, sino iluminar el camino para que encuentren la Vida. Las ideologías, también las religiosas, y las ansias de protagonismo y poder, entorpecen y embarran nuestros caminos comunitarios.  Nuestras vidas deben ser ejemplo de misericordia, no solo con palabras sino con hechos. La misericordia es el ADN del corazón del Buen Pastor.

  1. La misión en la caridad

No hay fe ni vocación si no hay esperanza y caridad. Jesús con su vida estimula a los discípulos a obrar de acuerdo con la voluntad del Padre. La Palabra de Dios debe anidar en nuestro corazón. El Señor nos invita a todos a practicar el cuidado con los demás. ¡Cuánto más entre nosotros!

  1. Compartir la vida

El pan compartido (este es el rito de Melquisedec) será para siempre la señal de la llegada del Reino. Compartir es realizar la igualdad entre nosotros, es crear comunidad. La pedagogía de Jesús no se queda en el anuncio de la Palabra, sino que concreta esa Palabra en la vida diaria de todos nosotros. Y finalmente…

  1. Saber despedirse

También el evangelizador debe saber “desaparecer”. Es un signo de madurez espiritual. Al optar por el celibato corremos el riesgo de “casarnos” o con cosas, o con personas, o con ideologías, olvidando que nuestra vida es entrega desinteresada y servicio callado, sin esperar nada a cambio. Nada ni nadie nos pertenece. Somos siervos inútiles. Renovar el sacramento, día a día, nos exige estar despiertos y volver al amor primero, cuando en tu corazón sentiste la llamada del Señor y dijiste: ¡Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, me entrego a ti, haz de mi lo que quieras!

Mis queridos hijos, la Iglesia os ha elegido. Que esta Iglesia, Cuerpo de Cristo: laicado, vida consagrada, sacerdotes, diáconos y obispo, os acompañemos siempre. Con esta ordenación a todos nos ha nacido una nueva responsabilidad hacia vosotros. ¡Gracias por decir si!

+ Antonio, vuestro obispo

 

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Sábado 2 de septiembre de 2023

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La Catedral de Guadix celebró la solemnidad de su dedicación

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La Catedral de Guadix celebró la solemnidad de su dedicación

La celebración estuvo presidida por el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco

La Catedral de Guadix celebró uno de sus días importantes a lo largo del año: la fiesta de la dedicación de la Catedral, que tuvo lugar el jueves 31 de agosto. La celebración estuvo presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, y fue concelebrada por los canónigos y sacerdotes de la ciudad.

Dedicada a la Encarnación, se trata de una fiesta que para muchos pasa desapercibida, pero que forma parte del calendario litúrgico diocesano y, en especial, del templo principal de la diócesis, que es la Catedral. Por eso, la celebración del pasado jueves se vivió con solemnidad.

En el altar, en un lugar destacado del mismo, se expuso la Bula de Erección de la Catedral, un documento que fue trasladado desde el Museo para que estuviese presente en esta celebración. Los asistentes pudieron acercarse al mismo cuando terminó la Misa, algo que, sin duda, llenó de emoción, ya que permitía ver el primer documento que dio origen a la Catedral accitana y la obra realizada durante siglos y que se erige majestuosa en el centro de la ciudad.

En la homilía, el obispo habló de cómo la Iglesia está formada por templos vivos, que somos los cristianos, más allá de las piedras. Así, los cristianos somos las piedras vivas de la Iglesia. Pero también dijo que los templos de piedra que se levantan en nuestros pueblos, como la Catedral, muestran y significan la presencia de Dios entre nosotros. Además, Mons. Orozco explicó el significado de algunos lugares destacados de la Catedral, como el sagrario, el altar, el ambón… y la importancia que tienen para los fieles en la liturgia y en el día a día. Sin duda, un día celebrado y vivido con solemnidad.

Antonio Gómez

delegado diocesano de MCS. Guadix

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Ha fallecido el sacerdote D. Antonio Muñoz Rivero a los 97 años

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Antonio Muñoz Rivero

Publicado: 02/09/2023: 58

Este sábado, 2 de septiembre, ha fallecido el sacerdote malagueño D. Antonio Muñoz Rivero a la edad de 97 años, en el Centro Gerontológico El Buen Samaritano donde residía. La Misa exequial será el domingo 3 de septiembre, a las 13.30 horas en la parroquia de Riogordo.

Nacido en Riogordo en 1926, fue ordenado en 1951. Su primer destino fue como vicario parroquial de Alora y encargado de Carratraca.

Tras varios destinos en Málaga y provincia, marchó a Venezuela en 1968, regresando en 1984 donde ejerció como párroco de San Álvaro en la capital.

De 1988 a 2002 volvió de nuevo a Venezuela. 

El año 2019 concedió esta entrevista en la que repasaba su vida sacerdotal.
 
 

Más artículos de: Obituario

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La coronación canónica de Nuestra Señora de la Estrella, de Coria del Río, será en junio del 2025

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La coronación canónica de Nuestra Señora de la Estrella, de Coria del Río, será en junio del 2025

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, coronará el 21 de junio de 2025 la imagen de Nuestra Señora de la Estrella, patrona de Coria del Río, en una ceremonia prevista a las ocho y media de la tarde.

Así lo ha comunicado monseñor Ramón Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla, durante el segundo día de celebración de la novena en honor a la Estrella.

Sobre la imagen

A la primitiva imagen de la Virgen de estilo gótico, sucedió la imagen de candelero del siglo XVII que fue destrozada en la Guerra Civil. En 1937, el famoso escultor e imaginero sevillano, Antonio Castillo Lastrucci, hizo una nueva imagen, también de candelero que, con el tiempo, fue restaurada por el escultor Francisco Buiza.

La devoción a Santa María se remonta a finales del siglo XIII, fecha en la que fue construido el edificio de la iglesia de la que es titular. Fue el mismo Rey Alfonso X quien comenzó a fomentar la devoción a Santa María de Coria, recogiendo el milagro en el que intercedió la Virgen resucitando a un niño durante las algaradas árabes que arrasaron la villa.

En Coria, un pueblo típicamente de pescadores, el gremio tomó como patrona y abogada a la Virgen María, venerándola bajo el título de la Estrella, amparándose en la advocación latina y mariana Stella Maris, Estrella del Mar, para que los guiase en sus faenas pesqueras.

Así, los pescadores en una carta, fechada en 1561, que se conserva en los archivos de protocolos, pedían a Felipe II que admitiese la fundación de la Hermandad de Nuestra Señora de la Estrella, en la parroquial de la Villa de Coria, como patrona y abogada de todas las necesidades del mar y la tierra.

 

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