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Un nuevo sacerdote y un diácono para la Iglesia de Almería

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Manuel Piedra Giménez y Eduardo Alberto Henríquez Osorio serán ordenados como sacerdote y diácono, respectivamente, el próximo sábado 2 de septiembre, en la Catedral de la Encarnación, a las 11.30 horas, de manos del Sr. Obispo, D. Antonio Gómez Cantero.

Manuel presidirá su primera misa el lunes 4 de septiembre, a las 20.00 horas, en su parroquia de El Alquián (Almería).

Ambos reciben la ordenación con mucha ilusión e invitan a toda la comunidad diocesana a celebrarlo y rezar con ellos.

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Arranca, en la parroquia de la Purísima Concepción, la Tradicional y solemne Novena de la Virgen de la Cinta

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Arranca, en la parroquia de la Purísima Concepción, la Tradicional y solemne Novena de la Virgen de la Cinta

Este pasado lunes 28 de agosto, y hasta el próximo martes 5 de septiembre, se celebrará en la parroquia de la Purísima Concepción la Tradicional y solemne Novena, con el Rezo del Santo Rosario, Ejercicio Piadoso de la Novena, Santa Misa con Homilía y Salve de los Marineros.

Ocuparán la Sagrada Cátedra a partir de las 20.00 horas:

– 28 y 29 de agosto, Fray José Luis Millán Romero OFM, Párroco de Santa María de la Rábida,

– 30 y 31 de agosto, Rvdo. Sr. D. Enrique Uzcátegui Rodríguez, Párroco In Solidum de Beata Sor Eusebia y Sagrada Familia, Delegado Diocesano para la Evangelización y Catequesis y para la Pastoral Vocacional.

– 1 y 2 de septiembre, Rvdo. Sr. D. Jorge Juan Reyes Macias. SDB, Director de la Comunidad Salesiana de Huelva.

– 3 de septiembre, Rvdo. Sr. D. Juan Manuel Arija García (SdC) misionero y Capellán del Hospital Vázquez Díaz.

– 4 de septiembre, Rvdo. Sr. D. José Ramón Verea Acosta, Vicario parroquial de la Purísima Concepción.

– y 5 de septiembre, el M. Iltre. Sr. D. Andrés Vázquez Martínez, el Delegado Diocesano para el Clero, Canónigo Maestro de Liturgia del Ilmo. Cabildo Catedral y Rector del Santuario de la Cinta.

El último día culminarán los cultos con Procesión Claustral con S.D.M. por las naves del templo.

Instantánea de la Novena oficiada por Fray José Luis Millán Romero OFM, Párroco de Santa María de la Rábida

PROCESIÓN SOLEMNE

El jueves 7 de septiembre, a las 20.00 horas, tendrá lugar la Procesión Solemne de la Patrona Coronada y Alcaldesa Perpetua de Huelva por las calles del centro de la ciudad siendo el recorrido de la misma. Dicho recorrido contará con actos de gran simbología onubense pues se realizará un acto a las puertas del Ayuntamiento para conmemorar el centenario del mismo y de la Diputación provincial como hermanos mayores honorarios de la Hermandad de la Cinta

Momentos de la Bajada el pasado domingo 20 de agosto.

El recorrido comenzará en la calle Concepción para continuar por Palacios, Vázquez López, plaza de Las Monjas, avenida Martín Alonso Pinzón, avenida Sor Ángela de la Cruz, Garci Fernández, plaza Isabel La Católica, Esperanza Coronada, Rábida, Pérez Carasa, Palacio y de vuelta al templo sobre las 23:00 horas.

SOLEMNE FUNCIÓN PRINCIPAL

Un día más tarde, el viernes 8 de septiembre, Fiesta de Nuestra Señora de la Cinta, en la Parroquia de la Concepción a las 12.00 horas se llevará a cabo la Solemne Función Principal ocupando la Sagrada Cátedra el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva.

Cartel de este año obra del autor Chema Riquelme.

Por la tarde, a las 19.00 horas, por el recorrido tradicional del antiguo Camino a Gibraleón, la Virgen iniciará, desde la Parroquia de la Purísima Concepción, la Fervorosa Procesión Popular de Subida al Santuario que desde Méndez Núñez, siguiendo por la calle Rafael López, Ciudad de Aracena, Ginés Martín, Amado Lázaro y llegando hasta el Paseo de la Independencia donde se asegura que se habilitará una zona para el paso de la hermandad. Desde ahí la Virgen continuará por su recorrido tradicional hasta el Santuario. 

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El sacerdote Enrique Soler toma posesión como párroco de San Pedro de Jerez de la Frontera

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Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez presidió la celebración de toma de posesión del nuevo párroco de San Pedro de Jerez de la Frontera.

En la jornada de ayer, la parroquia de San Pedro vivía un día especial. En primer lugar, se despedía del que había sido su párroco varios años, el sacerdote José Hachero, quien esta tarde tomará posesión como parte del equipo sacerdotal que estará al frente de la parroquia de Santiago del Real y el Refugio. En segundo lugar, porque recibía y daba la bienvenida a su nuevo párroco, el sacerdote Enrique Soler, que tras despedirse de su anterior destino pastoral, la parroquia de Santa Ana, le toca la tarea de pastorear el rebaño que se le encomienda en la parroquia de San Pedro. Y por último, la presencia de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien presidió esta celebración, además de compartir momentos de oración y convivencia con la feligresía de esta parroquia del centro histórico de Jerez de la Frontera.

 Así arranca estas celebraciones de toma de posesión de la Iglesia Asidonense, finalizando el 4 de septiembre en la parroquia de Santa María Madre de la Iglesia. Asimismo, cabe destacar que esta tarde no nos moveremos del centro histórico de la ciudad sede de la Diócesis, nos iremos hasta la parroquia de Santiago del Real y del Refugio. Este templo recibirá a su equipo pastoral liderado por el sacerdote Carlos Redondo, que estará ayudado por los sacerdotes Ismael Bermejo y Fabrice Toumeni como vicario parroquial y los sacerdotes Antonio López y José Hachero como adscritos. por último, mencionar que esta celebración que se lleva a cabo 20:30hrs y estará presidido por Monseñor José Rico Pavés.

 

 

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“Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”

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Evangelio de hoy, martes 29 de agosto de 2023. 

– 1 Tes 2, 1-8. 

– Sal 138.

– Mc 6, 17-29. 

 

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.

Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

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Homilía en la solemne Eucaristía en honor a la Virgen del Mar

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Damos gracias a Dios porque, un año más, estamos celebrando a nuestra Madre y Patrona: la Virgen del Mar. Recordamos con amor a los devotos que durante este año han fallecido y a las personas impedidas que, por diversos motivos, no pueden participar de esta solemne celebración.

Querida comunidad. Hermanas y hermanos todos. Almería mira al mar y la Virgen del Mar mira a Almería.

La evangelización a nuestros antepasados llegó hace casi dos mil años por el mar. A nuestras playas llegaron marineros y mercaderes que habían sido evangelizados en otros tantos puertos del Mediterráneo, por aquellos jóvenes que salieron de la provincia romana de Judea, en aquellos tiempos del rey Herodes Agripa.

Seguro que eran jóvenes entusiastas, llenos del Espíritu Santo. Seguro que no fue fácil explicar la vivencia que ardía en sus corazones. Y conocemos bien la dificultad de la evangelización por los innumerables mártires, que también en nuestra tierra, no fueron bien recibidos.

Jesús, en sus tres años de vida pública, educó a sus discípulos, aquellos jóvenes pescadores, visitando las aldeas que rodeaban el Mar de Galilea, curando a los enfermos, liberando a los oprimidos, trabajando en la mar, orando en la montaña, confrontando la vida con la voluntad de Dios.

María, su madre, estrella de los mares y de la evangelización, nos enseña con su vida un camino que, en este tiempo de cambio e incertidumbres, ilumina y discierne nuestro camino de bautizados. Os habéis preguntado alguna vez ¿Qué aporto yo como creyente a mi sociedad almeriense? No sea que paganicemos nuestra fe, convirtiéndola tan solo en un sentimiento personal e individualista. Y, querida comunidad, el mandamiento del amor, o se difunde o se pudre en un egoísmo sin salidas.

En María, Madre del Consuelo, descubrimos actitudes de salir de sí, de sus propias ocupaciones, para entregarse, como lo hace cualquier madre con sus hijos. O cualquier buena persona con los que le rodean. La prontitud, a carreras, para auxiliar a su prima Isabel fue un acto de caridad afectiva y efectiva, como respuesta a una necesidad externa que se le presentaba. El amor al prójimo, incluso a los enemigos, está por encima de cualquier filosofía, teología o ideología y forma parte del ADN de los discípulos de Cristo. Quizás, los que nos sentimos y somos cristianos debíamos preguntarnos mucho sobre cómo es nuestra fe y las actitudes que manifestamos. Hay muchas “visitaciones” a nuestro alrededor que necesitan de nuestra proximidad y ayuda, aunque sea sólo para escucharnos y darnos un abrazo, una caricia fraterna.

En María, Madre de los Afligidos, vemos a la madre del dolor en aquellas situaciones de injusticia y sufrimiento. No podemos dulcificar la dureza de su vida de emigrante y refugiada en otro país. No podemos obviar el desgarro de ver a un hijo criticado por la maledicencia, perseguido, condenado injustamente y en el suplicio de la cruz. También entre nosotros hay personas que han tenido que venir a nuestra tierra y bien creo que por necesidad apremiante. Estar al lado de las cruces de tantos y tantos “calvarios”, de los que sufren por cualquier causa es nuestra misión. Es nuestra tarea de reparación, tarea de la Iglesia, de nuestras comunidades, hermandades y asociaciones. Ante el dolor y la muerte de tantos hermanos nuestros, las palabras sobran y estamos necesitados de hechos.

En María, Madre de la Iglesia, descubrimos como después de la resurrección, se mantiene en medio de la comunidad de su Hijo, aquellos apóstoles y discípulos arropados por el grupo de mujeres. La descubrimos en oración en medio de ellos -y según distintas tradiciones- animándoles en el desánimo de la misión, como a Santiago, nuestro apóstol. En diferentes épocas difíciles de la Iglesia, cuando todo se oscurece, ya sea por los vaivenes sociales, la actitud de los propios obispos y sacerdotes, o del pueblo de Dios, surgen hombres y mujeres reformadoras en torno a María. Cuando el mundo se debilita en su estructura social, siempre una visita de María, a personas muy sencillas y pobres, pone una palabra de ánimo para salir adelante. Niños y niñas de zonas rurales que no tienen ni idea, por desconocimiento, de cómo está el mundo, son trasmisores de mensajes de paz y conversión, porque han visto a una Señora.

También se entregó a nosotros, aquel 21 de diciembre que llegó a nuestra casa. No no podía ser de otro modo que, desde la mar bendita, camino y surco de evangelizadores. El año 1502 no era fácil para nuestros antepasados: ni social ni religiosamente. Eran unos años de mucha inestabilidad. Las reconquistas, de las que la mayoría de nosotros somos herederos, traen también mucho sufrimiento e inseguridad. Santa María del Mar se acercó flotando sobre las olas. El pueblo fiel hizo el resto.

Querida comunidad, ya termino. Dios llega a nosotros de muchas maneras. Los corazones que aman, son los que descubren estos signos de Dios. Son la gente sencilla, laboriosa, la que lucha cada día por el pan nuestro, el de TODOS; las personas, que, como María, saben descubrir y vivir los deseos del corazón de su Hijo. Os invito, ante la Virgen del Mar como testigo, a reavivar la llama de nuestra fe.

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo

«En calle Capuchinos podemos ver un azulejo histórico en el que se representa la Divina Pastora»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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Nos rezamos cantando, con Lorenzo Sicilia

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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«El pueblo de Yunquera tiene muy presente a su hijo el beato Duarte»

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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Monseñor José Rico Pavés vive un fin de semana intenso entre la zona de la sierra y costa de la Diócesis

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El prelado presidió la Eucaristía este sábado junto a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y en Sanlúcar de Barrameda en la Hermandad del Cautivo y finalizó el domingo en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Costa Ballena.

El fin de semana comenzaba con la congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, éstas vivían un día especial, la fiesta de su fundadora, Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars. Por este motivo, Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez se desplazaba hasta la localidad diocesana de Arcos de la Frontera, donde en la sede de esta congregación presidía la Eucaristía.

PINCHA AQUÍ PARA VER LA HOMILÍA DE MONS. RICO PAVÉS

En la homilía, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha recordado la importancia de saber que nuestra fe es dejarnos guiar por lo que no se ve, pero cuenta con un encuentro que ha hecho que nuestra vida cambie. Asimismo, esta fe implica de acción, es decir, del amor al prójimo, ya que cuando lo hacemos con nuestros hermanos, lo estaremos haciendo a Cristo.

Por otro lado, ha destacado santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, ya que a través de ella y su labor podemos llegar a Cristo. Siendo ella ejemplo de caridad con nuestros hermanos, ya que en ella vemos la tarea de entrega total por amor con los que más lo necesitan.

Por último, Monseñor José Rico Pavés subrayó la labor de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en nuestra Diócesis, pidiéndole al Señor que siga bendiciendo a esta congregación con vocaciones.

Tras esta visita, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez visitó la localidad diocesana de Sanlúcar de Barrameda, donde presidió la Eucaristía junto a la Hermandad del Cautivo.

Monseñor Rico Pavés visita la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Costa Ballena

Una vez finalizado la jornada del sábado, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez se trasladó hasta la zona de la costa de la Diócesis, en concreto hasta Costa Ballena en Rota donde en esta época estival la parroquia allí presente aumenta considerablemente su feligresía. Allí presidió la Eucaristía y confesó a los que se acercaron hasta la parroquia de Nuestra Señora del Rosario.

PINCHA AQUÍ PARA ESCUCHAR LA HOMILÍA DE MONS. RICO PAVÉS

En la homilía, el prelado ha recordado la importancia de la Palabra de Dios, ya que es lámpara que guía nuestros pasos. Es decir, es Palabra que se proclama viva en la liturgia y que centra nuestra vida en Cristo.

Por otro lado, siguiendo el Evangelio que la liturgia nos traía, ha destacado que para vivir con la mirada en Cristo debemos tener la cercanía del trato con Él. Asimismo sabiendo que es nuestro Salvador y el único capaz de darnos la alegría en el corazón.

Por último, ha subrayado la importancia de dejarnos guiar por la voluntad de Cristo, ya que así podremos alcanzar la felicidad plena siendo apoyados por Él. Igualmente, ha recordado un principio clave que debe existir en la Iglesia, que no es otra que la comunión entre todos los fieles.

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“Que la justicia y la paz fluyan”

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“Que la justicia y la paz fluyan”

“Que la justicia y la paz fluyan”, es el lema que se propone este año para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia celebra el 1 de septiembre. El departamento de Ecología Integral, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, hace público su mensaje para esta jornada.  

Para que la justicia y la paz confluyan

La Iglesia en España se une así al mensaje del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubredía de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.

De este modo, los obispos españoles quieren transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Destacan que la sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Por eso, insisten en que si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), las personas deben favorecer el cuidado del prójimo para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

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Que la justicia y la paz fluyan (Texto íntegro)

El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan”. Ese día se inicia el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En su mensaje para esta Jornada, el papa Francisco nos regala esta bella imagen eclesial: “La Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan”[1].

Para lograr “que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24), se hace preciso responder a lo que San Juan Pablo II, ya en el año 2001 formulaba como conversión ecológica [2], que no es otra cosa que realizar “una renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador” [3].

Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido.

Al igual que proponemos esa mirada personal hacia lo común, también somos conscientes de que existen, como dice el papa Francisco, “políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos” [4]. Estas acciones producen verdaderas deudas ecológicas que deben constituir el centro del debate público y que nos urgen a modificar estructuralmente nuestros modos de funcionar como sociedad. Es necesario habilitar medidas nuevas, valientes y audaces, que reorienten las decisiones y las iniciativas que nos afectan globalmente bajo el prisma de la justicia humana, la sostenibilidad global y la ecología integral.

Queremos transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Los cristianos sabemos que el mensaje de Jesús es una Buena Noticia para todos, y que el deseo del Señor es que todas las personas tengan vida, y vida en abundancia (Jn 10,10). En el contexto y coyuntura histórica en la que hoy estamos, no nos cabe duda de que esa vida pasa por entender que detrás de gran parte del sufrimiento humano se intuye una cosmovisión utilitarista del mundo y de su riqueza. La sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), nosotros debemos favorecer el cuidado del hermano para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

No habrá paz sin justicia. Cada rostro, víctima del deterioro de la creación no cuidada, es una acusación de pecado que tendremos que enfrentar como sociedad, y de lo que tendremos que dar razón a las futuras generaciones. La pregunta de Caín “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” (Gén 4, 9) tiene hoy sentido entre padres e hijos. Porque además de aquellos que ahora están en los márgenes de la historia, los grandes perdedores y las víctimas de este modo de explotar la Tierra que nos ha sido dada serán nuestros hijos. Nos unimos al clamor del papa Francisco y “levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático” [5].

La exigencia evangélica de fraternidad y solidaridad se cifra hoy en un nuevo modo de entender nuestra relación con el resto de los seres vivientes, expresión y belleza de Dios en el mundo.  Por eso denunciamos las prácticas que atentan y pervierten el vínculo sagrado de las personas con el planeta. Un ejemplo es la realidad sangrante y doliente de la migración por causas climáticas. Poblaciones enteras, sometidas a condiciones de vida inequívocamente injustas, están pagando en sus vidas las transformaciones rápidas y extremas de los fenómenos naturales que aparecen por la emisión de gases con efecto invernadero. Esto nos causa gran dolor y lo denunciamos como una de las mayores injusticias de la historia.

En nuestro país vemos que la gestión del agua está dibujando un futuro claro de carestía, escasez y conflicto. Con un clima cada vez más seco y caluroso, en determinados territorios va a ser imposible fijar población y pervivir. El agua que nos provee de vida es un bien común que debe ser preservado y compartido. Rogamos a los poderes públicos y a nuestros gobiernos que integren la mirada de lo comunitario, del valor intrínseco del agua y de sus múltiples ramificaciones en lo social, para el diseño de planes hidrológicos, agrícolas y de gestión que sean sostenibles y responsables con todas las dimensiones de este preciado recurso. No se puede hacer política con el agua de todos sin tener en cuenta a las personas y comunidades que enraízan sus historias y sus proyectos vitales en ella: desde la realidad rural de la España vaciada hasta la preservación de nuestros recursos hídricos y agroforestales. El agua y su manejo atraviesa todas estas dimensiones. Por eso pedimos una gestión del agua a la medida de las personas y del medio ambiente, diseñando, influyendo y propiciando políticas agropecuarias, urbanísticas e industriales que sean socialmente justas y ambientalmente sostenibles. Vemos con preocupación que son los principios de lucro los que sustentan las grandes iniciativas empresariales, los que están definiendo nuestras realidades productivas en el ámbito agrícola y ganadero. Apelamos a que los afectados por estas situaciones críticas asuman un papel participativo en la toma de decisiones propias del compromiso cristiano en la vida pública y social.

Los retos que aparecen desde la amenaza ambiental y sus implicaciones socioculturales, transgeneracionales quizá por primera vez en la historia, nos hacen plantearnos también el papel de la educación. Que la escuela incluya la preocupación por formar ciudadanos con conciencia sostenible, amplia y firme, que puedan acometer los desafíos del mañana desde el conocimiento y la sensibilidad. Por nuestra parte, llamamos a las comunidades cristianas de nuestro país a incluir también esta conciencia ecológica en los procesos catequéticos de los niños y jóvenes, pues el cuidado de la Creación es sin ninguna duda un elemento central en la formación cristiana.

La conversión que hoy se nos pide alcanza al vínculo y la comunión con la tierra, el aire, el agua y las criaturas. Una comunión que solo será posible desde el respeto, el conocimiento y la certeza profunda de que nuestro destino, y especialmente el de los débiles y frágiles (los preferidos de Dios), se encuentra entretejido en el hermoso tapiz de su Creación.

 + Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social


[1] FRANCISCO. Mensaje para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación, 13 de mayo de 2023.

[2] SAN JUAN PABLO II. Audiencia General, 17 de enero de 2001.

[3] FRANCISCO. Mensaje para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación, 13 de mayo de 2023.

[4] Ibidem

[5] Ibidem

Más enlaces de interés:

· Jornada de oración por el cuidado de la creación

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