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Mons. Saiz: “La universidad es un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida”

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Mons. Saiz: “La universidad es un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida”

La capilla universitaria ha acogido la misa de inicio de curso 2023/2024 de la Universidad de Sevilla. Una Eucaristía que ha presidido el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz, y que han concelebrado, entre otros sacerdotes, el delegado de pastoral Universitaria, Pablo Guija; el delegado diocesano de Medios de Comunicación, Leonardo Sánchez; y el responsable de la Pastoral con Jóvenes, Manuel Jiménez. El rector de la Hispalense, Miguel Ángel Castro; y el hermano mayor de la Hermandad de los estudiantes -que este curso cumple su primer centenario-, Jesús Resa, han participado también en una misa que ha precedido al acto académico que se ha celebrado en el Rectorado.

El arzobispo ha comenzado su homilía invocando al Espíritu, que “nos mueve a proclamar el anuncio de la Buena Nueva. Este es el don que pedimos para esta querida Universidad de Sevilla al comienzo del curso académico 2023-2024”. A continuación, ha aludido al papa Benedicto XVI para afirmar que “el verdadero e íntimo origen de la universidad está en el afán de conocimiento, que es propio del hombre. Quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere la verdad”.

“La verdad de las cosas y su sentido en la vida”

Monseñor Saiz ha afirmado que la universidad se encuentra hoy en diferentes encrucijadas y debe responder a diversos desafíos: “Uno de ellos es consiste en armonizar la especialización extrema, la cuasi profesionalización del alumnado con la búsqueda del sentido de la vida y con su fundamentación en la verdad”. “No se puede evitar la especialización y la profesionalización, y de hecho cada año se proponen nuevas carreras y especialidades, pero no podemos olvidar el marco más amplio y profundo: la verdad de las cosas y su sentido en la vida. Porque, en definitiva, la universidad fue creada para ‘impartir sabiduría’, esa es su finalidad primera y esencial”, ha añadido.

En cuanto a la tarea del profesor, el arzobispo ha recordado que “no es sencillamente comunicar información o proporcionar capacitación en unas habilidades orientadas al beneficio económico de la sociedad; la educación no es y nunca debe considerarse como algo meramente utilitario. Se trata de la formación integral de la persona humana. Este es el fundamento por el cual la universidad ensancha su misión más allá de la sola investigación, de la sola docencia y del mero asesoramiento”.

“Elementos de reflexión ante los interrogantes existenciales”

En esta línea, el arzobispo ha señalado que “una universidad no es solamente un ámbito de investigación, sino una institución más ambiciosa, porque la investigación tiende al conocimiento, pero la persona necesita también la sabiduría”. Así, ha subrayado que la universidad es “un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida, para encontrar respuestas razonables a los interrogantes más profundos; es la etapa en que el joven compromete su existencia en los ideales más nobles.  Si la docencia y el asesoramiento son incapaces de ofrecer elementos de reflexión ante los interrogantes existenciales, y sólo se reducen a cualificar técnicamente a los individuos, podemos decir que, estrictamente hablando, más que universidad en el sentido etimológico y completo de la palabra, estaríamos hablando de un instituto tecnológico”, concluyó.

GALERÍA FOTOGRÁFICA del acto.

 

 

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Los nuevos canónigos del Cabildo catedralicio juran su cargo

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  • Durante la Santa Misa celebrada esta mañana en la Catedral, presidida por Mons. José María Gil Tamayo.

  • El Sr. Arzobispo ha hablado de “la lógica del servicio” en el ministerio sacerdotal y ha recordado que, aunque tiene una dimensión cultural porque “la belleza nos lleva a Dios”, la Catedral “es casa de culto y caridad”, donde se celebra la Eucaristía y se administra el perdón de los pecados.

Granada, 9 de septiembre de 2023.- En la Santa Misa celebrada esta mañana en la S.I Catedral de Granada, los nuevos canónigos del Cabildo han jurado su cargo y profesado la fe ante el arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, que ha presidido la celebración y ha asistido el Pueblo de Dios como testigo.

Los nuevos canónigos son D. Enrique Rico Pavés, D. José Gabriel Martín Rodríguez y D. Miguel Ángel Con Martín, éste último como canónigo penitenciario de la Catedral. Todos ellos, han jurado su cargo y profesado la fe de rodillas, con la mano en la Biblia, previa lectura de cada uno de los Decretos rubricados por el Sr. Arzobispo con la designación como miembros de este órgano de gobierno en la Catedral. Han concelebrado el resto de miembros del Cabildo catedralicio y el nuevo rector del Seminario Mayor San Cecilio. Tras su juramento, cada uno de los miembros han tomado asiento en la bancada ubicada en el altar junto al resto de sacerdotes canónigos.

“LÓGICA DEL SERVICIO”

En sus palabras durante la homilía, Mons. José María Gil Tamayo ha hablado del “sentido de servicio” que es esta toma de posesión y el ejercicio del ministerio sacerdotal –“la lógica del servicio”, señaló-, siguiendo así a Jesucristo, “que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”.

Asimismo, ha recordado que, aunque la Catedral tiene una dimensión cultural, “porque la belleza nos lleva a Dios”, el templo catedralicio “no es un parque temático”, sino “una casa de culto y de caridad”, donde se celebran los Sacramentos de la Eucaristía en el altar y el perdón de los pecados en el confesionario. “La catedral no es exposición de elementos muertos. Es el lugar que representa a la Iglesia de manera especial en una Diócesis”, señaló Mons. Gil Tamayo. “Y lo hace desde la pobreza de una catedral en un país de misión, hasta la grandeza y belleza de nuestra catedral”, que este año cumple el V centenario de los inicios de las obras de construcción y que llevarán a un Año Jubilar en la Diócesis en el año 2028.

El Sr. Arzobispo también ha pedido a los fieles que eleven oraciones a Dios por las vocaciones sacerdotales, “que es lo realmente importante” y “envíe obreros a su mies”.

De igual modo, Mons. Gil Tamayo ha encomendado a la Virgen María los nuevos canónigos y ha elevado una oración para que “Ella os ayude y os acompañe en este itinerario y en este servicio al Pueblo de Dios”.


ESCUCHAR HOMILÍA DE MONS. GIL TAMAYO EN LA EUCARISTÍA CON LOS NUEVOS CANÓNIGOS

 

 

 

 

 

 

 

NUEVO CURSO ACÁDEMICO

La jura celebrada esta mañana en la Catedral se produce tres días después de la llevada a cabo en la Curia Metropolitana, en el nuevo curso académico, para diversas responsabilidades de gobierno en dicha Curia –Vicario General y Vicarios Territoriales-, el Tribunal Eclesiástico, el Seminario Mayor de Granada, la Casa Sacerdotal y diversas pastorales diocesanas, entre ellas los de los nuevos delegados diocesanos de Hermandades y Cofradías, Educación Católica y Enseñanza Religiosa, y Catequesis, entre otras.

Precisamente, los nuevos canónigos D. Enrique Rico Pavés y D. José Gabriel Martín Rodríguez también juraban sus cargos como nuevo Vicario General de la Archidiócesis y nuevo Delegado Episcopal para Hermandades y Cofradías, respectivamente.

Los nombramientos son designaciones del Sr. Arzobispo para el nuevo curso académico, anunciados el pasado 16 de julio, con responsabilidades para ayudar al obispo en el gobierno de la diócesis, así como en esta catedral en su Cabildo catedralicio, sede episcopal en la que Mons. Gil Tamayo celebra los domingos la Santa Misa a las 12:30 horas.

 

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Encuentro universitario de inicio de curso en el Rocío

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Encuentro universitario de inicio de curso en el Rocío

Los universitarios de Sevilla están convocados por la Pastoral Universitaria y la Asociación Celestino Mutis (con presencia en la Universidad Pablo de Olavide) a una convivencia de inicio de curso que se celebrará en la aldea almonteña del Rocío del 29 de septiembre al 1 de octubre.

Pablo Guija, director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla (SARUS) explica que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) recién celebrada en Lisboa va a marcar la finalidad, desarrollo y objetivos de este encuentro de universitarios en torno a la fe. “Va a ser una ocasión para la convivencia, para avivar la fraternidad y para aprovechar la experiencia de la JMJ en nuestra dinámica universitaria”, explica Guija.

Habrá tiempo para analizar y comentar las catequesis del papa Francisco, así como la de algunos obispos presentes en Lisboa durante la JMJ. En el programa no falta tiempo para la oración y el ocio.

Las inscripciones deben formalizarse a través de la página web del SARUS: http://servicio.us.es/sarus

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Madre Piedad, ¡¡¡gracias por su entrega!!!

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Madre Piedad, ¡¡¡gracias por su entrega!!!

En la tarde del jueves 7 de septiembre, tuvo lugar la Misa de acción de gracias y despedida de la Madre Piedad, Misionera de Cristo Sacerdote, en la parroquia de Santa María, de Huéscar. En ella participaron varias hermanas de la Congregación, el párroco, vicario parroquial y diácono, junto a la feligresía.

Desde la parroquia le damos las gracias por estos tres años de presencia en nuestra comunidad parroquial. A lo largo de este tiempo, la Madre Piedad junto a la Madre Rita y Madre Rut han trabajado, han sembrado y han dado desde la sencillez un testimonio del amor de Cristo que habita en ellas.
Como la levadura que no se ve ni se oye, pero que hace fermentar la masa, muchos se han beneficiado de la presencia de la Madre Piedad en nuestro pueblo de Huéscar. Una presencia a la vez discreta y reconfortante; una presencia gozosa en momentos de alegría y una presencia de compasión junto a los niños, ancianos y los enfermos, haciendo renacer en muchos de ellos el cariño y la esperanza. Os estamos profundamente agradecidos porque con vuestro apostolado habéis sido luz y sal junto a los enfermos, junto a las personas solas, junto a los niños y adultos en los grupos parroquiales. ¡GRACIAS!

Guillermo Parra
Diácono de Huéscar

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Imágenes de la solemne Eucaristía en la fiesta de la Virgen de la Piedad, Patrona de Baza

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Imágenes de la solemne Eucaristía en la fiesta de la Virgen de la Piedad, Patrona de Baza

Baza ha celebrado este viernes 8 de septiembre a su Patrona, la Virgen de la Piedad. Y lo ha hecho con solemnidad, después de haber vivido toda una novena de celebraciones preparatorias, que comenzó el 30 de septiembre. El obispo de la diócesis, D. Francisco Jesús Orozco, presidió la celebración de la Eucaristía, a las 11 de la mañana, que estuvo concelebrada por los sacerdotes de la ciudad.

A la Eucaristía asistieron las autoridades locales de Baza y algunas de Guadix. Así, estarán representados los ayuntamientos de Baza y Guadix, demás instituciones de Baza, la Hermandad de la Virgen de la Piedad de Guadix, la Hermandad de la Virgen de las Angustias de Guadix y el Cascamorras.
Sin duda, una Misa muy solemne a la que siguió una procesión por la tarde, con la imagen de la Piedad por als calles de Baza.

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XXV aniversario profesión religiosa monasterio clarisas de Belén (Antequera)

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Homilía de D. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada con motivo del XXV aniversario de profesión religiosa de dos monjas del monasterio de clarisas de Belén (Antequera)

XXV ANIVERSARIO PROFESIÓN RELIGIOSA MONASTERIO CLARISAS DE BELÉN

(Antequera, 9 septiembre 2023)

Lecturas: Is 61, 9-11; Sal 33, 2-9; Flp 2, 1-4; Lc 10, 38-42.

1.- En esta celebración Eucarística damos gracias a Dios por el XXV Aniversario de consagración religiosa, en este Monasterio de Clarisas de Belén en Antequera, de nuestras hermanas Sor Jackline y Sor Christine. Ellas llegaron a Antequera unos años antes, iniciando el postulantado y su formación; este hecho coincide con la presencia de las hermanas procedente de Kenia en este Monasterio. Damos gracias a Dios por todo ello.

Nuestras dos hermanas acogieron el carisma de las Hermanas Pobres de Santa Clara, haciendo presente este don a la Iglesia y asumiendo las actitudes cristianas de vírgenes consagradas al Señor en el silencio claustral.

Felicitamos a las dos Hermanas y a toda la comunidad monástica, por esta efeméride eclesial y nos unimos a su acción de gracias por los dones recibidos en estos años.

Queridas hermanas, es cierto que vivís lejos de vuestras familias de origen. Y, aunque esto suponga un sacrificio, estáis contentas y agradecidas porque el Señor os llamó para estar con Él, para consagraros a Él y para amarlo con un corazón indiviso. Seguid fieles a la vocación consagrada y al carisma que el Espíritu Santo os ha regalado. Nada en el mundo tiene más valor que esta llamada del Señor.

2.- El profeta Isaías ha expresado su alegría por la acción de Dios con su pueblo: «Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha puesto un traje de salvación, y me ha envuelto con un manto de justicia, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas» (Is 61, 10).

Queridas Sor Jackline y Sor Christine, Dios os eligió y os revistió en el bautismo con un traje nuevo de fiesta, con el vestido de la nueva vida en Cristo: «En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo» (Gal 3, 27). Re-vestir significa ponerse un traje encima del que se lleva ya puesto.

En el bautismo somos re-vestidos, manteniendo del traje de nuestra naturaleza humana, que está dañada por el pecado y que necesita ser purificada y salvada. Se trata de la túnica nupcial de las Bodas del Cordero, que se ofrece a los bautizados. Los discípulos de Cristo se han «revestido del Hombre Nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef 4, 28).

3.- Posteriormente El Señor os revistió con el hábito de consagradas, como esposas de Cristo, a quien debéis amor verdadero, total y eterno. Mediante la oración, las obras de misericordia y de caridad, así como de las distintas prácticas de penitencia os habéis ejercitado en despojaros completamente del «hombre viejo» y en revestiros del «hombre nuevo» (cf. Ef 4, 24).

Os animamos a seguir en fidelidad a vuestro Esposo, dando gracias por su elección y por su amor infinito, que ya habéis disfrutado en estos años. ¡Seguid gozando de su insustituible compañía y de su amor misericordioso! ¡Manteneos fieles al carisma recibido, que es un regalo de Dios!

4.- El Salmo responsorial nos ha animado a bendecir «al Señor en todo momento» (Sal 33, 2); a gloriarnos en el Señor (cf. Sal 33, 3); a proclamar la grandeza del Señor y ensalzar juntos su nombre (cf. Sal 33, 4).

Hoy es un día de alabanza, de canto, de baile. Como hemos podido apreciar, esta comunidad monástica africana ha introducido algunos elementos de su cultura, como son la procesión de entrada y la entronización de la Palabra de Dios antes de la lectura del Evangelio, formando un cortejo danzante con una niña que llevaba el libro de los Evangelios. Recuerdo este gesto en las celebraciones litúrgicas, cuando acompañé al papa Juan Pablo II en alguno de sus viajes a África.

Dar gracias a Dios, alabarlo, cantarle… éste es el culto razonable que hoy hacemos con toda la Iglesia; y quedamos radiantes de luz y de alegría por las maravillas que Dios obra en nosotros. Todos tenemos motivos para dar gracias por los dones que recibimos de Dios. Y hoy nos unimos a la acción de gracias de nuestras hermanas Jacqueline y Christine.

Junto con la Virgen María unimos nuestra alabanza proclamando las grandezas del Señor y agradeciendo sus obras en nosotros. ¡Entonad el cántico del Magnificat como una acción de gracias al Señor por estos veinticinco años de consagración en la vida monástica! ¡Meditad las hermosas palabras de la acción de gracias que María Santísima dirige a Dios!

Y como nos recuerda el Salmo: «Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él» (Sal 33, 9). ¡Acogeos a Él, que nunca falla y nunca nos abandona y nunca nos abandona! La relación entre personas puede fallar; a veces, porque cuando uno menos se lo espera el otro lo abandona. Sin embargo, el Señor no nos abandona nunca; y debemos confiar en Él, porque fundamenta nuestra vida, le da sentido y tenemos la seguridad de ser amados, al tiempo que nos capacita para amar.

5.- La carta de san Pablo a los Filipenses nos recuerda la vida comunitaria, que debe estar centrada en Cristo, salvaguardando la comunión entre todos los miembros de la comunidad monástica: «manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir» (Flp 2, 2), teniendo entrañas compasivas y misericordiosas (cf. Flp 2, 1).

El apóstol dice que no hay que obrar por rivalidad, ni por ostentación, ni por orgullo, sino considerando humildemente superiores a los demás (cf. Flp 2, 3). No siempre es fácil la vida comunitaria, como tampoco es fácil la vida familiar; pero el Señor nos capacita para amar y para acoger a los demás, aunque haya divergencias y dificultades.

6.- Las actitudes de las hermanas Marta y María, que nos ofrece el evangelio de hoy, son ejemplo de vida cristiana. Marta se nos presenta como modelo de servicio (cf. Lc 10, 39) y María como modelo de discípula, que escucha al Señor (cf. Lc 10, 39).

Ambas acogen al Señor, sirven y aman; pero son dos maneras. Jesús no desestima el servicio de Marta; pero indica que lo esencial es escucharle y esto exige una total y exclusiva atención para dar fruto. Si le escuchamos aprenderemos a servir como Jesús, que ha venido para hacer la voluntad del Padre (cf. Jn 5, 30; Mt 26, 42) y a comunicarnos lo que ha escuchado y aprendido de él (cf. Jn 8, 38).

La actitud de Marta y la de María no deben contraponerse ni excluirse la una frente a la otra; ambas son modelo de vida cristiana, que es preciso coordinar e integrar, tanto la escucha sosegada de la palabra, atenta y contemplativa, como la actitud de servicio a los demás. Todos estamos llamados a vivir ambas actitudes: los contemplativos dando mayor importancia a la escucha y los demás sirviendo en la actividad.

7.- Mucha gente admira la labor humanitaria que desarrollan las órdenes religiosas de vida activa, que atienden enfermos, ancianos, emigrantes, etc.; pero no acaban de comprender a las consagradas dedicadas a la «contemplación».

Supongo que habréis escuchado alguna vez la pregunta: ¿Qué hacen unas mujeres en un monasterio? Tal vez están perdiendo el tiempo.

En la creación no hay nada superfluo; existen muchos seres y cosas que aparentemente no sirven al hombre (estrellas, océanos, montañas, flores, colores). Dios es la Belleza infinita y ha hecho la creación con fantasía, con poesía; y podemos gozar de muchas cosas bellas y espirituales. Todo lo que ha salido de las manos de Dios es hermoso, aunque no lo descubra; por eso hemos de contemplar y apreciar las maravillas de la naturaleza.

Desde una mentalidad productiva, la sociedad actual desprecia a quienes no producen bienes materiales y cosas que parece que no sirven. Por eso hay a veces una actitud de rechazo hacia las personas no productivas (ancianos, enfermos, desahuciados, no-nacidos). Con la mentalidad mundana se quiere eliminar a quien no produce.

La vida contemplativa es un regalo del Espíritu a la Iglesia. El hecho de que alguien no lo entienda, no por eso deja de tener sentido.

Hoy quiero romper una lanza a favor de la vida contemplativa en la Iglesia. Demos gracias a Dios por las personas consagradas a la contemplación en el silencio monástico. Y aunque no lo entendamos, también nos ayudan a vivir la fe.

En esta fiesta de Bodas de Plata de dos monjas queremos comprender mejor y valorar la vida contemplativa, tan necesaria en la vida de la Iglesia. Y queremos agradecer vuestra entrega diaria a la contemplación y al servicio eclesial.

Pedimos al Señor que siga concediendo a su Iglesia las vocaciones necesarias para la vida contemplativa. Y que la Virgen María, la primera discípula del Señor, interceda por todas las vírgenes consagradas y las sostenga en la fidelidad a su carisma. Amén.

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ESPEJO DE LA IGLESIA: La nueva temporada comienza con la entrevista a nuestro nuevo sacerdote MANUEL PIEDRA

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oda vida es una vocación, y cada persona recibe desde el nacimiento un conjunto de virtudes y cualidades que debe hacer fructificar. Para quien está discerniendo su vocación, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es una experiencia intensa e iluminadora de búsqueda, de hacerse preguntas y encontrar respuestas, de llamada y seguimiento, de luz para descubrir la propia vocación y generosidad para la respuesta. Por eso, antes del inicio de esta JMJ de Lisboa convoqué a la familia diocesana a una cadena de oración por las vocaciones, que ha tenido una repuesta muy positiva, sobre todo en las comunidades de vida contemplativa. El fruto no es automático, pero lo iremos viendo en los próximos años. Tarea nuestra es seguir dinamizando la pastoral juvenil ordinaria y la pastoral vocacional.     

Tal y como está planteada la vida de las personas en nuestra sociedad,  parece casi imposible que pueda brotar y madurar una vocación al sacerdocio o a la vida consagrada; por eso, desde hace años, acostumbro a afirmar que hoy día cada vocación sacerdotal es como un pequeño milagro, y lo mismo cada vocación a la vida consagrada; por eso es tan necesario un ambiente, un clima de fe, de amor a Dios, de disponibilidad y entrega, de docilidad a la voluntad de Dios y apertura a su llamada.

Los momentos esenciales de la pastoral vocacional se encuentran en la oración y en la celebración de la liturgia. La oración, la meditación de la Palabra de Dios y la celebración de los sacramentos constituyen el espacio ideal para que cada uno pueda descubrir la verdad de su ser y la voluntad de Dios en su vida; del mismo modo, el servicio desinteresado a los demás a través del voluntariado, motivado evangélicamente y alimentado desde la oración, ofrece enormes posibilidades para que el joven descubra el servicio de la caridad y se abra a un compromiso de especial consagración. A la vez, toda la Iglesia diocesana ha de rezar por las vocaciones; esa es la primera y fundamental actividad de la pastoral vocacional.

Los educadores y especialmente los sacerdotes, no deben temer el hecho de proponer la vocación al sacerdocio a aquellos jóvenes en los que aprecien los dones y las cualidades necesarios para ello. La figura del sacerdote es un elemento transversal de la pastoral vocacional. El interés por la vocación en los jóvenes depende, en gran medida, del testimonio de sacerdotes felices de su condición, que viven su ministerio con alegría. La mejor catequesis vocacional que un sacerdote puede hacer es mostrar su propia vocación con la vida y con la palabra.

También es necesario cuidar el ámbito familiar, con el fin de recuperarlo como el primer lugar de educación en la fe. El trabajo por las familias y con las familias favorece el nacimiento y la consolidación de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Desde el ámbito de la pastoral familiar es preciso potenciar una cultura de la vida, que ayude a que los matrimonios acojan generosamente el don de la vida y valoren la vocación sacerdotal de un hijo como el mayor regalo de Dios. Es necesario, además, en el ámbito de la pastoral juvenil y vocacional, recuperar la gran tradición del acompañamiento espiritual, que ha dado siempre tantos y tan preciosos frutos en la vida de la Iglesia.

Como resumen final, destacaría tres elementos clave de la pastoral juvenil: el primero, confiar en los jóvenes y plantearles un ideal de altura, de perfección; en segundo lugar, conocer y acompañar a los jóvenes, guiarlos, responder a sus inquietudes, dialogar con ellos; por último, propiciar el encuentro con Cristo, la Persona que llenará de plenitud sus vidas. A partir de ahí serán capaces de comprometerse a través del camino que Dios les indique, ya sea el sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio. Pidamos que sean generosos a la llamada del Señor, como lo fue María Santísima.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Un nuevo diácono por la Fuensanta

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Comienza el curso de la mano de la Virgen. En muchos pueblos de nuestra diócesis y
del orbe católico es fiesta grande el 8 de septiembre, por el nacimiento de la Virgen
María. En muchos lugares, además, son las fiestas principales de la Virgen, que llenan
de alegría nuestras vidas. En Córdoba es la Virgen de la Fuensanta, patrona de la
ciudad. Ella da nombre a un barrio, el que está en el entorno de su santuario, pero es
fiesta en toda la ciudad que la tiene como patrona.
Es frecuente en estos días la imagen de los niños que acuden al colegio, algunos por
primera vez, otros ya veteranos, de la mano de su madre. Me evoca esa imagen la
preocupación maternal de María por cada uno de nosotros al comienzo de esta nueva
etapa de nuestra vida, al comienzo del nuevo curso pastoral. De la mano de María
iniciamos esta nueva etapa, sabiendo que ella estará presente todos los días y nos
cuidará, como una madre cuida de su hijo pequeño.
Y de pronto, un nuevo diácono, Álvaro Fernández-Martos Yáñez. En la fiesta de la
Virgen de la Fuensanta, recibimos de su mano este gran regalo de la ordenación de un
nuevo diácono. En Córdoba, los diáconos suelen ser ordenados por la fiesta de la
Inmaculada. En este caso, se ha adelantado tres meses. Y estamos contentos por ello y
hacemos fiesta especial.
El paso del diaconado es un paso definitivo en el camino hacia el sacerdocio. Es ya el
primer grado del sacramento del Orden, que configura al ordenado con Cristo Siervo. Es
decir, lo hace ministro de Cristo en esa dimensión esencial de la vida cristiana y
eclesial, que es el servicio.
Jesús lo enseña claramente en el Evangelio, cuando habla del estilo de mandar por parte
de los jefes de este mundo y lo contrapone a la actitud del servidor en la comunidad
cristiana. “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea
vuestro servidor; y el que quiera ser el primero, que sea esclavo de todos. Porque el Hijo
del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por
muchos” (Mc 10,43-45).
Esto vale para todos, pero el diácono hace presente sacramentalmente a Cristo en medio
de la comunidad con esta actitud de Cristo, que llenó de asombro a los apóstoles,
cuando Jesús en la última Cena se puso a lavarles los pies. Quedaron desconcertados.
Jesús no llega a nuestras vidas por el camino de la prepotencia o del poderío, sino por el
camino de la humildad y del servicio. El diácono es prolongación personal de Cristo en
esta actitud fundamental cristiana y es consagrado por el sacramento del Orden para
servir a Cristo, para servir a la comunidad cristiana, para servir especialmente a los
pobres. En la jerarquía eclesiástica se entra por el camino de la humildad y del servicio,
no hay otra puerta.
En el diaconado, el que es llamado hace públicamente sus compromisos ante Dios y
ante la Iglesia. Asume gozosamente el compromiso de vivir el celibato durante toda su
vida, como signo de esponsalidad con Cristo y como signo de otra fecundidad, la que
viene de lo alto y reparte vida eterna a todo el que se acerca al Señor. El corazón del
nuevo diácono queda consagrado a Dios para siempre y al servicio de la comunidad. Es
un paso, por tanto, muy serio y muy importante. Asume también el compromiso de vivir

en la obediencia, al estilo de Cristo. Y el compromiso de prolongar la oración de Cristo
en la comunidad cristiana por medio de la Liturgia de las Horas, en favor de toda la
humanidad. Ya podrá celebrar varios sacramentos y, sobre todo servir a la mesa del
altar, repartir la sagrada comunión y servir a los pobres, que son signo de Cristo.
Pedimos a la Virgen de la Fuensanta que tome consigo a Álvaro y no lo suelte nunca de
su mano, porque ella es la mejor garantía de fidelidad a Dios y a los compromisos
adquiridos. Y rezamos por tantos jóvenes que se están planteando su vocación, para que
si Dios los llama al sacerdocio, respondan generosamente, porque los necesitamos.
Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Palabra de Vida 2º semana de septiembre 2023

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La participación en la Santa Misa es el momento más importante de la celebración cristiana del Domingo. Congregados por el Señor, los discípulos de Cristo comienzan la nueva semana actualizando el triunfo de la Resurrección, acontecimiento fundamental de nuestra fe que da sentido a todo lo que hacemos y padecemos. La celebración de la eucaristía dominical no sólo es alimento personal de la vida de fe, sino también cauce privilegiado para vivir la relación con el Señor con la conciencia de ser miembros de la Iglesia. Quien celebra bien el domingo se descubre amando, cada vez más y de forma espontánea, a la Iglesia, y crece en deseo de colaborar en su misión evangelizadora. Cuando, por el contrario, se celebra mal el Domingo o se vive la participación en la Misa como un acto individual y aislado, se deforma la pertenencia eclesial y las exigencias del evangelio se acaban acomodando a los propios gustos. Entonces, la fe se acaba considerando una carga y se rehúye la relación con los demás miembros de la Iglesia.

Cuando nos estamos preparando para el comienzo de nuevo curso pastoral, el Señor sale a nuestro paso y nos regala su palabra, que se proclama viva en la Liturgia, llamándonos a proteger la alegría de pertenecer a la Iglesia.

Custodiar la comunión en la Iglesia no consiste primariamente en un ejercicio que permite que nos llevemos bien los que formamos parte de ella. Es mucho más: es dejarse amar con el amor de la Trinidad y dejar que este amor esté en el centro de nuestra vida. En la Iglesia, la suerte de uno es la de todos. El mal de uno afecta a todos y exige reaccionar ante ese mal con responsabilidad. Quien corrige a quien yerra, le salva y se salva a sí mismo. En el evangelio de este domingo, Jesucristo nos enseña a cuidar la comunión en el seno de la Iglesia, proponiéndonos tres tareas inaplazables: la corrección fraterna, el perdón y la oración en común. Tareas fundamentales para caminar juntos como hijos de la Iglesia y comenzar un nuevo curso esperanzados.

Las celebraciones marianas que abren y centran el mes de septiembre nos vuelven a recordar la necesidad de mirar siempre a María Santísima. De Ella aprendemos también el arte de proteger la alegría de la Iglesia, es decir, de cuidar cada día más a Jesucristo en nuestra propia vida para llevarlo a los demás. Él es nuestra alegría.

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

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