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La Iglesia con los damnificados del terremoto en Marruecos

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La Iglesia con los damnificados del terremoto en Marruecos

El arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, ha compartido la oración y un mensaje de solidaridad con el pueblo marroquí, que en la pasada noche ha sufrido las consecuencias de un terremoto de magnitud siete en la escala Richter.

A través de sus perfiles en redes sociales, el arzobispo hispalense ha pedido por los aproximadamente mil muertos y cientos de heridos que, según los últimos recuentos, se ha cobrado el seísmo cuyo epicentro se ha ubicado a las afueras de la ciudad de Marrakech: “Nuestra oración por todos los fallecidos, y nuestra solidaridad afectiva y efectiva con los heridos, y con los que han perdido familiares, hogares y bienes”, ha señalado mons. Saiz.

El arzobispo se suma así a las numerosas condolencias y muestras de solidaridad por parte de la Iglesia en España. La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha transmitido hoy sábado sus condolencias por las víctimas que ha provocado el terremoto . “Rezo por las víctimas”, ha manifestado su presidente, el cardenal Juan José Omella. Por su parte, el secretario general y portavoz del Episcopado español, el obispo auxiliar de Toledo, mons. García Magán, ha manifestado su unión a la Iglesia rezando “por las personas afectadas por el terrible terremoto de Marruecos y pedimos la solidaridad de las instituciones y de las personas para ayudar a todos los damnificados”, señaló el portavoz.

 

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“Que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio”

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Homilía de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral en la que los nuevos canónigos del Cabildo catedralicio han jurado sus cargos y profesado la fe, el 9 de septiembre de 2023.

Queridos hermanos sacerdotes;
queridos seminaristas;
queridos hermanos y hermanas, familiares y amigos de los nuevos canónigos sacerdotes:

Esto que estamos haciendo sí está permitido en sábado. Porque el sentido de esta celebración, de esta toma de posesión –si se puede decir así-, de inicio del oficio, es un “sentido de servicio”. Y es un referente siempre Jesucristo, nuestro Maestro, que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Y porque la lógica que rige, la lógica que ha de regir cualquier ejercicio del ministerio sacerdotal, tiene que ser la lógica del servicio. Jesús se pone a lavarle los pies a sus discípulos. Y ésa es nuestra vida. Ése es el sentido genuino del servidor del ministerio. Hoy, cuando esta palabra la hemos reservado sólo para cosas de informática: el servidor. Hasta en el lenguaje común: antes decíamos, cuando se pasaba lista, “servidor”. Hoy, se consideraría por la mentalidad actual eso como algo humillante. Pero la palabra servicio: ministro significa servidor. Y sobre todo, nosotros hemos de tomar esa referencia: “Yo estoy con vosotros como el que sirve”, nos dice Jesús. Y ése es el sentido profundo de cualquier ministerio en la Iglesia. Es un ministerio de servicio.

 

Ciertamente está adornado por una dignidad, que en nosotros, sobre todo, es el Sacramento del Orden. Pero, ese Sacramento del Orden no es una referencia hacia nosotros mismos, sino una referencia hacia nuestro Maestro y al servicio del Pueblo de Dios. Eso es la lógica. Es verdad que, en el transcurso de la Historia, ha podido tener esas contaminaciones políticas o esas contaminaciones de honor, pero, en definitiva, aquí ha de lucirse sólo Jesucristo y para Gloria de Dios. Y todo lo que en nosotros supone de enaltecimiento no ha de hacer feliz a nuestras pobres personas; claro que son, como San Pablo, hoy, se refiere a los cristianos colosenses, todos tenemos conciencia de que no es por nuestros méritos, sino porque hemos sido reconciliados con Dios. Porque Cristo nos ha redimido, nos ha salvado, nos ha elegido, nos ha llamado. Y todo es para el bien del Pueblo de Dios.

Por tanto, esa lógica es la que ha de regir nuestra vida, queridos hermanos. Y el oficio peculiar de canónigo es el de servir al Pueblo de Dios, en este marco que no es un monumento sólo; que no es la posesión de un monumento magnífico como es nuestra Catedral, sino que tiene referencia en su sentido más profundo a tres lugares. Esta silla adornada que es la cátedra del obispo, de ahí viene el nombre de catedral y de ahí viene catedrático. Cátedra es silla y es el lugar de la enseñanza en la fe de quien, sin mérito propio y por ministerio y por servicio, no por sabiduría, sino por ser sucesor de los apóstoles, es el maestro en la fe. Y en este caso, este pobre obispo. Es el que enseña al Pueblo de Dios. Es el lugar de la enseñanza de la Doctrina cristina por excelencia. Esta es la cátedra que da nombre a la catedral. Y la referencia al altar, donde se celebra la Eucaristía. La celebración en el altar. En el altar, que actualiza el Misterio Pascual de Cristo.

Y otro lugar es el confesionario, el sitio de la reconciliación. Y hoy, de una manera especial, el penitenciario. El penitenciario, que es el que ejerce con la potestad ordinaria del obispo la reconciliación en nombre de Jesucristo, nuestro Señor, en el Sacramento de la penitencia.

Luego, esta casa tiene que ser fundamentalmente una casa de culto. Y ése es el sentido profundo que da el Concilio y que da la Doctrina actualizada de la Iglesia al ejercicio del ministerio, el servicio sacerdotal en el colegio de canónigos de una catedral. Ellos representan y son escogidos de entre el presbiterio de la diócesis, que, junto al obispo, apacienta al Pueblo de Dios encomendado en una diócesis, en una Iglesia particular. Y esta iglesia simboliza la Iglesia particular de Granada. La Iglesia gloriosa de Granada, que tiene también esa traslación a la belleza de este templo para Gloria de Dios, para magnificencia del Pueblo cristiano. Luego, no estamos en una lógica humana.

Y entonces, me he acordado –al pensar en qué palabra decir a estos hermanos míos- de esa frase “Oh, Dios, restáuranos; que brille Tu Rostro y nos salve”. Ese ejercicio de restauración que hace Dios con nosotros con la reconciliación, devolviéndonos los colores originales y primitivos (en cualquier cuadro, que el paso del tiempo, las contingencias circunstanciales del ambiente, o el deterior consciente o inconsciente vaya perdiendo…). Pues, nosotros, no es que se restaure el esplendor con adherencias históricas sin más de un cabildo, sino que se restaure ese sentido original, primitivo, ese sentido de servicio al Pueblo de Dios, de hacer de la iglesia catedral un lugar privilegiado de culto, donde el Pueblo cristiano pueda venir a celebrar la fe, con una ejemplaridad, al mismo tiempo, modélica (valga la redundancia) para el Pueblo de Dios; por otra parte, pueda encontrar el perdón de los pecados. Incluso, la liberación de toda atadura que suponga una gravedad, o aminoramiento en la comunión de la Iglesia.

Pero, a la vez, también, para celebrar la Eucaristía. De ahí recuperar la misa diaria en la catedral. La catedral no es un parque temático. La catedral no es exposición de unos elementos muertos. Es el lugar que representa la Iglesia de manera especial en una diócesis. Y ésa la representa desde la pobreza de una catedral en un país de misión, hasta la grandeza y la belleza de nuestra catedral, que es nuestro orgullo. Y que, queridos hermanos, tenemos una celebración jubilar en vista recordando un acontecimiento pasado como es los inicios de las obras y el comienzo del ejercicio del ministerio de la catedral en su servicio a la diócesis: los 500 años. Y no simplemente, un motivo para que haya exposiciones, que ésa es también una dimensión cultural que tiene la catedral, porque la belleza lleva a Dios. Y hay que aplicarla con un sentido y con una identidad cristiana, no simplemente con los rasgos de un manual de un libro de Historia del arte. No simplemente lo anecdótico de una historia, sino de una Historia de Salvación que se produce en un pueblo, que es el nuestro, que recupera de manera fuerte y visible el sentido cristiano después de siglos postergado, pero que nos hace y nos enlaza con la primitiva historia cristiana del inicio de la evangelización en nuestra tierra con san Cecilio.

Queridos hermanos, la responsabilidad es mucha. La responsabilidad que tenéis, queridos hermanos sacerdotes canónigos. Este culto. Y es también de caridad. La catedral es un lugar de la caridad. Es un lugar donde el Pueblo cristiano trae su ofrenda. Para el mantenimiento, ciertamente, de este templo. Pero, también, para el ejercicio de la caridad. Y es un lugar también, ciertamente, de la enseñanza de la catequesis, del ejercicio del ministerio de la Palabra y del Anuncio. Especialmente, en los momentos del tiempo fuerte litúrgico, porque, a lo largo del año, la catedral tiene que ser esa guía en la diócesis donde se ejercite, de manera especial, ese avanzar en el conocimiento en el Misterio de Cristo, para vivirlo en plenitud, como nos dice la oración colecta del primer domingo de Cuaresma.

La catedral, también, ciertamente, es un ámbito de exposición de la cultura cristiana. Pero, la cultura cristiana, lógicamente, no siempre es la exposición; es también la explicitación, sobre todo en una sociedad secularizada que ha perdido los códigos para descodificar y entender el sentido de la manifestación de la fe en la belleza.

Luego, todos estos elementos son los que, de manera armónica y conjuntado, tienen que estar en el ejercicio de vuestro ministerio, que es el ministerio del obispo, en definitiva; que es la iglesia del obispo, donde viene a celebrar, donde viene a compartir y a explicar la Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, y donde todos –desde el obispo a cualquier ministro que ejerce su servicio en la catedral- estamos para servir al Pueblo de Dios. Luego, recuperar esto: Dios, restáuranos, que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio.

Y como os decía, estamos en este mes especialmente mariano en Granada y miramos a la Virgen. San Juan Pablo II decía en “Redemptoris Mater” que la Virgen María Santísima es lo que debe ser la Iglesia. Ella reúne en torno a Sí, no sólo por sus privilegios marianos que celebramos, especialmente su inmaculada concepción, sino porque su tono de vida, de creyente bienaventurada, de Aquélla en quien Dios ha hecho maravillas porque ha mirado su humillación; de Aquélla que se hace voz de los pobres y reclama la primacía de los valores del Evangelio –que los últimos son los primeros, porque “el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”- nos muestra el camino ejemplar del seguimiento de Cristo.

Que Ella también, como los apóstoles, -dice también san Juan Pablo II– que en Pentecostés se une la fe del pueblo de Israel representado en María a la fe apostólica, para dar ese inicio a la evangelización, al Anuncio de Jesucristo como el Salvador, a la centralidad del mensaje cristiano, de lo esencial cristiano; que Ella os ayude y os acompañe en este itinerario y en este servicio al Pueblo de Dios.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

9 de septiembre de 2023
S. I Catedral

Este domingo 10, el obispo inaugura la exposición de fotografías del Primer Concurso «Laudato Sí»

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Será en el Hospital Real de Guadix, al término de la Misa de 12 de la catedral y la exposición, organizada por el secretariado diocesano para el Cuidado de la Creación, se podrá visitar en el horario del Hospital Real, de manera gratuita

El domingo 10 de septiembre, al finalizar la santa Misa de 12 en la Catedral, el obispo inaugurará la exposición de fotografías del Primer Concurso «Laudato Sí», que ha sido organizado por el secretariado para el Cuidado de la Creación de la diócesis de Guadi. Será en el Hospital Real de la Caridad de Guadix, sito en calle Hospital, N 1.

Ha sido grande el número de participantes en esta primera edición, a los cuales, desde estas líneas, queremos agradecer su colaboración desinteresada.

El objetivo de esta exposición es concienciar a todos, como el papa Francisco nos insiste en su encíclica Laudato Sí, de la necesidad del cuidado de “nuestra casa común”, la tierra que habitamos. Para ello, se han combinado las imágenes que muestran parajes naturales de nuestra diócesis de Guadix con citas bíblicas, las que a cada autor le ha sugerido la imagen captada por la cámara.

La inauguración estará abierta a todos aquellos que deseen asistir y la exposición se podrá visitar en el horario de apertura del Hospital Real de la Caridad, de modo gratuito.

 

José Manuel Martos Segura

Director del secretariado para el Cuidado de la Creación. Diócesis de Guadix

creación cartel concurso fotografía exposición

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“Que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio”

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Homilía de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la Eucaristía celebrada en la S.I Catedral en la que los nuevos canónigos del Cabildo catedralicio han jurado sus cargos y profesado la fe, el 9 de septiembre de 2023.

Queridos hermanos sacerdotes;
queridos seminaristas;
queridos hermanos y hermanas, familiares y amigos de los nuevos canónigos sacerdotes:

Esto que estamos haciendo sí está permitido en sábado. Porque el sentido de esta celebración, de esta toma de posesión –si se puede decir así-, de inicio del oficio, es un “sentido de servicio”. Y es un referente siempre Jesucristo, nuestro Maestro, que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Y porque la lógica que rige, la lógica que ha de regir cualquier ejercicio del ministerio sacerdotal, tiene que ser la lógica del servicio. Jesús se pone a lavarle los pies a sus discípulos. Y ésa es nuestra vida. Ése es el sentido genuino del servidor del ministerio. Hoy, cuando esta palabra la hemos reservado sólo para cosas de informática: el servidor. Hasta en el lenguaje común: antes decíamos, cuando se pasaba lista, “servidor”. Hoy, se consideraría por la mentalidad actual eso como algo humillante. Pero la palabra servicio: ministro significa servidor. Y sobre todo, nosotros hemos de tomar esa referencia: “Yo estoy con vosotros como el que sirve”, nos dice Jesús. Y ése es el sentido profundo de cualquier ministerio en la Iglesia. Es un ministerio de servicio.

Ciertamente está adornado por una dignidad, que en nosotros, sobre todo, es el Sacramento del Orden. Pero, ese Sacramento del Orden no es una referencia hacia nosotros mismos, sino una referencia hacia nuestro Maestro y al servicio del Pueblo de Dios. Eso es la lógica. Es verdad que, en el transcurso de la Historia, ha podido tener esas contaminaciones políticas o esas contaminaciones de honor, pero, en definitiva, aquí ha de lucirse sólo Jesucristo y para Gloria de Dios. Y todo lo que en nosotros supone de enaltecimiento no ha de hacer feliz a nuestras pobres personas; claro que son, como San Pablo, hoy, se refiere a los cristianos colosenses, todos tenemos conciencia de que no es por nuestros méritos, sino porque hemos sido reconciliados con Dios. Porque Cristo nos ha redimido, nos ha salvado, nos ha elegido, nos ha llamado. Y todo es para el bien del Pueblo de Dios.

Por tanto, esa lógica es la que ha de regir nuestra vida, queridos hermanos. Y el oficio peculiar de canónigo es el de servir al Pueblo de Dios, en este marco que no es un monumento sólo; que no es la posesión de un monumento magnífico como es nuestra Catedral, sino que tiene referencia en su sentido más profundo a tres lugares. Esta silla adornada que es la cátedra del obispo, de ahí viene el nombre de catedral y de ahí viene catedrático. Cátedra es silla y es el lugar de la enseñanza en la fe de quien, sin mérito propio y por ministerio y por servicio, no por sabiduría, sino por ser sucesor de los apóstoles, es el maestro en la fe. Y en este caso, este pobre obispo. Es el que enseña al Pueblo de Dios. Es el lugar de la enseñanza de la Doctrina cristina por excelencia. Esta es la cátedra que da nombre a la catedral. Y la referencia al altar, donde se celebra la Eucaristía. La celebración en el altar. En el altar, que actualiza el Misterio Pascual de Cristo.

Y otro lugar es el confesionario, el sitio de la reconciliación. Y hoy, de una manera especial, el penitenciario. El penitenciario, que es el que ejerce con la potestad ordinaria del obispo la reconciliación en nombre de Jesucristo, nuestro Señor, en el Sacramento de la penitencia.

Luego, esta casa tiene que ser fundamentalmente una casa de culto. Y ése es el sentido profundo que da el Concilio y que da la Doctrina actualizada de la Iglesia al ejercicio del ministerio, el servicio sacerdotal en el colegio de canónigos de una catedral. Ellos representan y son escogidos de entre el presbiterio de la diócesis, que, junto al obispo, apacienta al Pueblo de Dios encomendado en una diócesis, en una Iglesia particular. Y esta iglesia simboliza la Iglesia particular de Granada. La Iglesia gloriosa de Granada, que tiene también esa traslación a la belleza de este templo para Gloria de Dios, para magnificencia del Pueblo cristiano. Luego, no estamos en una lógica humana.

Y entonces, me he acordado –al pensar en qué palabra decir a estos hermanos míos- de esa frase “Oh, Dios, restáuranos; que brille Tu Rostro y nos salve”. Ese ejercicio de restauración que hace Dios con nosotros con la reconciliación, devolviéndonos los colores originales y primitivos (en cualquier cuadro, que el paso del tiempo, las contingencias circunstanciales del ambiente, o el deterior consciente o inconsciente vaya perdiendo…). Pues, nosotros, no es que se restaure el esplendor con adherencias históricas sin más de un cabildo, sino que se restaure ese sentido original, primitivo, ese sentido de servicio al Pueblo de Dios, de hacer de la iglesia catedral un lugar privilegiado de culto, donde el Pueblo cristiano pueda venir a celebrar la fe, con una ejemplaridad, al mismo tiempo, modélica (valga la redundancia) para el Pueblo de Dios; por otra parte, pueda encontrar el perdón de los pecados. Incluso, la liberación de toda atadura que suponga una gravedad, o aminoramiento en la comunión de la Iglesia.

Pero, a la vez, también, para celebrar la Eucaristía. De ahí recuperar la misa diaria en la catedral. La catedral no es un parque temático. La catedral no es exposición de unos elementos muertos. Es el lugar que representa la Iglesia de manera especial en una diócesis. Y ésa la representa desde la pobreza de una catedral en un país de misión, hasta la grandeza y la belleza de nuestra catedral, que es nuestro orgullo. Y que, queridos hermanos, tenemos una celebración jubilar en vista recordando un acontecimiento pasado como es los inicios de las obras y el comienzo del ejercicio del ministerio de la catedral en su servicio a la diócesis: los 500 años. Y no simplemente, un motivo para que haya exposiciones, que ésa es también una dimensión cultural que tiene la catedral, porque la belleza lleva a Dios. Y hay que aplicarla con un sentido y con una identidad cristiana, no simplemente con los rasgos de un manual de un libro de Historia del arte. No simplemente lo anecdótico de una historia, sino de una Historia de Salvación que se produce en un pueblo, que es el nuestro, que recupera de manera fuerte y visible el sentido cristiano después de siglos postergado, pero que nos hace y nos enlaza con la primitiva historia cristiana del inicio de la evangelización en nuestra tierra con san Cecilio.

Queridos hermanos, la responsabilidad es mucha. La responsabilidad que tenéis, queridos hermanos sacerdotes canónigos. Este culto. Y es también de caridad. La catedral es un lugar de la caridad. Es un lugar donde el Pueblo cristiano trae su ofrenda. Para el mantenimiento, ciertamente, de este templo. Pero, también, para el ejercicio de la caridad. Y es un lugar también, ciertamente, de la enseñanza de la catequesis, del ejercicio del ministerio de la Palabra y del Anuncio. Especialmente, en los momentos del tiempo fuerte litúrgico, porque, a lo largo del año, la catedral tiene que ser esa guía en la diócesis donde se ejercite, de manera especial, ese avanzar en el conocimiento en el Misterio de Cristo, para vivirlo en plenitud, como nos dice la oración colecta del primer domingo de Cuaresma.

La catedral, también, ciertamente, es un ámbito de exposición de la cultura cristiana. Pero, la cultura cristiana, lógicamente, no siempre es la exposición; es también la explicitación, sobre todo en una sociedad secularizada que ha perdido los códigos para descodificar y entender el sentido de la manifestación de la fe en la belleza.

Luego, todos estos elementos son los que, de manera armónica y conjuntado, tienen que estar en el ejercicio de vuestro ministerio, que es el ministerio del obispo, en definitiva; que es la iglesia del obispo, donde viene a celebrar, donde viene a compartir y a explicar la Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, y donde todos –desde el obispo a cualquier ministro que ejerce su servicio en la catedral- estamos para servir al Pueblo de Dios. Luego, recuperar esto: Dios, restáuranos, que brille el Rostro de Cristo en nuestro servicio, en nuestro ministerio.

Y como os decía, estamos en este mes especialmente mariano en Granada y miramos a la Virgen. San Juan Pablo II decía en “Redemptoris Mater” que la Virgen María Santísima es lo que debe ser la Iglesia. Ella reúne en torno a Sí, no sólo por sus privilegios marianos que celebramos, especialmente su inmaculada concepción, sino porque su tono de vida, de creyente bienaventurada, de Aquélla en quien Dios ha hecho maravillas porque ha mirado su humillación; de Aquélla que se hace voz de los pobres y reclama la primacía de los valores del Evangelio –que los últimos son los primeros, porque “el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”- nos muestra el camino ejemplar del seguimiento de Cristo.

Que Ella también, como los apóstoles, -dice también san Juan Pablo II– que en Pentecostés se une la fe del pueblo de Israel representado en María a la fe apostólica, para dar ese inicio a la evangelización, al Anuncio de Jesucristo como el Salvador, a la centralidad del mensaje cristiano, de lo esencial cristiano; que Ella os ayude y os acompañe en este itinerario y en este servicio al Pueblo de Dios.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

9 de septiembre de 2023
S. I Catedral

Escuchar homilía


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Mons. Saiz: “La universidad es un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida”

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Mons. Saiz: “La universidad es un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida”

La capilla universitaria ha acogido la misa de inicio de curso 2023/2024 de la Universidad de Sevilla. Una Eucaristía que ha presidido el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz, y que han concelebrado, entre otros sacerdotes, el delegado de pastoral Universitaria, Pablo Guija; el delegado diocesano de Medios de Comunicación, Leonardo Sánchez; y el responsable de la Pastoral con Jóvenes, Manuel Jiménez. El rector de la Hispalense, Miguel Ángel Castro; y el hermano mayor de la Hermandad de los estudiantes -que este curso cumple su primer centenario-, Jesús Resa, han participado también en una misa que ha precedido al acto académico que se ha celebrado en el Rectorado.

El arzobispo ha comenzado su homilía invocando al Espíritu, que “nos mueve a proclamar el anuncio de la Buena Nueva. Este es el don que pedimos para esta querida Universidad de Sevilla al comienzo del curso académico 2023-2024”. A continuación, ha aludido al papa Benedicto XVI para afirmar que “el verdadero e íntimo origen de la universidad está en el afán de conocimiento, que es propio del hombre. Quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere la verdad”.

“La verdad de las cosas y su sentido en la vida”

Monseñor Saiz ha afirmado que la universidad se encuentra hoy en diferentes encrucijadas y debe responder a diversos desafíos: “Uno de ellos es consiste en armonizar la especialización extrema, la cuasi profesionalización del alumnado con la búsqueda del sentido de la vida y con su fundamentación en la verdad”. “No se puede evitar la especialización y la profesionalización, y de hecho cada año se proponen nuevas carreras y especialidades, pero no podemos olvidar el marco más amplio y profundo: la verdad de las cosas y su sentido en la vida. Porque, en definitiva, la universidad fue creada para ‘impartir sabiduría’, esa es su finalidad primera y esencial”, ha añadido.

En cuanto a la tarea del profesor, el arzobispo ha recordado que “no es sencillamente comunicar información o proporcionar capacitación en unas habilidades orientadas al beneficio económico de la sociedad; la educación no es y nunca debe considerarse como algo meramente utilitario. Se trata de la formación integral de la persona humana. Este es el fundamento por el cual la universidad ensancha su misión más allá de la sola investigación, de la sola docencia y del mero asesoramiento”.

“Elementos de reflexión ante los interrogantes existenciales”

En esta línea, el arzobispo ha señalado que “una universidad no es solamente un ámbito de investigación, sino una institución más ambiciosa, porque la investigación tiende al conocimiento, pero la persona necesita también la sabiduría”. Así, ha subrayado que la universidad es “un lugar privilegiado para preguntarse por el sentido de la vida, para encontrar respuestas razonables a los interrogantes más profundos; es la etapa en que el joven compromete su existencia en los ideales más nobles.  Si la docencia y el asesoramiento son incapaces de ofrecer elementos de reflexión ante los interrogantes existenciales, y sólo se reducen a cualificar técnicamente a los individuos, podemos decir que, estrictamente hablando, más que universidad en el sentido etimológico y completo de la palabra, estaríamos hablando de un instituto tecnológico”, concluyó.

GALERÍA FOTOGRÁFICA del acto.

 

 

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Los nuevos canónigos del Cabildo catedralicio juran su cargo

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  • Durante la Santa Misa celebrada esta mañana en la Catedral, presidida por Mons. José María Gil Tamayo.

  • El Sr. Arzobispo ha hablado de “la lógica del servicio” en el ministerio sacerdotal y ha recordado que, aunque tiene una dimensión cultural porque “la belleza nos lleva a Dios”, la Catedral “es casa de culto y caridad”, donde se celebra la Eucaristía y se administra el perdón de los pecados.

Granada, 9 de septiembre de 2023.- En la Santa Misa celebrada esta mañana en la S.I Catedral de Granada, los nuevos canónigos del Cabildo han jurado su cargo y profesado la fe ante el arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, que ha presidido la celebración y ha asistido el Pueblo de Dios como testigo.

Los nuevos canónigos son D. Enrique Rico Pavés, D. José Gabriel Martín Rodríguez y D. Miguel Ángel Con Martín, éste último como canónigo penitenciario de la Catedral. Todos ellos, han jurado su cargo y profesado la fe de rodillas, con la mano en la Biblia, previa lectura de cada uno de los Decretos rubricados por el Sr. Arzobispo con la designación como miembros de este órgano de gobierno en la Catedral. Han concelebrado el resto de miembros del Cabildo catedralicio y el nuevo rector del Seminario Mayor San Cecilio. Tras su juramento, cada uno de los miembros han tomado asiento en la bancada ubicada en el altar junto al resto de sacerdotes canónigos.

“LÓGICA DEL SERVICIO”

En sus palabras durante la homilía, Mons. José María Gil Tamayo ha hablado del “sentido de servicio” que es esta toma de posesión y el ejercicio del ministerio sacerdotal –“la lógica del servicio”, señaló-, siguiendo así a Jesucristo, “que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”.

Asimismo, ha recordado que, aunque la Catedral tiene una dimensión cultural, “porque la belleza nos lleva a Dios”, el templo catedralicio “no es un parque temático”, sino “una casa de culto y de caridad”, donde se celebran los Sacramentos de la Eucaristía en el altar y el perdón de los pecados en el confesionario. “La catedral no es exposición de elementos muertos. Es el lugar que representa a la Iglesia de manera especial en una Diócesis”, señaló Mons. Gil Tamayo. “Y lo hace desde la pobreza de una catedral en un país de misión, hasta la grandeza y belleza de nuestra catedral”, que este año cumple el V centenario de los inicios de las obras de construcción y que llevarán a un Año Jubilar en la Diócesis en el año 2028.

El Sr. Arzobispo también ha pedido a los fieles que eleven oraciones a Dios por las vocaciones sacerdotales, “que es lo realmente importante” y “envíe obreros a su mies”.

De igual modo, Mons. Gil Tamayo ha encomendado a la Virgen María los nuevos canónigos y ha elevado una oración para que “Ella os ayude y os acompañe en este itinerario y en este servicio al Pueblo de Dios”.


ESCUCHAR HOMILÍA DE MONS. GIL TAMAYO EN LA EUCARISTÍA CON LOS NUEVOS CANÓNIGOS

 

 

 

 

 

 

 

NUEVO CURSO ACÁDEMICO

La jura celebrada esta mañana en la Catedral se produce tres días después de la llevada a cabo en la Curia Metropolitana, en el nuevo curso académico, para diversas responsabilidades de gobierno en dicha Curia –Vicario General y Vicarios Territoriales-, el Tribunal Eclesiástico, el Seminario Mayor de Granada, la Casa Sacerdotal y diversas pastorales diocesanas, entre ellas los de los nuevos delegados diocesanos de Hermandades y Cofradías, Educación Católica y Enseñanza Religiosa, y Catequesis, entre otras.

Precisamente, los nuevos canónigos D. Enrique Rico Pavés y D. José Gabriel Martín Rodríguez también juraban sus cargos como nuevo Vicario General de la Archidiócesis y nuevo Delegado Episcopal para Hermandades y Cofradías, respectivamente.

Los nombramientos son designaciones del Sr. Arzobispo para el nuevo curso académico, anunciados el pasado 16 de julio, con responsabilidades para ayudar al obispo en el gobierno de la diócesis, así como en esta catedral en su Cabildo catedralicio, sede episcopal en la que Mons. Gil Tamayo celebra los domingos la Santa Misa a las 12:30 horas.

 

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Encuentro universitario de inicio de curso en el Rocío

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Encuentro universitario de inicio de curso en el Rocío

Los universitarios de Sevilla están convocados por la Pastoral Universitaria y la Asociación Celestino Mutis (con presencia en la Universidad Pablo de Olavide) a una convivencia de inicio de curso que se celebrará en la aldea almonteña del Rocío del 29 de septiembre al 1 de octubre.

Pablo Guija, director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla (SARUS) explica que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) recién celebrada en Lisboa va a marcar la finalidad, desarrollo y objetivos de este encuentro de universitarios en torno a la fe. “Va a ser una ocasión para la convivencia, para avivar la fraternidad y para aprovechar la experiencia de la JMJ en nuestra dinámica universitaria”, explica Guija.

Habrá tiempo para analizar y comentar las catequesis del papa Francisco, así como la de algunos obispos presentes en Lisboa durante la JMJ. En el programa no falta tiempo para la oración y el ocio.

Las inscripciones deben formalizarse a través de la página web del SARUS: http://servicio.us.es/sarus

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Madre Piedad, ¡¡¡gracias por su entrega!!!

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Madre Piedad, ¡¡¡gracias por su entrega!!!

En la tarde del jueves 7 de septiembre, tuvo lugar la Misa de acción de gracias y despedida de la Madre Piedad, Misionera de Cristo Sacerdote, en la parroquia de Santa María, de Huéscar. En ella participaron varias hermanas de la Congregación, el párroco, vicario parroquial y diácono, junto a la feligresía.

Desde la parroquia le damos las gracias por estos tres años de presencia en nuestra comunidad parroquial. A lo largo de este tiempo, la Madre Piedad junto a la Madre Rita y Madre Rut han trabajado, han sembrado y han dado desde la sencillez un testimonio del amor de Cristo que habita en ellas.
Como la levadura que no se ve ni se oye, pero que hace fermentar la masa, muchos se han beneficiado de la presencia de la Madre Piedad en nuestro pueblo de Huéscar. Una presencia a la vez discreta y reconfortante; una presencia gozosa en momentos de alegría y una presencia de compasión junto a los niños, ancianos y los enfermos, haciendo renacer en muchos de ellos el cariño y la esperanza. Os estamos profundamente agradecidos porque con vuestro apostolado habéis sido luz y sal junto a los enfermos, junto a las personas solas, junto a los niños y adultos en los grupos parroquiales. ¡GRACIAS!

Guillermo Parra
Diácono de Huéscar

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Imágenes de la solemne Eucaristía en la fiesta de la Virgen de la Piedad, Patrona de Baza

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Imágenes de la solemne Eucaristía en la fiesta de la Virgen de la Piedad, Patrona de Baza

Baza ha celebrado este viernes 8 de septiembre a su Patrona, la Virgen de la Piedad. Y lo ha hecho con solemnidad, después de haber vivido toda una novena de celebraciones preparatorias, que comenzó el 30 de septiembre. El obispo de la diócesis, D. Francisco Jesús Orozco, presidió la celebración de la Eucaristía, a las 11 de la mañana, que estuvo concelebrada por los sacerdotes de la ciudad.

A la Eucaristía asistieron las autoridades locales de Baza y algunas de Guadix. Así, estarán representados los ayuntamientos de Baza y Guadix, demás instituciones de Baza, la Hermandad de la Virgen de la Piedad de Guadix, la Hermandad de la Virgen de las Angustias de Guadix y el Cascamorras.
Sin duda, una Misa muy solemne a la que siguió una procesión por la tarde, con la imagen de la Piedad por als calles de Baza.

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XXV aniversario profesión religiosa monasterio clarisas de Belén (Antequera)

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Homilía de D. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada con motivo del XXV aniversario de profesión religiosa de dos monjas del monasterio de clarisas de Belén (Antequera)

XXV ANIVERSARIO PROFESIÓN RELIGIOSA MONASTERIO CLARISAS DE BELÉN

(Antequera, 9 septiembre 2023)

Lecturas: Is 61, 9-11; Sal 33, 2-9; Flp 2, 1-4; Lc 10, 38-42.

1.- En esta celebración Eucarística damos gracias a Dios por el XXV Aniversario de consagración religiosa, en este Monasterio de Clarisas de Belén en Antequera, de nuestras hermanas Sor Jackline y Sor Christine. Ellas llegaron a Antequera unos años antes, iniciando el postulantado y su formación; este hecho coincide con la presencia de las hermanas procedente de Kenia en este Monasterio. Damos gracias a Dios por todo ello.

Nuestras dos hermanas acogieron el carisma de las Hermanas Pobres de Santa Clara, haciendo presente este don a la Iglesia y asumiendo las actitudes cristianas de vírgenes consagradas al Señor en el silencio claustral.

Felicitamos a las dos Hermanas y a toda la comunidad monástica, por esta efeméride eclesial y nos unimos a su acción de gracias por los dones recibidos en estos años.

Queridas hermanas, es cierto que vivís lejos de vuestras familias de origen. Y, aunque esto suponga un sacrificio, estáis contentas y agradecidas porque el Señor os llamó para estar con Él, para consagraros a Él y para amarlo con un corazón indiviso. Seguid fieles a la vocación consagrada y al carisma que el Espíritu Santo os ha regalado. Nada en el mundo tiene más valor que esta llamada del Señor.

2.- El profeta Isaías ha expresado su alegría por la acción de Dios con su pueblo: «Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha puesto un traje de salvación, y me ha envuelto con un manto de justicia, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas» (Is 61, 10).

Queridas Sor Jackline y Sor Christine, Dios os eligió y os revistió en el bautismo con un traje nuevo de fiesta, con el vestido de la nueva vida en Cristo: «En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo» (Gal 3, 27). Re-vestir significa ponerse un traje encima del que se lleva ya puesto.

En el bautismo somos re-vestidos, manteniendo del traje de nuestra naturaleza humana, que está dañada por el pecado y que necesita ser purificada y salvada. Se trata de la túnica nupcial de las Bodas del Cordero, que se ofrece a los bautizados. Los discípulos de Cristo se han «revestido del Hombre Nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef 4, 28).

3.- Posteriormente El Señor os revistió con el hábito de consagradas, como esposas de Cristo, a quien debéis amor verdadero, total y eterno. Mediante la oración, las obras de misericordia y de caridad, así como de las distintas prácticas de penitencia os habéis ejercitado en despojaros completamente del «hombre viejo» y en revestiros del «hombre nuevo» (cf. Ef 4, 24).

Os animamos a seguir en fidelidad a vuestro Esposo, dando gracias por su elección y por su amor infinito, que ya habéis disfrutado en estos años. ¡Seguid gozando de su insustituible compañía y de su amor misericordioso! ¡Manteneos fieles al carisma recibido, que es un regalo de Dios!

4.- El Salmo responsorial nos ha animado a bendecir «al Señor en todo momento» (Sal 33, 2); a gloriarnos en el Señor (cf. Sal 33, 3); a proclamar la grandeza del Señor y ensalzar juntos su nombre (cf. Sal 33, 4).

Hoy es un día de alabanza, de canto, de baile. Como hemos podido apreciar, esta comunidad monástica africana ha introducido algunos elementos de su cultura, como son la procesión de entrada y la entronización de la Palabra de Dios antes de la lectura del Evangelio, formando un cortejo danzante con una niña que llevaba el libro de los Evangelios. Recuerdo este gesto en las celebraciones litúrgicas, cuando acompañé al papa Juan Pablo II en alguno de sus viajes a África.

Dar gracias a Dios, alabarlo, cantarle… éste es el culto razonable que hoy hacemos con toda la Iglesia; y quedamos radiantes de luz y de alegría por las maravillas que Dios obra en nosotros. Todos tenemos motivos para dar gracias por los dones que recibimos de Dios. Y hoy nos unimos a la acción de gracias de nuestras hermanas Jacqueline y Christine.

Junto con la Virgen María unimos nuestra alabanza proclamando las grandezas del Señor y agradeciendo sus obras en nosotros. ¡Entonad el cántico del Magnificat como una acción de gracias al Señor por estos veinticinco años de consagración en la vida monástica! ¡Meditad las hermosas palabras de la acción de gracias que María Santísima dirige a Dios!

Y como nos recuerda el Salmo: «Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él» (Sal 33, 9). ¡Acogeos a Él, que nunca falla y nunca nos abandona y nunca nos abandona! La relación entre personas puede fallar; a veces, porque cuando uno menos se lo espera el otro lo abandona. Sin embargo, el Señor no nos abandona nunca; y debemos confiar en Él, porque fundamenta nuestra vida, le da sentido y tenemos la seguridad de ser amados, al tiempo que nos capacita para amar.

5.- La carta de san Pablo a los Filipenses nos recuerda la vida comunitaria, que debe estar centrada en Cristo, salvaguardando la comunión entre todos los miembros de la comunidad monástica: «manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir» (Flp 2, 2), teniendo entrañas compasivas y misericordiosas (cf. Flp 2, 1).

El apóstol dice que no hay que obrar por rivalidad, ni por ostentación, ni por orgullo, sino considerando humildemente superiores a los demás (cf. Flp 2, 3). No siempre es fácil la vida comunitaria, como tampoco es fácil la vida familiar; pero el Señor nos capacita para amar y para acoger a los demás, aunque haya divergencias y dificultades.

6.- Las actitudes de las hermanas Marta y María, que nos ofrece el evangelio de hoy, son ejemplo de vida cristiana. Marta se nos presenta como modelo de servicio (cf. Lc 10, 39) y María como modelo de discípula, que escucha al Señor (cf. Lc 10, 39).

Ambas acogen al Señor, sirven y aman; pero son dos maneras. Jesús no desestima el servicio de Marta; pero indica que lo esencial es escucharle y esto exige una total y exclusiva atención para dar fruto. Si le escuchamos aprenderemos a servir como Jesús, que ha venido para hacer la voluntad del Padre (cf. Jn 5, 30; Mt 26, 42) y a comunicarnos lo que ha escuchado y aprendido de él (cf. Jn 8, 38).

La actitud de Marta y la de María no deben contraponerse ni excluirse la una frente a la otra; ambas son modelo de vida cristiana, que es preciso coordinar e integrar, tanto la escucha sosegada de la palabra, atenta y contemplativa, como la actitud de servicio a los demás. Todos estamos llamados a vivir ambas actitudes: los contemplativos dando mayor importancia a la escucha y los demás sirviendo en la actividad.

7.- Mucha gente admira la labor humanitaria que desarrollan las órdenes religiosas de vida activa, que atienden enfermos, ancianos, emigrantes, etc.; pero no acaban de comprender a las consagradas dedicadas a la «contemplación».

Supongo que habréis escuchado alguna vez la pregunta: ¿Qué hacen unas mujeres en un monasterio? Tal vez están perdiendo el tiempo.

En la creación no hay nada superfluo; existen muchos seres y cosas que aparentemente no sirven al hombre (estrellas, océanos, montañas, flores, colores). Dios es la Belleza infinita y ha hecho la creación con fantasía, con poesía; y podemos gozar de muchas cosas bellas y espirituales. Todo lo que ha salido de las manos de Dios es hermoso, aunque no lo descubra; por eso hemos de contemplar y apreciar las maravillas de la naturaleza.

Desde una mentalidad productiva, la sociedad actual desprecia a quienes no producen bienes materiales y cosas que parece que no sirven. Por eso hay a veces una actitud de rechazo hacia las personas no productivas (ancianos, enfermos, desahuciados, no-nacidos). Con la mentalidad mundana se quiere eliminar a quien no produce.

La vida contemplativa es un regalo del Espíritu a la Iglesia. El hecho de que alguien no lo entienda, no por eso deja de tener sentido.

Hoy quiero romper una lanza a favor de la vida contemplativa en la Iglesia. Demos gracias a Dios por las personas consagradas a la contemplación en el silencio monástico. Y aunque no lo entendamos, también nos ayudan a vivir la fe.

En esta fiesta de Bodas de Plata de dos monjas queremos comprender mejor y valorar la vida contemplativa, tan necesaria en la vida de la Iglesia. Y queremos agradecer vuestra entrega diaria a la contemplación y al servicio eclesial.

Pedimos al Señor que siga concediendo a su Iglesia las vocaciones necesarias para la vida contemplativa. Y que la Virgen María, la primera discípula del Señor, interceda por todas las vírgenes consagradas y las sostenga en la fidelidad a su carisma. Amén.

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