Esta tarde tiene lugar la presentación de la carta pastoral “No tengáis miedo” A las 19.00h en el Arzobispado de Sevilla. Monseñor José Ángel Saiz Meneses tendrá la oportunidad de encontrarse y entregar la carta personalmente a los responsables de la pastoral con jóvenes de la archidiócesis de Sevilla y comentar su nueva carta pastoral publicada el primer domingo de Adviento.
La delegación diocesana de pastoral con jóvenes ha convocado a los responsables juveniles de grupos parroquiales, hermandades, movimientos y todos aquellos que lideraron a los jóvenes participantes en la pasada JMJ de Lisboa. Este encuentro con el Arzobispo será una ocasión para dialogar y proyectar las futuras acciones de evangelización.
En la Vigilia de la Inmaculadatambién se hará entrega de la carta pastoral “No tengáis miedo” a los jóvenes y a todo el Pueblo de Dios que peregrina en Sevilla.
El redactor ha pronunciado en la Archicofradía de los Dolores de San Juan, en Málaga, el 42 Pregón de la Pura y Limpia Concepción
Jesús Cabrera, periodista y redactor de La Voz de Córdoba, ha reivindicado a través del 42 Pregón de la Pura y Limpia Concepción de la Archicofradía de los Dolores de San Juan, en Málaga, la figura del canónigo Álvaro Pizaño de Palacios, una destacada figura en la Iglesia cordobesa de las primeras décadas del siglo XVII. A él le tocó defender el dogma concepcionista cuando el 8 de diciembre de 1614 el dominico fray Cristóbal de Torres lo puso en duda desde el púlpito de la Catedral de Córdoba. Aquellos hechos fueron la chispa que prendió una reacción popular y eclesiástica que con rapidez se extendió por Andalucía y por el resto de España. Así lo ha explicado Cabrera, quien ha puesto de manifiesto que “la figura de Álvaro Pizaño necesita una reivindicación”. “Fue un personaje que mantuvo relaciones con los intelectuales más destacados del momento, como el mismísimo Luis de Góngora, el pintor Pablo de Céspedes o el escritor peruano el Inca Garcilaso de la Vega, entre muchos otros. A Pizaño se le debe la defensa del dogma Inmaculadista en contra de la predicación del dominico fray Cristóbal de Torres quien lo había puesto en duda desde el pulpito de la Catedral. Sus discursos en defensa de la Purísima Concepción son fundamentales”, ha asegurado.
Jesús Cabrera, en el texto, ha hecho un recorrido por la vida de este canónigo, desde su nacimiento en Alcalá de Guadaíra hasta su fallecimiento en 1621 en la calle del Baño, actual Céspedes, su amistad con los intelectuales cordobeses de la época, así como el importante papel que jugó en el Cabildo Catedral.
De la Pastoral Bíblica de la Archidiócesis de Granada, para el domingo 10 de diciembre de 2023.
La primera lectura (Is 40,1–5,9–11)forma parte de la obra del profeta llamadoDeuteroisaias, profetaqueproclama su mensaje en el siglo VI a .C. mientras el pueblohabita enBabilonia.Con lainvasiónde Nabuconodosor,granparte del pueblo esdesterrado, y con ello, no pierde sólo la tierra que habitaron sus padres, pierden laconfianza en lapromesaque el Señor había hecho a Abraham y su descendencia: ¿Haabandonado Diosa su pueblo? ¿Le ha retirado su favor?
La entrada en escena deCiro, rey de Persia que conquista Babilonia, abre la puerta a laconfianza. ¿No será el reycaldeoinstrumento del Señor para la liberación de su pueblo?En este contexto es donde el profeta empieza a proclamar la Palabra del Señora fin dedevolverlea los Israelitasun horizonte de esperanza.“Consolad, consolad a mi pueblo”–dice vuestro Dios(Is 40,1). Con este oráculo pronunciado por labios del profeta, el Señorreconforta a su pueblo, les infunde palabras de ánimo. El viene a sacarlos de esa penosasituación. Pero para ello han de preparar el camino al Señor que viene a cambiar susuerte: «En el desierto abrid camino a Yahveh, trazad en la estepa una calzada recta anuestro Dios… Se revelará la gloria de Yahveh, y toda criatura a una la verá» (Is 40,3–5).
No todo está perdido. El Señor no ha abandonado a su pueblo. Ya está presente en mediode ellos y viene a llamarlos a iniciar un nuevo éxodo de liberación,elBuenPastor que“apacienta el rebaño con ternura y delicadeza, llevando en brazos a los corderitos y tratando con cuidado a sus madres” (Is 40,11).
El evangelio(Mc1,1–8)se inicia con unversículo a modo de título:Comienzo delEvangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.Esta Buena Noticia de Jesús se va a desarrollara lolargo de todo el relato presentando en la primera partela maneraen que Jesús esMesías–Cristo (1,2–8,30) y en la segunda, laformaen que es Hijo de Dios (8,31,–15,39).
Las primeras palabras que se pronuncian en este evangelio se hacen eco de las delprofeta Isaías, que habla de parte de Dios (Is 40,3–4). Él ahora toma de nuevo la iniciativaen el drama de la salvación.Juan será el encargado demostraral Enviado de Dios que“está cerca”, preparando el camino al Señor, tanto con su predicación, como con sumartirio. Pero antes de esta exposición, Marcos nos presenta a esta voz que “clama en el desierto” a través de su actuar, su identidad y su mensaje.
En primer lugar, se nos dicesu actuar:él bautiza en el desierto cerca el rio Jordán,proclamando un bautismo de conversión. El bautismo de Juan es el bautismo de lassegundas oportunidades. Es tiempo de enderezar itinerarios sin sentido, caminos quesólo conducen al absurdo.En segundo lugar, el evangelista nos describesu identidad, desde su vestimenta hastasu comida. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y sealimentaba de saltamontes y miel silvestre. El estilo de vida de Juan nos recuerda a ladel profeta Elías (1Re 18,21), el gran padre de la profecía en la Antigua Alianza que anunciaba el abandono a los Baales y la vuelta al Dios de los padres, Yahvé.
Y finalmente, Marcos insiste en presentarsu mensaje,en lo que anuncia: aquel queviene detráses más fuerte que el mismo Juan, y del cual no es digno de desatarle lacorrea de sus sandalias, labor asignada a los esclavos.Además, mientras el bautismo deJuan es de conversión con agua, Jesús bautizará con Espíritu Santo. Con el llegara lanueva vida que inaugura una nueva existencia.
LA PALABRA HOY ¿Quién dijo que todo está perdido?Así arrancaba una canción de Fito Páez titulada “Yovengo a ofrecer mi corazón”. Ese interrogante en más de una ocasión estuvo de telón defondo en el imaginario del pueblo de Israel cuando su Historia quedaba cerrada con unhorizonte lleno de nubarrones negros: la esclavitud en Egipto, la oscura etapa de losJueces, la caída del Reino del Norte, o el destierro en Babilonia de la que nos habla laprimera lectura de hoy.
También en nuestra existencia en numerosas ocasiones, nuestra historia parecieraestar al borde de un precipicio o recorriendo itinerarios abocados al fracaso, sinembargo, una voz resuena en medio de la humanidad: “Consolad, consolad a mi pueblo”.El Señor que escucha elclamor de su pueblo, que ve sus sufrimientos, se acerca con uncorazón misericordioso para curarsusheridas. Y en ocasiones llama a nuestras puertas para que hagamos de voceros suyos, y a través nuestro, los hombres y mujeres con losquecompartimos laexistenciapuedan ser devueltos a los senderos de la vida, a loscaminos de luz. El Señor, que ya viene, nos invita a preparar sus caminos, enderezar sussendas, a través de gestos de acogida, de hospitalidad, de palabras cercanas, de aliento,de ánimo y esperanza.Tal vez como en la canción podamos responder a la pregunta: ¿Quién dijo que todo está perdido?… Yo vengo a ofrecer mi corazón.
La campaña de Navidad es una de las dos ocasiones del año en las que Cáritas invita a colaborar en el sostenimiento económico de sus proyectos.
El año pasado, la atención de Cáritas tuvo un total de 87.395 beneficiarios en la Región de Murcia.
Cáritas Diócesis de Cartagena presentó el lunes en rueda de prensa su campaña de Navidad de este año. Bajo el lema Esta Navidad, tú tienes mucho que ver, Cáritas propone en esta campaña «enfocar la mirada y abrir el corazón» para «ver la Navidad que no vemos»: la de tantos hogares que viven por debajo del umbral de la pobreza. Una ocasión para tomar conciencia de que la acción individual, lo que cada persona hace o deja de hacer, influye en la generación de oportunidades para las personas que más lo necesitan.
El obispo de Cartagena y presidente de Cáritas Diocesana, Mons. José Manuel Lorca Planes, destacó que «esta campaña es un grito, con una modulación suave, para que tomemos conciencia de lo que supone Cáritas en la sociedad»; y esto porque «este organismo de la Iglesia está paliando el hambre de alimentos, pero también el hambre de cultura, de cercanía, de formación, de atención en muchas realidades de vulnerabilidad que sufren tanto niños y jóvenes como mayores».
El director de Cáritas Diócesis de Cartagena, José Antonio Planes Valero, resaltó la importancia de, en medio de la alegría que supone las fechas navideñas, recordar también a los necesitados: «No podemos cerrar los ojos a las sombras que oscurecen nuestro mundo; este año, como en muchos otros, nos enfrentamos a nuevos desafíos que nos instan a actuar».
Las aportaciones privadas, el 40 % de la financiación de los proyectos de Cáritas
La campaña de Navidad es, junto al Día de la Caridad, celebrado en la solemnidad del Corpus Christi, una de las dos ocasiones del año en las que Cáritas lanza a la sociedad una invitación expresa a la colaboración económica para sostener sus distintos proyectos.
Solo el pasado año, este organismo invirtió más de 12 millones en la atención a los más vulnerables en la Región de Murcia. De esta cifra, el 40 % procede de las aportaciones de socios, donantes y colaboradores privados; un pilar para los recursos invertidos por esta organización.
Para que quien lo desee pueda aportar un donativo, Cáritas Diócesis de Cartagena pone a disposición de la ciudadanía un número de cuenta (ES05 2100 8188 9713 0006 9505) y un Bizum (33528). También se pueden realizar donaciones a través de su página web (caritasregiondemurcia.org).
Un total de 87.395 beneficiarios en la Región
En el último año, los beneficiarios de la intervención de esta organización en la Región de Murcia han sido 87.395. En el 56,80 % de los hogares atendidos, además, vivían menores y jóvenes.
Asimismo, han sido casi 2.300 los niños y niñas atendidos en las escuelas infantiles y servicios de refuerzo escolar y ocio saludable gestionados por Cáritas. En esta misma línea, la institución inauguró su recién remodelado campamento de Los Urrutias, para desarrollar actividades de ocio y tiempo libre para la infancia y la juventud en situación de vulnerabilidad.
En el ámbito de la formación y el empleo, Cáritas puso en marcha en septiembre la nueva cafetería vinculada a su Escuela de Hostelería, enfocada a favorecer la inserción laboral de las personas con dificultades.
Otros espacios inaugurados este año fueron las nuevas instalaciones de Cáritas en la localidad de Águilas y también el Hogar San José de Calasanz en Lorca, este último en colaboración con las Hijas de la Caridad.
Por otra parte, Cáritas colaboró, gracias a la solidaridad de la sociedad murciana, en la ayuda a los damnificados por los terremotos de Siria, Turquía y Marruecos.
Monseñor Demetrio Fernández ha compartido una jornada con los seminaristas en San Calixto
Jesús Enrique Aranda, el nuevo director espiritual adjunto del Seminario Mayor “San Pelagio”, ha sido el sacerdote encargado de dirigir los Ejercicios Espirituales de los seminaristas que recibirán el orden del diaconado este viernes, 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, de manos del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en la Santa Iglesia Catedral. El Prelado compartió con los ellos una jornada de los Ejercicios, que se han celebrado en la Hospedería del Monasterio San Calixto, en Hornachuelos.
Todas las mañanas contemplo la misma escena. Por la ventana de mi cocina puedo asomarme a las 8 de la mañana a ver la entrada de los chavales del colegio diocesano. En esos escasos 15 minutos que dura la “dejada” del chavalerío, los coches hacen sonar su claxon como si no hubiera un mañana. Es evidente que no es un atasco (que sabrán estos almerienses de los atascos de las grandes ciudades), que se va a liberar la calle en unos minutos, pero NO TENEMOS ESPERA. En 0,2 empezamos a protestar, a acordarnos de todos los “familiares difuntos” del de delante y a ponernos a mil antes de llegar a nuestro trabajo.
No soportamos esperar a que el ordenador se reinicie en 5 minutos. Pretendes que te contesten los wasaps en cuestión de segundos. No soportas que haya más de dos personas antes que tú en la farmacia. Quieres que tu vida y la de los tuyos se resuelva YA! Pues, os digo, amigos, que algo que voy aprendiendo con la madurez es que en la espera se juega la vida y la felicidad. Hay dos formas de aguardar. Si me permitís, dos ARQUETIPOS DE ESPERA.
El primer arquetipo es el del que ESPERA EL AUTOBÚS. Es “tiempo perdido”. Miras constantemente por la calle o revisas la APP que te indica el tiempo que falta para que llegue. Te impacientas, te enfadas, insultas al responsable del transporte público y del gobierno en general. Y no sirve para nada, no va a llegar antes. Bueno, de algo si ha servido: estás más cabreado y has echado “malas vibras” al mundo exterior. Necesitas descubrir que hay que tener paciencia, dejar que el tiempo pase. La espera es una forma de “disfrutar” de ti y del paso del tiempo. Este tipo de espera refleja una espiritualidad donde todo está previsto, donde no hay lugar a la novedad.
El segundo es LA ESPERA DE LA MUJER PREÑADA. Es una espera deseada, soñada, ilusionada. No hay que tener prisa de que nazca porque antes de que llegue ya cambia tu vida, la condiciona. Es cierto que esa espera lleva consigo miedos e incertidumbres, pero lo que está por venir es tan grande que cambia la psicología, el cuerpo y todo nuestro ser. Es una espera HABITADA por quien ha de venir (se le notan las pataditas). Y así tiene que ser la esperanza cristiana. Una espera que no es pérdida de tiempo, sino anticipo de lo nuevo que está llegando. Un tiempo para abrirnos a un Dios siempre mayor, siempre diferente.
Hoy, Señor, pongo mis impaciencias en tus manos. Intentaré vivir la vida con la sabiduría del que es consciente de que las esperas están cargadas de sentido y de felicidad. Que preparar el viaje, la cena familiar o la llegada de la vejez no tiene por qué ser un tiempo malgastado, ni merece un enfado. Esperaré, echaré a volar la ilusión por lo que va a llegar… sin que esté en mi mano adelantarlo. Quizá así el corazón esté más preparado para que este tiempo no pase como un bus o un wasap más. Quizá así, esta vez sí, vivamos más profundamente este tiempo de Adviento.
Ramón Bogas Crespo
Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería
El pasado 13 de octubre de 2023 se mantuvo una sincera y fructífera reunión en la que estuvieron presentes el anterior Hermano Mayor de la Hermandad de la Yedra, su Teniente de Hermano Mayor, el Vicario General y el Obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez. El objeto de la reunión fue tratar desde el diálogo personal la sanción comunicada al Hermano Mayor y a la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Yedra el pasado mes de junio, justo antes de las elecciones de la Hermandad, y las reacciones que sucedieron después. El resultado de esta reunión ha sido el siguiente:
1. Se constató la importancia de que la reunión se hubiera tenido antes, justo después de suceder los hechos que provocaron la sanción. De haber mantenido un encuentro sincero cuando sucedieron esos hechos se podrían haber evitado las reacciones siguientes, la sanción, la aclaración episcopal posterior, las interpretaciones y reacciones sucesivas, que tanto desgaste han generado a todas las partes.
2. El diálogo sincero y respetuoso permitió abordar los hechos señalados, esclareciendo las interpretaciones que se dieron de los mismos por parte tanto de la Junta de gobierno de la Hermandad como de las distintas instancias implicadas de la Curia diocesana. La clarificación de los hechos repasados permitió advertir algunas actuaciones ciertamente incorrectas por parte de la Junta de gobierno sancionada. Desgraciadamente, esas actuaciones también se dan en otras Hermandades y su penalización no siempre está suficientemente señalada en la actual Normativa diocesana de Hermandades y Cofradías (= NDHC).
3 . Se verificó, en fin, la necesidad de una puesta al día de esta Normativa diocesana de Hermandades y Cofradías, y se comprobó el sentir eclesial de los que fueron sancionados.
Por todo lo cual, de acuerdo con el anterior Vicario General y la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, se comunica la anulación de la inhabilitación del Hermano Mayor y la equiparación de la sanción a todos los miembros de la anterior Junta de gobierno de la Hermandad de la Yedra, entendiendo la amonestación como la corrección fraterna (art. 87 NDHC) para que se actúe con mayor vigilancia en el futuro, evitando decisiones que se alejen de la comunión eclesial custodiada por la Normativa diocesana de Hermandades y Cofradías.
Hay un salmo que, de manera muy concreta e incisiva, recoge la experiencia del pueblo de Dios exiliado en Babilonia. Los deportados sienten la nostalgia de su tierra y, al mismo tiempo, la sarcástica reacción de los opresores, llena de desprecio, burla y superficialidad. Los refugiados cuelgan sus cítaras a los pies de los sauces (Sal 137,2), sugiriendo así que lloran los árboles, lloran las cítaras y lloran las personas. Mientras, los opresores quieren divertirse a costa de los extranjeros (“cantadnos un cantar de Sion”: Sal 137,3). Una petición punzante a la que se responde con una pregunta que es, a la vez, una exclamación y un grito atribulado: “¿Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera?” (Sal 137,4).
Recuerdo esto porque los títulos de los dos documentos más importantes que el Papa Francisco ha dedicado al cuidado de la casa común incluyen una invitación a la alabanza: la encíclica Laudato Si’, del 24 de mayo de 2015, y ocho años después la exhortación apostólica Laudate Deum, publicada el 4 de octubre de 2023. Las expresiones con las que se inician ambos textos están inspiradas en san Francisco de Asís: “Alabado seas, mi Señor” y “Alaben a Dios por todas sus criaturas”. Pero, en el contexto en que vivimos, parece legítimo preguntarse, igual que hacía el pueblo deportado en Babilonia, “¿cómo alabar a Dios?”.
Nos acercamos a la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos (10 de diciembre). Esa importante jornada este año coincide con el LXXV aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948. Conmemoraremos esa efeméride sufriendo por la gravísima situación en Palestina y en Israel, donde en los últimos dos meses muchísimas personas han perdido cruelmente la vida. Seguimos igualmente rezando y esperando que llegue la paz a Ucrania, sumergida en una sangrienta espiral de muerte y destrucción desde el 24 de febrero de 2022. Ninguna de esas tragedias, sin embargo, puede hacernos olvidar otros conflictos bélicos actualmente activos en Burkina Faso, Somalia, Sudán, Yemen, Myanmar, Mozambique, Nigeria, Siria… ¿Cómo alabar a Dios cuando tantos seres humanos inocentes, tantos pueblos están destrozados por el dolor, las lágrimas, la desolación, los atropellos y un sinfín de crímenes y atrocidades?
Una manera de alentar la esperanza y hacer más factible la alabanza a Dios en un mundo desgarrado pasa por los compromisos internacionales a favor del medio ambiente. Desde hace décadas, se habla del derecho a un medio ambiente sano y saludable. Y, en el pasado mes de julio de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó –con 161 votos a favor, ocho abstenciones y ningún voto en contra– una resolución que reconoce el medio ambiente limpio, sano y sostenible como un derecho humano universal. Pero la injusticia medioambiental sigue ahí, como permanece la sistemática imposibilidad de millones de personas para vivir en un medio ambiente seguro. Continúan los perjuicios que suponen el cambio climático, la contaminación y la pérdida de la biodiversidad. ¿Cómo alabar a Dios en medio de todo esto?
El pasado 28 de noviembre, en un mensaje dirigido a la Asamblea de las Partes de la Organización Internacional de Derecho para el Desarrollo, Su Santidad subrayaba la seriedad de los retos que la familia de las naciones debe afrontar en la actualidad. Dijo Francisco en esa circunstancia: “El cambio climático es una cuestión de justicia intergeneracional. La degradación del planeta no solamente impide una convivencia serena y armónica en el presente, sino que merma en gran medida el progreso integral de las futuras generaciones. «Es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas. Sentiremos sus efectos en los ámbitos de la salud, las fuentes de trabajo, el acceso a los recursos, la vivienda, las migraciones forzadas, etc.» (LD, 2). La justicia, los derechos humanos, la equidad y la igualdad están fundamentalmente entrelazados con las causas y efectos del cambio climático”.
Justo en estos días, está teniendo lugar en Dubái la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (COP 28). Al respecto afirma el Papa Francisco: “Esta Convención puede ser un punto de inflexión, que muestre que todo lo que se ha hecho desde 1992 iba en serio y valió la pena, o será una gran decepción y pondrá en riesgo lo bueno que se haya podido lograr hasta ahora” (LD, 54). Y añade, de un modo más concreto: “Si hay un interés sincero en lograr que la COP28 sea histórica, que nos honre y ennoblezca como seres humanos, entonces sólo cabe esperar formas vinculantes de transición energética que tengan tres características: que sean eficientes, que sean obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente. Esto para lograr que se inicie un nuevo proceso destacado por tres aspectos: que sea drástico, que sea intenso y que cuente con el compromiso de todos” (LD, 59). Lograr eso sería un motivo de alabanza.
Los discípulos de Cristo vivimos estos eventos (jornada de los Derechos Humanos y Cumbre del Clima) en medio del tiempo litúrgico del Adviento, que supone una llamada renovada a la oración, a la conversión, a la esperanza, a la alabanza. La ambición por producir y poseer se ha convertido en una obsesión y ha desembocado en una terrible codicia, que ha hecho del ambiente objeto de una explotación desmesurada y enloquecida. El clima trastornado es una advertencia para que atajemos semejante delirio de omnipotencia. El único camino para poder vivir en plenitud es que volvamos a tomar conciencia, con sinceridad, audacia y humildad, de nuestro límite. Es preciso que alabemos a Dios para superar el paradigma tecnocrático que nos aísla del Creador, imponiéndonos “la idea de un ser humano autónomo, todopoderoso, ilimitado” (LD, 68). Por ello, el Sucesor de Pedro invita “a cada uno a acompañar este camino de reconciliación con el mundo que nos alberga, y a embellecerlo con el propio aporte” (LD, 69). Por ejemplo, “el esfuerzo de los hogares por contaminar menos, reducir los desperdicios, consumir con prudencia, va creando una nueva cultura” (LD, 71). Así, sí podemos alabar a Dios con sentido.
Más aún, el Obispo de Roma concluye recordando que Laudate Deum“es el nombre de esta carta. Porque un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo” (LD, 75). Alabamos a Dios precisamente porque Él es el fundamento de los derechos humanos y el Creador de la casa común. Alabamos a Dios para no olvidarnos de ello ni de los compromisos que de ahí se derivan. Alabamos a Dios desde el deseo de ser coherentes con lo que expresamos en la alabanza: que cada ser humano vea respetados sus derechos y que cuidemos nuestra casa común, maltrecha en muchos flancos, arrasada en regiones enteras. El Adviento es un tiempo propicio para ello. Es un tiempo para redoblar nuestra plegaria, pidiendo a Dios que nos dé fuerzas para dejar a un lado divisiones, enfrentamientos y egoísmos. Es un tiempo para que abatamos muros, unamos las fuerzas y, sostenidos por la divina gracia, salgamos de la tiniebla de la guerra y de la depredación ambiental para transformar en una aurora luminosa el porvenir que merecen y aguardan las generaciones venideras.
Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA
El arcángel Gabriel anuncia a la Virgen María, desposada con José, en Nazaret que “concebirás en tu seno, y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús” (Lc. 1, 26-38). La Encarnación de Cristo se fija el 25 de marzo, nueve meses antes de la Navidad. En la escena son coprotagonistas el ángel, María y el Paráclito, en forma de paloma, que desciende del cielo e incide sobre la cabeza de la Virgen.
De hacia 1560 es la Anunciación del retablo de la Virgen de la Luz, en la parroquial de Lucena del Puerto. Se trata del antiguo retablo mayor de la referida iglesia parroquial de San Vicente Mártir de dicha localidad onubense. Está compuesto de dos cuerpos superpuestos, divididos en tres calles, y ático. Su arquitectura utiliza columnas estriadas, decoradas en su tercio inferior con putti, ycapiteles corintios; los entablamentos alternan querubines y cartelas, al gusto de Bautista Vázquez el Viejo y su entorno. El total resultante combina armoniosamente la línea recta y la curva1.
La Anunciación que nos ocupa, óleo sobre tabla, queda inscrita en el tondo que centra el ático del retablo. La arquitectura palatina del fondo, propia del gusto renacentista, prefiere un pórtico o logia abierta al interior de un aposento. En esta ocasión, está esbozada por el podio corrido y las basas de dos columnas monumentales. Las figuras, pues, captan toda la atención del espectador. El arcángel, de vaporosa indumentaria, como mensajero de Dios, porta el cetro con una filacteria desenrollada en forma de “ese”, con la preceptiva inscripción latina: “AVE MARIA, GRATIA PLENA…” (Lc. 1, 28). Su cuerpo ingrávido se adapta a la forma circular del soporte. Adelanta sus finos y estudiados pies, acerca el rostro e inclina el cuerpo en pose grácil y respetuosa2.
María, en actitud orante, es la estampa de la humildad misma. Se arrodilla ante un bufete con el libro abierto. Según San Bernardo, está leyendo la profecía de Isaías: “La doncella encinta dará a luz un hijo” (Is. 7, 14). Viste túnica jacinto tornasolada, manto azul y plegada toca blanca.
Su indumentaria, por tanto, es marcadamente concepcionista. Su cabeza al igual que la de San Gabriel, queda nimbada por una escueta aureola. Y la paloma del Espíritu Santo, una vez más, preside desde lo alto. La angustia espacial y la morbidez de los rostros, al gusto de Villegas, son dos características fundamentales de esta pintura manierista.
Fue restaurado en 2003 por Pedro Jiménez Pintado y Mireya Albert Astolfi, gracias al convenio firmado entre la Diócesis y Parroquia de San Vicente, la Delegación de Cultura y el Ayuntamiento de Lucena.