La conversión es tarea de restauración. El daño que el pecado provoca es reparado por la misericordia divina que todo lo puede. Por eso, la conversión a la que el Señor nos llama consiste en abandonar la vida de pecado y dejarse abrazar por la misericordia de Dios. ¿Cómo podríamos desterrar el pecado de nuestra vida sin la fuerza del amor misericordioso de Dios? Avanzar por el camino de la Cuaresma es crecer en experiencia de misericordia: amor de Dios que nos cura moviéndonos a devolver amor. Cuando entramos con la Iglesia en la tercera semana de Cuaresma, la Liturgia nos invita a pedir al Señor que nos restaure con su misericordia y nos invita a purificar la fe de toda forma de idolatría.
En este punto del camino cuaresmal, se nos presentan los mandamientos de la ley de Dios como el remedio principal para vencer la idolatría. La palabra del Señor es clara: Yo soy el Señor, tu Dios. No tendrás otros dioses frente a mí. Nada destruye tanto al ser humano como el desprecio de Dios y la idolatría. Cuando el hombre destierra a Dios de su vida, cae en la esclavitud de los ídolos. La mentira que encierra todo pecado consiste en pensar que sin Dios seré más libre. Pero la experiencia demuestra una y otra vez que cuando el ser humano se erige en dios de sí mismo, y se vuelca entregando tiempo y energías a lo que no puede saciar su corazón, destruye su libertad y la de sus semejantes. Por eso, los mandamientos divinos no son un recorte a la libertad humana, sino el remedio para su protección y crecimiento.
San Pablo nos recuerda que el único signo del cristiano es Cristo crucificado. A los que ponen a Dios condiciones a la hora de creer (signos o sabiduría humana), el apóstol les predica el misterio de la Cruz. La señal definitiva de que Dios nos ama está en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: siendo nosotros pecadores, nos ha amado hasta entregar su vida por nosotros. No hay conversión sin fijar la mirada en Cristo crucificado.
El Evangelio nos muestra a Jesús enérgico y vigoroso en la defensa de las cosas del Padre. La expulsión de los mercaderes del Templo no es la reacción de un violento, sino la actuación de quien aleja del corazón de los hombres todo lo que puede apartarnos del amor infinito del Padre. La conversión es purificación del templo interior: arrancar los vicios para dejar que el corazón sea morada de Dios, espacio privilegiado para el trato con quien sabemos que nos ama.
El próximo domingo, 10 de marzo, las instalaciones del Colegio Pedro Poveda de Jaén capital acogerá la Feria Intercultural de la Misión, desde la 11 a la 13:30 horas, enmarcado en los actos del Centenario de la Institución Teresiana.
Una mañana festiva, de conocimiento de la IT y de convivencia que se iniciará con una presentación y motivación de la mañana. Se organizarán los grupos para ir recorriendo los stand: – Colegio Pedro Poveda. Patio grande – Jóvenes (JPE, AJ, …). Patio grande – Otras presencias. “como la sal y la luz”. Patio grande – Rajab. Patio palmeras – Intered. Patio palmeras – Antiguos/as Alumnos/as. Patio Buganvilla Otros espacios: – ¿tienes algo que decirme?. Aula patio limonero – De interiorización. Capilla – Identidad. Museo El recorrido se hará por los distintos stand y espacios por grupos y de manera organizada. Terminaremos la mañana agradeciendo y valorando juntos el encuentro.
Será en el Teatro Mira de Amescua, el lunes 11 de marzo, a las 19´30h, con asistencia libre
El exministro de Presidencia y Educación, José Manuel Otero Novas, ofrecerá el próximo lunes 11 de marzo la conferencia que lleva por título “ Amnistía, Constitución y Bien Común”. Será en el teatro Mira de Amescua, de Guadix, a las 19´30h, con asistencia libre para todos los que quieran escucharla y participar.
Con esta conferencia, el ponente reflexiona sobre la situación política en España, los peligros que acechan la democracia y cómo darles respuesta desde la perspectiva del bien común. Se trata de una conferencia que ya ha impartido en otras ciudades españolas con gran aceptación por parte de los asistentes.
Esta conferencia está organizada por la ACdP de Guadix, que cada año propone conferencias y jornadas de estudio y reflexión, a veces con sentido muy práctico, como la que hubo a mediados del año pasado, sobre el uso y el impacto del teléfono móvil en la familia.
Otero Novas, que fue ministro de Presidencia y de Educación en el gobierno de Adolfo Suárez, ha sido una de las figuras clave de la Transición. Nacido en Vigo en 1940, fue miembro activo del Grupo Tácito, conformado por políticos, periodistas e intelectuales que trabajaron para sentar las bases teóricas para una transición democrática basada en el diálogo y la reconciliación. Después, ha sido elegido diputado en varias legislaturas, en las que ocupó cargos de responsabilidad, entre ellos el de ministro. Desde 1995 está desvinculado de organizaciones políticas, pero se ha dedicado a reflexionar y escribir sobre cuestiones de interés social, o a colaborar con instituciones volcadas hacia la vida pública. En la actualidad, Otero Novas es presidente del Instituto de Estudios de la Democracia, centro multidisciplinar de investigación adscrito a la Universidad CEU San Pablo.
Organizada por la Asociación Católica de Propagandistas -ACdP-, cuenta con la colaboración de la Universidad CEU San Pablo, la diócesis de Guadix y el ayuntamiento accitano. Sin duda, se trata de una conferencia que, aunque programada ya hace meses, llega en un momento de máxima actualidad.
Se está celebrando en Madrid la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, en la que se han elegido los obispos que dirigen las comisiones, subcomisiones y la ejecutiva. También se ha votado una nueva presidencia, que, durante los próximo 4 años, será ocupada por el arzobispo de Valladolid, D. Luis Argüello. Ha sido elegido como vicepresidente el cardenal de Madrid, D. José Cobo.
En lo que respecta a nuestra diócesis, D. Francisco Jesús Orozco se mantiene como miembro de la comisión episcopal de Laicos, Familia y Vida, en la que ya estaba, desde marzo de 2020. Y, dentro de esta comisión, sigue siendo miembro de la subcomisión de Juventud.
Los obispos españoles celebran su 124ª Asamblea Plenaria en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) del 4 al 8 de marzo de 2024. Durante estos días ha procedido a la renovación de cargos para el cuatrienio 2024-2028, excepto el de Secretario General, que se elige para un período de cinco años.
La Asamblea comenzó el lunes 4 de marzo, con el discurso del presidente de la CEE. Además de la renovación de cargos, en el orden del día de la Asamblea se incluye el estudio de varios documentos:
– Estudio del plan de reparación integral de víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico.
– Estudio del documento “Comunidades acogedoras y misioneras. Exhortación pastoral sobre la identidad y marco de la Pastoral con migrantes”.
– Aplicación de los “Criterios para la actualización de la formación sacerdotal inicial en los Seminarios Mayores de las Iglesias particulares que conforman la Conferencia Episcopal Española”.
– Presentación del proyecto marco de pastoral juvenil.
El Auditorio San Juan Pablo II acogerá esta jornada testimonial organizada por la Pastoral Juvenil y la Delegación Diocesana de Familia y Defensa de la Vida.
El próximo 15 de marzo a las 20hrs en el Auditorio San Juan Pablo II, tendrá lugar una conferencia testimonial llamada “Transformados”. Organizado por la Pastoral Juvenil y la Delegación Diocesana de Familia y Defensa de la Vida, podremos escuchar en primera persona testimonios de un encuentro con Cristo que cambió las vidas de los protagonistas y su forma de comprender y vivir la sexualidad.
Esta actividad tiene como promotor a Media Salud Comunicación, los cuales son los encargados de llevar por toda España a nuestra los testimonios, Mauricio, Pablo y Rubén, los cuales fueron tocados con el amor de Dios. Actualmente, estos jóvenes acompañan de manera pastoral y desde la iglesia católica, a cientos de jóvenes que desean conocerse a si mismo y así poder vivir su sexualidad a través del amor de Dios. Asimismo también se acercan al tema de la adicción a la pornografía, cuyo problema afecta a personas cada vez más jóvenes en todo el mundo.
En sus inicios, Cáritas nace en un contexto de crisis, donde la clave era repartir ayuda y cubrir las necesidades de alimentación de las personas y parece que el tiempo no ha pasado. Muchas son las crisis, y Cáritas sigue en primera línea respondiendo a las necesidades básicas de las personas y familias para poder asegurar una vivienda digna, salud, empleo, vestido y alimentación, pero igual que la vida, la sociedad y nosotros evolucionamos, la intervención social también lo ha hecho.
Siempre hay muchas necesidades que cubrir y a las que dar respuesta, sin embargo, si no existe un verdadero encuentro con el hermano, de nada sirve. Cáritas es el ejercicio de la caridad, de darse y acompañar a la persona para que recupere su autonomía y viva de la forma más digna posible, y eso solo lo conseguimos a través del acompañamiento. Un acompañamiento centrado en los procesos, no en los objetivos, en identificar cómo la persona puede ir por ella misma dando respuesta a sus propias dificultades, no en ver un resultado inmediato y donde las ayudas son un medio y no el fin. El fin siempre es la promoción de la persona.
El voluntariado de Cáritas se implica en el cuidado de los hermanos en situación de pobreza, de los más vulnerables y los que más sufren, desde el convencimiento de servir y responder a la llamada de Dios en la realidad de los pobres, donde Cristo se hace presente en el encuentro. Por lo que reducir nuestro servicio y misión a la gestión de ayudas a lo material, no responde a la misión a la que fuimos llamados. Se nos invita, por supuesto, a atender las necesidades básicas, pero sin olvidar el encuentro, el sentirnos en crecimiento y aprendiendo de los demás en el proceso de ayuda y promoción, y sin olvidar la denuncia de las causas injustas que generan el sufrimiento de nuestros hermanos.
Para Cáritas, la cobertura de la alimentación no es dar respuesta a una necesidad básica, es mucho más, queremos cubrir la necesidad más imperante de las personas, pero no como una mera asistencia, sino como un derecho fundamental que la persona tiene, por el que las administraciones públicas deben velar.
Por eso apostamos por que los procesos de atención y de acogida sean dignos, que promuevan la autonomía y la capacidad de elegir y decidir lo que quieren comer. Esto nos ha llevado a Cáritas a repensar la forma en que ayudamos en materia de alimentación a las personas, trabajando con otra metodología que permita un mayor grado de integración, algo que canalizamos, por ejemplo a través de tarjetas monedero que faciliten que las personas puedan comprar en el comercio de su barrio, como cualquiera de nosotros, eligiendo la comida que les guste y de acuerdo a sus necesidades, respetando así las preferencias y la organización de cada hogar, favoreciendo la autonomía, y dando un mensaje claro: que confiamos en el otro y normalizamos hacer la compra, como lo hacemos todos.
Nos queda camino que recorrer, pero tenemos muchas posibilidades de contribuir a la integración, a la dignidad de las personas y la construcción de un mundo más justo, llevando el amor de Dios a los hermanos que más lo necesitan.
Nos unimos a la Oración de la Iglesia, orando por las intenciones del Papa Francisco, las de la Conferencia Episcopal Española y las intenciones de nuestro obispo, Monseñor Francisco Jesús Orozco.
Este mes de marzo de 2024, el papa Francisco nos pide rezar por los nuevos mártires, que son testigos de Cristo. Y lo hace con estas palabras:
Este mes quiero contarles una historia que es un reflejo de la Iglesia de hoy. Es la historia de un testimonio de fe poco conocido.
Visitando un campo de refugiados en Lesbos un hombre me dijo: “Padre, yo soy musulmán. Mi mujer era cristiana. Llegaron los terroristas a nuestro país, nos miraron y nos preguntaron nuestra religión. Vieron a mi mujer con el crucifijo y le dijeron que lo tirara al suelo. Ella no lo hizo y la degollaron delante de mí”. Histórico.
Sé que él no tenía rencor. Se centraba en el ejemplo de amor de su mujer, un amor a Cristo que la llevó a aceptar y ser leal hasta la muerte.
Hermanos, hermanas, siempre habrá mártires entre nosotros. Es la señal de que vamos por el camino correcto.
Una persona que sabe me decía que hay más mártires hoy que al inicio del cristianismo.
El coraje de los mártires, el testimonio de los mártires, es una bendición para todos.
Oremos para que quienes, en diversas partes del mundo, arriesgan su vida por el Evangelio, contagien a la Iglesia su valentía, su impulso misionero. Y abiertos a la gracia del martirio.
El evangelio del cuarto domingo de Cuaresma nos presenta a Jesucristo como “Luz”: «Vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz» (Juan 3,19)
Y los recién elegidos presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Argüello y monseñor Cobo, nos exponen los retos que tiene la Iglesia por delante en esta hora.
He aquí los “Siete retos” señalados por la nueva cúpula episcopal:
1. “Tenemos el reto de descubrir las grandes luces que hay en nuestro mundo, sin enfrentamientos ni condenas”.
2. “Tenemos que revitalizar el laicado, proponiendo el gran tesoro que es la presencia de Jesús”.
3. “Tenemos que dar a conocer la misericordia de Dios”.
4. “Tenemos que desvelar la presencia de Dios entre nosotros y comunicárselo amablemente a nuestra gente”.
5. “Tenemos que descubrir los rostros concretos de los más desfavorecidos y los más vulnerables, que son el rostro más vivo de Jesucristo”.
6. “Tenemos que tender puentes a través de encuentros cercanos y diálogos cordiales”.
7. “Tenemos que crear comunión también hacia dentro de la Iglesia, función fundamental de la Conferencia Episcopal”.
Tanto monseñor Argüello como monseñor Cobo, nos han invitado a “escuchar los latidos de nuestros contemporáneos, en el marco de la amabilidad y del consenso”. Sus palabras han «aromatizado la Cuaresma».
En el prólogo de El Fenómeno Humano Teilhard escribe:
Estás páginas representan un esfuerzo por ver y hacer ver lo que es y exige el hombre si se le coloca, enteramente y hasta el fin, dentro del cuadro de las apariencias…,el hombre se impone a nuestro esfuerzo por ver como clave del universo. En primer lugar, y de manera subjetiva, resultamos ser inevitablemente centro de perspectiva en relación a nosotros mismos…El hombre centro de perspectiva, es al propio tiempo centro de construcción del universo. Por conveniencia tanto como por necesidad es, pues, hacia él donde hay que orientar finalmente toda ciencia.
Teilhard es consciente de que el naturalismo materialista no puede explicar la evolución hacia una mayor complejidad de la que emerge la consciencia humana. En clave de sentido el relato solo se puede reconstruir retrospectivamente, pues lo razonable cuando hablamos de encontrar el significado de lo real es partir de lo conocido para ir a lo desconocido. Así pues, nos propone cambiar de perspectiva mirando e interpretando desde la consciencia la evolución de la materia, ateniéndose a “todo el fenómeno” tal como nos aparece.
Teilhard cita a menudo la fórmula de Julian Huxley: El hombre es la evolución hecha consciente de sí misma. Él ha visto claramente, como hoy afirman los defensores del principio antrópico, que el ser humano es la clave para entender el universo. En cuanto deja de considerase al ser humano como un mero epifenómeno se convierte en un fenómeno de primer orden en el universo tanto cuantitativa como cualitativamente. En ese instante la consciencia y la libertad resultan ser un factor de valor cósmico pues lo psíquico representaría la emergencia de una propiedad universal.
La existencia de la humanidad nos obliga a mirar hacia atrás y podemos observar una corriente universal que lleva las cosas en sentido inverso a lo probable, hacia construcciones más improbables, o sea más organizadas (negantropía). O sea, al lado de la corriente ponderable de la entropía aflora otra corriente que por el camino de mayor organización de la materia lleva al espíritu. Mirado desde aquí la humanidad constituye un frente de avanzada cósmica.
El ser humano incorpora la historia condensada del universo desde los protones hasta la formación del cerebro. Es en el ser humano donde el proceso de la evolución ha alcanzado el estadio reflexivo. Teilhard pretende enseñarnos a ver, o sea propone una educación para los ojos: ¿Qué observamos atendiendo al fenómeno en su conjunto? Lo que observamos es que la materia va formando cada vez sistemas más complejos que culminarán con la aparición de la consciencia reflexiva y la libertad propias del ser humano. En ese momento el proceso evolutivo pasará a las manos del propio hombre.
En la descripción fenomenológica de Teilhard se observa como la materia y el espíritu son dos dimensiones de la misma realidad. Detrás de todo el proceso está la potencia espiritual de la materia, o sea la materia “da de sí” en expresión de Zubiri. Pero mientras Zubiri afirma que “da de sí lo que no tiene por sí”, Teilhard afirmará que la materia es la matriz del espíritu pues en su dinamismo interior lleva a las cotas del espíritu.
Con la emergencia del ser humano Teilhard cambia la dirección de la mirada, ahora la dirige hacia el futuro siguiendo la línea marcada por las leyes o principios que se le han ido desvelando a lo largo del proceso evolutivo. En este cambio de perspectiva observa la gestación de la noosfera, de la que estaríamos prácticamente en sus comienzos. Finalmente postulará que el dinamismo evolutivo de la noosfera debe converger hacia un punto, punto Omega, que deberá tener un carácter personal y trascendente. Elemento esencial del pensamiento de Teilhard para dotar de sentido a todo el proceso puesto que en él se realizará la perfección final de la evolución.
¿Cuál es, pues, el lugar exacto del hombre en el cosmos? En el hombre se encuentra la llave del plan arquitectónico del universo. Podemos compendiar en un párrafo el análisis del fenómeno humano que realiza Teilhard: Para conceder un lugar al Pensamiento dentro del Mundo me ha sido necesario interiorizar la Materia, imaginar una energética del Espíritu, concebir, a contracorriente de la Entropía, una Noogénesis ascensional (un aumento de conciencia); dar un sentido, una flecha y unos puntos críticos a la Evolución; a hacer que finalmente se replieguen finalmente todas las cosas hacia Alguien (punto Omega).
Juan Jesús Cañete Olmedo Sacerdote diocesano y Profesor de Filosofía
Vengo aquí a hablar de algunas de las vidas escritas sobre Jesucristo en el universo de la literatura, especialmente en el siglo pasado. No hablo de obras escritas desde la Teología Dogmática, Bíblica o Pastoral, si bien las hay de gran calidad literaria. Tampoco refiero las publicadas y basadas en los evangelios apócrifos, y con propósito divulgativo. Escribo, y solo a beneficio de inventario, es de esas otras “vidas” de Jesucristo que, por sus autores y difusión, pueden encuadrarse en los cánones de la ficción literaria. “La literatura no es otra cosa desde su origen, que un sueño dirigido”, según Jorge Luis Borges quien, por su parte, escribió en “Los conjurados” (1985), una reflexión sobre el Jesús histórico. De sus cuentos es significativo dentro de su antología titulada “El informe de Brodie” (1970), el llamado “El evangelio según san Marcos”. Y es que la literatura es “Una expedición a la verdad, una búsqueda de la verdad”, en el sentido kafkiano de toda obra literaria. Y es esa la expedición, esa búsqueda la realizada por algunos escritores que se han acercado a biografiar a Jesucristo por caminos más o menos transitables. Unos son creyentes, otros no; pero todos han buceado en ese mundo de la verdad kafkiana. Traigo aquí algunos de ellos sin que en su orden busque preferencia alguna.
La primera y más conocida, dada la influencia que tuvo posteriormente, fue “Historia de Cristo” (1921), de Giovanni Papini, que supuso una puerta abierta para otros escritores católicos que no se atrevían, temerosos de encontrar a su paso una larga historia de condenas eclesiásticas, recordando la ya clásica “Vida de Jesús” (1863), de ErnestRenan. Papini hace una interpretación de los distintos momentos de la vida de Jesús y, alejándose del estilo biográfico tradicional, se centra en la espiritualidad del personaje. En España, en donde tan solo Pérez Galdós se atrevió a tocar al personaje, si bien lo hizo usando un trasunto literario en el protagonista de su novela “Nazarín” (1895), llevada al cine por Luis Buñuel y protagonizada magistralmente por Francisco Rabal, hubo alguien que intentó hacer algo parecido, influenciado por la obra de Papini. Fue JoséMaríaGironella, el escritor español, injustamente denostado y olvidado hoy pese a ser el escritor con mayor número de ventas. El autor ampurdanés realizó una visita a la tumba del escritor italiano, con la idea de hacer algo parecido a su biografía, pero propio. Fue grande el impacto de la obra de Papini leída en una de sus profundas crisis psicológicas. No acabó escribiéndola más por respeto que por temor a la censura, ya casi nula en sus últimos años.
Entre los creyentes destaco, aunque ésta es del siglo XIX, “Vida de Cristo” 1849), de CharlesDickens; “Vida de Jesús” (1936), de FrançoisMauriac; “Rey Jesús” (1946), de RobertGraves (1946) y que fue explotada por las superproducciones de Hollywood. Obras mayores o menores basadas en pasajes concretos de la vida de Jesús pueden encontrarse en novelas o relatos dispersos de autores, conversos al cristianismo, como George Bernanos, Julian Green, Paul Claudel, Charles Peggy o Graham Green.
Hay, por otra parte, no pocas obras de este tema escritas en los márgenes de la ortodoxia y con mayor o menor éxito. Enumero algunas de ellas sin entrar en valoraciones, aunque su influencia ha sido destacada cuando han sido llevadas al cine. Es el caso de “La última tentación de Cristo” (1953), de NikosKazantzakis, obra que le supuso al autor su excomunión por parte de la Iglesia Ortodoxa Griega. Otros, se confiesen creyentes o no, se sitúan ellos mismos en los márgenes de cualquier confesión u ortodoxia religiosa. Entre ellos está con su “Jesucristo y el juego del amor” (1978), AnthonyBurgess, seguido por “El reino de los réprobos”. Más recientemente NormanMailer escribió “Evangelio según el Hijo” (1997). Mailer, judío educado en la tradición laica norteamericana, considera a Jesús una figura apasionante. “No desea ser blasfemo sino expresar por escrito una visión humanista de Jesús” confesó en una entrevista. Quizás el más provocativo, sin quietarle su valor literario, es JoséSaramago en su “Evangelio según Jesucristo” (1991), una manera de abordar el tema desde la orilla del ateísmo, pero no de la indiferencia, muy al estilo del escritor portugués, autoexiliado de su país tras las críticas por esta novela. El escritor estadounidense GoreVidal, con tintes obscenos escribió “En directo desde el Gólgota”. En la misma línea, CarloLevi, el más excéntrico, y con deseo provocador, lo hizo con su “Cristo se detuvo en Éboli”. No son estas obras perdidas. Por el contrario, por esas curiosas razones del mundo editorial, fueron éxitos de ventas en su momento y en países distintos. Sobre este asunto se ha publicado recientemente “La vida de Jesús en la ficción literaria”, de Theodor Ziolkowski , y de cuyo contenido no quisiera opinar ahora.
A modo de coda, pues necesitaría más espacio, merece un lugar destacado en este asunto, la gran tradición de la literatura rusa en la que la imagen de Jesucristo ocupa un lugar especial. Fue grande su influencia en el pensamiento religioso de Tolstoi, quien, por sus escritos, acabó excomulgado de la iglesia oficial rusa. Sin embargo, es Dostoievski, defensor de la ortodoxia rusa, el que, en su obra, fija con mayor claridad la figura de Jesús. Su comprensión de Cristo adquiere dimensiones especiales, con paginas sublimes, en “El idiota” y en “Los hermanos Karamazov”. Del mundo literario rusa cabe destacar “El cristo humillado. Ensayo desde la literatura y el pensamiento rusos”, por Nadezha Gorodetski. Hasta aquí lo que podría ser la primera de una presentación mas amplia del tema abordado.
Juan Rubio Fernández Sacerdote, escritor y periodista