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El 20 de abril se celebra la festividad de Santa Inés da Montepulciano, virgen dominicana.
De familia noble, a la edad de 9 años entró en la comunidad de vírgenes llamadas “monjas del saco”. A los 15 años fue superiora del nuevo monasterio fundado en Proceno, Viterbo.
En 1306 fundó el monasterio de Santa María Novella. Fue canonizada en 1726.
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Según lo programado, la jornada comenzó con la llegada de los participantes en peregrinación, por tratarse de un Santuario de especial devoción en nuestra diócesis. Parte de los peregrinos comenzó su caminata desde Olivares para llegar a Moclín por la “ruta del Gollizno”, y los demás lo hicieron desde Puerto Lope. Ambos grupos terminaron llegando a Moclín a las 11:00.
Tras el recibimiento por la parroquia y un pequeño descanso, a las 11:30 tuvimos en el interior de la Iglesia una oración de comienzo de la jornada, pidiendo a Dios en general por todas las intenciones que cada uno de los participantes llevaba en su corazón, y en particular por los frutos de la charla que iba a constituir el núcleo de la jornada.
Esta charla, que comenzó a continuación de la oración, fue impartida por María Victoria Romero Hidalgo, miembro del Instituto Secular Alianza en Jesús por María, quien también forma parte del equipo de la delegación diocesana de catequesis. El tema fue “la escucha”, partiendo de un enfoque más social y psicológico para desembocar en una perspectiva bíblica sobre la cuestión, centrándose en figuras como Moisés, Samuel, Zacarías y María.
El motivo por el que se escogió esta temática está en la invitación que toda la diócesis hemos recibido del Señor Arzobispo para elaborar el Plan Pastoral: un proceso en el que este año está dedicado precisamente, y como preparación, a la escucha.
Siguió la comida, y al término de esta se rezó el Via Lucis por las calles de Moclín, partiendo del Santuario del Señor del Paño y acabando en la capilla de la Virgen del Rosario, desde donde los participantes regresaron a sus pueblos a las 17:00.
Sacerdote del Arciprestazgo de Sierra Elvira
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Revista Fiesta número 1512.
En este nuevo número de la Revista Fiesta Digital de esta semana el tema central está dedicado a la Jornada Mundial de las vocaciones nativas, con su lema “Todos discípulos. Todos misioneros”.
También os traemos distintos temas como la noticia del nuevo sello de correos dedicado a la Catedral por la celebración de su V Centenario, y la consagración del nuevo altar de la iglesia de las Comendadoras de Santiago.
Puedes leer estos y muchos otros contenidos en el número de esta semana.
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La delegación de los seminarios de Sevilla (Seminario metropolitano y Redemptoris Mater) que ha viajado en peregrinación a Roma, ha sido recibida esta mañana en el Dicasterio para el Clero por su prefecto, el cardenal Lazzaro You Heung-sik; y el secretario, monseñor Andrés Ferrada Moreira. Ambos han dirigido palabras afectuosas y de ánimo en el discernimiento vocacional a los candidatos al sacerdocio, compartiendo con ellos experiencias personales muy significativas.
Los seminaristas, responsables de los seminarios y formadores han departido también con el oficial del mencionado dicasterio, el sacerdote de la Archidiócesis de Sevilla Antonio José Mellet, que ha impartido a los seminaristas una formación sobre la Sede Apostólica, la Curia Vaticana y el trabajo realizado en este organismo en favor de la Iglesia Universal. Los organismos vaticanos son los encargados de colaborar en el gobierno pastoral de la Iglesia por el Santo Padre.
Mañana sábado, esta delegación será recibida por el papa Francisco en audiencia privada en el Palacio Apostólico Vaticano.
Mediante la Delegación Diocesana para el Clero, se ha venido celebrando un ciclo de reuniones en el Seminario Diocesano de Huelva al que han asistido los sacerdotes incorporados recientemente a la diócesis y que están ejerciendo su ministerio en diferentes parroquias de la misma.
El primero de los encuentros cumplió el objetivo de acercarles a la historia de la Diócesis de Huelva, un cometido que corrió a cargo del subdelegado diocesano para el Patrimonio Cultural, Juan Bautista Quintero.
Además, todo lo relacionado con documentos y gestiones de secretaría ha centrado otra de las reuniones, con las intervenciones de Juan Bautista Quintero, también canciller de la Diócesis de Huelva, y de la vicecanciller, María del Carmen Gallego. La protección del menor y de las personas vulnerables ha sido en esta formación otro de los temas abordados, a través de la charla del asesor jurídico de la Curia Diocesana, Daniel Romero.
Estos encuentros se han cerrado en la mañana de este viernes, 19 de abril, con la intervención del Departamento de Administración del Obispado de Huelva. El vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime J. Cano, ha iniciado la sesión hablando de los Estatutos Diocesanos y del Consejo de Asuntos Económicos, mientras que la aportación del Departamento de Administración ha sido completada con las charlas del ecónomo diocesano, Juan Pedro Virella, y de la responsable de Contabilidad, María Jesús Escamilla.

La entrada El Seminario Diocesano acoge un ciclo de reuniones para sacerdotes recién incorporados a la diócesis se publicó primero en Diócesis de Huelva.

ITINERARIO ESPIRITUAL DE CINCO DÍAS CON LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS
Nuestro corazón ardía: El pasaje bíblico de los discípulos de Emaús es uno de los que mejor representan y clarifican el camino que todo cristiano está llamado a recorrer, desde las dudas y la sensación de fracaso hasta la iluminación, para poder afianzar su fe y asumir plenamente la Buena Noticia que Jesucristo nos legó. En este libro, el padre Danilo Medina nos invita a seguir un itinerario de estudio y meditación de la Palabra con el que, paso a paso, poder analizar detalladamente y llegar a comprender todo el rico y profundo significado de este conocido relato de una de las apariciones de Cristo Resucitado.
Fuente: Editorial San Pablo.
La entrada 📖 Reseña literaria: ‘Nuestro corazón ardía’, de Danilo Antonio Medina se publicó primero en Diócesis de Huelva.
“Yo soy del buen Pastor”
Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
Jornada de Vocaciones Nativas
La figura del buen Pastor aparece radiante en este IV domingo de Pascua, empapando
toda la semana de la ternura del pastor, que ha salido a buscar la oveja perdida, y
cuando la encuentra no la apalea ni la riñe, sino que la toma sobre sus hombros, la
acaricia, cura sus heridas y la lleva al redil con las demás.
La imagen del buen pastor proviene del mismo Jesús, que se autoproclama “Yo soy el
buen Pastor”. Tiene raíces bíblicas muy antiguas, cuando Dios se dirige a su pueblo por
medio del profeta Ezequiel para recriminar a los malos pastores, que se aprovechan de
la leche y de la lana de las ovejas, pero no las cuidan (cf Ez 34).
En contraste con aquella mala imagen del pastor, Jesús se presenta como el “buen
pastor”, el pastor bello y fascinante, capaz de enamorar por su belleza. La belleza de
Cristo no reside tanto en su físico, cuanto en su corazón manso y humilde, capaz de
atraer con lazos de amor a aquellos a los que se dirige. Sentirse amado por este buen
pastor enamora.
Este buen pastor, que es Jesucristo, conoce a sus ovejas y sus ovejas le conocen a él.
Conocer no es sólo saber, significa una profunda experiencia de comunión en el amor.
Él nos ama, nos perdona, nos llena de dignidad, incluso cuando la hemos perdido. Es un
amor que regenera. Y nosotros le amamos a él, al sentirnos amados de esta manera. La
figura del buen pastor sugiere un amor de ternura, un amor de lujo, un amor más allá de
lo que uno necesita. Jesucristo buen pastor me conoce, me ama, me acaricia, sana mis
heridas, me lleva a la comunión con los demás en su Iglesia. Qué bonito es el amor de
este buen pastor.
Este buen pastor da la vida por sus ovejas. Dar la vida no es sólo dar vida de la que uno
tiene, comunicándola a los demás. Dar la vida es entregar la vida, es gastar la vida, es
perder la vida para que otros tengan vida, y vida en abundancia. En esta imagen del
buen pastor se encierra todo el misterio de la redención. Jesucristo no sólo ha venido al
mundo para darnos de lo suyo, sino que ha venido para perder la vida por los suyos. El
amor de Jesucristo supone para él perder la vida, morir por nosotros. Y desde su
resurrección nos comunica su nueva vida.
Y en este “dar la vida” se insertan las vocaciones por las que hoy rezamos en la Jornada
Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de las Vocaciones Nativas, con el
lema “Hágase tu voluntad. Todos discípulos, todos misioneros”. Nos recuerda el Papa
Francisco con motivo de esta Jornada que se trata de implicarse, arriesgando la propia
vida, gastándola en el servicio misionero a los demás.
La vida ha de entenderse como una vocación, una llamada de Dios, para una misión.
Cada uno de nosotros tenemos una vocación para una misión, encomendada por Dios.
Si la vida se plantea poniéndonos a nosotros mismos en el centro de todo, buscaremos
nuestros intereses y no los de Dios. Si entendemos nuestra vida como una vocación para
una misión, abriremos el corazón con la actitud que Cristo nos ha enseñado: “Hágase tu
voluntad”, haciendo coincidir nuestra voluntad con la voluntad del Señor.
Ante este buen pastor, Jesucristo, que nos ama y nos enamora, pidamos al Señor que
haya muchas personas, jóvenes sobre todo, dispuestas a dar su vida para que otros
tengan vida en las distintas vocaciones de Dios en su Iglesia, poniendo especial interés
en las vocaciones que van surgiendo allí donde la Iglesia va implantándose
progresivamente. Son necesarias las vocaciones en todo el mundo, pero especialmente
donde la Iglesia está creciendo y necesita muchos brazos y muchos corazones para
implantar el Reino de Cristo en la historia humana.
Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba
Celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en la que cada año recordamos el don de la vocación, la llamada que el Señor dirige a cada uno de nosotros, sus hijos, para que participemos de su proyecto de amor y podamos encarnar la belleza del Evangelio en los diversos estados de vida. El papa Francisco nos recuerda en su mensaje que los carismas en la vida de la Iglesia son variados y complementarios, y estamos llamados a escucharnos mutuamente y a caminar juntos para descubrirlos y para discernir a qué llama el Espíritu a cada uno, para el bien de todos. Caminamos hacia el Año Jubilar del 2025, como peregrinos de esperanza y constructores de paz.
Esta Jornada está dedicada a la oración por las vocaciones, porque las vocaciones son, ante todo, don de Dios; por eso invocamos al Padre, siguiendo el mandato de Jesús: «Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Lc 10,2). La principal actividad de la pastoral vocacional de la Iglesia es la oración, que reconoce que las vocaciones son don de Dios y como tal lo pide. La Iglesia pide al Dueño de la mies que envíe obreros a los campos. Cuando en 1963 san Pablo VI instituyó la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, subrayó que la Iglesia no es la fuente de las vocaciones, sino que su tarea fundamental es orar por las vocaciones. Oremos con humildad, con confianza, con insistencia.
San Marcos narra en su Evangelio que Jesús llamó a los Doce «para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar» (Mc 3, 14-15). A lo largo de la historia sigue llamando a hombres concretos para que participen de su sagrada misión; también aquí y ahora sigue llamando. Los jóvenes no han de tener miedo a vivir la fe con profundidad, a experimentar un encuentro con Cristo que transforme su vida, a la llamada de Cristo. No tengáis miedo, abrid el corazón, presentadle vuestras inquietudes, vuestros interrogantes y problemas; dadle entrada en vuestra vida sin temor; y si os llama a seguirle a través del sacerdocio o la vida consagrada, no hay que temer, porque recibiréis el ciento por uno.
Vivimos unos tiempos de profundas transformaciones, de falta de sentido, de liquidez y desvinculación; tiempos de subjetivismo y relativismo; tiempos en los que priman los intereses individuales y egoístas; tiempos de descartes, de flujos migratorios incontrolables y de situaciones de pobreza inadmisibles; tiempos de nuevas tecnologías, de enjambres digitales y de soledad; tiempos en que peligran la sostenibilidad y la casa común. En medio de tantos desafíos, y para dar respuesta a tantos de ellos, Dios sigue llamando. Y más allá de las apariencias, tenemos una certeza clara: la iniciativa es suya. Él continúa llamando y la Iglesia tiene capacidad de suscitar, acompañar y ayudar a discernir en la respuesta.
Nuestros tiempos son tan difíciles como apasionantes para vivir el sacerdocio y para trabajar en la promoción de las vocaciones sacerdotales. Para ello es necesario mantener clara y definida la identidad sacerdotal y ofrecer a nuestros contemporáneos el testimonio de que somos hombres de Dios, amigos del Señor Jesús; personas que aman a la Iglesia, que se entregan hasta dar la vida por la salvación de los hombres. Maestros de oración que dan respuesta a los interrogantes del hombre de hoy, aspirando siempre a la santidad y ofreciendo un testimonio de alegría y esperanza.
Es la hora de la confianza en el Señor que nos envía mar adentro a seguir echando las redes en la pastoral vocacional. Pidamos que los jóvenes estén abiertos al proyecto que Dios tiene para ellos y sean receptivos a su llamada. María Santísima, Madre de amor y de misericordia, Madre de los sacerdotes, nos guía en el camino. Ella es nuestro consuelo y la causa de nuestra alegría. Ella nos enseña a ser peregrinos de esperanza y constructores de paz.
+José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla
IV domingo de Pascua
El evangelista san Juan directamente nos describe a Jesús como el Buen Pastor bajando a los detalles de lo que lleva consigo ser buen pastor. Esta figura es muy descriptiva y a los oyentes les abría la mente para la comprensión de la tarea esencial de Jesús. Frecuentemente el Papa Francisco ha utilizado esta figura y por eso pide a los sacerdotes que huelan a oveja, que se impliquen incondicionalmente en la evangelización estando muy cercanos a la gente. Pero volvamos al significado según el texto de san Juan: ser buen pastor lleva consigo saber entregar la vida, como el Señor Jesús, que siempre es el punto de referencia nuestra, sencillamente, nuestro modelo. Cristo hizo de su vida una donación total según los designios salvíficos del Padre en el amor del Espíritu Santo: dándose a sí mismo (pobreza), sin pertenecerse (obediencia), como esposo o consorte de la vida de cada persona humana (virginidad o castidad). Realmente implica una entrega de la vida en un proyecto que hay que asumir con convencimiento, ya no hay dudas sobre la identidad, porque está claro que se trata de ser de Cristo y parecerse a Cristo.
Este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y no debemos dejar que pase de largo, más cuando en muchas iglesias particulares se constata una cierta sequía de respuestas a la llamada del Señor. Os propongo pedir al Señor por las vocaciones, una sincera oración al que puede mover los corazones; pero algo más habrá que hacer, al menos, debemos crear todas las condiciones favorables en nuestras comunidades para que puedan aflorar muchas respuestas a la llamada del amor de Dios. Crear las condiciones necesarias. Promover las vocaciones sacerdotales o a la vida religiosa es tarea de toda la Iglesia, sacerdotes y laicos, y estas surgen cuando se dan las condiciones necesarias: la Palabra de Dios, la oración y la Eucaristía son el tesoro precioso para comprender la belleza de una vida totalmente gastada por el Reino. Cuando uno acoge en lo más hondo de su ser la llamada de Dios, contagia a los demás la alegría y el gozo de sentirse tocado por el dedo de Dios e invita a otros a que sigan ese mismo camino. Es que ves cómo pasa Dios por tu vida, especialmente cuando creas un clima de silencio, de escucha y de contemplación, porque Dios sigue hablando. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que él nos proponga.
Acercándonos a la Eucaristía, que es el encuentro real con el Buen Pastor, humilde y confiadamente renovemos a Cristo nuestra adhesión con las palabras del salmo: «Nosotros somos (¡y queremos ser!) tu pueblo, Señor, la grey de tu pastoreo» (cf. Sal. 79, 13).