El obispo de Córdoba presidió el momento central de la jornada, la celebración de la Eucaristía
“Unidos en el Corazón de Cristo”. Así comenzaban este sábado, 10 de febrero, los miembros del Apostolado de la Oración de la Diócesis el Encuentro Diocesano que ha tenido lugar en Monturque.
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha presidido la jornada que se inició con un rato de oración y una meditación a cargo del nuevo responsable del Apostolado en la diócesis de Córdoba, el sacerdote Antonio Jesús Gálvez.
Tanto el pueblo de Monturque como los fieles de la parroquia de San Mateo acogieron a los presentes con especial cariño y se unieron al momento central del encuentro, a la celebración de la santa misa presidida por el Obispo. Además, pudieron compartir un rato de adoración al Santísimo que completó una jornada repleta de espiritualidad y alegría.
“¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres!”, pusieron de manifiesto los asistentes al término de la jornada.
Otro año más, la Campaña de Manos Unidas, nos llama a colaborar, a ser solidarios con los que pasan hambre de tantas cosas que a nosotros nos sobran. Manos Unidas, con sus proyectos, quiere aportar y canalizar la ayuda que podemos nosotros ofrecer a nuestros hermanos que pasan hambre. No importa que no los conozcamos, como dice el Papa Francisco, el Señor «no nos invita a preguntamos quiénes son los que están cerca de nosotros, sino a volvernos nosotros cercanos, prójimos. La propuesta es la de hacerse presentes ante el que necesita ayuda, sin importar si es parte del propio círculo de pertenencia» (Fratelli Tutti, 80-81).
Colaborando con Manos Unidas estaremos contribuyendo a frenar la desigualdad. El Santo Padre nos recuerda que «tampoco la igualdad se logra definiendo en abstracto que “todos los seres humanos son iguales”, sino que es el resultado del cultivo consciente y pedagógico de la fraternidad» (Fratelli Tutti, 104). Hay cosas que no dependen de nosotros, de nuestras propias fuerzas, pero, como respuesta a la llamada del Señor de amar al prójimo ha de surgir, debe surgir un esfuerzo que sí somos capaces de hacer si nos dejamos moldear por la generosidad de Jesús: creando fraternidad estaremos combatiendo la desigualdad, una desigualdad que es insultante, que es germen de la guerra y de los conflictos.
Para nosotros, colaborar con Manos Unidas, es sembrar esa fraternidad tan necesaria. Ahora se nos ofrece esta oportunidad de hacer algo que sí está en nuestra manos. El impulso de la generosidad económica que cada uno, según sus posibilidades, sea capaz de aportar en esta Campaña, será una concreción de esa voluntad de frenar la desigualdad, y un testimonio de humanidad, de que el ser humano es el primer concernido en el “cambio del planeta”.
Manos Unidas nos invita también a la jornada del Ayuno voluntario, el 9 de febrero, cuando estamos ya con un pie en la próxima Cuaresma. Puede ser un gesto cristiano de solidaridad con los que pasan hambre, y una oportunidad de convertirlo en ayuda nacida de la caridad de Cristo.
Los niños de Asia, América y África, que aparecen fotografiados en la campaña de Manos Unidas de este 2024, en el cuaderno de actividades para las familias y los niños y para las catequesis: Nandini, de la India, Marineli de Honduras y Etienne de la República Democrática del Congo, nos hablan de luz, agua y tierra. Mejor dicho, de falta de electricidad, de aguas contaminadas y de esclavitud infantil en las minas. Vaya panorama, todos marginados.
La segunda frase de la Biblia dice que “la tierra no tenía forma alguna, todo era un mar profundo, cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas”. Oscuridad, profundidad y aguas embarradas. Lo mismo que la vivencia de estos niños. Pero Dios se mueve, planea, contempla y da respuestas.
Y aquí estamos tu y yo, humanos de no se qué generación, que como al principio de nuestra historia, estamos dejando este planeta sin forma alguna, en un caos inhabitable. Y cuando parece que estamos tocando el cielo, nos está ocurriendo como a los de la Torre de Babel, que, en su orgullo, se hundieron en la confusión y en la dispersión.
El primer capítulo de la Biblia, el del Génesis, es de una perfección incomparable. Se esponja el corazón cuando lo lees. Todo es belleza y equilibrio, te hace caminar por el Paraíso. Lo que ocurre es que hemos confundido el “dominad” la tierra, del mandato divino, con “aniquilad” la tierra, fruto del orgullo, del odio, del enfrentamiento, de la división. La fraternidad activa, la mirada compasiva (con pasión) la cooperación, son las respuestas a tanto desastre.
Somos tontos de capirote, egoístas, que no pensamos en nuestras generaciones venideras, porque no estamos dispuestos a pequeños sacrificios, a una cierta austeridad, a compartir, por el bien de todos. La devastación, el desmoronamiento de nuestro perfecto y sublime rascacielos (el mismo nombre hace referencia a Babel) está ya profetizado, si no nos miramos al corazón y nos ponemos manos a la obra.
Manos Unidas nos ayudan si nosotros somos capaces de ayudar. Nos ayudan en ese intento de construir en horizontal (de lado a lado) y no en vertical (de superior a inferior). En ese tesón por el que sufre, ya tenga rostro de niño, adulto o anciano, ya sea de cualquier religión o país, de cualquier etnia, de cualquier enfermedad o impedimento… ellos nos socorren si nosotros socorremos.
¿Y si esos rostros fuesen de los nuestros: nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos? Pues los son, son humanos. Está claro que somos la única especie capaz de cambiar el planeta.
Las familias de la diócesis de Almería han vivido una fiesta este sábado, 10 e febrero, en la Catedral. Comenzando con el rito para ganar el Jubileo por el 500 aniversario de nuestra catedral, han celebrado la eucaristía presidida por nuestro obispo D. Antonio.
Después, han continuado con un diálogo con preguntas sobre la vocación y la misión del matrimonio con nuestro obispo, que ha sido muy enriquecedor para todos los presentes. Según lo previsto, el programa ha continuado con la presentación de la semana del matrimonio que se celebra en Almería junto con todas las diócesis de España por tercer año consecutivo alrededor del día de san Valentín, y un momento de formación y testimonios.
La comida compartida y la visita a la catedral han cerrado esta gran jornada festiva.
El papa Francisco nos invita a rezar, durante todo el mes de febrero, por los enfermos terminales y sus familias, para que reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios, tanto desde el punto de vista médico como humano.
El papa Francisco nos invita así a rezar por esta intención:
Hay dos palabras que, cuando algunos hablan de enfermedades terminales, las confunden: incurable e in-cuidable. Y no son lo mismo.
Incluso cuando existan muy pocas posibilidades de curación, todos los enfermos tienen derecho al acompañamiento médico, al acompañamiento psicológico, al acompañamiento espiritual, al acompañamiento humano.
A veces no pueden hablar, a veces pensamos que no nos conocen, pero si les tomamos la mano entendemos que están en sintonía.
No siempre se consigue la curación. Pero siempre podemos cuidar al enfermo, acariciar al enfermo.
San Juan Pablo II decía que “curar si es posible, cuidar siempre”.
Y aquí es donde entran los cuidados paliativos, que garantizan al paciente no solo la atención médica, sino también un acompañamiento humano y cercano.
Las familias no pueden quedarse solas en esos momentos difíciles.
Su papel es decisivo. Tienen que tener los medios adecuados para desarrollar el apoyo físico, el apoyo espiritual, el apoyo social.
Oremos para que los enfermos terminales y sus familias reciban siempre los cuidados y el acompañamiento necesarios, tanto desde el punto de vista médico como humano.
Del 5 al 9 de febrero se han celebrado, en la Casa de Espiritualidad “San Juan de Ávila” de La Yedra, los Ejercicios Espirituales para sacerdotes dirigidos por Mons. Fernando Valera, Obispo de Zamora y Doctor en espiritualidad sacerdotal. Han asistido 23 sacerdotes, tres de los cuales pertenecen a la de la vecina Diócesis de Córdoba y el resto de Jaén. También ha participado nuestro Obispo, Mons. Sebastián Chico.
La celebración de la Eucaristía, tres meditaciones diarias, exposición del Santísimo, rezo de Laúdes y Vísperas, contemplación y silencio, meditación y oración personal, han centrado el día a día de los Ejercicios que han tenido un tinte marcadamente ignaciano.
Estos días han sido una ayuda para encontrarse con Dios, para contemplar al Traspasado, para fijar la mirada en lo único necesario, y desde ahí, reorientar la propia vida. Un encuentro para sentir y gustar internamente el Amor misericordioso de Dios, pero también para fortalecer el ministerio con renovado celo pastoral. Días para desconectar del bullicio cotidiano y sumergirse profundamente en la mirada de Dios. En definitiva, han sido unos días de Gracia, de descanso en el Espíritu y también físico, que todos los sacerdotes necesitamos para seguir viviendo con gozo nuestra entrega al Ministerio recibido.
En la mañana de este sábado, 10 de febrero, memoria de Santa Escolástica, ha fallecido el sacerdote diocesano, D. Manuel Bueno Ortega, a los 88 años de edad.
Su cuerpo se vela en la Capilla Mayor del Seminario y su entierro será, mañana domingo 11 de febrero, a las 16 horas, en la Santa Iglesia Catedral de Jaén.
D. Manuel Bueno, natural de Torredonjimeno, donde nació en 1935, fue ordenado en Jaén el 29 de junio de 1959 por el entonces Obispo, D. Felix Romero Mengíbar.
Su primer destino tras su ordenación presbiteral fue a la parroquia San Nicolás de Bari de Úbeda, para después ocupar el cargo de vicario parroquial de Porcuna y ecónomo en la parroquia de Castillo de Locubín y encargado de Ventas del Carrizal.
Entre los años 1966 a 1981 fue vice-delegado de zona pastoral Alcaudete-Alcalá la Real. En el año 1967 lo designan como Prefecto de Teólogos Seminario Mayor Diocesano Jaén, cargo al que siguió el de Rector en Granada del Seminario Mayor Diocesano Jaén.
El 11 de septiembre de 1972 es nombrado por Monseñor Peinado Peinado como coadjutor in capite Parroquia de San Félix de Valois Jaén y Delegado Episcopal de la Delegación Episcopal de Misiones y OO.MM.PP.
En 1972 comienza su labor al frente de la Parroquia de Cristo Rey, en la que permanece hasta el año 1994. Cargos que compagina con el encargo de Juez Prosinodal Jaén Delegado Diocesano Delegación Episcopal de Misiones Jaén y Delegado Diocesano Cooperación Misionera Jaén.
Es nombrado arcipreste de Jaén entre los años 1981 al 1987 y abad Universidad de Curas Párrocos de Jaén.
En 1984 entra a formar parte del Colegio de Consultores y elegido Canónigo de la Catedral en el año 1986.
Entre los años 1989 a 1994 es Vicario Episcopal Vicaría 1 Jaén-Huelma-Mancha Real. Ese mismo año es incluido como miembro del Consejo Presbiteral de la Diócesis.
Entre los años 1992 al 1994 fue Delegado Episcopal Delegación Episcopal del Clero Jaén y
Miembro de la Comisión Mixta (Junta de .Andalucía) entre 1994 a 1997. Desde el año 1994 ocupó el cargo de Delegado Episcopal Delegación Episcopal de Patrimonio diocesano Jaén hasta 1999. Del 1994 al 2001, miembro Consejo Diocesano de Asuntos Económicos Jaén y Presidente Comisión pro Templos Jaén.
Junto con estos cargos, también fue profesor del Seminario Mayor y capellán de la Cofradía Ntro. P. Jesús Nazareno Jaén
Fue nombrado párroco de San Ildefonso de Jaén en el año 1997 cargo que ocupó hasta su jubilación por edad en 2011.
Miembro Consejo Diocesano de Pastoral Jaén y director del Plan Director Plan Catedrales Jaén y Baeza Jaén y Baeza hasta el año 2006.
Durante el Episcopado de Monseñor del Hoyo López, D. Manuel Bueno fue Moderador General Curia Diocesana Jaén y Vicario General Curia Diocesana Jaén. Miembro Comisión Asesora CAE. En abril de 2008 es nombrado como Prelado de Honor Su Santidad Roma
En 2010 pasa a Canónigo Emérito Cabildo Catedral Jaén y adscrito Parroquia de Cristo Rey Jaén, tarea que ha estado desarrollando de manera entregada hasta el final de sus días. Hasta 2020 fue, además, Capellán Clínica Cristo Rey Jaén y durante los años 2013 y 2014 Capellán de la Residencia Fundación Caridad y Consolación Jaén.
Descanse en la paz del Señor este hombre de Dios, infatigable en su tarea de anunciar el Evangelio y trabajar por la Iglesia del Santo Reino.
Al haber concluido el plazo canónico para el que fue nombrado como ecónomo diocesano José Carrasco Pellicer, en el día de hoy, 10 de febrero, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, ha nombrado ecónomo diocesano al sacerdote Manuel Guillén Moreno, actual párroco de Nuestra Señora de la Asunción de Alcantarilla y vicario episcopal de la Zona Pastoral Suburbana I.
Manuel Guillén tiene 45 años y es natural de Benferri (Alicante). En 2001 se trasladó a Murcia para entrar en el Seminario Mayor San Fulgencio y, cinco años después, fue ordenado sacerdote en la Catedral de Murcia, por Mons. Juan Antonio Reig Pla. Durante su ministerio sacerdotal ha sido párroco de Nuestra Señora del Rosario de Barinas (Abanilla), de La Purísima de Fortuna, de Santo Cristo de la Penas de Barqueros (Murcia) y Nuestra Señora del Rosario de Fuente Librilla (Mula). También fue vicario parroquial en San José de Abanilla y arcipreste de la Sierra de la Pila y Alcantarilla.
Desde 2016 es el párroco de Nuestra Señora de la Asunción de Alcantarilla y en 2018 asumió la capellanía de las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús en esta misma localidad. Desde 2019 es vicario episcopal de la Zona Pastoral Suburbana I y miembro del Consejo Episcopal, miembro del Consejo Presbiteral y consiliario de la Asociación Beata Piedad de la Cruz de Alcantarilla. Además, fue el coordinador Covid durante la pandemia. Desde 2020 es miembro del Consejo de Asuntos Económicos de Cáritas Diocesana. En la actualidad también es miembro del Patronato de la Fundación Jesús Abandonado, consiliario general de la Sociedad de Vida Apostólica Hermanas Misioneras de la Sagrada Familia de Rincón de Seca (Murcia) y, desde finales del 2023, miembro, por designación episcopal, del Consejo Diocesano de Pastoral.
Manuel Guillén Moreno prestará juramento como ecónomo diocesano en presencia del obispo de Cartagena el próximo 16 de febrero.
El Obispado de Cartagena agradece los servicios y desvelos que José Carrasco Pellicer ha prestado durante estos años a esta Diócesis, sin duda eficaces y con abundantes frutos en la Administración Diocesana.
Las Religiosas Siervas de María Ministras de los Enfermos, que a lo largo de 125 años hemos tenido la dicha de vivir en esta querida ciudad de La Laguna, dando vida al carisma que nos dejó nuestra Fundadora, Santa María Soledad Torres Acosta, (cual es el cuidado de los enfermos), debido a la falta de nuevas vocaciones, nos vemos obligadas a poner punto final a nuestra permanencia en esta ciudad.
Al marcharnos de aquí lo hacemos con el corazón lleno de dolor, y también de gratitud. Gratitud en primer lugar al Señor que nos ha dado esta vocación y nos ha sostenido en este servicio a los enfermos. Y agradecemos también a los laguneros que durante estos largos años nos han ayudado dándonos su apoyo y cariño, y lo que es más importante, confiando sus seres queridos a nuestros cuidados.
Como la causa de esta decisión es solamente la falta de vocaciones, sobra decir que de ser bendecidas por el Señor con un florecimiento vocacional, no renunciamos a la esperanza de que nuestra presencia sea de nuevo una realidad en la ciudad, pues no se trata de supresión, sino de cierre.
Hemos querido servirnos de los medios de comunicación para hacerles llegar esta difícil decisión a cuantos nos conocen, ya que esta noticia se va difundiendo, y queremos ser nosotras las transmisoras de la misma, manifestándoles a todos no sólo nuestros sentimientos de gratitud, sino también la ayuda espiritual a través del recuerdo sincero hecho oración ante el Señor y nuestra Madre de la Salud.
Celebraremos una Misa de acción de gracias en la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna, el sábado día 24 a las 7´30 h. de la tarde, presidida por el Sr. Obispo, D. Bernardo Álvarez.
En nombre de la Madre General, que reside en Roma, y de todas las Hermanas de esta comunidad.
En la jornada de ayer, el sacerdote D. Miguel Rodríguez Rodríguez, fallecía a sus 93 años de edad. El que realizara su labor pastoral en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Sanlúcar de Barrameda, localidad donde nació, siendo ordenado sacerdote en la capital andaluza, Sevilla.
La Misa exequial tendrá lugar hoy a las 17:00hrs en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Sanlúcar de Barrameda. Siendo presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
Toda la Diócesis se une a la familia en estos momentos de duelo y eleva oraciones por su eterno descanso.