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El próximo martes 27 de febrero, a las 19.30 horas, el obispo de Huelva, monseñor Santiago Gómez Sierra, presidirá una Eucaristía, en el Templo Parroquial San Juan Bautista de La Palma del Condado, con motivo del 84 aniversario «Dies Natalis» de Manuel Siurot, escritor, periodista, abogado y político español, nacido en La Palma del Condado en 1872 y fallecido en Sevilla en 1940.
Siurot fue una figura destacada del catolicismo social y la educación popular en Andalucía.
La entrada 84 aniversario del «Dies Natalis» de Manuel Siurot se publicó primero en Diócesis de Huelva.

Claves para la pastoral social a la luz de la «Fratelli tutti». La Casa de la Iglesia de Jaén ha acogido este sábado la celebración de la III Jornada Diocesana de la DSI, organizada por el Servicio para la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia en la Diócesis de Jaén. Bajo el título “Soñar con una fraternidad abierta y universal a la luz de la Fratelli tutti», ha contado como ponente con el delegado episcopal de Cáritas Española, Vicente Martín. Casi una treintena de personas, en su mayoría agentes de la pastoral social de la Diócesis de Jaén, ha participado en la cita formativa a la luz de la encíclica del Papa Francisco sobre la fraternidad y la amistad social.
El sacerdote Domingo Pérez, al frente del Servicio diocesano para la difusión de la DSI, ha sido el encargado de presentar a Martín, del que ha destacado su amplísima y contrastada trayectoria en el campo de la pastoral social, primero como sacerdote de la Diócesis de Mérida-Badajoz y, desde 2020, como delegado episcopal de Cáritas Española. Asimismo, le ha agradecido su disponibilidad para participar en este encuentro formativo diocesano que cumple su tercera edición.
Vicente Martín ha estructurado la jornada en dos bloques bien diferenciados en torno a la encíclica de Francisco. La primera parte se ha apoyado en unas breves pinceladas sobre la realidad social, para pasar a abordar la hoja de ruta que Dios marca, con especial hincapié en la parábola del buen samaritano. El segundo bloque, tras un tiempo para el trabajo en pequeños grupos, ha tenido como objetivo abordar posibles claves pastorales sobre cómo construir hoy comunidades acogedoras y fraternas.

Apoyándose en algunos de los más recientes informes y estudios de la Fundación Foessa, impulsada por Cáritas Española, Martín ha realizado un esbozo sobre la realidad de la exclusión social en España. Entre los datos aportados, ha subrayado que 11 millones de personas se encuentran en exclusión social en España y 3 millones de familias están en situación de pobreza severa. Los grupos más afectados son las familias con hijos menores de edad, especialmente mujeres, jóvenes y población inmigrante, que encuentran las mayores dificultades en el empleo, la vivienda y la brecha digital. Ha defendido que la sociedad actual se caracteriza por las tres «D»: descuido, desconexión y desvinculación. «Ante esta situación, el Papa Francisco nos llama a ser parte activa en la rehabilitación de una sociedad herida. La Doctrina Social de la Iglesia nos da claves para hacer realidad esta llamada», ha defendido el delegado episcopal de Cáritas Española.
Hoja de ruta samaritana
Al igual que lo hace la encíclica, Vicente Martín se ha apoyado en la parábola del buen samaritano que inspiradora «para construir en este mundo la fraternidad», a través de la secuencia «conmoción-compasión-cuidado». Entre los elementos que aporta la reflexión de la parábola se ha detenido en «el cosmopolitismo samaritano», entendido como una materialización de la dimensión universal de la caridad. Asimismo, ha hecho hincapié en el concepto de «caridad política», que debe llevar «al encuentro con el otro» y trabajar por una sociedad más humana en la que los ciudadanos procuran «el bien común». Asimismo, como tercer pilar, ha apuntado la necesidad de «construir comunidades samaritanas y cuidadoras», a través de una acción social organizada.
Por todo ello, ha defendido «una Iglesia con rostro samaritano», que es orante y contemplativa y que «descubre en el que sufre al rostro de Cristo»; que ora, celebra y vive su compromiso. Otras características señaladas son que debe ser «profética», capaz de anunciar y denunciar las injusticias; «transformadora y liberadora», promotora de la dignidad y el desarrollo integral, y «esperanzadora», es decir, que abre caminos a la esperanza.

Un hogar para todos
Después del trabajo en grupos, Vicente Martín ha abordado posibles claves para la pastoral social a la luz de la «Fratelli tutti», como «una llamada al amor fraterno en su dimensión universal para hacer de este mundo un hogar para todos». Así ha sugerido enfocar la mirada desde la periferia. «Es necesario conocer para transformar y transformarnos». En segundo lugar, ha apostado por «salir al encuentro de las personas», impulsando el acompañamiento que se centre en sus potencialidades y ayudándoles a ser protagonistas de su propia inclusión social. Ha defendido la necesidad de «tejer comunidades fraternas y samaritanas, que nos lleve «hacia un nosotros cada vez más grande». Ha subrayado la importancia de «transitar caminos de justicia», en los que por encima del interés general prevalezca el bien común, así como la importancia de «una caridad política».
Otra de las claves defendidas por Martín es la de «promover una sociedad de los cuidados y en el cuidado de la casa común». En este apartado, ha abordado los cuidados desde diferentes dimensiones, desde la personal, hasta el cuidado del planeta, pasando por el cuidado de los más débiles y de los que sufren, así como de todos los que nos rodean. «La comunidad debe ser actora social de los cuidados», ha valorado. El delegado episcopal de Cáritas Española ha defendido la importancia de «cuidar la espiritualidad». «Es necesaria una doble apertura: a Dios y a los hermanos».
Finalmente, frente a la sociedad de las tres «D» ha propuesto la sociedad de las tres «C»: frente al descuido, los cuidados; frente a la desconexión, la compasión, y frente a la desvinculación, la comunidad.
Cáritas diocesana de Jaén
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El Miércoles de Ceniza comenzó el tiempo litúrgico de la Cuaresma, un camino personal y eclesial de conversión y de preparación para vivir la victoria de Cristo en la Pascua.
Realizar algún sacrificio, atender a alguien que sufre, limitar el uso de las redes sociales o desconectar WhatsApp en ciertos momentos, para dedicar un tiempo especial a la oración, son ejemplos de propósitos con los que los fieles comienzan a vivir la Cuaresma, un tiempo litúrgico de conversión, de reconducir la vida hacia Dios, hacia la verdad de uno mismo y hacia los demás. Un itinerario de 40 días para ajustar la propia vida al Evangelio y prepararse para vivir los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Todo comienza el Miércoles de Ceniza con la imposición de la ceniza, uno de los signos de la Cuaresma, que procede de las palmas bendecidas en Domingo de Ramos del año anterior. El franciscano José Manuel Sanchis, profesor en el Instituto Teológico de Murcia, explica que este símbolo tiene su origen en el pueblo hebreo, para el que cubrir la cabeza de ceniza era expresión de que el hombre «no es más que polvo y está destinado al polvo», si no encuentra su sentido en Dios: «Empleamos este signo no tanto para recordar nuestra condición de seres finitos, sino para recordar la intensidad con la que el ser humano, el hombre y la mujer de nuestros días, quedan invitados a la conversión y a creer profundamente en el Evangelio».
Otros signos de la Cuaresma, que acompañarán la liturgia estos 40 días, son el color morado, símbolo de conversión; la ausencia de flores y de otros ornamentos que tengan un sentido festivo; y también la sobriedad en los cantos de las celebraciones. De hecho, durante la Cuaresma no se entona el Aleluya, porque se trata del «canto típico de la Pascua, del pueblo hebreo que caminaba hacia la tierra prometida a través del desierto y que, en el momento de su llegada, entonó este canto, que es la alabanza más profunda al Señor que hizo posible ese paso, esa Pascua, esa liberación».
Y es que la Cuaresma, además de ser también un camino hacia la Pascua, está muy relacionada con la experiencia de desierto. Juan Tudela, vicario general y párroco de San Nicolás de Bari de Murcia, recuerda que el desierto está muy presente en la Biblia: lo atravesó el pueblo de Israel en su salida de Egipto, durante 40 años; en él vivía Juan el Bautista y a él fue llamado Jesús, durante 40 días, para prepararse antes de comenzar su vida pública. «Vivir conscientemente la Cuaresma significa adentrarse en la tierra árida de los propios pecados, con una mano firmemente puesta en la del Señor Jesús y, la otra, en la Palabra de Dios y los sacramentos; un itinerario de sincera conversión que conduce a la libertad de la tierra prometida de la Pascua y a renovar el bautismo en la vigilia pascual», apunta el sacerdote.
Para vivir este tiempo, la Iglesia invita a realizar tres prácticas: el ayuno, la oración y la limosna. Juan Tudela recuerda que el mismo Cristo las recomienda en el Evangelio, aunque con un sentido nuevo: «Jesús nos dice que no lo hagamos por apariencia o por la aprobación de los demás, sino buscando agradar solo a Dios Padre, que ve en lo escondido y nos recompensará». Además, para que estas prácticas penitenciales ayuden en el propio camino de santidad, continúa Juan Tudela, «han de estar conectadas con el sincero deseo de conversión; de lo contrario serán gestos loables, pero aislados».
El ayuno ayuda a recordar la fragilidad de la vida humana, que nuestra verdadera patria es el cielo y que no solo necesitamos alimento para el cuerpo, sino también para el alma. Además, nos pone en solidaridad con quienes no tienen lo necesario para vivir. Esto lo conecta con la limosna, un desprendimiento voluntario para, desde la caridad, dar una ayuda a los pobres, que puede ser a través de una institución benéfica o de la labor caritativa de la Iglesia. Y todo está sustentado por el tercer pilar de la Cuaresma, la oración, donde Dios entra en la propia vida y la transforma.
Esta conversión, sin embargo, no es solo individual, sino también eclesial. Por eso hay gestos penitenciales concretos que unen a todos los cristianos en este tiempo litúrgico, como el ayuno en Miércoles de Ceniza y en Viernes Santo, o la abstinencia de comer carne, esos dos días y también todos los viernes de Cuaresma. «Aunque sean gestos sencillos, conviene no minusvalorarlos, sino vivirlos con fidelidad, pues expresan la unidad de toda la familia eclesial en un camino común de conversión a la voluntad de Dios». Juan Tudela subraya, además, que «sería muy práctico que cada uno, a nivel personal, pudiera hacerse un pequeño programa para la Cuaresma, preguntándose: ¿qué puedo hacer yo respecto al ayuno, a la oración y a la limosna? Y proponerse hacer prácticas concretas, aunque sean sencillas».
Una privación, un sacrificio, visitar a algún enfermo o sufrir con paciencia los defectos de quienes tenemos cerca son acciones que, ofrecidas a Dios con amor sincero, no caen en saco roto, sino que ayudan a la conversión. Y es que, destaca Juan Tudela, el tiempo de Cuaresma, pese a ser de penitencia, no transmite un mensaje de oscuridad, sino de esperanza: «Todo corazón roto y toda herida en el alma pueden ser sanados por la misericordia de Dios. Nunca hay nada ni nadie perdido, pues para esto subió Cristo a la cruz, para el perdón de los pecados; y para esto resucitó, para darnos el don de la vida nueva y abrirnos las puertas del cielo».
Entrar en la Cuaresma es, por tanto, responder a esta llamada de esperanza; recorrer un camino de conversión y amor para volver el corazón a Dios y así poder celebrar con plenitud la victoria del Señor en la Pascua.
La entrada Tiempo de desierto y de esperanza aparece primero en Diócesis de Cartagena.

Por tercer año consecutivo, desde el Centro de Enseñanza del Profesorado de Almería (CEP), a través de su asesor D. Jesús García Aiz y con la colaboración del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería (ISCR), se ha convocado al Profesorado de Religión, muchos de ellos alumnos del ISCR, para formarse sobre una temática que nos compete a todos: «Objetivos de desarrollo sostenible. Objetivo de todos». Curso provincial intensivo de formación permanente que se ha realizado en la Casa de Espiritualidad de Aguadulce y que ha contado con 20 horas presenciales de formación los pasados sábados 3 y 10 de febrero.
En la inauguración del curso estuvieron presentes el Delegado de Manos Unidas en Almería, D. José Juan Moreno Martínez, así como por su consiliario D. Francisco González Parrón, siendo impartido por D. Roberto Martínez Medina, que se ha desplazado de los servicios centrales de Madrid de Manos Unidas al ser el encargado de la parte formativa hacia el profesorado. También se pudo contar, el segundo sábado, con la presencia de un misionero laico de Guatemala, D. Marlon Salazar, para exponer la situación de su país.
Ha sido de agradecer el esfuerzo y la dedicación por parte del ponente D. Roberto Martínez Medina a la hora de desarrollar este curso con una metodología tan práctica, con mucho diálogo, acercamiento y sacando en todo momento una sonrisa. Al curso han asistido 45 profesores de las diferentes etapas educativas de infantil, primaria y secundaria. Siendo una jornada de convivencia y aprendizaje desde donde se ha partido del lema de la campaña de Manos Unidas: «El efecto ser humano».
El objetivo del curso ha sido conocer los objetivos de desarrollo sostenible diseñados por los agentes políticos y representantes gubernamentales que se reúnen y los diseñan, pero que luego realmente no asumen firmando un compromiso entre los países y realizando un eficaz seguimiento. En cambio, la Iglesia, los misioneros y ONG, como Manos Unidas, sí llevan luchando años y años por erradicar la pobreza, luchar contra el hambre y cuidar la salud integral construyendo hospitales y abogando por la educación, fundamentalmente de los niños y mujeres, construyendo centros donde ofertarles una educación. Pero claro está, hace falta la ayuda de todos para tomar conciencia y tratar de luchar por un mundo mejor donde cada uno de nosotros participemos en la medida de nuestras posibilidades y trasladando el mensaje en las aulas.


Las parroquias de Baza celebraron, el domingo 18 de febrero, el Viacrucis de la Federación de Hermandades y Cofradías de la ciudad. Organizado por la Cofradía del Cristo de los Méndez, este año ha contado con la participación de los misioneros que se encuentran en Baza realizando la Misión Diocesana.
Fue un Viacrucis muy participado por todos los bastetanos, que se presenta, como cada año en el inicio de la Cuaresma para anunciar que la Semana Santa se acerca y que este es tiempo de conversión para todos, pero, de manera particular, para los cofrades.
Este año, el Viacrucis ha contado con la participación del grupo de misioneros que realizan la Misión en Baza. Están distribuidos por toda la diócesis, en grupos de unas 8 personas por parroquia y se multiplican en actividades varias como catequesis, visitas por las casas, celebraciones de la Palabra, momentos de oración y manifestaciones de fe como el Viacrucis. Suelen hacer Viacrucis en los pueblos donde van, pero no como el que han podido vivir en Baza, tanto por la imagen que se saca, el Cristo de los Méndez, como por la numerosa asistencia de fieles.
Sin duda, este Viacrucis ha sido un momento más en el Misión Diocesana que se realiza en Baza, pero seguro que también ha sido un momento muy especial para los misioneros, que vienen de Guatemala, Venezuela y Ecuador.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix


Mons. Orozco bendijo a las parejas de novios que se dieron cita en el encuentro programado por la delegación de Familia y Vida, como una de las actividades de la Semana de la Familia. Fuel el sábado 17 de febrero, en el centró Diocesano de Espiritualidad, de Guadix. Se trataba de un encuentro de novios que ya están pensando casarse pronto, pero, también, de novios que se preparan, con los cursillos prematrimoniales, para el día de su boda.
El encuentro comenzó con una charla- coloquio dirigida por un matrimonio joven del Proyecto Amor Conyugal, a la que siguió una actividad, a modo de yincana con el nombre “A la caza de vuestro tesoro”, para conocerse mejor.
Después, se celebró la Eucaristía, que estuvo presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco. Mons. Orozco bendijo a las parejas de novios en el transcurso de la celebración e invitó a los novios a dar gracias a Dios por el amor recibido y por el amor encontrado.
Terminó el encuentro con la comida y con las ganas de participar en la clausura de la Semana de la Familia, programada para el domingo, en la catedral.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix
La ONG Taller de Solidaridad, nacida de la congregación de las Siervas de San José, mantiene hasta el jueves 22 de febrero una exposición fotográica centrada en la mujer emprendedora y en la necesaria dignificación de la mujer por medio de su acceso al trabajo. Puede visitarse en el centro de innovación social «La Noria» de la Diputación de Málaga, en C/Arroyo de los Ángeles, 50.
¿Sabías que de cada 5 personas emprendedoras en el mundo, 2 son mujeres? Con esta pregunta, la exposición nos abre las puertas a la vida de seis mujeres emprendedoras referentes en Perú, Colombia, Nicaragua, Bolivia y España. A través de cuarenta y ocho fotografías permite conocer los obstáculos y los retos que se han encontrado, y ver cómo han caminado para cambiar sus historias y las de sus comunidades. Historias que cobran vida a través de la mirada compartida de las fotógrafas y fotógrafos que han acompañado a estas mujeres en su día a día, y que permiten conocer las historias que hay detrás de cada foto.
La muestra puede visitarse hasta el 22 de febrero de 8.30 a 20.30 horas. Más información: tallerdesolidaridad

María Luisa Flores, panadera boliviana, fotografiada por Wara Vargas
TALLER DE SOLIDARIDAD
Talle de Solidaridad nació en el seno de la congregación de las Siervas de San José. «Trabajamos por la igualdad y la justicia global, centrándonos en las mujeres y la promoción del trabajo, y lo hacemos de la mano de la Congregación Siervas de San José. A nivel internacional, impulsamos iniciativas que facilitan el acceso a la formación, empleo y emprendimiento, empoderando a las mujeres para que tomen el control de sus vidas y se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades».
Fomentan el voluntariado y construimos una ciudadanía corresponsable mediante iniciativas de comunicación social, sensibilización y educación para la ciudadanía global, abordando temas de de igualdad, el acceso al trabajo digno y la economía social. Desde 2001 se encuentran presentes en más de 15 países de 5 continentes apoyando más de 300 proyectos que han beneficiado a más de 350.000 personas. Gran parte de su trabajo se centra en empoderar a mujeres y niñas en Latinoamérica, Asía y África.

María Elvira Chorques Pareja, ganadera valenciana, fotografiada por Alberto Pla
El primer domingo de Cuaresma, el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, presidió en la Catedral el rito de elección de los catecúmenos, con el que comienzan la última parte de su preparación para recibir los sacramentos de Iniciación Cristiana en la próxima Vigilia Pascual.
Medio centenar de catecúmenos procedentes de las parroquias de Marbella, Coín, Ronda, Valle de Abdalajís, Estación de Cártama, Torremolinos, Puerto de la Torre, Estepona, La Cala del Moral, Álora y Málaga (la Asunción, Goretti, las Flores, San José Obrero, la Victoria, San Juan, los Mártires, Santiago, Divina Pastora, Madre de Dios y San Miguel) recibieron el rito acompañados por sus padrinos, catequistas y familiares, con los que han recorrido el camino del catecumenado, así como los sacerdotes que les han acompañado en este proceso.
Varios feligreses de Melilla vivieron el mismo proceso en su parroquia, para lo que el Sr. Obispo delegó en los sacerdotes de la ciudad autónoma, según explica el responsable diocesano del catecumenado de adultos, el canónigo Felipe Reina.

¿Qué es ese rito? ¿Por qué se hace en cuaresma?
En palabras de Jesús Hurtado, delegado diocesano de Catequesis, «el rito de la «elección» es el rito con el que comienzan los catecúmenos esta última parte de su Iniciación Cristiana para recibir los tres sacramentos en Pascua. Está presidido por el Sr. Obispo en la Catedral y lo que se pretende es que los catecúmenos inicien esta última etapa que el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, el RICA, llama de purificación y de iluminación. Y así, durante la Cuaresma, estos adultos se van preparando con diversos ritos para la celebración de los sacramentos del bautismo, la confirmación y la eucaristía que recibirán en la próxima Pascua».
Como explica Felipe Reina, los adultos que han recibido el Rito de Elección, «a partir de este momento, dejan de ser catecúmenos y se incorporan al grupo de los “elegidos” que recibirán los tres sacramentos de Iniciación Cristiana en la noche santa de la Vigilia Pascual en la Catedral o en sus parroquias de origen. Durante los domingos tercero, cuarto y quinto de Cuaresma, en las Misas de sus parroquias, celebrarán los escrutinios, recibirán el Credo, el Padrenuestro y el óleo de los catecúmenos. Por otro lado, los niños en edad catequética no bautizados se han preparado durante tres ciclos litúrgicos en la catequesis de sus respectivas parroquias. Durante la Cuaresma, igual que los catecúmenos adultos, celebrarán los escrutinios y los ritos preparatorios antes de recibir los sacramentos de Iniciación Cristiana. El Obispo delega en sus párrocos para que, durante el tiempo de Pascua, reciban, en una sola celebración, estos sacramentos».

NoticiaArciprestazgo Antequera
Publicado: 19/02/2024: 117
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Oración
El día 16 de febrero, primer viernes de Cuaresma, el equipo de la Pastoral Juvenil de Antequera convocó a los fieles al Via Crucis. En él meditaron las estaciones de esta práctica piadosa que recorre la pasión y muerte de Jesús, en el marco de la Alcazaba y portando la cruz de los jóvenes de la Diócesis.
En palabras de los organizadores, «fue un viacrucis sencillo a la par que bonito y emotivo, ya que fue un don poder portar la cruz que tantos Jóvenes han llevado y llevarán. También por el significado que tiene dicha cruz. Ha sido un punto de inflexión al principio de la Cuaresma que nos ha recordado que debemos caminar con Jesús sin soltar su cruz».