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Dispensa del ayuno y la abstinencia en el Viernes Santo, si no se puede guardar

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Dispensa del ayuno y la abstinencia en el Viernes Santo, si no se puede guardar

 

El obispo de Guadix ha dispensado del ayuno y la abstinencia del Viernes santo si no se puede observar, pero recomienda otras prácticas de penitencia como la limosna u otros gestos de solidaridad, …

 

Se acerca uno de los días más grandes de la Semana Santa y de todo el año litúrgico: el Viernes Santo. Es un día que nos habla de entrega, de sacrificio, de salvación, y que apunta, gracias a Dios, hacia el Domingo de Resurrección. Es el Misterio Pascual, en el que celebramos que Cristo murió en la cruz por nosotros, para nuestra redención, para salvarnos, para resucitarnos con Él.

Sí, sabemos que es una muerte para resucitar. Pero, a pesar de todo, la Iglesia vive el sufrimiento de Cristo en la cruz con recogimiento, con mucha fe y un sentimiento de dolor profundo por todas las muertes injustas que ocurren aún en nuestro mundo y por el sufrimiento de tantos inocentes. Por eso, el Viernes Santo viene acompañado por una llamada a vivirlo con ayuno y abstinencia. Son prácticas que la Iglesia ha mantenido durante siglos porque nos ayudan a recordar y celebrar la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo; y, además, sirven como penitencia por nuestros pecados, que nos dispone mejor para una auténtica conversión.

La abstinencia, es decir, no comer carne, es lo que se ha hecho en otros viernes de Cuaresma. El ayuno, – que solo se exige dos veces en el año: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo- , consiste en no tomar alimento en el inicio del día, para acompañar a Cristo en su sufrimiento, para expresar el dolor que siente la Iglesia y toda la humanidad, y para recordar que a Jesús se le sigue si somos capaces de esforzarnos y de ayunar a todo lo que nos pueda alejar de Él y de los hermanos. También nos recuerda que el Viernes Santo es día de penitencia y de oración.

A pesar de todo, no siempre es posible o fácil vivir este ayuno y la abstinencia, en estos días que son de fiesta o de procesiones para muchos. Así, para quienes no puedan cumplir con esta norma, el obispo ha publicado un decreto por el que se “dispensa del ayuno y abstinencia del Viernes Santo a todos los fieles a los que no sea posible observar esta ley sin grave incomodo”.

Sin embargo, se recomienda que, si no se puede guardar el ayuno y abstinencia, se sustituya esta penitencia por otras prácticas, como la “lectura de la Sagrada Escritura, limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), otras obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras de piedad (participación en la Misa, rezo del Rosario, etc.) y mortificaciones corporales”, recuerda el obispo en el decreto publicado y que se puede consultar aquí:

Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar,

Por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica Obispo de Guadix

DECRETO

La Santa Madre Iglesia convoca a todos sus hijos durante la Cuaresma y, especialmente el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, para vivir comunitariamente un tiempo especial de penitencia y conversión. Para que todos, y cada uno a su modo, «se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia» (can. 1249 del Código de Derecho Canónico). En la Iglesia universal, «son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma» (can. 1250), de manera que «todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo» (can. 1251). La ley de la abstinencia obliga a los fieles «que han cumplido catorce años; la del ayuno a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años» (can. 1252).

El ayuno y la abstinencia el Viernes Santo tienen una particular importancia y significado, ya que nos ayudan a recordar y celebrar la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo; además, sirven como penitencia por nuestros pecados que nos dispone mejor para una auténtica conversión. Y así lo ha querido presentar y conservar la Iglesia, a lo largo de los siglos.

Las particulares características de la celebración de la Semana Santa en nuestra Diócesis, especialmente por la participación o asistencia a las múltiples procesiones que organizan nuestras Hermandades y Cofradías, hacen difícil a muchos fieles la observancia de la abstinencia y el ayuno.

Por ello, teniendo en cuenta estas circunstancias, por el presente, y a tenor del can. 87, D i s p e n s o del cumplimiento de dicha ley a todos los fieles a los que no les sea posible observarla sin grave incomodo.

No obstante, teniendo en cuenta la importancia de estas prácticas penitenciales, especialmente en ese día, exhorto a todos los fieles que no puedan abstenerse de la carne y ayunar, a sustituirlas por alguna de las otras prácticas recomendadas por la Conferencia Episcopal Española: «lectura de la Sagrada Escritura, limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), otras obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras de piedad (participación en la Misa, rezo del Rosario, etc.) y mortificaciones corporales» (CEE, DA 13, 2).

Dado en Guadix a veinticinco de marzo de dos mil veinticuatro.

            +Francisco Jesús Orozco Mengíbar, obispo de Guadix

 

 

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Huéscar sacó a la calle el Vía Crucis de su Federación de Hermandades, a pesar del mal tiempo

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Huéscar sacó a la calle el Vía Crucis de su Federación de Hermandades, a pesar del mal tiempo

El Lunes Santo es el día que la Federación de Cofradías de Huéscar tiene reservado para rezar el Santo Vía Crucis.

 

Portando la imagen del Santísimo Cristo del Perdón, las distintas Cofradías y Hermandades de Huéscar, junto con el coro de los niños, que ha cantado en algunas estaciones, y Cáritas, han rezado un año más esta piadosa oración por las calles de la localidad. Entre estación y estación, la capilla de música «Virgen de la Piedad», de Huéscar, ha sido la encargada de poner las notas musicales.

Las estaciones del Vía Crucis se encuentran señalizadas en distintas fachadas por las calles de Huéscar, desde el año 2011, cuando llegaron la Cruz y el Icono de la JMJ. En las estaciones se puede observar cada uno de los pasajes de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Y cada año, el consiliario escribe un Vía Crucis ex profeso para la ocasión, adaptándolo a cada una de las hermandades.

Este año, debido a las inclemencias meteorológicas, el Vía Crucis, que ya tiene una gran popularidad y es grande el número de fieles que acude a rezarlo, tuvo que ser acortado.

José Antonio Martínez

Párroco de Santa María, de Huéscar

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D. Jesús Catalá: «Jesús instituyó la Eucaristía, anticipación de su entrega en la Cruz»

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NoticiaPodcasts diocesanos

D. Jesús Catalá, Obispo de Málaga

Publicado: 28/03/2024: 115

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Jueves Santo

El Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, abre la programación especial Semana Santa de COPE Málaga con un comentario sobre la celebración del Jueves Santo, la institución de la Eucaristía y el Día del Amor Fraterno.

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Relatos de pasión, en Canal Sur Radio

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Noticia

Publicado: 28/03/2024: 53

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Con motivo de la Semana Santa, la radio pública andaluza ha emitido un especial con los textos del Evangelio relativos a la pasión de Cristo. Junto a los fragmentos del Evangelio, completan la emisión una selección de arias de la Pasión de San Mateo de Bach o el Stabat Mater de Pergolesi, entre otras obras musicales. El programa está dirigido por el sacerdote diocesano de Málaga Rafael Pérez Pallarés.

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Yo estuve presente en La Pasión

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El sacerdote Miguel Segura LC estuvo presente en el rodaje de la película «La Pasión», de Mel Gibson, que, en sus propias palabras, narra «el corazón de la fe cristiana». Desde sus vivencias, explica que el director le hizo caer en la cuenta de que «la película de La Pasión no es un relato sólo de las últimas horas de vida de Jesús, sino, sobre todo, es una meditación sobre cómo tratas tú a Dios y cómo te trata él».

«Gibson quiso que cada persona que vea esta película se encuentre personalmente con Cristo»

Mel Gibson buscaba ganar el óscar a la mejor película extranjera cuando decidió rodar la Pasión en lenguas originales. Esa decisión condicionó mucho del rodaje y al mismo tiempo me permitió asistir al set de Cinecittà y admirarme de lo que allí pasaba cada día. No era un guión cualquiera. Los eventos narraban desde la Última Cena hasta la Crucifixión y Resurrección, es decir: el corazón de la fe cristiana. Pero al pasear por los escenarios y escuchar de tanto en tanto las intenciones del director, la película fue tomando un significado aún más profundo que iba más allá de lo meramente fílmico, conectando con las actitudes de Jesús y su deseo de redimir a la humanidad.

Pude escuchar de primera mano los comentarios y las indicaciones de Mel Gibson, y asistir lleno de curiosidad a los esfuerzos de su equipo para convertirlos en realidad. Recuerdo con especial cariño el momento en que visionamos lo que se llevaba hecho de la película para ver, a petición de Mel Gibson, si la película se ajustaba a los criterios católicos y poder recomendarla. Fue un momento impactante que vivimos junto a quien me ordenó sacerdote: el Card. Darío Castrillón Hoyos, y que nos llevó a intuir el potencial evangelizador de la película.

De esos diálogos surgen las tres claves fundamentales para ver la película, que tan mala prensa tuvo en España y deformó la opinión pública reduciéndola erróneamente a un simple despliegue de violencia gráfica. No era esta la finalidad de la película, sino otra completamente diferente.

“No sé si fue así… pero sí sé que le he he tratado así”

Mel Gibson quería mostrar la enormidad del sacrificio de Cristo. No le parecía justo reducir nuestra redención a esbeltos crucifijos de plástico blanco como los que vendían en la plaza de san Pedro. Recuerdo que los sopesaba en su mano y decía “No fue así”. Quien haya visto la película recordará la escena del Monte de los Olivos, el lugar donde Jesús, enfrentándose a su inminente crucifixión, se retiró a orar en soledad y fue tentado.

Recuerdo que estaban empujando a un doble casi toda la mañana: puñetazos, risas, golpes, hasta empujarle por el borde de un puentecillo como si hiciera puenting… en la película esta escena dura tan sólo unos segundos. En el rodaje en cambio era toda una mañana. En un momento comenté: “es demasiado…” pues me parecía que no habrían pegado tanto a Jesús en la vida real. Y ese comentario hizo surgir la primera clave para ver la película de la Pasión. Mel Gibson dijo: “No sé si fue así… pero sí sé que yo le he tratado así”. Esta respuesta cambió mi modo de ver la película. Y ojalá cambie el de todo el mundo. La Película de la Pasión no es un relato sólo de las últimas horas de vida de Jesús, sino sobre todo es una meditación sobre cómo tratas tú a Dios y cómo te trata él. Por este motivo Mel Gibson quiso aparecer en la película (aunque la gente no lo sabe) de él es la mano que traza una línea en el suelo cuando salva a la pecadora sorprendida en adulterio. Y también es suya la mano que se alza para dar el primer martillazo al clavo de la mano izquierda: “yo le he tratado así”.

La entrega libre de Cristo

Para Mel era importante mostrar que la entrega de Cristo es libre. Cuando veas la película, fíjate en los momentos en que Jesús se levanta. Sucede algo más. Son escenas que podrían haber eliminado. Pero no. Cristo se alza lentamente con una música estremecedora: en Getsemaní, en la flagelación, en el Via Crucis varias veces y, como énfasis final, justo en el Calvario. Cuando no puede más. Mira a María. Se levanta. Lentamente. Un plano cenital. Una música inefable. No estaba obligado a salvarte. Pero quiso. Quiso libremente. “Nadie me quita la vida, yo la doy por mí mismo” (Jn 10,18), “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Gibson encontró una forma de evidenciar esto gráficamente en lenguaje cinematográfico. La próxima vez que veas La Pasión, observa las veces que Cristo se levanta. Es pensado, es querido, es buscado, para transmitir una idea: Cristo te salva libremente, porque quiere, sin obligación por su parte ¿Qué hace surgir esto en tu alma?

“Encuentro con Cristo”

Pero Gibson quiso algo más. Lo dijo explícitamente. “Quiero que cada persona que vea esta película se encuentre personalmente con Cristo”. Estuvo pensando cómo hacerlo… y encontró un modo genial. Fue idea suya. Pensó en el intercambio de miradas. Cada vez que aparece un personaje, intercambia las miradas con Jesús. No importa si es Judas, el traidor; Pedro, el cobarde; María, su madre fiel; Pilato, Barrabás o un don Nadie, como el que está tallando la cruz cuando están a punto de juzgarle en el sanedrín. Tras este intercambio intenso, que os invito a ver especialmente en el Cireneo, hay una intención del director: que tú también te encuentres con Cristo. Que sepas que su caminar por la vida dolorosa es por ti y por lo más importante de tu existencia: tu salvación.

No sé si has visto la película. Si la ves, hazlo teniendo estas tres claves presentes. Cambiará tu Semana Santa y, probablemente, tu relación personal con Cristo. No puedes hacer nada para que te ame menos. Nadie soporta eso y sigue amando y perdonando. Cristo sí. Y quiere regalarte ese corazón. De eso va la Iglesia.
 

Miguel Segura, LC

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Palabra de Dios: evangelio y lecturas del Jueves Santo

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Lee la Palabra de Dios que la liturgia nos ofrece en este día.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de los hijos de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año; lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.

Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor.

Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera a la tierra de Egipto.

Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación, como ley perpetua lo festejaréis».

Salmo

Salmo 115, 12-13. 15-16. 17-18 R/. El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R/.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

Hermanos:

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y este le dice:
«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».

Jesús le replicó:
«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice:
«No me lavarás los pies jamás».

Jesús le contestó:
«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice:
«Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice:
«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

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Homilía en la Misa Crismal

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Mi querida Comunidad.

Gracias queridos sacerdotes por manteneros en la misión.  Gracias por construir y alentar a las comunidades que forman la iglesia. Gracias a los que habéis dedicado toda vuestra vida al servicio del Reino. Gracias a los que de una manera u otra habéis sido Buen Pastor en medio de este Pueblo Santo que camina en la diócesis de Almería. Mi reconocimiento y mi gratitud por acompañarme también en esta tarea.

Aún resuenan las palabras de la primera lectura.

“El Señor me ha enviado… (lo sabéis de memoria, pero dejadme que me fije en el resumen final del texto) para dar a los afligidos una diadema en lugar de cenizas, perfume de fiesta en lugar de duelo, un vestido de alabanza en lugar de un espíritu de abatido, vosotros os llamaréis ‘sacerdotes del Señor’, dirán de vosotros ‘ministros de nuestro Dios’.” Is 61, 3. 6a

Esta será la vocación y la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret, allí donde se había criado. Resumió proclamando esta lectura que acabamos de escuchar todo su plan salvador. Y también es nuestra misión. ¿Cómo podemos ser portadores de la Nueva Noticia, es decir evangelizadores? Es un buen programa el del texto de Isaías. En lugar de cenizas una diadema, en lugar de lamentos, perfume de fiesta, en lugar de abatimiento un vestido de alabanza. Diademas, perfumes, ropajes nuevos… pensémoslo bien.

El decreto del Vaticano II sobre el sacerdocio ministerial (Presbyterorum ordinis) nos habla de la ‘caridad pastoral’, aunque la expresión apareció por primera vez en el Concilio, hablando de la santidad a la que estamos llamados los obispos, que por medio de todo tipo de preocupación episcopal y de servicio, podamos cumplir perfectamente el cargo de la caridad pastoral. (LG 5,41b). Esta expresión ‘caridad pastoral’ no vuelve a aparecer hasta el capítulo 14 de la PO, en el año 1965, a petición de 14 padres sinodales franceses, como principio unificador de la vida del sacerdote. Es bien interesante este número 14 que se puede dividir en tres partes:

Primero, nos presenta la fracturación del mundo moderno y por tanto también de nosotros que estamos envueltos y distraídos en muchísimas obligaciones del ministerio, además viviéndolo con ansiedad. Ante tanto trajín de actividades externa ansiamos unificar nuestra vida interior. Esa unidad de vida no la vamos a lograr ordenando exteriormente todas las actividades, ni siquiera lo lograremos con la práctica de los ejercicios de piedad, aunque algo nos ayude. Sin embargo, podríamos construir esa unidad si siguiéramos más de cerca el ejemplo de Cristo, cuya comida era hacer la voluntad de Aquel que lo envió. Así siendo Buen Pastor en el día a día, encontraremos en el ejercicio de la caridad pastoral esa unión tan necesaria de vida y acción y hallaremos el vínculo de la perfección sacerdotal.

Después, el texto nos muestra unas claves unificadoras. Nos pide que nos esforcemos en vivir la Eucaristía, reproduciendo el sacrificio de Cristo en el altar, en la entrega diaria a los demás. Sacrificando nuestra vida por los demás. Pero esto no lo vamos a lograr si no penetramos, por medio de la oración en el misterio de Cristo entregado. No hay entrega si nos encerramos en nosotros mismos.

 

Finalmente, nos propone un modo de actuar. La fidelidad a Cristo no puede separarse de la fidelidad a la Iglesia. Así, pues, la caridad pastoral nos pide que, para no correr en vano, trabajemos siempre los presbíteros en ‘unión de comunión’ con el Obispo y con los otros hermanos sacerdotes. Actuando de esta manera, es como los presbíteros hallaremos la unidad de nuestra vida en la unidad misma de la misión de la Iglesia, y así estaremos unidos al Señor.

Hermanos, sabéis que esta celebración debía ser la mañana del Jueves Santo, pero los motivos pastorales hacen que la celebremos el Martes Santo. Cada vez que celebramos la Eucaristía, resuena el eco de todos los lazos tejidos con la vida de nuestra comunidad. Cuando celebramos la Santa Misa, nunca estamos solos, aunque seamos muy pocos, porque llevamos el polvo de los pies de todo el mundo.

Pensad que cada vez que comienza esta Sagrada Cena, la mirada de Cristo planea compasiva ante todos los que están como ovejas sin pastor, y fijará su mirada sin duda en la oveja perdida o en el hijo que huyó del calor del hogar del Padre, o en aquel que no puede levantarse de la vera del camino, por donde transitamos todos… por eso los que venimos a participar diariamente del Cuerpo y la Sangre del Señor, no podemos ser iguales que los que nunca celebran la Misa, tenemos que ser más misericordiosos, más compasivos, más entregados, más justos…

Por eso nosotros los sacerdotes, que consagramos y partimos el Cuerpo de Cristo para alimentar al Pueblo Santo de Dios, debemos de volcar nuestra vida en la Comunidad que nos ha sido entregada y que obedientemente nos ha acogido, y también en la Fraternidad entre nosotros. Reunirnos, rezar juntos, buscar espacios de encuentro y de diálogo, formarnos, buscar nuevos caminos de evangelización y acercamiento a los que no están en nuestras comunidades y descansar juntos, no es una estrategia pastoral, es una realidad espiritual que dimana del mismo corazón de Cristo, de la misma Eucaristía. Eligió a los apóstoles para que estuvieran con él. No vale que cada uno esté por su parte y por su cuenta. Si es así haremos un flaco favor a la evangelización de nuestros pueblos.

Cada vez que consagramos el pan y el vino, cada vez que comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre proclamamos: ¡Este es el misterio de nuestra fe! ¡Cuántas veces lo hemos repetido sin quizás darnos cuenta de lo que decimos y de lo que esto conlleva en nuestra vida!

Finalmente, sabemos que en la Iglesia –y también en nuestra Diócesis­-  tenemos muchos y nuevos desafíos, porque vivimos nuevos tiempos y necesitamos nuevas respuestas. Pero muchas veces somos fatalistas: “Ya no se puede hacer nada, tenemos que aceptar la situación a la que hemos llegado, la vida es así…” Muchas veces pienso que si hubieran tenido los mismos sentimientos los primeros misioneros: Pedro, Pablo, Santiago, Juan…  habrían vuelto a sus tareas y lo hubieran dejado todo. Y ellos lo tuvieron mucho más difícil que todos nosotros. Cuando pienso que pintaba un pobre pescador de una tierra remota, llamada Galilea, en la capital del mundo, Roma, predicando a un Jesús de Nazaret, que había resucitado… Lo tuvieron mucha más difícil. Sin duda.

Mirad, si no creemos realmente en el poder de la Palabra de Dios y en sus promesas estamos al borde del pozo del ateísmo, y sobre todo perdiendo el tiempo y perdiendo la vida. Pero el Señor, igual que a ellos, nos pide que volvamos a pescar de nuevo. Y nos volveremos a quejar, quizás con mayor despecho: “No hay posibilidades, hemos gastado ya la vida, no vamos a coger nada, no tenemos repuesto, no hay nada que hacer”. Punto. Y el Señor insistirá: “Echad la red al otro lado”. Quizás es esa la cuestión, que debemos cambiar de lado y dejar tantas inercias que arrastramos del polvo de la historia.

No dejemos ni un día de meditar la Palabra de Señor y así podremos ser de verdad apóstoles y testigos en medio del mundo, ¡no con miedo al mundo! No se trata de hablar mucho, sino de irradiar a Cristo, que es el que nos envía, no se nos olvide. Cristo que nos reconcilió con el Padre, entregando su vida, nos ha hecho ministros de la reconciliación, no sólo por las horas que podamos escuchar confesiones y perdonando, sino también porque que allí donde hay una disputa familiar, un enfrentamiento entre padres e hijos, o entre vecinos, o entre clases sociales, o entre seguidores de tal o cual partido político, e incluso entre pueblos, allí, debemos de poner paz y concordia entre los enfrentados.

A raíz de lo que os he comentado, quiero terminar con unas palabras de Benedicto XVI a los sacerdotes:

Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida, ha de ser el tema de nuestro pensar, el argumento de nuestro hablar, el motivo de nuestro vivir. No antepongáis nada al amor de Cristo. Dios es la única riqueza que los hombres desean encontrar en nosotros los sacerdotes.

Que así sea para todos nosotros. ¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo

Viacrucis de los más pequeños de Cúllar

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Viacrucis de los más pequeños de Cúllar

La parroquia de Cúllar ha vivido, un miércoles Santo más, su Viacrucis infantil al que le ha seguido una espléndida procesión por las calles del pueblo. Ha sido en la tarde del miércoles 27 de marzo, con gran participación de los más pequeños y de sus padres.

 

El Viacrucis se ha rezado en el interior de la iglesia, donde los niños han representado cada uno de los relatos de las estaciones. Se han sentido, así, doblemente partícipes, en el rezo y en la interpretación.

Después, todos han salido en procesión por las calles del pueblo, con imágenes y andas pequeñas, que han portado sobre sus hombros.

Sin duda, este Viacrucis Infantil se ha convertido ya en una tradición en Cúllar, una tradición que supone el anuncio del Triduo pascual que se inicia el Jueves Santo y que culmina en la Resurrección del Señor.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Visita del presidente de la Diputación de Granada a la Hermandad de las Lágrimas

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Visita del presidente de la Diputación de Granada a la Hermandad de las Lágrimas

Sera este Jueves Santo y le será impuesta la medalla de nuevo hermano de las Lágrimas

 

Coincidiendo con uno de los días más importantes del año para la Hermandad de las Lágrimas, de Guadix, este Jueves Santo recibirá la visita del presidente de la Diputación de Granada, Francis Rodríguez.

El máximo responsable de esta institución provincial estará presente en la presentación y bendición del banderín de la Banda Sinfónica de María Santísima de las Lágrimas, que se estrenará durante la Estación de Penitencia de nuestra corporación. Además, Rodríguez será nombrado hermano de las Lágrimas, le será impuesta la medalla de la Hermandad y será el encargado de colocar la medalla de la corporación en el propio banderín, en un acto que comenzará a las 11:30 horas, en la iglesia de Santa María de las Lágrimas.

Francis Rodríguez, a su vez, como nuevo hermano de las Lágrimas, se sumará al proyecto “Lágrimas de Vida” con el que nuestra Hermandad fomenta la donación de órganos y tejidos y solicitará su tarjeta de donante. Queremos concienciar a la población de las miles de vidas que se salvan cada año en el mundo gracias a los donantes. Por eso, constantemente recuerdan el enlace para poder obtener la tarjeta de donante de órganos y tejidos: https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/ciudadania/donacion-y-trasplante-de-organos-y-tejidos/trasplantes-preguntas-frecuentes/como-hacerse-donante-de-organos-y-tejidos/tarjeta-donantes-de-organos

La Hermandad de las Lágrimas agradece al presidente de la Diputación de Granada su deseo de formar parte de la misma, al tiempo que encomiendan a sus sagrados titulares, Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder (Ecce-Homo) y María Santísima de las Lágrimas, que le acompañen e iluminen a lo largo de su legislatura como máximo responsable de esta institución provincial. También reiteran su agradecimiento a la propia Diputación, que cada año apoya y refuerza a las hermandades y cofradías de la provincia de Granada.

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Misa Crismal, el día de la sacramentalidad

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Celebrada el Miércoles Santo en la S.A.I Catedral, presidida por el arzobispo Mons. Gil Tamayo, y concelebrada por el arzobispo emérito D. Javier Martínez y el clero diocesano, que ha renovado sus promesas sacerdotales.

En la Misa crismal celebrada esta mañana.

Este Miércoles Santo la Catedral de Granada ha acogido la renovación de las promesas sacerdotales del clero diocesano y se han bendecido los Santos Óleos y consagrado el Santo Crisma. Estos óleos se utilizarán a lo largo del año en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y Unción de enfermos; y con el Santo Crisma, el Orden Sacerdotal y Ordenación Episcopal. Asimismo, se utilizan para la dedicación de nuevas iglesias, la consagración de los nuevos altares y la consagración de campanas.

Numeroso clero diocesano ha participado en esta Misa crismal, que es única, porque sólo se celebra una vez al año, presidida por el arzobispo y en el templo catedralicio. Ha tenido lugar en la víspera del Jueves Santo, día sacerdotal y eucarístico por excelencia, cuando Jesús anunció a los discípulos en la Última Cena la entrega de Su cuerpo y sangre, para el perdón de los pecados y salvación de los hombres y el mundo. 

 

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“TENER LOS MISMOS SENTIMIENTOS DE CRISTO”

En sus palabras durante la Eucaristía, Mons. José María Gil Tamayo habló de esta celebración como del “día de la sacramentalidad en la Iglesia y de Cristo, que es el Sacramento de Dios”, al mismo tiempo que recordó las palabras de San Pablo dirigidas a los filipenses, invitándoles a “tener los mismos sentimientos de Cristo”. “Hemos recibido una vocación, cada uno con su historia personal, hemos sido consagrados con el santo crisma y hemos recibido una misión. Tres palabras: vocación, consagración y misión”, señaló.

También habló de la figura de Pedro: “Este ministerio nos sobrepasa y, como Pedro, en medio de la tempestad, también tememos. Cristo nos extiende la mano, nos toma sobre Sí. Porque somos manos ungidas, dispensadores de los ministerios de Dios”, señaló D. José María en referencia al Orden Sacerdotal y la administración de los Sacramentos que pasan por las manos ungidas y consagradas de los sacerdotes. Y recordó la fidelidad y amor de Pedro a Dios, afirmando “Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero”.

El arzobispo de Granada hizo una llamada a vivir la santidad, en la que “nos santifica la acción de Dios”. “Vivir conforme a lo que somos y tengamos los sentimientos de Cristo”, subrayó D. José María.

Mons. Gil Tamayo animó a vivir con celo apostólico y a “recobrar el verdadero espíritu de oración”. Asimismo, agradeció a los sacerdotes “vuestra fraternidad, cercanía y servicio al Pueblo de Dios”.

Y al clero, así como a todo el Pueblo de Dios, invitó a orar por las vocaciones sacerdotales, por los sacerdotes mayores, los enfermos, los dependientes y por los que nos han dejado. También pidió oraciones por Nicaragua, cuya Iglesia se encuentra perseguida, también sus pastores, y anunció la llegada de dos presbíteros nicaragüenses en nuestra Diócesis que han tenido que salir de su país.

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