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León XIV en su despedida de España: «La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos»

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Homilía del papa en la Santa Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Queridos hermanos y hermanas:

Es una gracia encontrarnos en el día en que el Corazón de Jesús se deja contemplar por nosotros como el corazón de la historia. Me alegra celebrar con ustedes la Eucaristía, dando gracias por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este viaje apostólico y que hacen también a este archipiélago, tan conocido por su belleza y su acogida, un lugar donde el Señor Resucitado nos precede y se manifiesta. Frente a nosotros el mar evoca el infinito, y así lo hace también el cielo; pero infinito es sobre todo el deseo que une el corazón de Dios a tantos corazones humanos, cuyas alegrías y esperanzas, tristezas y angustias encuentran eco en el corazón de la Iglesia (cf. Gaudium et spes, 1). Ningún ser humano es una isla; la ubicación geográfica de esta diócesis y los desafíos pastorales que la comprometen atestiguan que hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje. Sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, sea eligiendo o estando obligados a partir, nadie permanece nunca quieto. Este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro.

Pero el Corazón de Jesús nos revela cómo no perdernos en un dinamismo estéril: «Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él» (1 Jn 4,9). Hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío. En efecto, «como recuerda el Concilio, el ser humano está llamado a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido» (Magnifica humanitas, 48). El Papa Francisco observaba: «Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente» (Laudato si’, 225). Son palabras que interpelan también la vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo. ¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio. «Quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión» (ibíd., 223). Interpreten así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida.

El Evangelio, hoy, parece radicalizar este reto y nos recuerda la riqueza de los pobres: una paradoja que remite directamente a la vida de Jesús, a su verdad, al camino en el que continúa pidiéndonos que lo sigamos. En la página que hemos escuchado, bendice al Padre por esto: es a los pequeños —que en el contexto significa a los mínimos, a los que nadie estima capaz de pensamiento y de palabra— a los que Dios se ha revelado a sí mismo. Los ha enriquecido de aquello que permanece escondido a quienes están rodeados de admiración y de éxito. Con la Exhortación apostólica Dilexi te quise prestar atención a ese lugar privilegiado de los pobres en la Revelación divina y en la misión de la Iglesia.

Es un misterio que resuena de modo totalmente específico en estas islas, en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables. Frente a quien especula con la desesperación, como cristianos no sólo podemos ofrecer un reflejo del Señor que dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28). La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne: «Crecidos en la extrema precariedad, aprendiendo a sobrevivir en medio de las condiciones más difíciles, confiando en Dios con la certeza de que nadie más los toma en serio, ayudándose mutuamente en los momentos más oscuros, los pobres han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida» (Dilexi te, 102). El Señor, que reprende y corrige a los que ama (cf. Ap 3,19), desea hacer sencilla y alegre nuestra vida.

Queridos hermanos y hermanas, gracias por lo que son, gracias por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y comunidades fraternas. «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16): que esta confesión de fe transmitida por la Primera carta del apóstol Juan resplandezca siempre en ustedes, y les motive a la oración y a la acción. Presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino de Dios y su justicia. Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. ¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino.
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Agradecimiento al final de la Santa Misa

Excelencia, le doy las gracias de todo corazón y, con usted, a todo el pueblo de Tenerife, a sus pastores y a las Autoridades civiles.

Queridos hermanos y hermanas, con esta celebración eucarística concluye mi viaje apostólico a España. Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido y que, de mil maneras, han colaborado en la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona y Montserrat, y aquí, en las Islas Canarias.

Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido, y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la Iglesia, expresiones del gran corazón católico de España.

Desde este puerto, que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas, que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje: «¡Alzad la mirada!». Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera. ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza!

¡Queridos hermanos y hermanas! ¡Gracias de corazón! Permanezcamos unidos en la oración y en la comunión en Cristo y en la santa Iglesia.

Antonio Moreno Ruiz
Antonio Moreno

Los jesuitas se despiden de Murcia

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El obispo de Cartagena agradece a la Compañía de Jesús su labor y presencia en la Diócesis de Cartagena.

«Querido padre provincial, padres jesuitas, gracias por todo lo bueno que habéis hecho aquí, por vuestras vidas gastadas y desgastadas por esta Iglesia. Contad siempre con nuestras oraciones y sabed que a partir de este día os seguimos esperando con los brazos abiertos». Así finalizaba ayer la homilía el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, en la misa de despedida de la comunidad de jesuitas de Murcia.

La iglesia de Santo Domingo se llenaba de fieles en la tarde de ayer para despedir a los jesuitas que dejan con su marcha «herido el corazón», según relataba Mons. Lorca, quien agradeció la presencia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Murcia: «Los jesuitas nos han dejado a lo largo de los tiempos la impronta por la educación, el celo misionero, el amor al Corazón de Jesús y la obediencia al Papa como cuarto voto».

El obispo recordó en su homilía la presencia de la Compañía de Jesús en otros enclaves de la Región de Murcia: «La marcha de la ciudad de Caravaca de la Cruz fue un motivo de dolor y mantiene todavía el recuerdo en la “iglesia de los jesuitas”; también dejasteis el dolor de la despedida en Lorca, habiendo dejado ya iniciada la construcción de la iglesia de San Mateo, en el solar de la Compañía; a estas despedidas se suman San Esteban y el Monasterio de Los Jerónimos, en cuyos muros y en sus templos todavía existen señales de vuestra presencia».

Al finalizar la celebración se leyó el acta en la que se recogía el cierre de la última comunidad de jesuitas en esta Iglesia diocesana: «La Diócesis de Cartagena quiere dejar hoy constancia de su profundo agradecimiento a todos los jesuitas que han servido en esta tierra. A los conocidos y a los ocultos; a quienes predicaron desde el púlpito y a quienes evangelizaron silenciosamente desde el confesionario; a quienes enseñaron, acompañaron, escribieron, escucharon y consolaron; a quienes dedicaron toda una vida a esta Iglesia local con fidelidad humilde y generosa». En la misma, se manifestaba también que la Diócesis «acoge esta decisión con espíritu de comunión eclesial, comprendiendo las circunstancias que la hacen necesaria y manifestando públicamente su afecto fraterno hacia la Compañía, expresando su compromiso de custodiar y continuar, con los medios y recursos humanos de que dispone, el valioso patrimonio espiritual recibido de la tradición ignaciana».

Homilía del obispo de Cartagena

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El Monasterio de la Cartuja acoge el encuentro de final de curso de los profesores de Religión de Asidonia-Jerez

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El Monasterio de la Cartuja acoge el encuentro de final de curso de los profesores de Religión de Asidonia-Jerez

Los profesores de Religión de la Diócesis de Asidonia-Jerez celebraron el pasado sábado 13 de junio su tradicional Encuentro de Final de Curso, una jornada de convivencia, formación y oración que tuvo lugar en la Cartuja de Santa María de la Defensión de Jerez, uno de los enclaves patrimoniales y espirituales más importantes de nuestra Iglesia local.

La jornada comenzó con la acogida de los participantes y un tiempo para compartir experiencias tras un intenso curso académico. Asimismo, los asistentes pudieron conocer las distintas propuestas de las editoriales presentes en el encuentro.

El momento central de la mañana fue la celebración de la Eucaristía, en la que participaron activamente varios profesores de Religión. La Santa Misa sirvió para dar gracias a Dios por el curso vivido y por la vocación educativa de quienes desarrollan su labor en los centros escolares, acompañando a niños y jóvenes en su crecimiento humano y espiritual.

Posteriormente, los docentes participaron en una conferencia-concierto ofrecida por el conocido cantautor católico Nico Montero, quien bajo el título El poder de la música cristiana compartió con los asistentes una reflexión sobre la capacidad evangelizadora de la música, alternando sus intervenciones con distintas interpretaciones musicales que hicieron de este momento una de las experiencias más enriquecedoras de la jornada.

La formación continuó con la presentación de Relicat, una iniciativa orientada a ofrecer recursos, apoyo y herramientas de comunicación para el profesorado de Religión. La exposición estuvo a cargo de D. Pedro José Bonilla Alcaide, coordinador de Relicat en la Diócesis de Málaga, acompañado por Jaime Rafael, quien asumirá la coordinación de esta iniciativa en Asidonia-Jerez.

Uno de los momentos más valorados por los participantes fue la visita guiada a la Cartuja de Jerez. A través de este recorrido pudieron profundizar en la riqueza histórica, artística y espiritual de este monumento, descubriendo un patrimonio que constituye una valiosa herramienta educativa para acercar a los alumnos la historia, la cultura y la fe de nuestra tierra.

La jornada concluyó con una comida de convivencia en el claustro de los legos, donde los profesores compartieron un tiempo de fraternidad y encuentro antes de despedir el curso académico.

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Celebrado el IV Encuentro de profesores de Religión Católica

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Convocados por la Delegación de Educación Católica y Enseñanza Religiosa, se celebró el pasado sábado día 13 en el Seminario Mayor “San Cecilio”.

La Delegación de Educación Católica y Enseñanza Religiosa ha cerrado el curso con los profesores de Religión Católica en el último de los encuentros programados a principios de año, que se celebró el pasado sábado día 13 en el Seminario Mayor “San Cecilio”.

Según informa esta Delegación diocesana, han participado unos 250 profesores, en una jornada “marcada por un ambiente de fe, formación y convivencia”, en el que también se ofreció “un completo programa de actividades orientadas a la actualización pedagógica y el fortalecimiento de la comunidad educativa”.

El encuentro comenzó con un momento de adoración ante el Santísimo, enriquecido por el testimonio personal del profesor Alberto Martínez Martínez, quien compartió con los asistentes cómo la fe y la confianza en Dios han sido su pilar fundamental para afrontar sus grandes dificultades familiares.

También participó D. José Rafael Rich Ruiz, Secretario Técnico de los Obispos del Sur, que ofreció el bloque formativo central con la ponencia Eclesialidad y Laicidad: relación entre la Iglesia y las Administraciones”. “D. José Rafael subrayó que el hecho religioso implica una actitud activa ante la vida y que la Iglesia debe estar presente y preocupada por el mundo. Apoyándose en el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium) y en San Juan Pablo II (Cristifideles Laici), recordó que la vocación del laico es ‘santificar el mundo desde dentro como fermento’, explicó la Delegación de Educación Católica y Enseñanza Religiosa.

Rafael Rich repasó su trayectoria desde el año 1994 en organismos como Escuelas Católicas (CCEE), el Consejo Escolar de Andalucía, la COMECE y el Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE). Y explicó que su labor como Secretario Técnico es una “’escuela de diálogo’, orientada a la negociación y el entendimiento con la Administración Educativa, la Consejería y los sindicatos”. Asimismo, en el turno de preguntas, abordó la realidad de los convenios con otras confesiones religiosas y la polémica con la Atención Educativa “como asignatura espejo que no está regulada”.

A la jornada también asistió la escritora Nuria Granados, que presentó su último libro publicado, titulado “Toda la vida es misión”, con el que da continuidad a su primer título de 2019 Diario de un amor por África. Nuria relató su vocación misionera, que la llevó a Togo entre 2015 y 2017, y detalló sus vivencias posteriores en Honduras, Camerún y la propia ciudad de Granada. La autora conmovió a los presentes al explicar cómo las obras de misericordia tocan el corazón y cómo los más desfavorecidos mantienen una fe inquebrantable. Dios está en los pobres y con los pobres; ellos siguen confiando en Dios, aunque no tengan qué comer”, señaló la escritora.

RECONOCIMIENTO

En el marco de esta Jornada, la Delegación diocesana hizo un homenaje a 11 profesores de Religión Católica de Primaria y Secundaria, que se han jubilado durante este curso, siendo así uno de los momentos más emotivos del cuarto y último encuentro de este año académico con la Delegación diocesana.

Los organizadores hicieron entrega a los profesores jubilados de una litografía, un pin del Arzobispado y una rosa, con el que expresaban su reconocimiento a sus años de entrega y dedicación en diversos centros educativos.

Varios de los homenajeados tomaron la palabra para compartir sus experiencias más gratificantes con el alumnado y lanzar un mensaje de esperanza. Los profesores que recibieron este reconocimiento son: Rosario Contreras Castro, Mª Del Carmen González Murillo, Manuel Jiménez Pérez, Mercedes López Álvarez, Juana Luisa Morejón Sánchez, Mª Concepción Orihuela Travé, Mercedes Palomo Barbero y Josefa Serrano Martín. Del nivel de Secundaria: Rafael Bonilla Camero, Antonio Fernández Amador y Miguel García García.

PRÓXIMO CURSO
En el encuentro, el delegado diocesano D. Ildefonso Fernández-Fígares avanzó la temática de las reuniones del próximo curso, que girarán en torno a “las relaciones entre profesor, escuela y familia”. El delegado instó a los docentes a incluir en su programación actividades complementarias y extraescolares que motiven a los alumnos y faciliten la apertura del centro a la realidad eclesial. Y convocó a los profesores a los eventos previstos para el inicio del nuevo curso en septiembre.

La jornada formativa concluyó con la celebración de la Eucaristía en el día del Sagrado Corazón de María, presidida por el delegado de Educación Católica, finalizando el encuentro “con un almuerzo de convivencia opcional, donde los profesores pudieron despedirse y compartir impresiones en un ambiente distendido y fraternal”, informó esta Delegación.

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Fallece José Morales López, canónigo emérito de la Catedral de Huelva

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Fallece José Morales López, canónigo emérito de la Catedral de Huelva

Este lunes, 15 de junio, ha entregado su alma a Dios Nuestro Señor, el M. I. Sr. D. José Morales López, canónigo emérito de la Santa Iglesia Catedral de Huelva, que durante tantos años, entre 1970 y 2007 sirvió como Párroco de la parroquia catedralicia de Nuestra Señora de la Merced.

D. José había nacido en Brenes (Sevilla), el 19 de julio de 1927, hijo de Rafael y de Asunción. Siendo pequeño ingresó en el Seminario Metropolitano de Sevilla, donde cursó sus estudios eclesiásticos, siendo ordenado en Sevilla el 16 de diciembre de 1951, cuando contaba con veinticuatro años. Todos sus destinos pastorales tuvieron como lugar lo que hoy es la diócesis de Huelva, en la que quedó incardinado a partir de su fundación en 1953.

Su primer servicio pastoral lo tuvo como Ecónomo de Santa Marina, de Valdezufre, y capellán de las Esclavas del Sagrado Corazón de Aracena, en 1952. En ese año fue nombrado ecónomo de Alájar, donde estuvo hasta 1958. Durante su permanencia en Alájar, también simultaneó el cargo de Cura encargado de Linares de la Sierra (1955-1958).

Desde la Sierra vino a Huelva, la capital, donde fue nombrado en 1958 como Ecónomo de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, servicio que ejerció hasta 1968, siendo también Profesor de Religión de los Estudios Nocturnos del Instituto Provincial, donde fue después, entre 1961 y 1962 Director Espiritual. Recibió el encargo de Asesor Religioso del Frente de Juventudes, que ejerció entre 1962 y 1970. Fue designado Juez Pro Sinodal en 1965. En 1968, por oposición, obtuvo el Beneficio de Cantor en la Santa Iglesia Catedral, al tiempo que era nombrado Capellán del Santuario de Nuestra Señora de la Cinta, cargo que ocupó hasta 1969, en que fue nombrado, por un corto período (hasta 1970) como Capellán suplente del Servicio Obligatorio de Enfermedad de Huelva. En este último año fue trasladado como Cura Encargado de la Parroquia de Villanueva de los Castillejos durante la enfermedad del Párroco, D. Juan de la Corte. En ese mismo año fue designado como Cura Ecónomo de la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced, de Huelva, y Capellán del Hospital Provincial. Simultaneó otros cargos en ese período: Delegado Diocesano de Pastoral Sanitaria, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral en 1984; Administrador Parroquial de la de Santiago Apóstol de la capital; Responsable de la Asistencia Religiosa en el Hospital Infante Elena de Huelva; Asistente Eclesiástico de la Hermandad del Rocío de Emigrantes y, por último, Párroco Moderador de Nuestra Señora de la Merced.

Una vez jubilado, fue nombrado Capellán de las Hermanas de la Cruz de Las Colonias, servicio que se vió interrumpido por su estado de salud, cuando pasó a la Residencia Santa Teresa Jornet, donde vivía y ha fallecido.

En estos datos, queda reflejados todo el transcurso de una vida sacerdotal, pero no su respuesta a la llamada divina. El espíritu sacerdotal de Don José, para reforzarse, obtuvo una valiosa ayuda en su pertenencia a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Don José, como Jesús, “pasó haciendo el bien”, sobre todo en el ejercicio de su ministerio sacerdotal: en la parroquias, entre los jóvenes, entre los enfermos en los hospitales. Pasó vendando los corazones desgarrados, sanando los corazones enfermos, predicando la Palabra, perdonando en el Sacramento de la Penitencia, ungiendo con el Óleo de salvación.

Que María, de la que era gran devoto, lo reciba en el Reino prometido, para que entre a gozar de la presencia de su Señor. Que la misericordia de Jesús cubra sus debilidades y premie sus desvelos por la Iglesia. Descanse en paz.

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«El Corazón de Jesús simboliza el amor infinito de Dios por todos»

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Multitudinaria participación en la XXXVI Marcha Diocesana al Sagrado Corazón de Jesús de Monteagudo.

El pasado viernes, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, tenía lugar la marcha diocesana al monumento que se encuentra en la pedanía murciana de Monteagudo en la que participaron unas dos mil personas. Una actividad iniciada y organizada durante treinta y cinco años por los jesuitas y de la que este año se hacía cargo una comisión diocesana compuesta por los vicarios de las zonas pastorales de Murcia y Suburbana II, el párroco de Nuestra Señora de la Antigua de Monteagudo, y los delegados de Pastoral Juvenil y Pastoral Vocacional.

«Fue impresionante, muy positivo el ambiente festivo y de comunión durante todo el camino; con la participación de diferentes realidades diocesanas: parroquias, movimientos, la Pastoral Juvenil, la Pastoral Vocacional, muchas congregaciones religiosas, muchos sacerdotes y muchísimos jóvenes», destaca el párroco de Monteagudo, Carlos Casero.

La celebración de la Eucaristía estuvo presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, quien inició la homilía afirmando que «el Corazón de Jesús simboliza el amor infinito de Dios por todos y es el centro de toda la Sagrada Escritura».

Cantaron la celebración Hakuna, las Hermanas Pobres y el Seminario San Fulgencio. «La misa fue un regalo; además, tuvimos un momento de adoración del Santísimo e impresionaba el silencio que se creó en la explanada llena de gente. Ha sido una experiencia de comunión grandísima», subraya Casero.

La marcha de este año se realiza dentro del Año Jubilar concedido a la Parroquia Nuestra Señora de la Antigua de Monteagudo por el centenario de la consagración de la Diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, por este motivo, durante la celebración del pasado viernes, los presentes pudieron realizar una consagración de forma personal al Corazón de Jesús. La renovación de la consagración diocesana se realizará el 31 de octubre.

Homilía del obispo de Cartagena

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HOMILÍA DE NUESTRO OBISPO EN EL LECTORADO DE RAUL TORREGROSA Y JOSE ANTONIO GARCÍA

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Querida Comunidad. Hemos terminado las grandes solemnidades litúrgicas y volvemos al tiempo ordinario, retomando la lectura continuada del evangelio de san Mateo. Después de estos días intensos y de gracia, de la visita del Papa León XIV, que nos ha alentado a la conversión y a renovar nuestra fe.

Llegó sonriendo, como siempre, y es de agradecer ese primer acercamiento humilde, que contagia complicidad y empatía. Y, sin dar tiempo a nada, nos dijo a los obispos como primera y única certeza: vengo para reavivar la comunión. Ahí pivota todo este intenso viaje del papa León XIV por las tierras de España

Todos teníamos los ojos fijos en él. Sus palabras y sus citas bien cuidadas entretejían un tapiz claro del camino de la Iglesia. Y nos habló del camino como parábola e icono de esta Iglesia peregrina, que tantas veces se nos olvida. El peregrino no es un vagabundo, tiene una meta fijada, un horizonte claro, y lleva consigo en su corazón y en su mochila solo lo esencial.

En el fondo, es una invitación a desprendernos de tanto lastre, invitándonos a no obsesionarnos con lo que dejamos atrás, con el pasado. Dejemos las estructuras que nos lastran, nos dijo. Los hilos de la red estaban claros. No caben interpretaciones.

Bien, el pueblo de Dios, cuyo origen eran los doce hijos de Jacob, convertidos en doce tribus, se fían de Dios y de Moisés, que trasmitía la voluntad de Dios para lograr salir de la esclavitud y poseer su propia tierra de salvación. Todos somos llamados a formar parte del Pueblo de Dios. Dios les dijo: seréis mi propiedad entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

¿Un reino de sacerdotes? Sí, sacerdote es aquel que lleva a otro a Dios. Y todos somos sacerdotes por el Bautismo. Cuando somos bautizados derraman sobre nosotros el crisma de la consagración, el mismo que se utiliza para la confirmación, y para la ordenación de sacerdotes y obispos. El crisma nos consagra. Somos un pueblo sagrado, el pueblo de Dios. Cada uno con su misión.

Pues bien, Cristo -como un nuevo Moisés- congrega de nuevo al pueblo de Dios. Y la novedad es que Dios llama a todos a ser su pueblo: por medio de Jesucristo que se entrega por nosotros y por nuestra salvación, que decimos en el Credo. Y nos hace un nuevo pacto, una hermosa alianza, un gran mandamiento que tenemos que escuchar y guardar en el corazón para cumplir: amaos unos a otros como yo os amo. Este nuevo mandamiento entreteje la vida comunitaria.

Como a vosotros, el Señor, escogió y envió a los apóstoles, es decir testigos de su presencia en medio del mundo, para anunciar el Evangelio: el reinado del amor de Dios.

Hoy, queridos José Antonio y Raúl, con la institución del lectorado adquirís la responsabilidad de llevar a todos la Palabra de Dios y lo haréis de diversas maneras, no sólo leyendo las lecturas en las celebraciones litúrgicas, sino procurando conocer y dar a conocer más la Sagrada Escritura acompañándola de signos liberadores y salvadores.

Es impresionante la escena descrita en la primera lectura. Frente al Sinaí (la montaña es signo de la presencia de Dios) todo el pueblo de Israel esperando la Palabra de Dios. Y les manda escuchar su voz y guardar su alianza (el pacto que había hecho con ellos). Es curioso, pero cuando el evangelio hace una descripción de María, la madre de Jesús, dice estas mismas palabras: Escucha la palabra de Dios y la guardaba en su corazón.

A veces esto, cuando somos sacerdotes, lo olvidamos y predicamos de cualquier cosa menos de la Palabra de Dios. Hablamos de devociones, de moralismos, de tradiciones, de nosotros mismos, pero olvidamos la esencial: la Palabra, Cristo mismo, que desde siempre estaba junto a Dios

Acercaos con devoción, todos los días, a la Palabra, buscad el sentido que nos da ante cada acontecimiento, discernid y ofreced su respuesta a la comunidad. Además de preparar a grupos de Lectores para la Eucaristía, cread también grupos de Lectio Divina o de Estudio de Evangelio, donde con otros, en pequeña comunidad, podáis sacar la sustancia de la Palabra para que nos sirva a todos de alimento.

Como Jesús hecho pobre, sed humildes, para que todos descubran en vosotros la misericordia de Dios. No se malgasta el tiempo cuando se da a los demás. A no ser que como los fariseos vivamos encerrados en nuestras visiones de las cosas y encima nos creamos los justos, nos mantengamos en la representación de un personaje y no de la misión que se nos ha encomendado. El Papa nos dijo el otro día a los obispos: sois el principio visible de comunión. Hoy es un buen día para hacernos en serio trabajadores de la viña del Señor, para que todos seamos uno. El Señor nos precede.

¡Ánimo y adelante

+ Antonio Gómez Cantero, obispo de Almeria

LEA AQUÍ LA HOMILÍA DE NUESTO OBISPO

HOMILÍA DE NUESTRO OBISPO EN EL LECTORADO DE RAUL TORREGROSA Y JOSE ANTONIO GARCÍA

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La Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez organiza una peregrinación para novios por el Camino Lebaniego

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La Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez organiza una peregrinación para novios por el Camino Lebaniego

La Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez ha presentado una nueva propuesta para este verano dirigida a los novios de la Diócesis: una peregrinación por el Camino Lebaniego, una experiencia que unirá fe, convivencia, naturaleza y preparación para la vida matrimonial.

La actividad tendrá lugar del 25 al 30 de agosto de 2026 y recorrerá los más de 71 kilómetros que separan San Vicente de la Barquera del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad. Allí se custodia el Lignum Crucis, considerado el fragmento más grande conservado de la Cruz de Cristo.

Durante seis días, las parejas participantes compartirán el camino en un ambiente de fraternidad, oración y reflexión, viviendo una experiencia que les permitirá fortalecer su relación y profundizar en su vocación al amor cristiano. Además de las etapas de peregrinación, los novios podrán disfrutar de momentos de convivencia, descanso, formación y encuentro con el Señor en un entorno natural privilegiado.

La peregrinación contará con salida y regreso desde Jerez de la Frontera y está especialmente pensada para quienes desean seguir preparando su camino hacia el matrimonio desde la fe y la vida en comunidad.

El precio de la actividad es de 275 euros por persona, incluyendo los distintos servicios previstos por la organización. Las plazas son limitadas y se asignarán por orden de inscripción y pago, abriéndose posteriormente una lista de espera una vez completado el cupo disponible.

Desde la Pastoral Juvenil destacan que esta peregrinación quiere ser mucho más que una ruta a pie. Se trata de una oportunidad para caminar juntos hacia Cristo, descubrir la riqueza espiritual del Camino Lebaniego y compartir con otras parejas una experiencia que ayude a fortalecer los cimientos de su futuro proyecto de vida.

Los interesados pueden obtener más información y formalizar su inscripción a través de los canales habilitados por la organización, así como contactar directamente con los responsables de la actividad, Almudena y D. Pablo Mula.

Una invitación a ponerse en camino, a descubrir la belleza de la vocación al amor y a dejarse encontrar por el Señor en uno de los lugares de peregrinación más importantes de España.

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