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Ejercicios Espirituales en Trayamar para este verano

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La Casa de Espiritualidad Trayamar, de la Diócesis de Málaga, organiza una nueva tanda de ejercicios espirituales para religiosas y seglares que tendrá lugar en esta ocasión del 4 al 10 de agosto.

La Casa está situada en Algarrobo Costa. Los ejercicios comenzarían con la cena del día 4 y concluirían tras el almuerzo del sábado 10 de agosto. 

Estarán dirigidos por el sacerdote franciscano fray Salvador Jiménez Durán, del Convento de San Francisco, en Vélez- Málaga.

Para información, pueden llamar al 689 241 208 o escribir un e-mail a trayamar@diocesismalaga.es

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Celebración comunitaria para la recepción del sacramento de la Unción de los enfermos

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El apóstol Santiago nos has dicho: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará y, si ha cometido pecado, lo perdonará» (St 5, 14-15).

Como cada año, hemos cumplido este deseo del Señor de aliviar a todos los enfermos celebrado la Pascua del Enfermo. En la  eucaristía del domingo 16 de junio, un grupo de fieles de nuestra Parroquia ha recibido el sacramento de la Unción de los enfermos. Este sacramento se puede recibir repetidamente, siempre que la persona tenga alguna dolencia o enfermedad.

De este modo, el Señor Jesús sigue haciéndose presente entre sus hermanos con su consuelo y enseñando a vivir la enfermedad sostenidos por la Gracia Divina.

Las personas que quieran recibir este Sacramento en sus casas o en el hospital, pueden comunicarlo a los sacerdotes.

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Domingo XI del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 16 de junio de 2024

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Domingo XI del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 16 de junio de 2024

Dos parábolas contadas por Jesús para poner en valor la grandeza del Reino de Dios y en las que Marcos nos permite sentir la experiencia personal del Maestro que, después de haberlo predicado incansablemente, se siente fracasado ante la poca acogida por parte de aquellos a los que se les ha anunciado.

 

El Reino de Dios no deja de ser un misterio que nos sorprende y supera. Él está presente ya en este mundo, y Cristo lo ha hecho posible. Ambas parábolas subrayan que los caminos de Dios no son los de los humanos. Dios actúa de una forma propia. El Reino de Dios, una vez sembrado en la tierra, va creciendo por pasos, de manera lenta, oculta e inexorable. Su pequeñez inicial y su final sorprendente nos hablan de paciencia y esperanza ante él.

Esta realidad del Reino de Dios rompe nuestros esquemas y hasta nos desconcierta en ocasiones, porque él y sus frutos no dependen solo de nuestro esfuerzo y trabajo. El Reino es mucho más que “nuestro hacer”, al contrario, es más bien “dejar hacer”, “dejarse hacer” y “dejarse llevar”. Creer en Dios y en las personas conlleva vivir en confianza y gozo, como dos actitudes fundamentales para sentir el Reino.

El grano de mostaza, una semilla insignificante que se transforma en lo inesperado, pone en evidencia la acción grandiosa de Dios a través del Espíritu Santo. De igual modo, el Reino de Dios se hace presente en lo pequeño y en lo débil de nuestras circunstancias y de este mundo.

En nuestra época moderna, envuelta en un activismo frenético porque creemos que cuanto más haces, más consigues y más vales, estas parábolas nos recuerdan que el Reino de Dios es ante todo un don, gratuidad y promesa de felicidad.

Emilio J. Fernández, sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

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“Cultivad el amor a Jesús Sacramentado”

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El obispo de Córdoba ha presidido la Vigilia de Espigas en la parroquia de Santa Marina de Fernán Núñez

Más de trescientos adoradores de toda la Diócesis se han concentrado este sábado, 15 de junio, para celebrar la tradicional Vigilia de Espigas que, en esta ocasión, ha tenido lugar en la localidad de Fernán Núñez, donde sus calles se han hecho altar para recibir y adorar al ‘Amor de los amores’.

Tras la recepción de las diversas secciones de la Adoración Nocturna en la parroquia de la Veracruz y la procesión de banderas hasta la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, el obispo de Córdoba ha presidido la santa misa resaltando en la homilía la importancia de la adoración a Jesús Sacramentado.

Monseñor Demetrio Fernández ha mostrado ante una parroquia repleta de fieles la alegría que le produce cada año presidir este acontecimiento que, en su opinión, “es como redoblar el esplendor del Corpus Christi”. “Venimos a estar con Él como pueblo de Dios, por tanto, cultivad siempre el amor a Jesús Sacramentado”, ha expresado.

El prelado ha recordado los frutos que ha generado la Adoración Nocturna Española a lo largo de más de cien años de fundación, una iniciativa “que ha sembrado en los fieles el deseo de estar con Jesús”. “No lo dejéis nunca abandonado, abre tu corazón y la Palabra de Dios vendrá a tu alma, porque el amor a Jesucristo crece con la adoración eucarística”, ha subrayado el Obispo, quien a su vez, ha destacado cómo Jesús nos enseña el valor de lo pequeño y lo sencillo y nos invita a vivir en la humildad. “Dejemos que Dios haga su obra en cada uno de nosotros”, ha puntializado.

Este acto eucarístico se suele realizar en junio para dar gracias a Dios por el curso y agradecer los frutos del trabajo realizado en estos meses. De ahí que los adoradores, tras celebrar la Eucaristía, se mantuvieran junto a Jesús Sacramentado durante toda la noche, para después acompañarlo en procesión a la ermita del Calvario y proceder a la bendición de los campos.

Nuevo delegado de Andalucía Occidental

Antes de comenzar la Vigilia, el actual presidente diocesano de la Adoración Nocturna en Córdoba, Juan Redondo López, ha tomado la palabra para comunicar a los presentes su nombramiento como nuevo delegado de Adoración Nocturna de Andalucía Occidental. Con este nuevo encargo pastoral, Juan Redondo coordinará su labor en la diócesis de Córdoba con las diócesis de Asidonia-Jerez, Huelva, Cádiz y Sevilla.

En su intervención, ha agradecido el apoyo del Obispo, la colaboración de los sacerdotes con ANE y ANFE, así como el cariño que siempre ha percibido de todos los adoradores, a los que les ha asegurado que “gracias a su labor, la Adoración Nocturna de Córdoba brilla a nivel nacional”.

Por su parte, el prelado le ha agradecido su servicio y lo ha instado a seguir amando a Jesús Sacramentado.

¿Qué es la Vigilia de las Espigas?

Una de las actividades tradicionales de la Adoración Nocturna es la anual Vigilia de las Espigas. En su origen era una vigilia para dar gracias a Dios por las mieses dispuestas para la siega y, al mismo tiempo, para dar a conocer y propagar la labor de la Adoración Nocturna. Pasados los años, el sentido de dar las gracias a Dios por los frutos de la tierra se amplía y se concreta en dar las gracias a Dios por los logros del trabajo humano.

En Fernán Núñez, se celebró por última vez en el año 2003, hace justo 21 años.

















































































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Una obra de Fernando Ortiz

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Cuando llegó el momento de reponer en la Catedral el patrimonio perdido en la Guerra Civil, el Cabildo contrató los servicios del tallista rondeño Miguel Sánchez Ruiz, quien contó con la colaboración del pintor Luis Ramos Rosas.

Una de sus creaciones fue replicar el retablo de San Rafael, labrado por el célebre artista Fernando Ortiz Camargo. Hasta ahora, se ha venido dando por hecho que el artífice reprodujo asimismo las imágenes de Tobit y su hijo Tobías (conocidos también históricamente como Tobías padre e hijo) que flanquean al arcángel. Tal es el caso del segundo, imagen juvenil que muestra torpeza y poca calidad, mientras que la hechura del venerable ciego que es su progenitor difiere en cuanto a prestancia y elegancia. Siempre hemos sospechado que, al igual que pasó con el conjunto escultórico del retablo que se salvó de los desmanes de los treinta, también esta imagen del “Tobías padre” pudo preservarse y, aunque restaurada, es obra original de Ortiz.

La posible constatación de esta sospecha nos la reafirma ahora la memoria resumen de la labor desarrollada por el Gobierno Civil de Málaga de 1946 a 1950. En la parte correspondiente a la financiación del mencionado retablo, sufragado por este organismo, se expresa rotundamente: “Las esculturas que hubo necesidad de rehacer fueron cuatro ángeles y un Tobías…, realizadas todas ellas por el señor Sánchez Ruiz…”. Por tanto, una de las efigies es obra de Fernando Ortiz. Como curiosidad, cabe señalar que la reposición íntegra de todo el conjunto arrojó la cantidad de 179.209 pesetas.

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Santos Ciriaco y Paula (Parroquia Santos Mártires-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Eucaristía celebrada en la parroquia de los Santos Mártires de Málaga, el 16 de junio, con motivo de la fiesta de los santos Ciriaco y Paula

SANTOS CIRIACO Y PAULA

(Parroquia Santos Mártires-Málaga, 16 junio 2024)

Lecturas: Ez 17, 22-24; Sal 91, 2-3.13-16; 2 Co 5, 6-10; Mc 4, 26-34. (Domingo Ordinario XI-B) 

Ciriaco y Paula, dos semillas con gran fruto

1.- Las lecturas bíblicas de hoy nos enseñan el significado del Reino de Dios a través de parábolas, tomadas de la vida cotidiana; son ejemplos sencillos, que expresan con gran fuerza la realidad del Reino que Cristo nos ha traído. 

Se trata de un reino que viene de Dios, pero está enraizado en las pequeñeces y en las miserias humanas, construido con los pequeños y los pobres, que trae la paz y la verdadera justicia. Como sabemos, se trata de un Reino de paz, justicia, amor, libertad, verdad; estas son las características del Reino de Dios.

La imagen que nos presenta el profeta Ezequiel es una pequeña rama tierna, cortada de la copa de un gran cedro, que plantada en la montaña de Israel se convierte en cedro magnífico con hermosos ramajes y buenos frutos (cf. Ez 17, 22-23). 

Lo pequeño crece y alcanza su grandeza. Lo aparentemente débil e inútil resulta fecundo y enriquecedor; así es el Reino de Dios. Aunque los cristianos seamos hoy una realidad pequeña en medio de una gran sociedad descristianizada y pagana; aunque seamos una insignificante gota en el gran océano; aunque seamos una pequeña rama en medio de un gran bosque, nada impedirá que crezcamos y lleguemos a ser un hermoso árbol, por la fuerza de Dios, que ofrece buenos frutos, agradable sombra y fuertes ramas para cobijar, no a pájaros sino a los buscadores de Dios, a quienes quieren encontrar sentido a su vida y a los más necesitados.

2.- La imagen del árbol fecundo y frondoso es aplicado al hombre justo, creyente y piadoso; es decir, a quien vive según Dios, a quien pone su confianza en el Señor, como dice el Salmo: «El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano» (Sal 91, 13).

Ese árbol frondoso, «plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios» (Sal 91, 14); «en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo» (Sal 91, 15-16).

Cada uno de nosotros, queridos hermanos, puede ser un árbol frondoso, que, al estar regado por las aguas sacramentales y por la gracia de Dios, podemos dar abundante fruto; frutos de amor, de esperanza y de fe, que son las virtudes teologales, dones de Dios recibidos en el bautismo, que nos ponen en sintonía con Él.

3.- Hoy celebramos la fiesta de los Patronos de la ciudad de Málaga. Ciriaco y Paula fueron dos jóvenes malagueños de inicios del siglo IV en la época romana, que recibieron el don de la fe cristiana y crecieron como árboles frondosos, alimentados por el amor a Dios y por su esperanza en la vida eterna; de lo contrario, no hubieran sido capaces de entregar su vida temporal. 

Fueron dos semillas, plantadas en buena tierra, que germinaron para dar buenos frutos. Sufrieron la muerte como mártires de Cristo, entregando su vida; pero renacieron a la vida eterna para siempre. Hoy les veneramos y honoramos como ejemplo para nuestras vidas.

El Salmo nos ha invitado a dar gracias al Señor y a tocar para su nombre; a proclamar su misericordia y su fidelidad (cf. Sal 91, 2-3). Hoy cantamos la gesta de estos dos jóvenes intrépidos, valientes, que supieron afrontar la muerte con ánimo sereno, porque sabían que pasaban mejor vida; aunque los no creyentes consideraban su muerte como una necedad. 

4.- En el evangelio de este domingo Jesús compara el Reino de Dios a un hombre que echa semilla en la tierra (cf. Mc 4, 26). Jesús vivió para el Reino, luchó para el Reino y murió por el Reino. 

El labrador echa el grano, que debe descomponerse para poder germinar. Ya «duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo» (Mc 4, 27). No es el labrador quien hacer crecer la semilla, sino Dios; por tanto, hay que dejar que Dios actúe en nuestra vida; así lo hicieron los jóvenes Ciriaco y Paula, semillas que tuvieron que pudrirse y que aceptaron la muerte temporal para gozar de la vida eterna.  

5.- No resulta fácil dar este testimonio. Es normal que pasemos por momentos de desaliento y de pesimismo en nuestra vida, sobre todo cuando no vemos los resultados deseados. 

Jesús habló del Reino de Dios para animar a sus discípulos a no desanimarse ante los escasos frutos logrados en la búsqueda de la justicia, en la propagación de la Palabra, en la atención a los necesitados, en la búsqueda de la verdad. Hoy sufre mucho la verdad; y los cristianos hemos de ser defensores de la verdad. Y sufre también la paz; y hemos de ser defensores y portadores de paz.

El Señor comparaba también el Reino de Dios con «un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla» (Mc 4, 31); «pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas» (Mc 4, 32). Hay que mantener la esperanza de que lo pequeño crecerá gracias a la fuerza de Dios. Así lo vivieron nuestros Patronos, Ciriaco y Paula, y así nos invitan a vivirlo nosotros.

Hemos de tener esperanza. Cuando se viven momentos de desaliento se corre el riesgo de dejar de sembrar y de abandonar la misión que el Señor nos encomienda. El papa Francisco nos anima a superar el pesimismo, que es una de las tentaciones fuertes de nuestro tiempo.

6.- El Reino de Dios comienza en nosotros como una semilla pequeña el día de nuestro bautismo; con el agua lustral y la gracia de los sacramentos crece y se convierte en árbol. 

Dejemos que crezca dentro de cada uno de nosotros. Hemos de dejarnos iluminar nuestra mente con los criterios evangélicos. Hemos de abrir nuestro corazón, para que esa semilla purifique nuestros sentimientos y afectos, y los perfeccione con la caridad de Cristo. Y hemos de permitir que la semilla del evangelio transforme nuestra voluntad y produzca nuestra conversión. Es un programa precioso.

Los patronos de nuestra ciudad de Málaga, Ciriaco y Paula, fueron dos semillas que dieron abundante fruto. Para ello tuvieron que entregar su vida en testimonio de la fe. Sin muerte no hay resurrección; sin amor no hay fecundidad; y sin entrega no hay fruto.

Pedimos la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, y la de los santos Ciriaco y Paula, para que nos ayuden a ser testigos convincentes del Evangelio y buenas semillas, que den fruto abundante. Amén.

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Homilía ordenaciones sacerdotales 2024

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Homilía ordenaciones sacerdotales 2024

Homilía de Mons. José Ángel Saiz Meneses en la ordenación presbiteral de Fernando Martín, Andrés Rodríguez, Camilo Castillo y Moisés Benavides

Catedral de Sevilla, 15 de junio de 2024.

Lecturas: Is 61, 1-3a; Sal 22; II Cor 5, 14-20; Jn 20, 19-23.

  1. Hoy es un día de júbilo inmenso para nuestra Iglesia diocesana porque conferiré el Orden del Presbiterado a cuatro jóvenes diáconos, que escucharon y respondieron a la llamada del Señor para trabajar en su viña como colaboradores del Obispo y como pastores de las comunidades a las que serán enviados. Configurado con Jesucristo Buen Pastor, el sacerdote vive sus actitudes y actualiza el ofrecimiento de su vida para que los fieles lleguen al conocimiento de la verdad, para que tengan vida abundante. No se trata sólo de una dedicación a favor del prójimo, o de un compromiso generoso para la construcción del Reino, se trata de una nueva forma de vida, de una auténtica configuración con Cristo sacerdote que impregna toda la existencia.
  2. Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: Obispos Auxiliares, Consejo Episcopal, Cabildo de la Catedral, Rectores y formadores de nuestros Seminarios, presbíteros, diáconos, seminaristas, miembros de la vida consagrada, miembros del laicado, hermanos todos en el Señor. Queridos Andrés, Camilo, Fernando y Moisés, que seréis ordenados presbíteros. Saludo a vuestras familias, que os acompañan en un día tan señalado, las aquí presentes y las que siguen la celebración a través de los medios de comunicación.
  3. Seréis ungidos y enviados para anunciar la buena nueva a los pobres, para curar los corazones desgarrados, para proclamar la libertad a los prisioneros, para consolar a los afligidos (cf. Is 61, 1-2), porque Dios mismo ha reconciliado al mundo consigo en Cristo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación (cf. II Cor 5, 19), que restablece la comunión con Dios y la comunión entre las personas, a partir de la experiencia del amor de Dios. Un amor que cambia la vida desde el encuentro con Cristo, como le sucedió a san Pablo, y que adquiere un único sentido: seguir a Cristo con decisión y generosidad. Desde entonces las ambigüedades, las mediocridades, las rutinas, no tienen cabida en la vida del Apóstol. Como san Pablo, también nosotros experimentamos y proclamamos que no hay nada comparable al conocimiento de Cristo Jesús; no hay nada comparable a la llamada para estar con él y ser enviado a predicar. El Señor Jesús llamó a los doce, llamó a Pablo, y os ha llamado también a vosotros.
  4. Hoy manifestaréis ante el pueblo cristiano vuestro deseo de ejercer el ministerio de la Palabra preparando la predicación del Evangelio y la exposición de la fe católica con dedicación y sabiduría. La predicación será una tarea permanente en vuestro ministerio sacerdotal que requiere lectura, estudio, meditación asidua de las Sagradas Escrituras para que transformen vuestra vida y para que vuestra predicación sea coherente y creíble. Asimismo, declararéis el deseo de uniros cada día más a Cristo y ofreceros con Él por la salvación del mundo, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano según la tradición de la Iglesia. En la oración de consagración pediré al Padre Todopoderoso que renueve en vuestro corazón el Espíritu de santidad.
  5. Una santidad que el presbítero va alcanzando desde la configuración con Cristo sacerdote, edificando su cuerpo que es la Iglesia, cooperando con el Orden episcopal (cf. PO 12), y a través del ejercicio de la triple función de enseñar, regir y santificar. Enseñando como ministro de la Palabra; rigiendo y pastoreando al pueblo de Dios, es decir, sirviendo y dando la vida por las ovejas; y desde el ejercicio de su función sacerdotal, a través de la recitación del Oficio Divino, de la administración de los sacramentos, y especialmente representando a Cristo en el sacrificio de la Misa.
  6. La Eucaristía debe ser el centro de vuestra vida. La Eucaristía es centro y cumbre de la vida de la Iglesia y del ministerio sacerdotal. El contexto social y cultural que nos toca vivir es complejo y sujeto a una evolución continua. Por otra parte, las actividades pastorales son múltiples, y casi todas se presentan como urgentes. Es necesario entregarse hasta el extremo, dar la vida como el Señor; sin embargo, hay que saber priorizar, buscando siempre la voluntad de Dios, y no descuidando la oración ni la formación permanente. El Concilio Vaticano II ha señalado la caridad pastoral como el vínculo que da unidad a la vida del presbítero y a sus actividades, y la caridad pastoral brota sobre todo del sacrificio eucarístico que, por eso, es el centro y la raíz de nuestra vida. Por eso es la celebración de la Eucaristía la que dará unidad a nuestra vida y a nuestra acción pastoral. Una celebración que es a su vez descanso, reparación de las fuerzas y, sobre todo, nuevo impulso (cf. San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, n. 31).
  7. En el evangelio que hemos escuchado, san Juan relata el encuentro de Jesús con los Apóstoles la tarde de Pascua; sopló sobre ellos y dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados» (Jn 20, 23). El Papa Francisco subraya que el perdón «es un don del Espíritu Santo, que nos llena de la purificación de misericordia y de gracia que brota incesantemente del corazón abierto de par en par de Cristo crucificado y resucitado» (Audiencia general, 19.II.2014). El pasado lunes pude dialogar con cada uno de vosotros, y al preguntaros por los aspectos que más os impresionaban del futuro ministerio, os referisteis a la celebración de la Eucaristía y al ministerio de la Reconciliación. El Santo Padre Benedicto XVI, en la exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis nos recuerda la relación intrínseca entre la Eucaristía y el sacramento de la Reconciliación (cf. nn. 20-21). El amor a la Eucaristía lleva también a apreciar cada vez más el sacramento de la Reconciliación. Y debido a esta relación entre ambos sacramentos, una auténtica catequesis sobre el sentido de la Eucaristía no puede separarse de la propuesta de un camino penitencial.
  8. La cultura dominante en nuestra sociedad tiende a borrar el sentido del pecado, a justificar lo injustificable, a trivializar los actos humanos y a favorecer una actitud relativista que lleva a olvidar la necesidad de estar en gracia de Dios para acercarse dignamente a la comunión sacramental. Es deber nuestro promover una firme recuperación de la pedagogía de la conversión que nace de la Eucaristía, y fomentar entre los fieles la confesión frecuente. Los sacerdotes deben dedicarse con generosidad y competencia a la administración del sacramento de la Reconciliación.
  9. A pesar de las dificultades del momento presente, como sacerdotes debemos ejercitar el ministerio de la formación de la conciencia, del perdón y de la paz. Con los mismos sentimientos de Cristo, con sus mismas actitudes, inclinándonos con misericordia sobre los hombres y mujeres de nuestro tiempo que necesitan el perdón regenerador de Dios, la expresión de su amor misericordioso, al igual que nosotros mismos también lo necesitamos (cf. Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros n. 51).
  10. El Señor bendice a nuestra familia diocesana con cuatro nuevos presbíteros. Pedimos a Nuestra Señora de los Reyes, Madre y modelo de todo sacerdote, Mujer eucarística y Madre de reconciliación, que os acompañe y proteja en vuestro ministerio sacerdotal. Queridos Moisés, Fernando, Camilo, y Andrés, acogedla en vuestra casa, en vuestro corazón, como hizo Juan, el discípulo más joven. Que como ella podáis cantar las maravillas que hace el Señor en vuestra vida y a través de vuestro ministerio. Así sea.

 

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La ordenación de cuatro sacerdotes propicia un “día de júbilo inmenso en Sevilla”

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La ordenación de cuatro sacerdotes propicia un “día de júbilo inmenso en Sevilla”

La ceremonia celebrada en la nave del Crucero de la seo hispalense se ha correspondido con lo que el arzobispo ha calificado como “un día de júbilo inmenso para nuestra Iglesia diocesana”. De esta manera, monseñor Saiz Meneses ha concedido a esta jornada una importancia capital, porque se trata de la misa en el curso de la cual ha conferido el orden del presbiterado a cuatro jóvenes diáconos que “escucharon y respondieron a la llamada del Señor para trabajar en su viña como colaboradores del obispo y como pastores de las comunidades a las que serán enviados”.

Los sacerdotes recién ordenados son Andrés Rodríguez (30 años) y Fernando Martín (28), diáconos del Seminario Metropolitano; Camilo Castillo (26) y Moisés Benavides (26), estos últimos formados en el Redemptoris Mater, perteneciente al Camino Neocatecumenal.

Consejos de un obispo

En efecto, se trata de una de las celebraciones más relevantes del curso pastoral. Como monseñor Saiz ha afirmado en su homilía, los nuevos sacerdotes han sido “ungidos y enviados para anunciar la buena nueva a los pobres, para curar los corazones desgarrados, para proclamar la libertad a los prisioneros, para consolar a los afligidos”. Más adelante, y dirigiéndose a los cuatro ordenados, ha destacado que “no hay nada comparable al conocimiento de Cristo Jesús; no hay nada comparable a la llamada para estar con él y ser enviado a predicar. El Señor Jesús llamó a los doce, llamó a Pablo, y os ha llamado también a vosotros”. En esta línea, les ha recordado que la predicación será una tarea permanente en su ministerio sacerdotal, para lo que se requiere “lectura, estudio, meditación asidua de las Sagradas Escrituras para que transformen vuestra vida y para que vuestra predicación sea coherente y creíble”. Seguidamente les ha revelado que, en la oración de consagración, pediría “al Padre Todopoderoso que renueve en vuestro corazón el Espíritu de santidad”.” Una santidad que -ha añadido- el presbítero va alcanzando desde la configuración con Cristo sacerdote, edificando su cuerpo que es la Iglesia, cooperando con el Orden episcopal, y a través del ejercicio de la triple función de enseñar, regir y santificar”.

“La Eucaristía debe ser el centro de vuestra vida”

El arzobispo de Sevilla ha subrayado la importancia de la Eucaristía en el camino de fe de un creyente: “Es centro y cumbre de la vida de la Iglesia y del ministerio sacerdotal”, ha afirmado. Al respecto, ha reflexionado sobre “el contexto social y cultural que nos toca vivir”, que ha calificado como “complejo y sujeto a una evolución continua”. Les ha pedido que se entreguen “hasta el extremo, dar la vida como el Señor”, pero sabiendo priorizar, “buscando siempre la voluntad de Dios, y no descuidando la oración ni la formación permanente”. “Por eso es la celebración de la Eucaristía la que dará unidad a nuestra vida y a nuestra acción pastoral”, ha apuntado. Monseñor Saiz ha hecho también referencia a la relevancia del sacramento de la reconciliación, y su estrecha vinculación con la Eucaristía: “Debido a esta relación entre ambos sacramentos, una auténtica catequesis sobre el sentido de la Eucaristía no puede separarse de la propuesta de un camino penitencial”.

“Borrar el sentido del pecado” y “justificar lo injustificable”

En otro momento de su homilía, el arzobispo ha compartido su reflexión sobre la cultura dominante, que “tiende a borrar el sentido del pecado, a justificar lo injustificable, a trivializar los actos humanos y a favorecer una actitud relativista que lleva a olvidar la necesidad de estar en gracia de Dios para acercarse dignamente a la comunión sacramental”. Ante este panorama, monseñor Saiz ha encomendado a los sacerdotes que “promuevan una firme recuperación de la pedagogía de la conversión que nace de la Eucaristía”, y fomenten entre los fieles “la confesión frecuente”. “Los sacerdotes deben dedicarse con generosidad y competencia a la administración del sacramento de la reconciliación”, ha añadido. Ahí entra igualmente el deber de “ejercitar el ministerio de la formación de la conciencia, del perdón y de la paz”.

Tras la homilía se dio paso al rito de la ordenación: letanías con los candidatos postrados ante el altar, imposición de manos del arzobispo y plegaria de ordenación, como paso previo al momento en que los recién ordenados se revisten con la estola presbiteral y la casulla, ayudados por sus familiares. Un momento, sin duda, emotivo, que marca un punto y aparte en sus vidas.

Primeras misas

La misa se desarrolló ya con los nuevos sacerdotes junto al arzobispo en la mesa del altar, que celebrarán sus primeras misas a lo largo de los próximos días. Mañana domingo será el turno de Fernando Martín y Moisés Benavides, ambos a las doce del mediodía en la capilla del Seminario Metropolitano de Sevilla y la Parroquia de San Juan Bautista, de las Cabezas de San Juan, respectivamente. El lunes, a las ocho y media de la tarde, oficiará su primera Eucaristía Andrés Rodríguez. Será en la Parroquia de San Martín de Tours, de Bollullos de la Mitación. Y la Parroquia Santa María la Mayor, de Pilas, acogerá la primera misa de Camilo Castillo, el viernes 21 de junio, también a las ocho y media de la tarde.

 

 

 

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COPE ESPEJO ALMERÍA: ¿Pueden los laicos dar la comunión?¿Ser catequista es un ministerio?

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El pueblo de Caniles se vuelca con su Patrón, San Antonio de Padua

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El pueblo de Caniles se vuelca con su Patrón, San Antonio de Padua

El 13 de junio el pueblo de Caniles volvió a celebrar su fiesta anual de San Antonio de Padua. Ha habido un novenario, que preparó y en el que participó el grupo 5 de la Hermandad de San Antonio. El predicador ha sido el párroco, excepto el viernes día 7 de junio, en el que tuvimos la grata presencia de nuestro obispo Don Francisco Jesús Orozco, en la celebración de las confirmaciones de la parroquia.

En la víspera del día de la fiesta, se celebró una Eucaristía solemne a las 20.00h, acompañados por el coro Don Carlos Ros de Guadix, donde se vivieron momentos muy emotivos con los cantos que acompañaron la ceremonia religiosa. Y el día 13 de junio, a las once de la mañana, salieron en procesión las imágenes de San Antonio y San Sebastián por las calles del pueblo, una procesión que hemos recuperado hace dos años y en la que participó mucha gente. Después, hubo una Misa solemne, donde una vez más la parroquia se nos hizo pequeña ante la gran multitud de fieles, acompañada por nueve sacerdotes, pertenecientes al arciprestazgo Baza-Jabalcón la mayoría de ellos, y presidida por el párroco, Rafael Tenorio. El predicador de este día fue Jose Antonio Robles, vicario episcopal de Evangelización y director del Centro F.T.P. “San Torcuato” y amigo también de algunos miembros de la Hermandad de San Antonio.

Tras la Misa, se organizó una paella  popular solidaria para recaudar dinero e invertirlo en la casa de hermandad que tenemos en proyecto en hacer para que todas las hermandades y cofradías de la parroquia puedan meter sus enseres.

Por la tarde, a las 21.00h se hizo de nuevo otra procesión en la que volvieron a salir otra vez las imágenes de San Sebastián y San Antonio, recorriendo las principales calles de Caniles. Al final de la misma, en la puerta de la Iglesia, los niños del pueblo le ofrecieron al santo una flor blanca, mientras el grupo de liturgia de la parroquia y antiguas Hermanas de San Antonio cantaban la canción del milagro de los pajaritos de San Antonio.

Desde la parroquia, se agradece su participación a todos los que han colaborado en engrandecer esta fiesta cada año.

Rafael Tenorio

Párroco de Caniles

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