Inicio Blog Página 14

Cáritas Diocesana denuncia que «la pobreza continúa teniendo rostro de mujer»

0

Cáritas Diocesana denuncia que «la pobreza continúa teniendo rostro de mujer»

  • En 2024, Cáritas atendió en Sevilla a 12.500 familias y acogió y acompañó a más de 170 mujeres en espacios específicamente orientados a su promoción y autocuidado. Una labor también sostenida mayoritariamente por mujeres voluntarias (69 %) y técnicas (68 %), que constituyen el rostro cotidiano de la acción caritativa de la Iglesia en Sevilla.
  • En el Día Internacional de la Mujer, Cáritas Diocesana de Sevilla reconoce el esfuerzo cotidiano de las mujeres a las que acompaña para sacar adelante sus vidas y sus familias. “Por ellas, reclamamos a la sociedad un compromiso sostenido con la igualdad real —coeducación, corresponsabilidad en los cuidados y políticas que aseguren la equidad y la autonomía económica, con acceso a empleo digno, formación en igualdad de oportunidades y medidas de conciliación—, que no deje a nadie atrás, especialmente a quienes afrontan la exclusión en cualquiera de sus dimensiones”, explica Pilar Galindo, responsable del Área de Acompañamiento a las Cáritas parroquiales.

En Andalucía, la pobreza continúa teniendo rostro de mujer. La última radiografía social realizada por el Informe FOESSA Andalucía 2025, confirma una realidad persistente y preocupante: el 23,1 % de la población andaluza vive en exclusión social, una cifra muy por encima de la media estatal (19,3 %), lo que evidencia una fractura social consolidada y estructural.

Dentro de esta exclusión ampliada, las mujeres siguen soportando el mayor peso. Según los datos, en Andalucía la exclusión afecta con mayor intensidad a quienes viven en hogares encabezados por mujeres (un 28 % frente al 20,1 % de los encabezados por hombres). Esta diferencia constata la existencia de una brecha de género en la incidencia de la exclusión social.

La feminización de la pobreza

La relación entre mujer y exclusión es el resultado de una suma de factores que siguen situando a las mujeres —y especialmente a aquellas que sostienen hogares— en el borde de la precariedad. A la brecha de ingresos se suman la precariedad laboral, la carga de los cuidados y las dificultades de acceso a la vivienda.

“Las mujeres son quienes lideran y sostienen la mayor parte de los cuidados en el hogar, un rol que condiciona su acceso al empleo, a la formación y a oportunidades laborales de calidad”, comenta Pilar Galindo, responsable del Área de Acompañamiento a las Cáritas parroquiales. Una realidad, según cuenta, en la que se intensifican las dificultades cuando se trata de familias monomarentales, donde ellas asumen en solitario la crianza y la carga económica y emocional: contratos parciales, excedencias forzadas, incompatibilidad con turnos, empleos discontinuos y salarios menores.

Se genera de esta forma un efecto dominó en el que la obtención de menos ingresos lleva a una mayor dificultad para sostener la vivienda, los suministros y la alimentación, y esto desemboca en un mayor riesgo de exclusión.

Si, además, la mujer es migrante, el riesgo o la situación de exclusión se multiplica, más aún si su situación administrativa es irregular. “Carecen de protección social y su acceso al mercado laboral se limita a empleos altamente precarizados (servicio doméstico, cuidados, limpieza, internas…) y en la economía sumergida, viéndose en muchas ocasiones expuestas a jornadas extenuantes y salarios injustos”, denuncia Galindo.

En Cáritas, quien llama a la puerta es una mujer

La feminización de la pobreza también se observa en la acogida cotidiana de las 250 Cáritas parroquiales y la Diocesana de Sevilla: “Es casi siempre una mujer quien pide ayuda”, afirma Pilar Galindo. “Sea madre sola, mujer migrante, mujer mayor o miembro de un núcleo familiar más extenso, son ellas, en su mayoría, quienes sostienen la vida familiar y quienes, cuando todo se desvanece, vienen en busca de apoyo”, explica, describiendo el perfil de las mujeres que acuden a las puertas de Cáritas cada día.

A la precariedad laboral y la dificultad de acceso a una vivienda digna o su mantenimiento, factores principales de la exclusión en Andalucía, hay que sumarle la ausencia de redes de apoyo, familiar y social, que impiden a muchas de estas mujeres asumir turnos nocturnos o costear cuidados profesionales. “El sistema —y muchas veces el mercado laboral— sigue funcionando como si solo existieran hogares con dos adultos disponibles… pero la realidad que llega a Cáritas es otra. Nos encontramos a mujeres que viven sin descanso, atrapadas entre los cuidados propios de su hogar y los ajenos”, denuncia Pilar.

La desigualdad acompaña a la mujer también en la vejez

Además, en los últimos años, Cáritas Sevilla mira con especial preocupación a las mujeres mayores. “Cada vez acompañamos a más mujeres mayores en situación de vulnerabilidad que, tras enviudar, reciben pensiones muy limitadas después de una vida laboral marcada por interrupciones, cuidados o trabajos no regularizados”, una situación que intensifica el riesgo o la situación de exclusión cuando se vive en soledad no deseada. “Cuando hablamos de exclusión no solo hablamos de pobreza; hablamos también de la desvinculación y la falta de participación social que excluye y descarta, y que necesita también una mirada fraterna, que acompañe y esté junto a estas personas”.

Acogida, escucha y acompañamiento

En Sevilla, Cáritas ofrece un acompañamiento integral centrado en la acogida cálida, la escucha y la reconstrucción de la dignidad. “Las Cáritas parroquiales son espacios seguros donde las mujeres pueden ser escuchadas con cercanía, confidencialidad y respeto. Y, a partir de ahí, se inicia un camino de promoción”, explica Pilar.

Un proceso que contempla ayudas económicas para cubrir las necesidades básicas, itinerarios de formación que buscan mejorar la empleabilidad, la creación de grupos de mujeres para generar redes de apoyo y fortalecer vínculos comunitarios, así como programas de convivencia, estimulación cognitiva y acompañamiento emocional a mujeres mayores. Galindo añade que existe una coordinación de Cáritas con recursos públicos que permiten el apoyo a la crianza, además de las Cáritas parroquiales que tienen proyectos de infancia y adolescencia orientados al refuerzo socioeducativo y a facilitar la conciliación de las familias acompañadas.

En 2024, Cáritas atendió en Sevilla a 12.500 familias y acogió y acompañó a más de 170 mujeres en espacios específicamente orientados a su promoción y autocuidado. Una labor también sostenida mayoritariamente por mujeres voluntarias (69 %) y técnicas (68 %), que constituyen el rostro cotidiano de la acción caritativa de la Iglesia en Sevilla.

En el Día Internacional de la Mujer, Cáritas Diocesana de Sevilla reconoce el esfuerzo cotidiano de las mujeres a las que acompaña para sacar adelante sus vidas y sus familias. “Por ellas, reclamamos a la sociedad un compromiso sostenido con la igualdad real —coeducación, corresponsabilidad en los cuidados y políticas que aseguren la equidad y la autonomía económica, con acceso a empleo digno, formación en igualdad de oportunidades y medidas de conciliación—, que no deje a nadie atrás, especialmente a quienes afrontan la exclusión en cualquiera de sus dimensiones”.

The post Cáritas Diocesana denuncia que «la pobreza continúa teniendo rostro de mujer» first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Venerable archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Lucena.

0

La imagen de Jesús Nazareno fue sometida a una restauración científica integral en el IAPH de Sevilla en 2011, devolviéndole su esplendor original

La devoción a Jesús Nazareno en Lucena tiene sus raíces en el siglo XVI, vinculada inicialmente a la ermita de Santa Catalina y la antigua cofradía del Gran Poder de Dios. Sin embargo, no fue hasta el 14 de marzo de 1599 cuando se fundó formalmente la nueva hermandad en el convento dominico de San Pedro Mártir, realizando su primera estación de penitencia ese mismo Viernes Santo. En sus inicios, la cofradía conservó tradiciones previas como el acto del descendimiento y el Santo Entierro, procesionando imágenes con brazos articulados y contando con la participación de autoridades y viudas en señal de luto.

Con el paso del tiempo, la cofradía consolidó su presencia arquitectónica y litúrgica, adquiriendo capillas propias dentro del templo dominico que fueron ampliándose conforme crecía su importancia. Las procesiones barrocas se caracterizaban por un cortejo complejo que incluía a figuras como el Cirineo, la Verónica, San Juan y la Virgen del Socorro, acompañados por música sacra y sayones. El traslado definitivo a su actual y prominente capilla en el crucero de la iglesia en 1711 simbolizó la consagración del Nazareno como una de las figuras centrales de la fe y la identidad de los lucentinos.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la cofradía vivió un convulso proceso constructivo marcado por el mecenazgo de Antonio Rafael de Mora y los posteriores litigios con su heredero. Aunque el ambicioso proyecto original de la capilla tuvo que simplificarse por falta de fondos y disputas legales, este periodo dotó a la hermandad de piezas artísticas excepcionales, como el sepulcro rococó de Pedro de Mena, la imagen de Cristo yacente de Miguel Verdiguier y el tabernáculo neoclásico de «jaspe de Araceli». Además, la institución se vio obligada a regularizar sus estatutos bajo las estrictas normas de Carlos III, obteniendo la aprobación real en 1787.

La primera mitad del siglo XIX trajo consigo importantes cambios estéticos y estructurales, influenciados tanto por las reformas ilustradas de la Iglesia como por la inestabilidad política. Los obispos cordobeses prohibieron tradiciones populares como el pregón de la sentencia y el uso del «correón» para portar los pasos, mientras que la imagen de Jesús estrenaba su emblemática túnica «persa». Ante la amenaza de exclaustración de los dominicos en 1835, la cofradía aseguró su independencia física abriendo una puerta directa al llanete, logrando que la devoción popular creciera notablemente a pesar de las expropiaciones estatales.

A pesar de las catástrofes arquitectónicas que sufrió la iglesia de San Pedro Mártir a mediados del siglo XIX y de la inestabilidad política nacional, la cofradía logró preservar su patrimonio y renovar elementos icónicos como su cruz de plata y su trono neogótico. No obstante, el tránsito al siglo XX estuvo marcado por una profunda crisis interna debido al uso de la hermandad como herramienta de control político por parte de la oligarquía local, lo que derivó en fraudes electorales y disturbios que requirieron la intervención eclesiástica. Esta tensión, sumada a las prohibiciones de salida procesional durante la Segunda República y la posterior instrumentalización de la imagen durante la Guerra Civil, mantuvo a la institución en una situación de provisionalidad y conflicto hasta bien entrada la década de 1930.

A partir de mediados del siglo XX, la cofradía experimentó una profunda reorganización institucional y arquitectónica bajo nuevos estatutos que permitieron recuperar la estabilidad tras años de turbulencia política. A pesar de retrocesos graves, como el hundimiento de 1969 que destruyó varios tronos procesionales, las décadas siguientes se caracterizaron por una intensa renovación patrimonial y artística. Bajo mandatos como los de Juan Palma y José María Cañete, se incorporaron nuevas tallas de Luis Álvarez Duarte, tronos neobarrocos y se recuperó la autonomía de los cofrades para elegir a sus dirigentes, culminando este proceso de revitalización con la celebración del IV centenario de la hermandad en 1999.

El siglo XXI ha estado marcado por el hito histórico de la reconstrucción y bendición del templo de San Pedro Mártir en 2014, bajo el mandado de D. Gonzalo Beato Cantizani, un proyecto colosal que superó crisis económicas y permitió dotar a la archicofradía de un espacio de culto moderno con columbario incluido. Paralelamente, la imagen de Jesús Nazareno fue sometida a una restauración científica integral en el IAPH de Sevilla en 2011, devolviéndole su esplendor original. Tras superar el paréntesis de la pandemia, la hermandad, bajo la dirección de D. Juan Torres Tenllado, encara actualmente su 427º aniversario consolidada como un pilar devocional en Lucena, con más de 2200 hermanos, equilibrando sus compromisos financieros con una excelencia creciente en sus cultos y patrimonio.

La entrada Venerable archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Lucena. apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Llega el Día del Seminario, por San José

0

Llega el Día del Seminario, por San José

 

Una web creada para esta jornada ofrece recursos, testimonios, juegos, catequesis y orientaciones para quienes están buscando y, por supuesto, para quienes descubren su vocación al sacerdocio

La Iglesia diocesana se prepara para celebrar el Día del Seminario, como todos los años, en torno al 19 de marzo, día de San José. Este año, como San José cae en jueves, la celebración del Día del Seminario se traslada al domingo siguiente, el 2 2 de marzo. La jornada se presenta con el lema “Deja tus redes y sígueme”, inspirado en el texto del Evangelio de Lucas: “Y dejándolo todo, lo siguieron” (Lc 5,11).

Web de Seminarios

Este año, como novedad y para apoyar la celebración del Día del Seminario, se ofrece una web elaborada por la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios. La dirección es www.4pm.es . El sitio web 4pm toma su nombre de un detalle decisivo del Evangelio: «Eran como las cuatro de la tarde» (Jn 1,39), la hora que Juan recuerda porque fue cuando decidió quedarse con Jesús.

4pm ofrece preguntas claves para quienes están buscando; para quienes sienten inquietud y necesitan parar, para quienes necesitan acompañamiento. En esta web también se encuentran testimonios, recursos de pastoral vocacional específicamente sacerdotales, propuestas, los materiales y recursos de la Campaña del Seminario, las claves teológico-pastorales y materiales pensados para acompañar procesos reales «del que siente que dejar sus redes —sus miedos, sus dependencias, sus pantallas— para seguir al Maestro y servir al Pueblo de Dios como sacerdotes», como indican en la web. Además, cada dos semanas publicarán un videopodcast en el que dos jóvenes dialogan sobre la vocación sacerdotal desde su propia experiencia.

Materiales para el Día del Seminario

La Subcomisión Episcopal para los Seminarios ha preparado diversos materiales para su celebración. Se pueden consultar y descargar en la web www.4pm.es o aquí:

ESTAMPA

SUBSIDIO-CELEBRANTE

SUBSIDIO-MONITOR

CLAVES TEOLÓGICO-PASTORALES

En estos materiales para la celebración de la Campaña del Seminario 2026, presentan el sacerdocio como una alternativa de vida frente al vacío existencial de muchos jóvenes. «En una sociedad saturada de estímulos y distracciones, la vocación sacerdotal se revela como un camino hacia la libertad interior y la plenitud del corazón. Es una propuesta contracultural, porque se trata de un compromiso para toda la vida que no antepone el bienestar individual. Pero es una propuesta profundamente humana: vivir para los demás en clave de entrega, con un corazón indiviso, sostenido por la fe en Dios y por la comunidad», explican en las claves teológico -pastorales.

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

COPE ESPEJO ALMERÍA: Hoy nuestra entrevista principal aborda la labor del Patronato del Corazón de Jesús

0

La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería y el Palacio Episcopal. San Indalecio, Varón apostólico y mártir según la tradición, es el Obispo fundador de la Iglesia de Almería, que comenzó siendo la Iglesia hispanorromana de Urci.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Unos 12.000 fieles participan en el besapiés del Cautivo de Medinaceli en Almería

0

Los miembros de FAAM o la Asociación ARGAR son solo algunos de los grupos que este viernes se acercaron a los pies del Cautivo de Medinaceli en la Catedral de Almería. Junto a ellos también acudieron representantes de la Junta de Andalucía, administraciones públicas, colegios, asociaciones y colectivos sociales. Pero fueron miles los almerienses que, a lo largo de toda la jornada, tuvieron que guardar una serena y disciplinada cola para poder besar los pies del Señor.

La Legión, centros educativos como Stella Maris, Divina Infantita o Luis Columna, la Asociación de Alzheimer, colectivos sociales como FAAM, hermandades como la Virgen del Mar o los Estudiantes, así como representantes institucionales de la Diputación de Almería, del Ayuntamiento de la capital y el portavoz de Vox en el Parlamento andaluz y la Diputación provincial estuvieron presentes en este tradicional acto de devoción que cada primer viernes de marzo reúne a miles de fieles.

Eran las 7:30 horas cuando se abrían las puertas de la Catedral de la Encarnación para comenzar una intensa jornada que se prolongó durante más de catorce horas. Desde ese momento comenzaron a entrar los primeros devotos para situarse ante la imagen de Jesús Cautivo de Medinaceli, el Señor de Almería, protagonista de uno de los actos religiosos más multitudinarios que vive la ciudad.

A lo largo del día, según datos de la propia Hermandad del Prendimiento, unas 12.000 personas pasaron por la Catedral para participar en este besapiés. Durante toda la jornada hubo sacerdotes confesando a los fieles que deseaban acercarse al sacramento de la reconciliación, mientras se celebraban diversas misas en el altar mayor.

El consiliario de la hermandad y vicario general de la diócesis, D. Ignacio López Román y la junta de gobierno fueron los encargados de acoger a los distintos grupos y peregrinos que se acercaban hasta el templo catedralicio para participar en esta jornada de veneración.

Uno de los momentos más esperados del día fue la llegada de los caballeros legionarios del Grupo de Artillería de Campaña II de La Legión, hermanos honorarios de la hermandad, que custodiaron la imagen durante parte de la jornada, despertando una gran expectación entre los numerosos fieles congregados.

«Siempre decimos que es un día que se escapa a la Hermandad del Prendimiento y a sus mil hermanos. Es un día en el que la hermandad pone a disposición de la ciudad al Señor y, el resto, lo hace la propia ciudad, con estas colas de personas que desde primera hora de la mañana vienen a besar el pie del Señor», señalaba el hermano mayor, Carlos Mullor.

La jornada también tuvo un momento especial por la tarde con el concierto ofrecido en la Plaza de la Catedral por la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Carmen de Almería, con motivo de su décimo aniversario, que se sumó a la programación de este día tan significativo para la ciudad.

Una imagen que atrae a toda Almería

La actual imagen de Jesús Cautivo de Medinaceli es obra del imaginero Antonio Joaquín Dubé de Luque, realizada en 1997 tras perderse la anterior imagen en el incendio de la Catedral ocurrido en 1996. Tallada en madera de cedro y de 181 centímetros de altura, fue bendecida el 1 de marzo de 1997 por el obispo Rosendo Álvarez Gastón, actuando como madrina la propia ciudad de Almería.

Un año más, el besapiés del Cautivo volvió a demostrar que esta devoción traspasa los límites de la vida cofrade para convertirse en una auténtica tradición profundamente arraigada en la sociedad almeriense. Miles de personas, de todas las edades y procedencias, acudieron a lo largo del día para encontrarse con el Señor de Medinacelli.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Manos Unidas destaca el papel de las mujeres en la construcción de una paz real y duradera

0

Manos Unidas destaca el papel de las mujeres en la construcción de una paz real y duradera

Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), Manos Unidas destaca el papel fundamental de las mujeres en la construcción de una paz real y duradera, especialmente en contextos de conflicto armado. Aunque las mujeres y las niñas son las principales víctimas de la violencia en estos contextos, su participación en los procesos de paz sigue siendo muy limitada. En 2024, solo una de cada diez negociaciones de paz incluyó a mujeres, a pesar de que la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU insta a garantizar su participación activa en la prevención y resolución de conflictos.

El mundo atraviesa un momento especialmente crítico en materia de violencia y conflictos. Según el Índice Global de Paz 2025, existen más de 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Además, más de 78 países participan en guerras fuera de sus fronteras, lo que evidencia un debilitamiento de los mecanismos internacionales de resolución de conflictos. En estos escenarios, las mujeres suelen ser las más afectadas: los asesinatos de mujeres y niñas se multiplican por cuatro y la violencia sexual contra ellas aumenta un 87 %. A esto se suman otras consecuencias graves como desplazamientos forzados, pérdida de familiares, destrucción de viviendas y dificultades para acceder a educación, empleo o servicios sanitarios. Muchas mujeres también son víctimas de matrimonios forzados o reclutamiento por grupos armados.

A pesar de esta realidad, numerosos estudios demuestran que la participación femenina en los procesos de paz mejora significativamente sus resultados. Cuando las mujeres participan en negociaciones, aumenta un 20 % la probabilidad de que los acuerdos se mantengan al menos dos años y un 35 % de que duren más de quince años. Su presencia aporta perspectivas más inclusivas, favorece reformas sociales y económicas más justas y fortalece los mecanismos de alerta temprana frente a la violencia.

La paz en el Pacífico colombiano

En este contexto, Manos Unidas quiere visibilizar el trabajo de las mujeres afrodescendientes e indígenas del Pacífico colombiano, quienes desempeñan un papel clave en la construcción de paz en sus territorios. A través del proyecto “Contribución a la construcción de la paz territorial en el Pacífico colombiano”, impulsado junto a la Fundación Solidaria Arquidiocesana, estas mujeres han trabajado para reconstruir el tejido social en zonas gravemente afectadas por la violencia de grupos armados ilegales.

En regiones como Bajo Calima y San Juan, donde más de 4.000 personas sufren desplazamientos forzados, confinamiento y reclutamiento por parte de grupos armados, las mujeres se han convertido en líderes comunitarias y símbolos de resistencia. Mediante procesos de formación política, defensa de los derechos humanos y creación de redes de apoyo, han logrado fortalecer la organización comunitaria y promover el diálogo con instituciones nacionales e internacionales.

El proyecto ha contado con una participación comunitaria del 70 %, involucrando a alrededor de un centenar de mujeres. De ellas, 25 recibieron formación en liderazgo político, derechos humanos y análisis de género. Como resultado, se consolidaron cinco organizaciones de mujeres —cuando al inicio solo existía una— y estas lograron participar directamente en el Comité Nacional de Participación del proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Además, cinco lideresas realizaron en 2025 una visita a Bogotá para presentar demandas humanitarias y promover los llamados “Mínimos Humanitarios para la Paz”, posteriormente incorporados a la agenda nacional. Estas acciones también facilitaron el retorno digno de tres comunidades desplazadas.

Cifras

Para Manos Unidas, la paz no es únicamente la ausencia de guerra, sino un proceso que requiere justicia social, respeto de los derechos humanos y dignidad. En 2025, la organización impulsó 79 proyectos centrados en los derechos de las mujeres y la igualdad, con una inversión de casi 7,8 millones de euros que beneficiaron directamente a cerca de 90.000 personas. Esas intervenciones suponen el 15% de sus proyectos.

El hambre, la pobreza y la desigualdad son tanto causa como consecuencia de los conflictos y por ese motivo, aunque la mujer está presente de manera trasversal en todas sus iniciativas, Manos Unidas apoya a las mujeres con proyectos específicos, por ser ellas las principales valedoras del desarrollo de sus pueblos y comunidades.

Manos Unidas Sevilla

Por su parte, la Delegación de Manos Unidas en Sevilla también destaca por su apoyo a la promoción de la mujer y la protección de sus derechos. De esta forma, de los 24 proyectos que apoyaron el pasado año 2025, 9 iban dirigidos específicamente a mujeres y en otros 4 las mujeres eran mayoría entre los beneficiarios.

Asimismo, desde la delegación diocesana se destaca y agradece el trabajo de las voluntarias de esta oenegé en nuestra Archidiócesis, representando el 73 % del voluntariado.

 

The post Manos Unidas destaca el papel de las mujeres en la construcción de una paz real y duradera first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

8 MARZO: Celebración del Día Internacional de la Mujer en la parroquia Jesucristo Redentor

0

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el próximo domingo 8 de marzo de 2026 se celebrará una Eucaristía especial a las 12:00 horas en la Parroquia Jesucristo Redentor de Almería.

Esta celebración se enmarca en la campaña “Defendemos el trabajo decente”, impulsada por diversas entidades de Iglesia bajo el lema #8MIgualdadyDignidad, que invita a reflexionar y orar por la igualdad, la dignidad y los derechos de las mujeres en el mundo del trabajo.

La Eucaristía tendrá lugar en la parroquia situada en C/ Fray Juan de Portocarrero, 1 (04009 Almería) y está abierta a todas las personas que deseen participar en esta jornada de oración y compromiso con la dignidad del trabajo.

La iniciativa cuenta con la colaboración de distintas organizaciones eclesiales comprometidas con la justicia social y el trabajo digno, entre ellas Cáritas, CONFER, HOAC, Manos Unidas, el Secretariado para la Pastoral del Trabajo, ACG y SEDIM.

Ver este artículo en la web de la diócesis

El arzobispo de Sevilla presidió el viacrucis de la Pía Unión y pidió “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios”

0

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió la Eucaristía la tarde de este viernes de Cuaresma en la Capilla de la Flagelación. Posteriormente tuvo lugar el rezo del santo viacrucis de la Pía Unión, como es tradición, el primer viernes de marzo, en la Casa Pilatos.

Durante la misa, concelebrada por el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Marcelino Manzano,  y el párroco de San Bartolomé, Juan José Sauco, tuvo lugar el juramento de los nuevos consiliarios, miembros natos de esta Asociación y de los fieles que han sido admitidos como hermanos.

El piadoso ejercicio del viacrucis se desarrolló por las galerías del patio interior en el siguiente orden procesional: Cruz de las Toallas (Hermandad de los Negritos); Estandarte del Santo Cristo de San Agustín (Hdad. de San Roque); Estandarte de San Juan de Ribera (Hdad. de San Esteban); Estandarte de la Pía Unión, y relicario con el Santo Lignum Crucis, acompañado de los hermanos mayores con faroles.

La cruz no es un símbolo vacío

Durante su homilía, monseñor Saiz dijo que la «Iglesia no nos convoca hoy para recordar un hecho del pasado como quien visita un museo. Nos convoca para entrar en el misterio». Destacó que «el centro es la Eucaristía: aquí la Pasión se hace sacramentalmente presente; aquí la Cruz no es un símbolo vacío, sino la fuente viva de la gracia».

En esta misma línea, el arzobispo de Sevilla recordó que «en cada Misa, Cristo mismo se ofrece al Padre y se da a su Iglesia». Por eso, «cuando celebramos la Eucaristía en un día de Cuaresma y culminamos con el viacrucis, hacemos un itinerario espiritual muy coherente: del altar, donde Cristo se nos da como Pan partido, al camino donde contemplamos ese Pan hecho sacrificio».

Hace más de 500 años que el marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, instituyó el rezo de las catorce estaciones tras regresar de un viaje a Tierra Santa donde asistió al acto que se celebraba en la Vía Dolorosa. «Cuentan que trajo catorce cruces del mismo modo de las que marcaban cada una de las estaciones del viacrucis de Jerusalén e ideó uno similar que fuera desde su palacio –la Casa de Pilatos– hasta el humilladero de la Huerta de los Ángeles, hoy templete de la Cruz del Campo, que tiene una distancia aproximada (997 metros)».

 

The post El arzobispo de Sevilla presidió el viacrucis de la Pía Unión y pidió “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios” first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Lecturas del III Domingo de Cuaresma (ciclo A)

0

Lecturas del III Domingo de Cuaresma (ciclo A)

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 17, 3-7

Danos agua que beber

En aquellos días, el pueblo, sediento, murmuró contra Moisés, diciendo:

«¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».

Clamó Moisés al Señor y dijo:

«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean».

Respondió el Señor a Moisés:

«Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empuña el bastón con el que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estaré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo».

Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:

«¿Está el Señor entre nosotros o no?».

 Salmo

Salmo 94, 1-2. 6-7c. 7d-9

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

– Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

– Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

– Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8

El amor ha sido derramado en nosotros por el Espíritu que se nos ha dado.

Hermanos:

Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42

Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.

Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.

Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber».

Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).

Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».

La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».

Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».

La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».

Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve».

La mujer le contesta: «No tengo marido».

Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».

La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».

Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».

La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».

Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo».

En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».

La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».

Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come».

Él les dijo: «Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis».

Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?».

Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.

¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.

Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos».

En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».

Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:

«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Comentario de Antonio J. Guerra

A partir de este domingo hasta la Semana Santa escucharemos el evangelio de Juan para resaltar los beneficios que nos trae Jesús con su Pasión, Muerte yResurrección: 3º la samaritana, 4º el ciego de nacimiento y 5º la resurrección de Lázaro.

El Evangelio de hoy reproduce el diálogo entre Jesús y una mujer de Samaría. El lugar donde se desarrolla la conversación no es baladí, ya que en la Biblia el pozo era el lugar donde se cortejaba y se buscaba novio. Incluso la hora a la que se produce no era la hora habitual para ir a coger agua, la hora sexta (mediodía).

Jesús, cansado del camino, espera en el pozo y aparece una mujer samaritana. Él rompe el hielo al iniciar la conversación con la supuesta “enemiga”, pues judíos y samaritanos no se llevaban bien, y le manifiesta tener sed. El diálogo desemboca provocando la sed de la mujer que le dice a Jesús: “Señor, dame esa agua”.

Continúa Jesús ahondando en la verdad del corazón sediento de esta mujer para encaminarla en un camino de sanación: “llama a tu marido… No tengo marido”. La samaritana es también figura de la región de Samaría. Ella encarna la situación del pueblo idólatra, adorador de dioses extranjeros. Los cinco maridos representan los cinco pueblos con los que los samaritanos se habían mezclado y a cuyos dioses dieron culto (2Re 17,24-34).

El diálogo desemboca en la revelación que Jesús le hace a la samaritana: “Soy yo, el que habla contigo”. “Soy yo” es el nombre de Dios. Jesús está revelándose como Dios delante de la samaritana y produce un efecto en ella: deja el cántaro y va como misionera en busca de sus paisanos. La Samaritana tiene un pasado pecador, y, a pesar de ello, sus palabras convencen a sus paisanos para buscar a Jesús.

Para la reflexión.

  1. “Dame de beber”, ¿a qué sed se está refiriendo Jesús?
  2. La Samaritana había ido al pozo por agua, pero deja allí el cántaro ¿por qué?
  3. “Tengo sed”, en la cruz Jesús manifiesta nuevamente estar sediento, ¿De qué?

 

 

 

The post Lecturas del III Domingo de Cuaresma (ciclo A) first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Cultivar la tierra, custodiar la vida:  la mujer rural en la lucha contra el hambre

0

A partir de 1977, cada 8 de marzo, por acuerdo de la ONU, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Detrás de esa iniciativa están las luchas de mujeres trabajadoras a principios del siglo XX por mejores condiciones laborales y el derecho al voto. El Papa Francisco, en diversas ocasiones, destacó que las mujeres son un pilar fundamental en la agricultura familiar y el mundo rural. En concreto, en los países en desarrollo ellas no son solo beneficiarias, sino las verdaderas protagonistas del progreso social y económico como brújulas seguras para sus familias y un apoyo firme para las economías domésticas y comunitarias. Por su parte, al visitar la FAO el pasado 16 de octubre, el Papa León XIV no dudó en señalar que “las mujeres son las primeras en velar por el pan que falta, en sembrar esperanza en los surcos de la tierra, en amasar el futuro con las manos encallecidas por el esfuerzo. En cada rincón del mundo, la mujer es silenciosa arquitecta de la supervivencia, custodia metódica de la creación. Reconocer y valorar su papel no es solo cuestión de justicia, es garantía de una alimentación más humana y más duradera”.

Cultivar la tierra y custodiar la vida: en esa doble tarea, tan antigua como el relato del Génesis, se cifra hoy una de las claves más decisivas en la lucha contra el hambre. Allí donde la inseguridad alimentaria golpea con mayor dureza, allí donde el cambio climático erosiona suelos y cosechas, allí donde la pobreza amenaza la mesa cotidiana, millones de mujeres rurales sostienen con su trabajo silencioso el equilibrio frágil entre escasez y esperanza.

Cultivar la tierra no es solo una actividad económica. Es un acto de confianza en el futuro. Cada siembra entraña una promesa: que la semilla germinará, que la lluvia llegará a tiempo, que el esfuerzo dará fruto. En amplias regiones de África, Asia o América Latina, son las mujeres quienes preparan el terreno, seleccionan las semillas, diversifican cultivos y aseguran la transformación básica de los alimentos. Su conocimiento práctico —transmitido de generación en generación— constituye un patrimonio agronómico de enorme valor, especialmente en contextos de vulnerabilidad climática.

Pero custodiar la vida va más allá del campo cultivado. Significa velar por la nutrición de los hijos, administrar recursos escasos, priorizar la alimentación familiar incluso en situaciones de carestía. Numerosos estudios internacionales confirman que cuando las mujeres disponen de mayor acceso a ingresos y recursos productivos, mejora la calidad de la dieta familiar y disminuye la malnutrición infantil. No se trata de un dato accesorio: es una evidencia estructural. Donde la mujer rural es fortalecida, el hambre retrocede.

Cultivar la tierra, custodiar la vida: el binomio expresa también una responsabilidad ecológica. En muchas comunidades campesinas, las mujeres desempeñan un papel decisivo en la conservación de semillas autóctonas, en la rotación de cultivos y en el uso sostenible del agua. Recuerdo cómo, en un pequeño proyecto cooperativo del Sahel, un grupo de agricultoras introdujo técnicas sencillas de captación de agua de lluvia y recuperación de suelos degradados. En pocos años no solo aumentó la productividad agrícola, sino que la comunidad logró estabilizar su abastecimiento alimentario. El cuidado del ecosistema y la seguridad alimentaria se revelaron inseparables.

Desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, esta realidad interpela directamente al principio del desarrollo humano integral. No basta con incrementar la producción global de alimentos si no se garantiza el acceso equitativo a los recursos productivos. En demasiados lugares las mujeres rurales carecen de títulos de propiedad sobre la tierra que trabajan, tienen dificultades para acceder a créditos, formación técnica o mercados justos. Esta desigualdad no es únicamente una injusticia; es también una ineficiencia. Limitar el protagonismo femenino debilita la capacidad colectiva para erradicar el hambre.

El Santo Padre, en un Mensaje dirigido a la 30ª Sesión de la Conferencia de los Estados Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que tuvo lugar en Belém (Brasil), en noviembre de 2025, subrayó la necesidad de articular justicia social y sostenibilidad ambiental en los sistemas alimentarios. No habrá paz duradera si persisten estructuras que generan exclusión y degradación de la casa común. Aplicada al ámbito rural, esta afirmación adquiere una concreción inmediata: promover el acceso de las mujeres a la tierra, a la formación y a la participación en la toma de decisiones no es una concesión, sino una condición para la estabilidad social y alimentaria.

Cultivar la tierra implica, asimismo, innovación. Muchas mujeres campesinas están adoptando prácticas agroecológicas, técnicas de agricultura regenerativa o formas cooperativas de comercialización que reducen intermediarios y fortalecen economías locales. Custodiar la vida significa entonces construir redes: asociaciones, cooperativas, espacios de formación donde el saber tradicional dialogue con conocimientos técnicos actuales. Allí se teje una resiliencia comunitaria que protege frente a crisis climáticas o económicas.

Ahora bien, junto a las políticas públicas necesarias, se requiere un cambio cultural profundo. El trabajo agrícola femenino no ha sido siempre suficientemente apreciado; por el contrario, con frecuencia ha sido invisibilizado o considerado secundario. Reconocer su centralidad supone revisar patrones sociales, promover la corresponsabilidad y valorar la cultura del cuidado como auténtica contribución al bien común. No es posible hablar de sistemas alimentarios justos sin integrar plenamente la dignidad y el liderazgo de la mujer rural.

Cultivar la tierra, custodiar la vida: la expresión resume una vocación que sostiene cotidianamente a millones de personas. En parcelas pequeñas, en mercados locales, en hogares humildes, la mujer rural articula producción y cuidado, economía y solidaridad, técnica y sabiduría ancestral. Allí donde ella dispone de medios adecuados y reconocimiento efectivo, florece no solo la cosecha, sino la comunidad entera.

Si la erradicación del hambre constituye una exigencia moral inaplazable, fortalecer el protagonismo de la mujer rural se revela como uno de sus caminos más fecundos. En sus manos, la tierra se convierte en promesa y el alimento en derecho compartido. Apoyar, acompañar y promover esa misión no es una opción secundaria: es apostar por un mundo en el que cultivar la tierra sea siempre custodiar la vida. Que este 8 de marzo nos recuerde este reto.

Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

The post Cultivar la tierra, custodiar la vida:  la mujer rural en la lucha contra el hambre first appeared on Diócesis de Jaén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.