En este encuentro, que ha tenido lugar esta mañana, han podido apreciar de cerca el proyecto que está llevando acabo la Diócesis en este oasis de espiritualidad.
El Monasterio de la Cartuja de Santa María de la Defensión ha contado hoy con la presencia del Rector de la Universidad de Cádiz, Prof. Dr. Casimiro Mantell, el Delegado del Rector de la UCA en el campus de Jerez, Prof. Dr. Antonio Rafael Peña y el Presidente de la Real Academia de San Dionisio, D. Juan Salido. Acompañados por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, D. Roberto Romero, Vicario General, D. Manuel Pareja, Gestor del Equipo de Gestión de la Cartuja y D. Alberto Castillo, Ecónomo Diocesano, juntos han realizado una visita al Monumento.
En esta jornada, los presentes han podido comprobar la majestuosidad cultural y vida espiritual del Monasterio de la Cartuja. Asimismo, han observado la necesaria inyección económica por parte de las instituciones para seguir trabajando en la recuperación del esplendor del Monumento.
Por otro lado, gracias a este encuentro la Diócesis de Asidonia-Jerez y la Universidad Cádiz han mostrado su unión para la realización de futuros convenios y colaboraciones donde se buscará ensalzar y poner en valor toda la cultura presente en el Conjunto Monumental.
Por último, cabe mencionar la principal vida del Monasterio, la pastoral, la cual lleva las Hermanas Mensajeras del Espíritu Santo tras su llegada el pasado mes de septiembre. Asimismo, se cuenta con celebraciones Eucarísticas y de Adoración al Santísimo. Igualmente, no podemos olvidarnos del ámbito cultural, ya que hablamos del Monumento más importante de la Provincia de Cádiz.
De la Pastoral Bíblica de la Archidiócesis de Granada, para el domingo 12 de enero de 2025.
Hay películas que hablan de héroes con poderes. A nosotros, a través del bautismo, también se nos han dado poderes, unos poderes para la construcción de un mundo mejor: el poder de ser hijos y el poder de ser hermanos unos de otros. Son regalos del Señor para ponerlos al servicio de la construcción de la comunidad, la comunidad cristiana y la humana. Estamos llamados a la heroicidad de vivir según los dones recibidos.
Mi elegido (Is 42,1-4.6-7)
La liturgia nos propone un texto profético situado en el Deuteroisaias (Is 40-55), escrito probablemente durante el destierro babilónico que forma parte de un cuarteto conocido como los cánticos del siervo, de los cuales el nuestro constituye el primero (Is 42,1-7; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12).
En un contexto adverso y desesperanzado como es el exilio, se nos presenta la figura de un personaje anónimo y misterioso denominado por el Señor como “mi Siervo”, y con quien tiene un vínculo estrechísimo: “es su elegido, en quien se complace, ha puesto su espíritu sobre él, lo llamó en su justicia, lo cogió de la mano, lo formó”. Este personaje, sostenido por el Señor ha recibido de Él una importante misión que no se circunscribe únicamente al pueblo de Israel: “manifestar la justicia a las naciones (42,1), ser alianza de un pueblo y luz de las naciones para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas” (42,6).
La grandeza de la identidad y las cualidades de este personaje, así como la importancia de su misión, contrastan poderosamente con la forma humilde y suave con que la va a ejercer: “no gritará, no clamará, no voceará por las calles”, siendo cuidadoso especialmente con lo débil “la caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará”.
Muchos, a lo largo de la historia de Israel, trataron de identificar al personaje histórico que motivó este canto del profeta. La tradición cristiana al leer el profeta Isaías a la luz de la Pascua, pronto reconoció en Jesús de Nazaret a este personaje profetizado ya en el siglo VI a. C.
Hijo y ungido (Lc 3,15-16.21-22)
El evangelio que nos propone hoy la liturgia no sigue secuencialmente el texto lucano, sino que hay una interrupción en el relato evangélico. En la primera parte, aparece el Bautista presentando a Jesús (15-16), seguido del relato de la prisión de Juan por parte de Herodes (18-20); la segunda parte nos narra la Teofanía de Dios en el Jordán (21-22).
En el relato lucano a diferencia de los otros sinópticos, Juan no aparece bautizando a Jesús; pareciera que el tercer evangelista no lo considera “políticamente” correcto, pues podría dar pie a considerar a Juan mayor que Jesús, e incluso a considerar que Jesús tenía pecados.
1) Juan Bautista presenta a Jesús (15-16) Tras la predicación de Juan, la gente parece confundirlo con el Mesías. Sin embargo, el Bautista va a clarificar pronto la confusión presentando a Jesús en contraste consigo mismo. Juan, tiene clara su identidad: él no se sabe protagonista de la Historia, él es el telonero, de quien viene detrás, otro “más Fuerte”. Ni siquiera es digno de desatarle la correa de las sandalias, que era lo propio del esclavo. Proclama un bautismo de conversión e invita a sumergirse en el agua como símbolo del deseo profundo de transformación. Jesús en cambio, trae el bautismo en Espíritu Santo y fuego que sumergirá a su seguidor en una vida nueva.
2) Teofanía (21-22) La escena nos presenta a Jesús ya bautizado y en oración. En ese momento son tres realidades las que expresan la manifestación de Dios:
-Se abre el cielo. -Baja sobre Él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma. -Llega una voz desde lo alto.
Los cielos se rasgan, lo que expresa la comunicación directa entre el cielo y la tierra (Is 63,19). Por los cielos abiertos desciende el Espíritu de Dios como paloma, símbolo en el AT del poder creador (Gn 1,2), de la paz y la reconciliación (Gn 8,8-12). Junto a ello, llega la voz de Dios: “Tú eres mi Hijo (Is 42,1), hoy te he engendrado” (Sal 2,7). Jesús queda así ungido con el poder de Dios.
La teofanía nos está presentando a través de distintas claves la identidad de Jesús, así como su misión. Él es el ungido por el Padre como Mesías e Hijo de Dios, pero no es un Mesías político, sino un Mesías al estilo del Siervo de Yahvé.
La Palabra hoy
“El cielo es el lugar donde Dios habita”. Desde el cielo llega una voz, dice el Evangelio, que señala a Jesús. Ahora, al inicio de su vida pública la voz muestra la identidad de Jesús y su misión, como lo hará luego en transfiguración en el camino hacia su muerte y resurrección en Jerusalén: “Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo” (Lc 9, 35). Con sus palabras, además de reconocerlo como su Hijo, está señalando a Jesús como el siervo doliente que redime al pueblo sin recurrir a la violencia (Is 42,1); y el rey ungido que manifiesta el poder de Dios a través de un reinado justo que privilegia a los oprimidos y a los vulnerables (Sal 2,7).
Cada uno de nosotros, por el bautismo somos “injertados” en Cristo. También somos hijos y ungidos y escuchamos las mismas palabras del Padre: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado”. El Espíritu también nos envía a nosotras-os a redimir a otros desde la misma actitud de abajamiento y humildad, poniéndonos al lado de los más pequeños; nos envía a ir haciendo visible el Reino de Dios abriendo los ojos de los ciegos y sacando de la prisión a los cautivos. En definitiva, el Espíritu nos envía, como dice Isaías, a “establecer el derecho en la tierra”.
El sábado 25 de enero, desde las once de la mañana a la una y media de la tarde, la iglesia colegial del Divino Salvador (Sevilla), acogerá la celebración del Jubileo de los Catequistas vísperas del Domingo de la Palabra de Dios. Se celebrará una lectio divina y se impartirá una catequesis sobre las Sagradas Escrituras. El sacerdote Óscar Díaz, vicario episcopal para la Nueva Evangelización ha informado que en este Año Jubilar han querido hacer coincidir esta jornada con el Jubileo de los Catequistas en Sevilla. Por ello, “convocamos a todos los catequistas de la Archidiócesis (primer anuncio, infancia, adolescentes, jóvenes, grupos de adultos, catequesis familiar) y agentes de pastoral que lo deseen, a participar en la celebración diocesana que se va a celebrar el próximo 25 de enero presidida por el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Ramón Valdivia«.
Jornada de oración y catequesis
La convocatoria se iniciará a las once de la mañana con la lectio divina “compartida, sosegada y acompañada con música en directo». Tras una breve pausa, habrá una catequesis con el título ‘El Fundamento del Jubileo en la Sagrada Escritura’, impartida por fray Alfonso García. Díaz ha destacado que si las circunstancias lo permiten, para finalizar peregrinarán a la Catedral de Sevilla
Domingo de la Palabra de Dios
Sobre la institución de la celebración del Domingo de la Palabra de Dios, “responde a un anhelo del papa Francisco al término del Jubileo Extraordinario de la Misericordia celebrado en el año 2013, donde pidió que se pensara en un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo”.
En este sentido, el Papa invita a las comunidades a encontrar el modo de vivir este Domingo como un día solemne. “En cualquier caso, nos indica el Santo Padre que será importante que en la celebración eucarística se entronice el texto sagrado, a fin de hacer evidente a la asamblea el valor normativo que tiene la Palabra de Dios». En este domingo, continúa diciéndonos el Papa, será útil destacar su proclamación y adaptar la homilía para poner de relieve el servicio que se hace a la Palabra del Señor”.
«El mundo educativo es, hoy en día, una tierra de misión», aseguran desde la Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Cartagena. Por ello invitan a profesores de Religión Católica en cualquier nivel educativo, así como a aquellos que se están preparando para serlo y a otros titulados interesados en la materia, a participar en una formación, en modalidad presencial, sobre El educador cristiano, signo y parábola del amor de Dios.
El Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Fulgencio acogerá estas jornadas formativas que se celebrarán el viernes 17 de enero, de 17:00 a 20:30 horas, y el sábado 18, de 9:30 a 13:30 horas. En estas sesiones en las que se vincula la tarea el profesor cristiano con la Palabra de Dios, los participantes podrán «compartir sus experiencias con otros profesores y descubrir la riqueza que la inspiración bíblica ofrece a la misión educativa cristiana».
Aquellos que quieran asistir podrán inscribirse hasta el 15 de enero a través de la página web de la Delegación de Enseñanza. Además, recibirán un certificado de participación en esta formación.
Coincidiendo con la fiesta de San Eulogio de Córdoba, el prelado fue consagrado como Obispo
Ya hace 20 años desde que aquel 9 de enero de 2005, memoria de San Eulogio de Córdoba, que Monseñor Demetrio Fernández fue consagrado como Obispo y cinco años más tarde, fue designado como pastor de la Iglesia de Córdoba.
La fiesta de San Eulogio de Córdoba estará siempre señalada en su calendario y en su memoria por ser este día el de su aniversario de ordenación episcopal.
Fue un 9 de enero de 2005 cuando fue consagrado Obispo, siendo su primer destino la diócesis de Tarazona. Años más tarde, en 2010, fue designado como pastor de la Iglesia de Córdoba.
Mons. Demetrio Fernández siempre se ha mostrado agradecido a Jesucristo por haberle llamado a la vocación sacerdotal, a muy temprana edad, y en reiteradas ocasiones ha puesto de manifiesto que “siempre lo ha tratado muy bien”. Precisamente en este año en el que ha celebrado sus Bodas de Oro sacerdotales, el prelado ha subrayado su gratitud a Dios “por lo bien que me ha tratado”, en la misa de acción de gracias que tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral, el 21 de diciembre.
Rodeado de fieles, sacerdotes, consagrados y casi una decena de obispos, el pastor de la Diócesis de Córdoba aseguró que nunca le ha faltado nunca el amor de Cristo Esposo, “ni en los peores momentos”. Haciendo alusión a su vocación, consideró que es un don, “siempre inmerecido”, que le transmite una profunda alegría.
El domingo del Bautismo del Señor en el Jordán cierra el ciclo de Navidad, y comienza el ministerio público de Jesús por los caminos de Galilea y de Jerusalén. Precisamente en estos días, 10 de enero de 2025, ha sido consagrado un Templo, una Basílica en el lugar mismo del Bautismo del Señor, al otro lado del Jordán.
El evangelio de este domingo nos describe esa escena, en la que Juan el Bautista está predicando junto al Jordán un bautismo de penitencia, y se le van acercando aquellos que quieren prepararse a la venida del Mesías. Escuchan, hacen penitencia, se reconocen pecadores y entran en el agua con el deseo de ser purificados.
En esto que entre la multitud se acerca Jesús y se mezcla con los pecadores, siendo él inocente. Y al acercarse al Bautista, éste le reconoce y le señala delante de todos: Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús pide que le bautice, y Juan se resiste: “Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?”. La insistencia de Jesús empuja a Juan a realizar aquel bautismo también sobre Jesús.
Se trata de una escena preciosa. Cuando Jesús entra en el agua, Jesús fue plenificado de Espíritu Santo, el amor del Padre que lo envuelve con su amor, acogiendo el Espíritu Santo. El cielo se abrió y se oyó esa voz del Padre: “Este es mi Hijo, el amado, el predilecto”. Amado del Padre en el don permanente del Espíritu Santo. Como sucede en el seno de la Trinidad.
Jesús es plenamente consciente en su corazón humano de este derroche de amor por parte de su Padre, cuando en la sinagoga de Nazaret exclama: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado a anunciar la salvación a los pobres. Toda la misión de Jesús irá envuelta del Espíritu Santo, como amor del Padre, como motor de su obra redentora, hasta el último suspiro en la Cruz, donde él insuflará este Espíritu Santo sobre toda la humanidad.
El Espíritu Santo ha tocado la carne de Cristo y la ha hecho capaz de la gloria, de la que ahora goza ya resucitado. Esa carne de Cristo se convierte en vehículo del amor del Padre para todos los hombres. El amado del Padre se convierte así en amado de todos los hombres. Ese Verbo divino que se ha hecho carne ha recorrido los caminos de la misión, rematada en la pasión y muerte y coronada en la resurrección. Esa carne de Cristo ya glorificada es la que recibimos en el sacramento de la Eucaristía, convertida en alimento de salvación.
A partir de este momento, el agua se ha convertido en vehículo transmisor del Espíritu para todos los que reciban el nuevo bautismo, por el que somos hechos hijos de Dios, amados en el Amado, por la efusión del Espíritu Santo, que nos capacita para la gloria. En el bautismo del Jordán, donde Jesús es sumergido en las aguas, tiene origen nuestro propio bautismo, el primero de los sacramentos que nos abre la puerta para todas las demás gracias de Dios en nuestra vida.
Jesús se mezcla entre los pecadores. Nos está indicando con ello cuál es su misión y cuáles sus destinatarios. No ha venido a los que se consideran justos, sino a los que reconocen humildemente su condición de pecadores y necesitan salvación. Si, Jesús ha cargado con el pecado del mundo, es para librarnos del pecado y hacernos hijos de Dios, amados de Dios.
He aquí el atractivo de Jesucristo, todo hermoso con la hermosura de Dios (nos recuerda san Juan de Ávila), amado del Padre y de los hombres, lleno de Espíritu Santo. Acercándonos a él, comiendo su carne gloriosa, acogemos al Amado. El Espíritu Santo le irá conduciendo por los caminos de la misión, vayamos con él.
‘Allí donde nos necesitas, abrimos caminos de esperanza’ es el lema de la campaña de Cáritas Diocesana para este año. Un eslogan muy acorde con el tema del año jubilar que acaba de comenzar.
Con esta campaña institucional la organización católica busca “animar, sensibilizar y dar testimonio de la Buena Noticia de Jesús al resto de la comunidad cristiana y el conjunto de la sociedad, así como mostrar la labor que realizamos como agentes de la caridad”.
Fuentes de la organización señalan que “allí donde nos necesitas es un mensaje directo a las personas vulnerables que tienen que saber dónde encontrarnos”. Por otro lado, la segunda parte del lema (“abrimos caminos de esperanza”) se dirige especialmente a la comunidad cristiana y la sociedad en general, como un mensaje “para dar testimonio de la acción de Cáritas y de las personas que participamos en ella, para animar la solidaridad y el compromiso con la transformación social”.
Comunidad de conmovidos
En esta línea, Cáritas Diocesana explica que el centro de la espiritualidad cristiana es la Eucaristía, “un sacramento vivo cada vez que la comunidad cristiana se reúne en torno a la mesa para celebrar la vida, muerte y resurrección del Maestro. Como seguidores de Jesús, hoy se nos invita a actualizar este gesto en la vida diaria, haciéndonos caridad, pan que se parte y reparte entre nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pobres y vulnerables”.
En su campaña también recuerdan unas palabras del papa Francisco: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo”. En este sentido, añaden, el compromiso de Cáritas y sus voluntarios es “vivir y estar en el mundo desde el amor. Los cristianos y cristianas de este tiempo estamos llamados a ser la comunidad de los conmovidos, los que siguen los pasos de Jesús y se entusiasman con sus palabras y su manera de ver la vida. Los que hacen suya su forma de mirar y perdonar, de escuchar y consolar. Son aquellos que no van a pasar de largo, los que se van a involucrar en los entresijos del dolor, de los desencuentros, de la pobreza, del sufrimiento, y se van a hacer presentes y cercanos allí donde la dignidad de las personas se hace frágil o invisible, allí donde los derechos se hacen inaccesibles”.
Compromiso social
Con esta campaña, un año más, Cáritas Diocesana promueve entre todos los cristianos el compromiso con la defensa de la dignidad de las personas más pobres y vulnerables y sus derechos, e invita a “convertirnos en esa comunidad de conmovidos que, como Jesús, delante de las innumerables personas que le seguían, al verlos, sintió compasión”. Esta acción solidaria se vertebra en tres grandes ejes: el amor al prójimo, la gratuidad y el servicio, a través de los cuales se abren caminos a la esperanza, “no como una utopía, sino como una tarea ardua, comprometida y diaria que conlleva responsabilidad afectiva y efectiva, coherente y cercana”.
La Diócesis de Huelva, en colaboración con Cines Aqualon, se complace en anunciar la celebración de la VIII Semana de Cine Espiritual bajo el lema “Tiempo de esperanza”. Este evento se llevará a cabo del 3 al 6 de febrero de 2025, en sintonía con el Jubileo 2025 cuyo lema es “Peregrinos de esperanza”.
El Papa Francisco, en la Bula de Convocación “Spes non confundit“, ha destacado la importancia de los jóvenes como prioridad, instando a que el Jubileo sea una ocasión para estimularlos y acercarse a las nuevas generaciones. Organizada por la Delegación Diocesana de Educación y, en este contexto, la Semana de Cine Espiritual ha seleccionado películas que reflejan valores como el camino, la esperanza, la paciencia, el encuentro, la gracia y el perdón.
Detalles del evento:
Fechas: Del 3 al 6 de febrero de 2025.
Lugar: Cines Aqualon, Huelva.
Donativo: 2€ por alumno. Los beneficios se destinarán a los proyectos solidarios de Cáritas Diocesana de Huelva.
Sinopsis: Ping, una niña sirvienta, descubre que su destino es proteger a los dragones, considerados enemigos. Junto a un viejo dragón, emprende un viaje épico por China para salvaguardar el último huevo de la especie, enfrentándose al emperador y a un cazador malvado.
Para 5º y 6º de Primaria y 1º y 2º de ESO:
Título: “Camino a Belén” (2023).
Duración: 96 minutos.
Sinopsis: Musical que narra el noviazgo de María y José y su travesía hacia Belén, enfrentándose a los desafíos impuestos por el Rey Herodes, interpretado por Antonio Banderas. Una historia fiel a la tradición bíblica presentada con canciones inspiradoras.
Para Educación Secundaria Obligatoria (ESO):
Título: “Campeón” (2022).
Duración: 90 minutos.
Sinopsis: Dylan, un niño de doce años apasionado por el fútbol, enfrenta desafíos personales y familiares que ponen a prueba su determinación y espíritu deportivo.
La Diócesis de Huelva invita a todos los centros educativos y al público en general a participar en esta Semana de Cine Espiritual, que busca ser un espacio de encuentro y reflexión en torno a valores fundamentales de la vida cristiana, en preparación para el Jubileo 2025.
Seguro que todos recordamos aquella canción de Serrat cuyo estribillo cantaba: “Niño, deja ya de joder con la pelota”; y continuaba diciendo “que eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca”. Basta sentarse en una terraza a desayunar a la misma hora que las mamás dejan a los nenes en el cole para darse cuenta de que esta canción, hoy, estaría cancelada. La sociedad del bienestar nos ha llevado a los millenials a ser padres ausentes que tienen arrebatos de responsabilidad y cargan contra cualquiera que les diga que su hijo no es especial. Estoy harto de oír a amigos que ponderan acerca de sus hijos y los tienen subidos sobre un pedestal de estatua imposible de alcanzar, nunca como ahora han existido tantos niños con altas capacidades o con retraso en el aprendizaje, todos tienen algo.
Lo último de lo que me he enterado es que hay bodas en las que se prohíbe expresamente llevar niños, los papás necesitan disfrutar de su tiempo, ser padre ya no determina la forma de vivir, no condiciona, no podemos renunciar a todo lo que ofrece la experiencia de la vida por haber decidido ser padres. Por otro lado, existen toboganes en los cines para las sesiones de películas infantiles. El niño no aprende a estar en una sala de cine y disfrutar de la experiencia de ver una película o seguir un guion. No es difícil ver niños sentados en las mesas de los bares con la pantalla del móvil a todo trapo, a los que vetamos la entrada en el mundo de los adultos. Zagales hiperestimulados que han sido privados de aprender a estar entre los adultos, a madurar y apreciar los placeres de ser mayores.
Sin embargo, la experiencia común es que el mundo de los adultos sigue siendo atractivo para los niños. Deben descubrirlo como el arcano que poco a poco va desvelando sus misterios. Por ello cuando nos empeñamos en celebrar “misas para niños”, nos equivocamos de plano. No hay nada más atrayente para ellos que entender que aquello en lo que participan es para los mayores y, que a ellos, se les permite ir aprendiendo poco a poco las normas de ese mundo que es la vida espiritual. En este sentido hemos de mantenernos firmes en enseñarles a comportarse, que no está mal que se aburran y que lo que no son capaces de comprender es necesario que lo vayan asimilando como un juego que aprendiendo sus reglas los introduce en el mundo de Dios. No caigamos en la tentación mundana de pensar que los niños fastidian nuestros propósitos.
Enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: “Animo, soy yo, no tengáis miedo”. Entró en la barca con ellos y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.