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La Madre Luisa y la Creación: «Todo me habla de Dios»

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La Madre Luisa y la Creación: «Todo me habla de Dios»

La Madre Luisa y la Creación: «Todo me habla de Dios»

La Madre Luisa Sosa y su amor por la Creación

Desde el primer día de septiembre hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, la Iglesia nos convoca a la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. 

La Madre Luisa vibraba de una manera especial con la naturaleza. Ya desde joven, gozaba muchísimo en el campo cuando iba a visitar a su familia de Fuenteheridos, en plena sierra de Huelva. 

De ello da sobradas muestras a través de algunas de sus poesías, como por ejemplo, Todo me habla de Dios. En este poema escrito en 1944, la joven Luisa, a sus veintiséis años, irrumpe en alabanzas a Dios a través de la belleza de la creación, y expresa la hermosura del campo que le habla de la bondad y belleza del Hacedor. Recuerda al cántico de las criaturas de San Francisco de Asís. Dice así:

Todo me habla de Dios.

Si miro a los chopos,

si miro las fuentes,

olivos, castaños,

la fresca corriente.

Más lejos los pinos,

trigales más cerca,

aquí unos caminos

allá las albercas.

Todo predicando,

todo va a cantando

al gran hacedor.

¡Qué bello conjunto,

qué hermoso paisaje!

Todo recordando

que voy de viaje

a la patria eterna,

la celeste Sion.

Arbolitos míos,

fuentecilla clara

caminito estrecho,

alberca encantada,

trigos en gavillas

cristalinas aguas:

cantad, cantad más,

cantad sin cesar;

cantad que yo aprenda

esa dulce canción.

Cantad que yo cante

también al Señor

el canto incesante

de sublime amor.

Cantad, cantad,

que yo en tanto aprendo el cantar

a la vez que el canto

aprendo a rezar.

También en el campo parece que pudo haber tenido una experiencia mística, que describe en una de sus poesías: Esta tarde.

La sensibilidad de la Madre la lleva a utilizar, a través de alegorías, algunos elementos de la naturaleza para contemplar a la Virgen: Violeta..María..Humildad; A María, romero y yo; Azucena; Jazmín; Pajarillo…

Más adelante, cuando la Madre se dedicó ya de lleno a sus tareas de evangelización, tuvo que renunciar a aquellas temporadas que pasaba en el campo. Lo refleja en su poesía Adiós, campo, en la que deja traslucir el sacrificio que le debió costar.

Era tan grande su vida interior y tal su mortificación que ni en las cosas más normales se permitía el más mínimo gusto. Por ejemplo, jamás miraba por una ventana. La Hna. Mari Pili siempre cuidaba del jardín con esmero para poder tener flores para el Sagrario. Ella cuenta: Si le decíamos lo bonito que estaba el jardín, respondía: «Desde el cielo, si el Señor tiene misericordia de mí, lo veré todo; para qué mirar, mucha más belleza veremos desde el cielo y tendremos apuntado este pequeño sacrificio; además, nuestra mirada solo debe dedicarse al Señor, lo demás se quedará todo aquí en la tierra».

Celia Hierro Fontenla

Postuladora de la Causa de beatificación y canonización de la M. Luisa Sosa.

La entrada La Madre Luisa y la Creación: «Todo me habla de Dios» se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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En el corazón de la Madre: Homilía en la fiesta litúrgica de la Virgen del Mar, Patrona de Almería

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Querida comunidad. Damos gracias a Dios porque, un año más, estamos celebrando a nuestra Madre y Patrona: la Virgen del Mar. Recordamos con amor a los devotos que durante este año han fallecido y a las personas impedidas que, por diversos motivos, no pueden participar de esta celebración.

Aquí estamos a tus pies, setenta y cinco años después de tu Coronación Canónica. Setenta y cinco años reconociéndote como Reina y Señora de nuestra tierra y de nuestro pueblo. …Pero una corona no es un adorno más. En el lenguaje de la fe significa que ponemos nuestra vida bajo tu amparo y que reconocemos en María el camino más seguro para llegar a Cristo. No coronamos a la Virgen para hacerla más grande, la coronamos porque nosotros necesitamos recordar quién ocupa un lugar de honor en nuestro corazón.

Las fiestas patronales son mucho más que un programa de actos o unas tradiciones que pasan de generación en generación. Son una oportunidad para preguntarnos qué lugar ocupa María en nuestra vida personal y también en la vida de nuestra comunidad cristiana. La devoción auténtica nunca termina en una emoción pasajera. Nos impulsa a vivir el Evangelio con más alegría, a mirar a los demás con más misericordia y a comprometernos con quienes más nos necesitan. Toda devoción, todo el cariño, solo es verdadero cuando se convierte en obras de amor.

María llegó del mar y la convertimos en nuestra patrona, de este barco que somos la Iglesia. Y este detalle tampoco deja de hablarnos. Del mar llegaron, en distintos momentos de la historia, hombres y mujeres que trajeron la fe y sembraron el Evangelio entre nosotros. Del mar llegó aquella imagen que ha acompañado la historia de Almería durante siglos. Del mar han llegado pueblos, culturas y personas que nos conforman. El mar nos configura, ha sido un puente, un camino por el que Dios ha seguido escribiendo nuestra propia historia. Estamos ligados al mar y en María estamos ligados a la fe.

A esa que, desde hace siglos, acompaña el caminar de nuestro pueblo y que, como una estrella en la noche, nos recuerda que nunca estamos solos. Porque hay muchos días en los que necesitamos mirar al cielo. Y hay momentos en los que necesitamos una Madre.

 

Ahora, Madre, la creación gime con dolores de parto. Este verano, hemos escuchado los gritos de la tierra desgarrada, sin aliento. Hemos vivido la tragedia de los incendios, el grito de la tierra agrietada por los terremotos, el sufrimiento de tantas personas cercenadas por un futuro incierto.

Hoy venimos a María con nuestras alegrías, pero también con nuestras heridas; con aquello que agradecemos y con aquello que todavía no sabemos cómo colocar delante de Dios. Venimos con nuestros fracasos en la convivencia y con nuestros logros y esfuerzos de corazones generosos. Y la Virgen del Mar nos recibe como somos.

Una madre no dice: «¿De dónde vienes?» Una madre se preocupa y nos pregunta: «¿Qué te pasa?» o «¿Qué os pasa?» ¡Hijo, no tienen vino! Y la Madre, con mayúsculas, nos enseña precisamente eso: a mirar al otro con misericordia. Almería necesita esa mirada. Necesita hombres y mujeres capaces de mirar más allá de las diferencias, capaces de tender puentes, de perdonar, de comenzar de nuevo. Necesita cristianos que no tengan miedo de vivir el Evangelio en medio de la sociedad. Porque nuestra fe no puede quedarse encerrada en las paredes del templo. El final de todas nuestras Misas siempre es un envío: «¡Podéis ir en paz!» Y la paz no se improvisa, está entretejida de virtudes, de Evangelio. Querida comunidad, la fe, portadora de la paz de Cristo, tiene que bajar a la calle. Tiene que entrar en nuestras casas. Tiene que llegar a nuestros trabajos. Tiene que hacerse servicio, cercanía, justicia y misericordia.

Por eso hoy María nos invita a la compasión y a la misericordia, del mismo modo que hace pocas semanas todos nos volcamos, cada uno en su medida, con las personas de las tierras arrasadas, casi sin futuro inmediato, si no ponemos entre todos una solución. Esta compasión por el sufrimiento de la creación, para los que creemos que todo viene de las manos de Dios, es esencial y urgente en estos tiempos; no sentirla significaría la destrucción de la humanidad, del bien común, significaría deshumanizarnos y vivir como depredadores. Nuestra riqueza está en la naturaleza, la casa que nos cobija, la tierra que nos alimenta, el espacio para convivir en busca del Edén.

La Virgen del Mar no es solamente una imagen que veneramos. Es una presencia que nos conduce a Jesús. María nunca se queda en ella misma. Su vida entera parece decirnos una sola cosa: “Haced lo que Él os diga”. Ese es el secreto de María que desgrana las páginas del Evangelio. Ella sabe escuchar. Sabe guardar la Palabra. Sabe confiar incluso cuando no entiende. Sabe acercarse a la persona que la necesita. Y sabe permanecer junto a quienes sufren. Y acompaña a la Iglesia desde el principio de nuestros días.

Alrededor de la Virgen desaparecen muchas diferencias. Personas de distintas edades, pueblos e historias que nos configuran y nos exigen caminar juntos porque descubrimos que tenemos una misma Madre. Y cuando un pueblo aprende a encontrarse en torno a aquello que le une, la convivencia deja de ser un deseo para convertirse en una realidad.

Ojalá que, al celebrar estos setenta y cinco años de la Coronación, no nos quedemos solo contemplando una serena imagen con una magnífica corona. Ojalá volvamos a casa con el deseo de parecernos un poco más a María: disponibles para Dios, cercanos a los demás y capaces de llevar esperanza allí donde haga falta. Porque esa será siempre la mejor manera que tengamos de honrar a la Virgen del Mar.

Hoy, ante nuestra Madre, no pidamos solamente que nos proteja. Pidámosle también que nos transforme. Que nos haga más humanos. Más compasivos. Más capaces de escuchar. Más generosos. Más valientes para defender la dignidad de cada persona. Y que nos enseñe a mirar a Almería con ojos nuevos. A amar esta tierra no solamente porque es nuestra, sino porque en ella Dios nos ha puesto para cuidarla y para servir.

Almería mira al mar. Y en el mar contempla a María. Que María mire hoy a Almería. Que mire nuestras casas. Que mire nuestras heridas. Que mire nuestros sueños. Y que, bajo su manto, aprendamos todos a caminar juntos. Santa María, Nuestra Señora del Mar, Patrona nuestra: quédate con nosotros. Sé faro en nuestras noches. Sé consuelo en nuestras heridas. Sé esperanza en nuestros caminos.

Y llévanos siempre hasta Jesús.

Amén.

+ Antonio Gómez Cantero, Obispo de Almería

Los jóvenes de Lanzarote celebrarán juntos la fiesta de Ntra. Sra. de los Dolores

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Las parroquias de Arrecife invitan a los jóvenes de entre 16 y 30 años a participar, el próximo martes 15 de septiembre, en un encuentro de fe con motivo de la festividad de Nuestra Señora de los Dolores, patrona de Lanzarote.

 

La jornada tendrá como momento central la Eucaristía que se celebrará a las 12:00 horas en Mancha Blanca, Tinajo, presidida por el obispo de Canarias, Mons. José Mazuelos. Será una ocasión especial para reunirse en torno a María, compartir la fe y vivir una experiencia de alegría, oración y fraternidad junto a otros jóvenes de la isla.

 

La aportación para participar es de cinco euros e incluye la camiseta y la cruz del encuentro, el transporte de ida y vuelta en guagua desde Arrecife y la comida en un restaurante de Mancha Blanca. El lugar concreto de salida se comunicará posteriormente a las personas inscritas.

 

Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 10 de septiembre. Desde la organización se anima a los jóvenes a sumarse y a invitar a sus amigos para vivir juntos esta jornada especial junto a la patrona de Lanzarote.

 

Fecha: martes 15 de septiembre
Hora de la Eucaristía: 12:00 horas
Lugar: Mancha Blanca, Tinajo
Destinatarios: jóvenes de 16 a 30 años
Aportación: 5 euros
Inscripciones: hasta el 10 de septiembre

La Orilla celebra sus fiestas en honor a Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre

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La comunidad parroquial de La Orilla, en Santa Lucía de Tirajana, celebra durante el mes de septiembre sus fiestas en honor a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre y San Vicente de Paúl. El programa reúne diferentes celebraciones religiosas y encuentros comunitarios destinados a favorecer la participación de todo el barrio.

 

Uno de los días principales será el lunes 7 de septiembre. A las 20:00 horas se celebrará la solemne Eucaristía y, posteriormente, la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre recorrerá en procesión las calles de La Orilla. Esta jornada tendrá un significado especial para la comunidad cubana residente en Gran Canaria, que se acercará hasta la parroquia para honrar a la patrona de Cuba.

 

A las 23:00 horas tendrá lugar un rosario meditado ante la Virgen, seguido del canto de la Salve y la bendición. El templo permanecerá abierto desde las 19:00 hasta las 00:00 horas para facilitar la visita de los fieles.

 

El sábado 12 se celebrará la romería-ofrenda a los santos patronos, mientras que el domingo 13, Día de las Marías, todos los vecinos están invitados a reunirse en torno a las imágenes de sus patronos. A las 11:30 horas comenzará la solemne Eucaristía, presidida por Daniel Díaz, párroco del Cruce de Sardina-Balos y Los Llanos. Al término, las imágenes de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre y San Vicente de Paúl saldrán en procesión por las calles del barrio.

 

El programa incluye también una jornada dedicada a los enfermos y mayores, la oración por los fieles difuntos, una peregrinación por las viviendas del barrio, un concierto religioso y diferentes celebraciones marianas. Las fiestas concluirán el sábado 26 de septiembre con una Eucaristía de acción de gracias, en la víspera de San Vicente de Paúl.

 

El párroco, Samuel Rubio, invita a mayores, jóvenes y niños a participar y desea que estos días contribuyan a fortalecer la cercanía, la amistad y la vida compartida entre las familias, la comunidad parroquial y todo el barrio.

Programa de las fiestas del Santo Cristo de Telde

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La Basílica de San Juan Bautista de Telde celebrará durante el mes de septiembre las tradicionales Fiestas en honor al Santo Cristo de Telde 2026, que este año tendrán como lema «Sé de quién me he fiado», tomado de la segunda carta de san Pablo a Timoteo (2 Tim 1,12).

 

Los actos comenzarán el viernes 11 de septiembre. A las 19:30 horas se celebrará la Eucaristía y, a las 20:15 horas, tendrá lugar la lectura del pregón a cargo de Jorge Luis Martín de la Coba, rector de la Basílica de Nuestra Señora del Pino, secretario-canciller y vicario episcopal para la Economía y Patrimonio de la diócesis de Canarias, además de canónigo de la Catedral. La jornada concluirá con una actuación musical.

Bajada y novenario
Uno de los momentos más esperados llegará el sábado 12 de septiembre con la tradicional Bajada del Santo Cristo. A las 19:00 horas se celebrará la Eucaristía, presidida por José María Jiménez Alonso, OSB, prior del Monasterio de la Santísima Trinidad de los Benedictinos de Santa Brígida. A continuación tendrá lugar la bajada de la venerada imagen.

Del 13 al 21 de septiembre se desarrollará el novenario en honor al Santo Cristo. Cada jornada habrá Eucaristías a las 8:00 y 12:00 horas, mientras que por la tarde, a las 19:00 horas, se rezará el Santo Rosario y la Novena, seguida de la Eucaristía a las 19:30 horas.

Solemnidad del Santo Cristo
El lunes 14 de septiembre, solemnidad del Santo Cristo, se celebrarán Eucaristías a las 8:30, 10:00 y 12:00 horas. Por la tarde, el Rosario y la Novena comenzarán a las 18:30 horas.

A las 19:00 horas tendrá lugar la Solemne Función Religiosa, presidida por el obispo de Canarias, Mons. José Mazuelos Pérez. Al finalizar se celebrará la tradicional procesión con la imagen del Santo Cristo de Telde por las calles de la ciudad.

El programa continuará el 15 de septiembre, a las 20:15 horas, con una charla de Emilio Vicente Matéu, teólogo y compositor. El viernes 18, también a las 20:15 horas, los jóvenes animarán una vigilia de oración ante el Santo Cristo.

Una jornada dedicada a los enfermos y cuidadores
El sábado 19 de septiembre estará especialmente dedicado a los enfermos y a quienes los cuidan. A las 12:00 horas se celebrará una Eucaristía en la que se administrará el sacramento de la Unción de los Enfermos. Por la tarde continuará el novenario con el Rosario a las 19:00 y la Eucaristía a las 19:30 horas.

El domingo 20 habrá Eucaristías a las 8:30, 10:00 y 12:00 horas, además del Rosario y la Novena a las 19:00 y la Eucaristía a las 19:30 horas.

Las celebraciones concluirán el martes 22 de septiembre con la Subida del Santo Cristo. A las 19:00 horas se rezará el Rosario y, a las 19:30, se celebrará la Eucaristía, nuevamente presidida por José María Jiménez Alonso, OSB. A continuación, la imagen del Santo Cristo de Telde será subida a su hornacina en el Altar Mayor de la Basílica.

Durante todos los días del novenario habrá confesiones 30 minutos antes de las Eucaristías, ofreciendo a los fieles la posibilidad de participar también en el sacramento de la Reconciliación.

Dos hermanas de la Sagrada Familia de Urgell llegan a Lanzarote

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El día 11 de agosto se hicieron presentes en Arrecife, Lanzarote cuatro hermanas de la Sagrada Familia de Urgell: Verónica María Mejía, superiora general, Aída López, Natalia Medina y Laura Garione, con el objetivo de encontrarse con el párroco de la unidad pastoral Arrecife-Playa Honda, Juan Carlos Medina, acompañado de los jóvenes Jorge y Yeray.

 

Desde el mes de enero de 2026 dos de ellas se han integrado a la unidad pastoral de Ingenio-El Carrizal en Gran Canaria. Mons. José Mazuelos y Mons. Cristóbal Déniz han solicitado a esta Congregación que también se sumen a la unidad pastoral de Arrecife-Playa Honda, en la isla de Lanzarote.

 

Las hermanas han expresado su gratitud por esta convocatoria y su alegría por la misión encomendada, para vivir el Evangelio según el carisma de Madre Ana María Janer, en esta Iglesia particular.

Luego del Capítulo general realizado en el mes de julio, las hermanas han respondido a esta llamada por lo que dos hermanas más se sumarán a la misión de la

unidad pastoral viviendo en la parroquia San Antonio María Claret, de Arrecife.

 

Ambas presencias constituirán una única comunidad religiosa, que se constituirá en el mes de septiembre próximo, desarrollando la misión en ambos sitios.

Pedimos al Señor bendiga y acompañe este nuevo paso de misión y caridad hecha servicio de esta familia religiosa al servicio de la diócesis.

 

Avanzan las obras en la Iglesia de San Juan Bautista de Arucas

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La diócesis de Canarias está ejecutando las obras correspondientes a la actuación «Medidas Urgentes de Conservación y Mantenimiento de la Iglesia Matriz de San Juan Bautista de Arucas», destinadas a garantizar la conservación, la seguridad y el correcto mantenimiento de este destacado templo del patrimonio histórico del municipio de Arucas. La intervención comprende la sustitución de las bajantes de aguas pluviales y su conexión a la red de alcantarillado, así como la reparación de los elementos de hormigón afectados por procesos de carbonatación en las cubiertas.
El proyecto cuenta con una subvención nominativa concedida por el Cabildo de Gran Canaria, a través del Servicio de Patrimonio Histórico, en octubre de 2025, que financia el 98,53 % del coste total de la actuación.
Las obras comenzaron en 2026, una vez completada la tramitación administrativa y obtenidas las autorizaciones preceptivas para intervenir en un Bien de Interés Cultural. El tiempo necesario para la obtención de estos permisos hizo que el inicio de la actuación se produjera con posterioridad a la concesión de la subvención, por lo que actualmente los trabajos se desarrollan conforme al plazo de ejecución previsto.

Con esta intervención se da respuesta a las patologías detectadas por filtraciones de agua y al deterioro ocasionado por la carbonatación del hormigón, contribuyendo a preservar tanto el inmueble como los bienes patrimoniales que alberga.

La diócesis de Canarias valora y agradece el apoyo del Cabildo de Gran Canaria para hacer posible esta intervención.

El Consejo Episcopal prepara el nuevo curso pastoral marcado por la misión y la presencia pública y el Jubileo de la Virgen de la Cabeza

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En este inicio de septiembre, el Obispo de Jaén, Monseñor Don Sebastián Chico Martínez, junto a los miembros de su Equipo de Gobierno, celebra, hasta el próximo viernes, 4 de septiembre el encuentro de inicio de curso del Consejo Episcopal, que tiene como objetivo poner en común, discernir y programar las principales líneas de trabajo de la Diócesis para el curso pastoral 2026-2027.

El encuentro se desarrolla en la Casa de Espiritualidad San Juan de Ávila, en La Yedra, y combina durante estos cuatro días momentos de oración y celebración, reflexión y retiro, sesiones de trabajo y espacios de convivencia fraterna. De este modo, la preparación del nuevo curso no se plantea únicamente desde la organización de las distintas acciones pastorales, sino también desde la necesidad de detenerse, orar y discernir juntos el camino que la Iglesia de Jaén está llamada a recorrer, siempre inspirados por la acción del Espíritu Santo.

La primera jornada comenzó, precisamente, con un retiro dirigido por el Vicario Judicial de la Diócesis, D. Andrés Segura Moya. Tras el rezo de la Hora Tercia y la exposición del Santísimo, los miembros del Consejo Episcopal tuvieron un espacio de meditación y oración, así como la celebración de la Eucaristía, antes de iniciar las sesiones de trabajo.

El retiro puso el acento en la dimensión de servicio que debe acompañar toda responsabilidad de gobierno en la Iglesia, tomando como referencia la escena del Cenáculo y el gesto de Jesús lavando los pies a sus discípulos. La imagen recuerda que la autoridad cristiana no se entiende desde el poder o el protagonismo, sino desde la entrega, la humildad y el cuidado de los demás. El propio Jesús invita a sus discípulos a hacer lo mismo: «Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis» (Jn 13,15).

Desde esta perspectiva, el Vicario Judicial ha meditado sobre la necesidad de vivir la responsabilidad pastoral como un servicio a la comunidad diocesana y, especialmente, como una tarea de escucha y acompañamiento. Una mirada que se concreta ya en las primeras sesiones de trabajo, dedicadas a analizar la situación del clero de la Diócesis, atendiendo a aspectos como su realidad humana, espiritual y pastoral, la fraternidad sacerdotal, la formación y los retos que se presentan para el nuevo curso.

Otro de los grandes bloques del encuentro es la preparación de la cuarta etapa del Plan Pastoral Diocesano 2023-2027, correspondiente al curso 2026-2027 y centrada en la «Misión y presencia pública». El trabajo parte de las palabras de Jesús «Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14) y busca concretar las orientaciones para el proceso de conversión pastoral de la Iglesia de Jaén durante este último año del cuatrienio. Un Plan de Pastoral, que como en años anteriores, será presentado por Vicarías territoriales, a lo largo del próximo mes.

El Consejo Episcopal abordará, también estos días, la previsión de los distintos servicios diocesanos para el nuevo curso. Asimismo, el programa contempla el trabajo sobre el Documento final del Sínodo y la preparación de una asamblea diocesana de evaluación, junto con la programación de temas de fondo para el Colegio de Arciprestes, el Consejo del Presbiterio y el Consejo de Pastoral Diocesano. Entre las cuestiones que se estudiarán se encuentran también la revisión de distintos estatutos y procesos pastorales.

En la última jornada, el Consejo Episcopal abordará el calendario diocesano y dedicará una sesión específica a la preparación del Año Jubilar Diocesano de la Virgen de la Cabeza, analizando la situación del proyecto, las celebraciones especiales y las actividades previstas.

Cuatro días, por tanto, para poner el curso en manos de Cristo, Buen Pastor y mirar juntos el nuevo curso, poner en común las necesidades de la Diócesis y concretar las prioridades pastorales. El Consejo Episcopal afronta así un nuevo curso marcado por la misión, la presencia pública y el deseo de seguir acompañando a las comunidades y personas que forman la Iglesia de Jaén para, juntos seguir caminando, en pro del Reino de Dios.

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2026: “Un arado contra la violencia”

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1 septiembre de 2026

Durante estos años de servicio diplomático he aprendido que los muros más altos no se construyen con piedra, sino con la fría aleación del miedo y la soberbia. Vi de cerca cómo el odio estrangula los campos, cómo el rencor marchita el agua pura y cómo la ceguera humana es capaz de convertir un vergel de libertad en un páramo desolado. Hoy es una fecha propicia para que nuestros ojos queden fijos en el horizonte del mañana. La oportunidad nos la brinda la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Se celebra cada 1 de septiembre por voluntad del Papa Francisco desde 2015. Esta iniciativa da inicio cada año al Tiempo de la Creación, un mes ecuménico de oración y gestos concretos, que concluye el 4 de octubre (fiesta de San Francisco de Asís).

León XIV nos convoca en esta edición con una urgencia inapelable. Un mandato que brota de la entraña misma de la historia y de la profecía: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Isaías 2,4). Se trata de una llamada a transformar las herramientas de guerra en instrumentos de vida y a situar la paz como condición indispensable para cuidar la casa común.

Lamentablemente al mirar el mundo actual percibimos una herida abierta donde el estruendo de los conflictos bélicos y el gemido de la naturaleza se fusionan en un solo grito de dolor. Existe un vínculo trágico e innegable entre la guerra y el deterioro de nuestra casa común. Cada bomba que estalla no solo desgarra vidas humanas —lo cual ya es una atrocidad suprema—, sino que envenena la savia de los árboles, calcina los pastos y corrompe los ríos que sostienen la existencia. No podemos seguir fingiendo que la paz de las naciones y la salud de la Tierra son caminos separados. Son la misma senda. Destruir el hogar que nos cobija es la forma más radical y suicida de declararnos la guerra a nosotros mismos.

La metáfora del hierro: de la destrucción a la vida
Hay un clamor aciago en el metal. Marinero en tierra, el hombre contempla a veces un mar que ya no es de agua limpia, sino un lienzo de azufre y sombras donde las olas rompen vestidas de luto negro. El hierro, que debió nacer para herir las entrañas de la roca en busca de sustento, se ha transformado en el brazo armado de la soberbia. La espada y la lanza representan esa voluntad indomable de dominio, la agresividad ciega que busca someter tanto al semejante como a la geografía.

Es hora de cambiar el destino del yunque. Forjar arados de las espadas significa un vuelco absoluto en la conciencia del ser humano. El arado abre el surco con humildad, acaricia la tierra húmeda, se hunde en ella no para matar, sino para depositar la promesa de la semilla. La podadera corta las ramas secas para que brote la luz del sol en el racimo, mientras que la lanza solo busca truncar el vuelo del ave o el latido del enemigo. Necesitamos una alquimia del espíritu que transforme los arsenales en herramientas de labranza. Cuando el dinero y la tecnología se consagran a la fabricación de la muerte, la naturaleza entera retrocede, los bosques se retraen y los pájaros enmudecen en las alamedas vacías.

La intrahistoria y el paisaje herido
A menudo caminamos por los campos y las ciudades con una prisa absurda, ignorando la vida silenciosa que late bajo nuestros pasos. Es esa vida cotidiana —esa intrahistoria de los labriegos, de las madres que acarrean agua, de los árboles centenarios que apuntan al cielo—, la que verdaderamente teje el destino del mundo. Los grandes mapas de los generales ignoran la santidad del musgo, el milagro del manantial y la callada labor del viento sobre los trigales.

Cuando la violencia se desata, el paisaje pierde su alma y se convierte en una escenografía descarnada. Los ríos, que antes eran venas de plata y cantos de libertad, se transforman en cloacas de pólvora y fango. La niebla que baja de las montañas ya no trae el misterio de la alborada, sino el humo denso de los incendios provocados por el odio. Una nación bombardeada es una tierra sin memoria, un cuerpo desnudo expuesto a la intemperie del abandono. Cuidar la creación no es un romanticismo ingenuo; es un acto de resistencia civil, el mayor ejercicio de reconciliación colectiva que podemos ofrecerle a la historia.

Un llamamiento a los centinelas del mañana: los jóvenes
A vosotros, jóvenes, que lleváis en las venas la fuerza del viento norte y el inconformismo de las olas que rompen contra el acantilado, os corresponde la tarea más noble de este siglo. No os contentéis con la herencia de un mundo gris, cuarteado por el egoísmo de quienes os precedieron. La juventud no es solo una etapa cronológica; es un estado del alma capaz de rebelarse contra lo que parece inevitable. El pesimismo es una jaula cómoda para los cobardes. Las nuevas generaciones están llamadas a derribar los muros de la indiferencia. Cuando os digan que las guerras son necesarias o que la destrucción del medioambiente es el precio inevitable del progreso, responded con la rebeldía de la esperanza. Sed los nuevos herreros que funden el metal del odio. Cambiad el fusil por el árbol; cambiad el consumo voraz por la contemplación respetuosa; cambiad la frontera que divide por el puente que une. La Tierra no pertenece a los poderosos que la compran y la venden; la Tierra es de quienes la aman, la siembran y la defienden con la ternura de sus manos.

La misión sagrada de los maestros: los educadores
Esta Jornada Mundial puede ser también un acicate para los educadores. Vosotros sois los arquitectos de las mentes y los custodios del porvenir: vuestra labor es hoy más crucial que nunca. No limitéis la enseñanza a transmitir fórmulas frías o datos abstractos. Encended en las almas de los alumnos el fuego de la compasión y del asombro. Enseñadles a leer el libro sagrado de la naturaleza con el mismo respeto con el que se lee la historia de los derechos humanos. Educar hoy es enseñar a escuchar el llanto de la Tierra y el clamor de los desposeídos. Mostrad a vuestros estudiantes cómo el egoísmo de unos pocos enciende la hoguera de los conflictos que terminan por desertificar continentes enteros. Cultivad en ellos una ética de la sobriedad y la solidaridad, una conciencia de que somos criaturas entrelazadas en una red inmensa y frágil de vida. Si lográis que un niño ame el susurro de las hojas y respete el curso de un riachuelo, habréis plantado la semilla de un pacificador. Un ser humano que aprende a amar la creación será siempre un enemigo natural de la guerra y la opresión.

Hacia un nuevo amanecer
Nadie nace odiando al prójimo ni odiando la tierra que lo sustenta. Esas son artes oscuras que se aprenden en el confinamiento del egoísmo. Y si se pueden aprender, también podemos desaprenderlas para abrazar el arte supremo de la convivencia y el cuidado mutuo. La paz no es la mera ausencia de fusiles; es la presencia viva de la justicia, el florecimiento del campo, la pureza del aire que respiramos y la dignidad de cada criatura bajo el sol.

Que esta jornada del 1 de septiembre no sea un recordatorio pasajero en el calendario, sino el punto de inflexión donde decidamos, de una vez por todas, deponer las armas del orgullo. Oremos fervientemente a Dios para que el metal regrese a su vocación primera de fecundidad y vida. Caminemos juntos, ancianos llenos de memoria y jóvenes cargados de futuro, para forjar ese mañana donde los campos vuelvan a cantar, las aguas corran libres de veneno y la humanidad aprenda, por fin, a ser la fiel guardiana de esta hermosa y sagrada creación, que salió de las manos de Dios como jardín hermoso, espacio de convivencia fraterna, vergel de goce sano y vida sin cicatrices. La tarea es inmensa, pero nuestra voluntad de libertad y vida debe serlo aún más, con la ayuda divina.

Mons. Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

Profesión de fe y juramento de fidelidad de los nuevos vicarios

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Los nuevos vicarios nombrados por el obispo han realizado este martes 1 de septiembre, la profesión de fe y el juramento de fidelidad.

El pasado mes de mayo, el prelado Nivariense, Eloy Santiago, nombró a Juan Antonio Guedes, vicario general, vicario para La Gomera-El Hierro y moderador de Curia; a José Manuel García Matos, vicario de La Laguna; a Óscar Luis Guerra Pérez, vicario de La Palma y a Ismael Pérez González, vicario para el Clero.

Estos nombramientos se han hecho efectivos hoy y, por lo tanto, han cesado en sus funciones los hasta ahora responsables respectivos.

Según señaló Guedes, esta nueva responsabilidad la acoge con obediencia y humildad. “Estos días, en la oración, le he pedido a Dios que nunca me olvide que Él me llamó a ser sacerdote, no vicario general, para no perder nunca esa perspectiva de que es un servicio que me pide la Iglesia”.

Guedes añadió que encara este nuevo curso con una vocación de servicio. “Sé que es una gran responsabilidad que intentaré llevar siempre en comunión con el obispo, con todo el consejo episcopal y con el conjunto de la diócesis. Estoy a vuestro servicio y abierto siempre a la colaboración, como buena Iglesia sinodal que somos”.

Por su parte, monseñor Santiago expresó que este inicio de curso se encara con mucha ilusión. “Todavía tenemos muy fresco el mensaje que el Papa nos dejó en su visita, con esos desafíos que nos presentaba en sus homilías, en sus palabras. A nosotros nos toca ahora acoger ese mensaje del Santo Padre a lo largo de este curso que se nos presenta y que será muy intenso e interesante. Será una nueva etapa donde habrá nuevas funciones, nuevos vicarios, nuevas delegaciones, etc.”.

El obispo recordó que este curso supondrá también la preparación para la asamblea eclesial del Sínodo. “Será un año con muchos desafíos que creo que comenzamos todos con ilusión, con ganas y con el deseo de evangelizar, de transmitir a los demás la alegría que nos da Jesucristo. Invito a todos los diocesanos a arrimar el hombro en esta viña del Señor porque todos somos necesarios y a todos nos llama Él a vivir esta corresponsabilidad que nos viene del bautismo”.

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