Una nueva edición de ARCHISEVILLA7días, un resumen de la actualidad semanal de la Iglesia en Sevilla.
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Isaías 62, 1-5
Se regocija el marido con su esposa
Por amor a Sion no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te llamarán «Mi predilecta», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá un esposo.
Como un joven se desposa con una doncella, así te desposan tus constructores.
Como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo.
Sal 95,1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a
R./ Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
– Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.
– Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.
– Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor.
– Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Decid a los pueblos: «El Señor es rey: él gobierna a los pueblos rectamente».
1 Corintios 12, 4-11.
El mismo y único Espíritu reparte a cada uno en particular como él quiere
Hermanos:
Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
Juan 2, 1-11
Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino».
Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.
¿Hay algo más festivo que unas bodas? Para el antiguo Israel desde luego que no. En este domingo tan alegre, la simbología nupcial recorre la liturgia de la palabra.
En la primera, de Isaías, el profeta es un centinela, que ve romper la aurora de la salvación por el horizonte. Jerusalén, ciudad desolada por la conquista de Nabucodonosor y el destierro de sus hijos, ahora resplandece. Sus torreones iluminados por el sol, cual corona fúlgida en la mano del Señor, testimonian su alegría recobrada. Jerusalén es presentada como la esposa del Señor. El gozo es tan grande que el profeta no la presenta como la mujer adúltera y reconciliada (léase Ezequiel 16), sino como una chica joven en el día de su boda: todo es nuevo, el amor divino es tal que es capaz de rejuvenecer a su elegida, la doncella desposada con su Señor.
En el Evangelio, leemos el primer signo de Juan: la abundancia milagrosa del vino en las bodas de Caná. Los profetas habían utilizado la simbología nupcial para anunciar la renovación de la alianza (léase Oseas 2, 21-22; Isaías 54,4-8; 62,5). También habían vaticinado que en los tiempos mesiánicos el vino sería muy abundante (Isaías 25, 6; Amos 9,13-14; Joel 4,18). Estos anuncios venturosos se cumplen en la actuación misteriosa de Jesús en Caná. Con Él llega la alegría de la salvación, Él es verdadero novio que trae el vino óptimo. Por eso su gloria comienza a manifestarse y sus discípulos creen en Él.
Aunque la segunda lectura aparentemente no tiene nada que ver con la simbología nupcial, puede ser leída en concordancia con las otras lecturas. El don excelso de los tiempos mesiánicos, el regalo que el rey Esposo trae a su pueblo, es el Espíritu Santo, las arras de las bodas del Cordero. San Pablo realiza en esta lectura un elenco de los carismas, con los que el Espíritu fecunda la Iglesia de Corinto. Estas manifestaciones espirituales, aún siendo muchas y variadas, proceden del mismo Espíritu, quien persigue la comunión eclesial.
1. En la primera lectura, el Señor es presentado como un esposo casadero, ¿te sientes amado/amada por Él con un amor exclusivo y desbordante?
2. El Señor también te concede a ti sus carismas, ¿qué don espiritual recibes o has recibido en tu vida? ¿Lo agradeces y empleas para el bien de los demás?
3. Con Jesús el vino es abundante, el pan se multiplica y los peces desbordan la barca. Él quiere que tengas vida y la tengas en abundancia. Reconoce y agradece.
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Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 17 de enero.
En el programa emitido hoy 17 de enero en COPE Granada y COPE Motril, el arzobispo Mons. José María Gil Tamayo habla del Plan Pastoral diocesano, que se encuentra en su segunda fase, dedicada a la Comunión, hasta completar las cuatro diseñadas, a cargo de la Vicaría para el Plan Pastoral diocesano, que finaliza en 2028.
También entrevistamos al director del Secretariado de Relaciones Interconfesionales sobre la Semana de oración por la unidad de los cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero. D. Sorín Catrinescu nos cuenta el significado de esta Semana, a qué está dedicada este año y el recorrido por la diócesis.

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El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de la Diócesis de Cádiz y Ceuta ha celebrado su Cursillo de Cristiandad número 511 en el centro penitenciario de Botafuegos, del 13 al 16 de enero de 2025. Este evento no solo representa un paso adelante en la misión del MCC, sino que también es el primero de su tipo en este centro penitenciario, que alberga a aproximadamente 1.400 internos en 17 módulos.
La idea de llevar el Cursillo a los privados de libertad surgió el año pasado, en momentos de oración y reflexión. Los miembros del secretariado del MCC comenzaron un proceso de acercamiento y consultas con la Pastoral Penitenciaria y la dirección del centro, lo que culminó en un trabajo de adaptación del Cursillo a la realidad de los internos. Este esfuerzo fue finalmente aprobado por la dirección del centro, permitiendo que la experiencia se hiciera realidad.
Aunque no es la primera vez que se realizan Cursillos de Cristiandad en cárceles españolas, la prisión de Botafuegos presenta desafíos únicos debido a su nivel de seguridad. Sin embargo, el compromiso y la dedicación del equipo de laicos y sacerdotes, junto con el apoyo de numerosas personas que se unieron en oración, hicieron posible esta experiencia transformadora.
Los participantes, un grupo de hombres de diferentes módulos, vivieron esta experiencia por primera vez, acercándose más a Cristo y recibiendo el mensaje del amor y la esperanza de conversión que Dios les ofrece. Su interés y entusiasmo fueron palpables, y muchos expresaron que esta vivencia les ha dejado una huella profunda en sus corazones, marcando el inicio de un nuevo camino en su fe.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad llegó a la diócesis de Cádiz y Ceuta en 1958, y desde entonces ha tenido un impacto considerable en la formación de laicos y en la vivencia de la fe de miles de personas. Actualmente, el MCC ofrece varios cursillos en sus tres escuelas: en Ceuta, Cádiz-Bahía y Campo de Gibraltar, continuando con su misión de llevar el mensaje cristiano a todos los rincones de la sociedad.
Este Cursillo en Botafuegos no solo es un testimonio del poder transformador de la fe, sino también un recordatorio de que la esperanza y el amor de Dios están siempre al alcance de todos, sin importar las circunstancias.
“Comparto lo que tengo” es el lema de la Jornada de la Infancia Misionera que celebramos el domingo 19 de enero de 2025. Un día muy importante, en el que los niños son invitados a ayudar a otros niños, especialmente a los que no tienen lo necesario para vivir o no conocen a Dios. Todos somos misioneros, y estamos llamados a colaborar con nuestra oración y nuestros bienes materiales. Con esta Obra Pontificia, el papa Francisco implica a los niños del mundo para ayudar a otros pequeños en las misiones; y cuenta también con adultos comprometidos para que los misioneros sigan proporcionando educación, salud y formación cristiana a más de cuatro millones de niños en 120 países.
La Jornada de la Infancia Misionera es una celebración impulsada por la Iglesia Católica para fomentar en los más pequeños una conciencia misionera y un espíritu solidario. Esta iniciativa, organizada por las Obras Misionales Pontificias, les invita a ser protagonistas del anuncio del Evangelio, ayudando a otros niños que viven en situaciones de necesidad alrededor del mundo. Bajo el lema «Comparto lo que tengo», la jornada de este año resalta la importancia de la generosidad y el compartir como valores fundamentales en la vida cristiana. Este lema no solo alude a compartir bienes materiales, sino también a ofrecer tiempo, talentos y oración por quienes más lo necesitan, conscientes de que tal como nos enseña el Señor Jesús: «Hay más alegría en dar que en recibir» (Hechos 20,35).
Los niños que participan en la Infancia Misionera descubren que su contribución puede ser significativa. A través de actividades educativas, catequesis y proyectos solidarios, aprenden a vivir la fe de manera activa y a comprometerse con el bienestar de otros, especialmente sus coetáneos más vulnerables en países empobrecidos. La Infancia Misionera recuerda que la misión no tiene fronteras. Cada comunidad, desde su realidad, puede ayudar a cambiar las cosas desde el compartir con amor y desprendimiento. Este día no solo busca formar a futuros misioneros, sino también cultivar un espíritu de fraternidad universal en el corazón de los niños. Con gestos sencillos, los pequeños dan testimonio de que el amor cristiano trasciende cualquier barrera y hace del mundo un lugar más justo y solidario.
En esta jornada rezaremos especialmente por las misiones, colaboraremos económicamente con los proyectos que llevan a cabo los misioneros y por medio de diversas iniciativas dinamizaremos la conciencia misionera, sobre todo la de los más pequeños. Se trata de implicarlos, de que sean protagonistas, también ellos, de la misión de la Iglesia. A la vez, es importante despertar en ellos la solidaridad con sus coetáneos del Tercer Mundo. La obra de la Infancia Misionera se extiende por los cinco continentes a través de las parroquias, escuelas y organizaciones infantiles. ¿Cuáles son sus objetivos? Suscitar en los niños una conciencia misionera, invitarles a compartir tanto su fe como sus bienes materiales con una actitud solidaria, y también integrar toda esta realidad en el ritmo del trabajo pastoral habitual.
En definitiva, la motivación profunda de esta jornada es una respuesta al envío misionero de Jesús: » Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). Se trata de conseguir que los niños vivan este dinamismo de acción misionera, que sean también protagonistas de la misión. Muchos de ellos, en los cinco continentes, ya están comprometidos en ella. En la formación de la infancia es importante enseñar a valorar todo cuanto se tiene, todo cuanto se ha recibido; es importante enseñarles a ser agradecidos por todos estos dones; es importante enseñarles a no quedarse egoístamente sólo para ellos todo lo que han recibido, sino a compartirlo con los demás. Es fundamental educar a nuestros niños y niñas en la solidaridad con los del resto del mundo, para que lo compartan todo, su fe y su amistad con Jesús, y también sus bienes materiales.
+José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla
¿Crees esto? (Jn 11,26)
Semana de oración por la Unidad de los Cristianos
Del 18 al 25 de enero nos detenemos todos los años a orar especialmente por la Unidad
de los Cristianos. El 25 de enero celebramos la fiesta de la conversión de san Pablo, y
esta fiesta convoca a los cristianos del mundo entero a una oración común, que va
precedida por una semana de oración. Este año, con el lema “¿Crees esto?”, la pregunta
que Jesús dirige a Marta en el contexto de la muerte y resurrección de su hermano
Lázaro. “Tu hermano resucitará…Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí,
aunque muera vivirá; y ninguno de los que viven y tienen fe en mí morirá para siempre.
¿Crees esto?”.
Estamos en el Año jubilar 2025 aniversario del nacimiento de Jesucristo. Año de gracia,
año de perdón y misericordia por parte de Dios, año de solidaridad cristiana para
devolver generosamente a cada uno lo suyo, y especialmente a los pobres, para que
recobren su dignidad. Bajo el lema Peregrinos de esperanza, el Papa Francisco nos
convoca a celebrar la esperanza que brota del Corazón de Cristo.
Y en este año 2025 celebramos también el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea
(325), el gran Concilio Ecuménico, en el que participaron 318 Padres, sobre todo
orientales, presididos todos por el que entonces era obispo de Córdoba, el obispo Osio
de Córdoba (257-359). Es el Concilio referencia para toda la historia posterior de la
Iglesia, especialmente para los 7 concilios ecuménicos de la Iglesia indivisa en el primer
milenio. En este Concilio de Nicea y en los posteriores coincidimos todos los cristianos,
profesando la misma fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo- y en Jesucristo, la
segunda persona de Dios que se hace hombre completo, naciendo de María virgen, por
nosotros los hombres y por nuestra salvación.
La presidencia del concilio de Nicea por parte del obispo de Córdoba no es una
casualidad. Tiene unas razones históricas, y nos hace entender que esta figura –Osio de
Córdoba- es históricamente la persona más destacada de Córdoba a lo largo de los
siglos. Ojalá podamos verle pronto incluido en el calendario litúrgico como santo.
Estamos trabajando en ello y hay buenas perspectivas. Y con motivo de este centenario
del Concilio de Nicea, tendremos una Exposición en la Mezquita-Catedral para los
meses de abril-julio y un Congreso para el mes de junio de este año, con el título
“Símbolo: la fe de Nicea”.
El lema “¿Crees esto?” une la fe en Jesucristo resucitado y la esperanza de nuestra
propia resurrección. Y en esa fe común podemos rezar juntos todos los cristianos en
espera de la deseada unión de todos para participar en una misma Eucaristía.
La división de los cristianos es un drama del que somos más conscientes en nuestro
tiempo. Ello nos permite dar pasos en camino hacia la unidad plena. “Que todos sean
uno, como tú Padre en mí y yo en ti, para que el mundo crea” (Jn 17,20) es la oración de
Jesús, que en estos días resuena especialmente. El concilio Vaticano II ha supuesto un
gran avance en este camino hacia la unidad, favorecido también por la globalización en
todos los sentidos. Pero hace falta más oración, más signos de comunión y de
acercamiento. Es necesario que el mundo, que se aleja de Dios, perciba la unidad de los
cristianos como un signo de que Jesucristo es el enviado del Padre. Oremos y
trabajemos en ello.
Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba
En la antigüedad cristiana algunos autores compararon la Sagrada Escritura a un tesoro de innumerables riquezas. Para abrirlo y desentrañar sus secretos es necesario aplicar la llave correcta. Jesucristo es la clave que permite leer la Escritura desentrañando sus tesoros. Cuando la Iglesia inicia en el Año litúrgico el ritmo cotidiano del Tiempo Ordinario, la Liturgia nos invita a poner nuestra mirada de fe en el primer signo realizado por Jesús: la transformación del agua en vino en las bodas de Caná. El final de la Navidad presenta la manifestación (epifanía) de la salvación a todas las naciones en tres actos: la adoración de los magos, el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná. En este último acto se nos ofrece, además, la clave para abrir el tesoro de la misión salvadora de Jesús y desentrañar sus secretos. Una traducción más literal de la conclusión de este episodio desvela un significado oculto bajo la actual versión litúrgica: en Caná Jesús no sólo realizó el primero de sus milagros (signos), sino el «principio de los signos», es decir, el milagro clave a partir del cual podemos profundizar en el sentido último de cuanto se relata a continuación.
En el signo de Caná los elementos visibles son de gran importancia: Galilea de los gentiles, la presencia de la Madre de Jesús, los discípulos por primera vez junto al Maestro, la necesidad percibida por María, el diálogo entre el Hijo y la Madre, la «hora» de Jesús, las indicaciones a los sirvientes, el agua convertida en el vino mejor… y todo en el marco de una boda. Pero esos elementos no son la meta. Como forman parte del signo remiten a una realidad invisible: Jesús manifiesta su gloria y crece la fe de sus discípulos en Él. La gloria del Hijo de Dios empieza a revelarse no en la Ciudad Santa del Pueblo elegido, sino en tierra de gentiles, como anunciara el profeta Isaías. En la revelación del Salvador, María ocupa un lugar especial. Podía el Hijo hacer el signo sin la intercesión de la Madre, pero en el plan divino de la salvación la obediencia al Hijo pasa por asumir la consigna de la Madre: Haced lo que Él os diga. Los discípulos asisten con Jesús a la boda y se reúnen en torno a María, como en los comienzos de la Iglesia. El aparente desinterés de Jesús es ocasión para anunciar la «hora» de nuestra redención. El agua convertida en vino es preludio de otra conversión: la del vino en la Sangre de la Alianza. En una boda manifestó Jesús su gloria: santificó con su presencia la unión de los esposos y señaló el camino de su misión. Para desposorio con la humanidad envió el Padre al Hijo y con intimidad de amor esponsal se entregará el Hijo en favor de quienes han sido plasmados a su imagen.
Cuando estamos celebrando con toda la Iglesia el Jubileo de la esperanza, el pasaje evangélico de las Bodas de Caná descubre aquello que, como discípulos, no puede faltarnos para que nuestra esperanza se fortalezca: docilidad pronta a las indicaciones de la Virgen María, cumplimiento delicado de los mandatos del Hijo, pertenencia agradecida a la Iglesia de los discípulos, atención solícita a las necesidades de quienes nos rodean y amor de intimidad con Cristo Esposo. Para pasar del signo a su significado, hagamos nuestra la indicación de la Virgen María: Haced lo que Él os diga, y descubriremos de forma renovada el rostro de Jesucristo, que es nuestra esperanza.
+ José Rico Pavés
El martes 14 de enero, nuestro Obispo visitó el pueblo de La Carolina. En la primera parte de la visita Don Sebastián Chico fue recibido por el Alcalde de la Carolina, D. Cristóbal Pérez, y por una nutrida representación de la Corporación Municipal. El lugar escogido para este encuentro con el Prelado fue el emblemático palacio del Intendente Olavide. Este palacio fue construido a finales del S. XVIII sobre el antiguo convento de carmelitas de La Peñuela donde, unos doscientos años antes, había vivido el gran místico y doctor de la Iglesia, San Juan de la Cruz, Patrón de La Carolina.
En la reunión con el Alcalde y su equipo de Gobierno municipal, el Obispo, junto con los párrocos de la Carolina, escuchó atentamente una descripción de la realidad carolinense y varias propuestas de futuro para el municipio. También, se abordaron asuntos de interés común para el Ayuntamiento y para las parroquias de La Carolina. Don Sebastián trasladó su disponibilidad, en nombre de la Iglesia, para realizar una labor eficaz de servicio y de trabajo buscando el bien y siendo instrumento de unión de los pueblos. Durante su visita, el obispo firmó en el Libro de Honor de la ciudad y recibió la medalla, con el escudo de La Carolina.

Después de la visita institucional, Don Sebastián y D. Juan Ignacio Damas, Vicario General, se reunieron en las instalaciones de la Parroquia de La Inmaculada con los párrocos, el diácono permanente y las tres religiosas Hermanas Misioneras de Marilam que realizan su labor pastoral en las Parroquias de La Carolina, Carboneros, El Centenillo, Navas de Tolosa, Santa Elena y Aldeaquemada. Se trabajó sobre el borrador de las unidades pastorales que se está elaborando para la Diócesis, analizando su contenido y dialogando sobre algunos aspectos concretos. Los miembros del equipo pastoral manifestaron sus impresiones y vivencias. Asimismo, fueron escuchados con interés y animados por el Prelado y el Vicario General, que dieron varias indicaciones sobre cómo realizar este servicio encomendado por la Diócesis.
Finalmente, en la casa conventual de las Hermanas de Marilam se compartió una comida fraterna y una animada tertulia. Agradecemos esta visita del Pastor diocesano que nos estimula para trabajar por el servicio del Pueblo de Dios.
Equipo de pastoral de La Carolina
El Obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez, se reunió, este jueves 16 de enero, con los sacerdotes del Arciprestazgo de Cazorla para hacer una valoración de la Visita Pastoral.
Tras clausurar este recorrido el pasado 30 de noviembre, en una Misa en Acción de Gracias en Peal de Becerro, se ha producido este encuentro fraterno con el fin de evaluar este recorrido por las diferentes parroquias, alentando la continuación de lo que haya sido positivo e identificando las fortalezas y necesidades pastorales de las comunidades.
Después de este necesario diálogo con el Obispo, los párrocos junto con la comunidad parroquial podrán trazar los acentos y prioridades de esta nueva etapa que se abre después de la visita del Pastor diocesano.

Don Sebastián mostró su satisfacción por esta visita y tuvo palabras de felicitación y agradecimiento a todos los que la han hecho posible. Han sido muchos los grupos, instituciones y realidades las que han trabajado y facilitado todo en su organización para que esta Visita Pastoral sea fructífera.
Francisco Javier Cova
Secretario de la Visita Pastoral

El Vicario Gral. y de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas, ha enviado una carta a los sacerdotes de la Diócesis para animarlos a participar, junto con sus comunidades parroquiales, para una revisión de la marcha del Plan de Pastoral, que en este curso está potenciando el Discipulado.
“Ahora que el curso está en marcha y que hemos pasado el tiempo de Navidad, es momento propicio para revisar los pasos que hemos dado en estos primeros meses”– expresa Damas López– quien añade, “En el calendario diocesano del curso 2024-205 teníamos marcadas las fechas para el encuentro de los sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos por vicarías, presididos por el Obispo, para hacer esta revisión. Os invitamos a participar en estos encuentros y a compartir con los demás vuestras opciones, los pasos que habéis dado y las dificultades con las que os habéis encontrado. Eso nos hará bien a todos.
Estas son las fechas y los lugares en los que los cinco encuentros tendrán lugar:
Jueves, 16 enero, 17.00 a 19.00 horas: Vicaría 1, en la Casa de la Iglesia de Jaén.
Miércoles, 22 enero, 17.00 a 19.00 horas: Vicaría 5, en el “Conventico” de Torredonjimeno.
Jueves, 23 enero, 17.00 a 19.00 horas: Vicaria 4, en la Casa de la Cultura de Bailén.
Viernes 24 enero, 17.00 a 19.00 horas: Vicaría 2, en la Casa de la Iglesia de Úbeda.
Jueves 30 enero, 17.00 a 19.00 horas: Vicaría 3, en el Teatro de Beas de Segura.
El orden del día de las reuniones será el siguiente:
Se trata de compartir la experiencia que estamos viviendo, para ayudarnos y para animarnos mutuamente. Básica- mente estas son las cuestiones que tendríamos que llevar al diálogo:
¿Cuál? ¿Cómo convocamos? ¿Cómo acompañamos a los que han vivido la experiencia?
¿Han surgido nuevos ministerios en la parroquia (personas que han comenzado a realizar en la comunidad una tarea nueva que antes no realizaban y que tiene que ver con el anuncio del Evangelio)?
Desde la Vicaría se anima a participar en estos encuentros de valoración a sacerdotes, laicos y religiosas de la Diócesis de Jaén.