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Profesores reflexionarán sobre los retos de la IA en la Educación

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Bajo el título ‘El futuro al servicio del docente’, los profesores malagueños tienen una cita en Casa Diocesana Málaga los días 14 y 15 de febrero en la XII edición de las Jornadas Fundación Victoria. La Inteligencia Artificial (IA) y su implicación en el ámbito educativo será el hilo conductor de las jornadas.

En esta duodécima edición, contarán con la participación de Juan Antonio Perteguer, cofundador de los colegios Edith Stein y Chesterton de Madrid y director del Máster en Dirección de Centros Educativos Católicos de la Universidad CEU San Pablo, y patrono de de la Fundación Vaticana Renaissance, dedicada a la ética en la IA, que hablará sobre ‘IA y Educación Católica: ¿Amenaza, oportunidad o transformación?

Por su parte, el doctor en Biología Borja Blanco Vives, profesor en el colegio Maristas de Cartagena, formador en Edelvives, Selba y CPR en innovación educativa, inteligencia artificial y pedagogía, titula su ponencia: ‘Inteligencia Artificial en docencia. Encendiendo la chispa de la creatividad‘ y dirigirá una dinámica con los asistentes. 

Además, se realizará durante la jornada del sábado la presentación de la plataforma “Elegimos la Vida”, por parte de Francisco García Villalobos.

Las entradas ya están disponibles en la página web de Fundación Victoria.

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Benamaurel prepara con solemnidad la recepción de la reliquia de San León Magno

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Benamaurel prepara con solemnidad la recepción de la reliquia de San León Magno

La Parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación de Benamaurel, la Hermandad de San León Magno y el pueblo entero preparan para el próximo 5 de abril, sábado, la recepción de la reliquia de primer grado del patrón que la Santa Sede ha concedido al pueblo, uno de los dos municipios españoles en contar como patrón con el insignie Papa. El párroco, Joaquín Caler, ha explicado que al tratarse de un hecho excepcional, el poder contar con una reliquia, un fragmento de hueso del propio San León Magno, estamos preparando su recepción con la máxima solemnidad posible. «Es el propio San León, un resto suyo, el que viene a Benamaurel, para quedarse para siempre entre nosotros», ha asegurado el párroco quien ha anunciado que, junto con la hermana mayor de la Hermandad patronal de San León, Rosa Trabalón y el historiador local, Miguel Ángel Martínez, se está preparando todo para que Benamaurel pueda vivir un día histórico.

El obispo de Guadix, Monseñor Francisco Jesús Orozco, portará la Santa reliquia hasta la ermita del patrón donde será recibido por el párroco, la Hermandad, el Ayuntamiento y el pueblo de Benamaurel. Desde allí partirá en solemne procesión hasta la Iglesia, donde se celebrará solemne misa en el día en el que Benamaurel celebra como cada año, el patronazgo del insigne Papa. En la Eucaristía, presidida por el prelado accitano, interpretará sus solemnes Cantos la escolania de Guadix, contratada para la ocasión por la parroquia.

La hermandad y la parroquia, están en proceso de adquisición de un relicario donde depositar la reliquia procedente del Vaticano. El prelado ha conseguido, con sus gestiones, la donación para Benamaurel de dicha reliquia tras la petición efectuada por el párroco y la hermandad con el asesoramiento histórico de Martínez Pozo.

Benamaurel ha contado siempre con una imagen de San León Magno, patrón desde tiempos inmemoriales. Tanto la imagen como la reliquia anteriormente existente en Benamaurel, fueron destruidas durante la guerra civil. Con la incorporación de la actual reliquia, Benamaurel, volverá a contar con la presencia real de este resto de su patrón. El párroco ha señalado que el próximo 5 de abril, será un día excepcional para la parroquia, para la hermandad y para todo el pueblo de Benamaurel.

«La imagen de nuestro Santo Patrón es muy querida, pero no deja de ser una imagen, la reliquia es mucho más porque significa que realmente San León va a estar con nosotros para siempre, por lo que es un motivo de alegría y para dar gracias a la Santa Sede, a las gestiones de nuestro obispo y a Dios por lo que supone de gracia concedida a nuestro pueblo», ha asegurado rl párroco, Joaquín Caler.

Rafael Troyano

Benamaurel

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Nadar y guardar la ropa: carta por la campaña de Manos Unidas

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Otra vez Manos Unidas. Cada mes de febrero adelantan el tiempo de cuaresma, aunque este año caiga tarde. Es una llamada de atención para salir de nuestros espacios de confort y volver la mirada a tantas personas vecinas que, en otras latitudes, nos suplican que compartamos nuestra parcela de abundancia. Y esto molesta. ¿De qué puedo desprenderme? ¿Cuánto de mi dinero debo compartir? ¿Y de mi tiempo? El corazón se cierra cada vez más y lo más peligroso es que, paso a paso, va dejando de amar.

Aunque tantas veces nos quejemos, nosotros nadamos en aguas tranquilas, pues no hay más que echar una ojeada a los espacios que habitamos y descubriremos cuánto acumulamos, cuánto nos sobra, qué pocas cosas nos son necesarias, y ¡cómo nos agarramos a ellas! En el fondo, muchas veces, tenemos el síndrome de la urraca.

Cuando contemplamos los carteles o los pequeños vídeos que nos pasan los equipos de Manos Unidas, nos damos cuenta, en tantas naciones del mundo, de la falta de alimento, de agua, de escuelas, de ambulatorios … y una larga lista de carencias elementales para vivir con dignidad. Todo eso, nosotros sí disfrutamos de ello, aunque quizás nos falte la sonrisa de aquellos que nos miran desde el otro lado.

Las fotos de niños y niñas, de madres, de pequeñas comunidades enteras, nos están reclamando con sus miradas que salgamos de la indiferencia. No hay ningún tipo de reivindicación en sus gestos, en sus juegos de niños, o mientras escriben en la pizarra con las tizas, o se colocan ante la cámara con sus mejores galas, ellos no piden nada, simplemente viven, más o menos, con lo que tienen y nos miran.

Pero ¿y nuestra mirada? Decía que Manos Unidas nos adelantan la cuaresma todos los años, porque su llamada, cuando febrero amanece, está dirigida a que abramos el corazón, como exige todo camino de conversión. Después de la Navidad y sus gastos en comidas y regalos, muchas veces abundantes, después de la cuesta de enero y todas las demás cuestas, es necesario salir del letargo y conjugar en plural el verbo amar.

Al final la Palabra de Dios nos pone en nuestro sitio: “Pero si alguien nada en abundancia y, viendo que su hermano está necesitado le cierra el corazón, ¿tendrá valor para decir que ama a Dios?” 1 Juan 3,17. Después de esto no podemos seguir nadando y guardando la ropa, ha llegado el momento de compartir para ser conscientes que amamos a Dios porque él también nos ama, en plural, a TODOS. ¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero

Obispo de Almería

Carta Pastoral campaña de Manos Unidas: «Compartir es nuestra mayor riqueza»

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Queridos fieles diocesanos:

Con motivo de la Campaña de Manos Unidas 2025, me dirijo a vosotros, con corazón esperanzado y lleno de gratitud por el trabajo constante que nuestra Iglesia realiza en favor de los más vulnerables. Este año, el lema que nos convoca, «Compartir es nuestra mayor riqueza», nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad como cristianos en la construcción de un mundo más equitativo y solidario; luchando contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de educación.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «La apropiación de bienes es legitima para garantizar la libertad y la dignidad de las personas, para ayudar a cada uno a atender sus necesidades fundamentales y las necesidades de los que están a su cargo» (n. 2402). Pero este principio no olvida algo fundamental que está en la base de la fe cristiana y que a ningún creyente resulta extraño: Dios creador es el único Señor absoluto de todo lo creado. Nuestra fe nos impulsa a vivir una «economía de la fraternidad», en la que los bienes se pongan al servicio de todos y donde la dignidad de cada persona sea reconocida y protegida. Jesucristo nos enseñó que el amor al prójimo es el mandamiento más grande. Y, este amor no es solo un sentimiento, sino una acción concreta que busca la justicia y el bienestar de todos, especialmente de los más desfavorecidos.

La urgencia del momento

Sabemos bien que en el mundo hay graves injusticias que se deben a muy diversas causas y que tienen diferentes manifestaciones. Una de ellas es la enorme distancia que separa a los pueblos ricos de los que no han alcanzado todavía los niveles básicos en recursos materiales y en instrumentos para conseguirlos, en medios de producción agrícola e industrial, en acceso a la educación, a la seguridad social y a la sanidad. Sus gentes son las que mueren de hambre año tras año; sus niños son los que no sobreviven a la primera infancia y los que en su más tierna edad son víctimas de los más indignos abusos. La solución de estos problemas afecta, indudablemente a la solidaridad universal entre los gobiernos de todo el mundo. Pero perderíamos la razón si nos consideráramos exentos de toda responsabilidad, la justicia social también depende de nosotros.

¿Cómo podremos responder a esta urgencia del momento? Primero, a través de nuestra oración, poniendo en manos de Dios a las comunidades que sufren y pidiendo la fortaleza para ser instrumentos de su amor. Segundo, mediante nuestro compromiso solidario, participando activamente en las iniciativas de Manos Unidas, ya sea a través de donaciones, voluntariado o promoviendo proyectos de desarrollo sostenible. Debemos mirar al futuro con esperanza, ampliar el horizonte de nuestros objetivos y pensar, muy seriamente, en la responsabilidad que tenemos para la construcción de un mundo nuevo, para mejorar el futuro de este mundo que el Señor ha puesto en nuestras manos.

La acción concreta

La ayuda encomiable de tantos voluntarios; la inmensa labor que los misioneros religiosos y seglares vienen realizando en favor de los pueblos más deprimidos; la oración, para que el Señor ablande los corazones e ilumine las mentes de quienes tenemos responsabilidad, y la tarea de sensibilización social acerca de los problemas del tercer mundo, son formas que, unidas, pueden apoyar el progresivo desarrollo de los pueblos más pobres. La caridad cristiana debe movernos a poner generosamente cuanto esté de nuestra parte; todos podemos contribuir con una ayuda económica, y colaborar así en la dotación de proyectos concretos.

En nuestra tierra jiennense, Manos Unidas sirve de una manera encomiable a los excluidos de la tierra, a través de proyectos que pretenden transformar la vida de comunidades enteras. Esta organización eclesial, inspirándose en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, promueve dos líneas de trabajo: de sensibilización, cuyo objetivo es aumentar la conciencia y el compromiso de las personas para lograr un mundo más justo y más humano; y de cooperación al desarrollo, al adquirir medios económicos para financiar los programas, planes y proyectos de desarrollo integral. Este año, en nuestra Diócesis de Jaén, Manos Unidas cuenta con los siguientes proyectos:

Un primer proyecto en Asia, para buscar una mejora en la salud materno-infantil mediante clínicas móviles en 17 barrios marginales de Calcuta.
Un segundo proyecto en África, para mejorar la seguridad alimentaria y paliar la economía doméstica de familias en Butunduzi.
Y un tercer proyecto en América, que pretende hacer una mejora sostenible de la seguridad alimentaria en la comunidad de Montegrande.
En este año, que jubilosos conmemoramos el 2025 aniversario de la Encarnación de nuestro Señor, donde Dios se hace uno de nosotros, nuestro compromiso con los más desfavorecidos ha de manifestarse en la ayuda activa a estos proyectos con los que Jaén, a través de Manos Unidas, quiere colaborar con un mundo mejor.

Pongamos nuestras manos unidas al servicio del Evangelio, y seamos testigos de la generosidad divina que no conoce límites. Porque cuando compartimos, reflejamos el amor de Dios y descubrimos que la verdadera riqueza está en dar, en abrir nuestro corazón a los demás. Que el Señor bendiga vuestros esfuerzos para que la caridad, virtud esencial del cristiano, brille como el mejor signo de nuestra fe, y adquiera las formas adecuadas al mejor servicio a favor de los hermanos que lo necesitan.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

Las Familias de Jaén celebrarán el Jubileo el próximo 15 de febrero

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Enmarcado en la Semana del Matrimonio, la Delegación diocesana de Familia y Vida ha organizado una jornada de encuentro que concluirá con la celebración del Jubileo de las Familias.

Este año, la Semana del Matrimonio tiene con el lema; “Llena su corazón, hazlo latir”.

El matrimonio y la familia son pilares fundamentales de nuestra vida cristiana y, en estos tiempos, más que nunca necesitan del aliento y la luz del Señor.

Por ello, desde la Delegación se anima a las familias a ser parte activa de los actos de este año. “Este encuentro será un espacio de oración y convivencia que permitirá a nuestras familias redescubrir nuestra misión evangelizadora y profundizar en el amor. Queremos que cada familia de nuestra diócesis se sienta acogida y convocada a participar”, afirman los delegados de Familia y Vida, Isabel Sánchez y Juan de Dios García.

Para la organización es necesario rellenar el formulario indicando el número de personas de tu parroquia que van a participar. La inscripción se puede realizar en grupo o por familias.

Además, para la celebración de la Semana del Matrimonio existe una gran cantidad de materiales para poder usarlo en las parroquias (vigilia, ruta romántica, escape room, cata_quesis…) actividades de primer anuncio que podéis poner en marcha, están elaboradas por distintas delegaciones de pastoral familiar de España.

El próximo sábado, 15 de febrero, la jornada se desarrollará así:

Dará comienzo con la acogida a las 17:00 h. en la Casa de la Iglesia.

Habrá una reflexión sobre el Jubileo

Después se irá hasta el Camarín de Nuestro Padre Jesús en procesión para dar comienzo el Jubileo que continuará, a continuación, en la Catedral.

A las 19:00 horas se celebrará la Eucaristía en la Catedral

La jornada contará con una cena compartida en la que cada familia aportará algo para compartir. La delegación se encargará de la bebida.

Para terminar concierto presentación del grupo “El sonido de Betania”.

Este Jubileo será un signo de esperanza y una fuente de renovación espiritual para nuestras familias. Es un gran don que la Iglesia nos ofrece.

Carta Pastoral campaña de Manos Unidas: «Compartir es nuestra mayor riqueza»

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Queridos fieles diocesanos:

Con motivo de la Campaña de Manos Unidas 2025, me dirijo a vosotros, con corazón esperanzado y lleno de gratitud por el trabajo constante que nuestra Iglesia realiza en favor de los más vulnerables. Este año, el lema que nos convoca, «Compartir es nuestra mayor riqueza», nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad como cristianos en la construcción de un mundo más equitativo y solidario; luchando contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de educación.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «La apropiación de bienes es legitima para garantizar la libertad y la dignidad de las personas, para ayudar a cada uno a atender sus necesidades fundamentales y las necesidades de los que están a su cargo» (n. 2402). Pero este principio no olvida algo fundamental que está en la base de la fe cristiana y que a ningún creyente resulta extraño: Dios creador es el único Señor absoluto de todo lo creado. Nuestra fe nos impulsa a vivir una «economía de la fraternidad», en la que los bienes se pongan al servicio de todos y donde la dignidad de cada persona sea reconocida y protegida. Jesucristo nos enseñó que el amor al prójimo es el mandamiento más grande. Y, este amor no es solo un sentimiento, sino una acción concreta que busca la justicia y el bienestar de todos, especialmente de los más desfavorecidos.

La urgencia del momento

Sabemos bien que en el mundo hay graves injusticias que se deben a muy diversas causas y que tienen diferentes manifestaciones. Una de ellas es la enorme distancia que separa a los pueblos ricos de los que no han alcanzado todavía los niveles básicos en recursos materiales y en instrumentos para conseguirlos, en medios de producción agrícola e industrial, en acceso a la educación, a la seguridad social y a la sanidad. Sus gentes son las que mueren de hambre año tras año; sus niños son los que no sobreviven a la primera infancia y los que en su más tierna edad son víctimas de los más indignos abusos. La solución de estos problemas afecta, indudablemente a la solidaridad universal entre los gobiernos de todo el mundo. Pero perderíamos la razón si nos consideráramos exentos de toda responsabilidad, la justicia social también depende de nosotros.

¿Cómo podremos responder a esta urgencia del momento? Primero, a través de nuestra oración, poniendo en manos de Dios a las comunidades que sufren y pidiendo la fortaleza para ser instrumentos de su amor. Segundo, mediante nuestro compromiso solidario, participando activamente en las iniciativas de Manos Unidas, ya sea a través de donaciones, voluntariado o promoviendo proyectos de desarrollo sostenible. Debemos mirar al futuro con esperanza, ampliar el horizonte de nuestros objetivos y pensar, muy seriamente, en la responsabilidad que tenemos para la construcción de un mundo nuevo, para mejorar el futuro de este mundo que el Señor ha puesto en nuestras manos.

La acción concreta

La ayuda encomiable de tantos voluntarios; la inmensa labor que los misioneros religiosos y seglares vienen realizando en favor de los pueblos más deprimidos; la oración, para que el Señor ablande los corazones e ilumine las mentes de quienes tenemos responsabilidad, y la tarea de sensibilización social acerca de los problemas del tercer mundo, son formas que, unidas, pueden apoyar el progresivo desarrollo de los pueblos más pobres. La caridad cristiana debe movernos a poner generosamente cuanto esté de nuestra parte; todos podemos contribuir con una ayuda económica, y colaborar así en la dotación de proyectos concretos.

En nuestra tierra jiennense, Manos Unidas sirve de una manera encomiable a los excluidos de la tierra, a través de proyectos que pretenden transformar la vida de comunidades enteras. Esta organización eclesial, inspirándose en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, promueve dos líneas de trabajo: de sensibilización, cuyo objetivo es aumentar la conciencia y el compromiso de las personas para lograr un mundo más justo y más humano; y de cooperación al desarrollo, al adquirir medios económicos para financiar los programas, planes y proyectos de desarrollo integral. Este año, en nuestra Diócesis de Jaén, Manos Unidas cuenta con los siguientes proyectos:

Un primer proyecto en Asia, para buscar una mejora en la salud materno-infantil mediante clínicas móviles en 17 barrios marginales de Calcuta.
Un segundo proyecto en África, para mejorar la seguridad alimentaria y paliar la economía doméstica de familias en Butunduzi.
Y un tercer proyecto en América, que pretende hacer una mejora sostenible de la seguridad alimentaria en la comunidad de Montegrande.
En este año, que jubilosos conmemoramos el 2025 aniversario de la Encarnación de nuestro Señor, donde Dios se hace uno de nosotros, nuestro compromiso con los más desfavorecidos ha de manifestarse en la ayuda activa a estos proyectos con los que Jaén, a través de Manos Unidas, quiere colaborar con un mundo mejor.

Pongamos nuestras manos unidas al servicio del Evangelio, y seamos testigos de la generosidad divina que no conoce límites. Porque cuando compartimos, reflejamos el amor de Dios y descubrimos que la verdadera riqueza está en dar, en abrir nuestro corazón a los demás. Que el Señor bendiga vuestros esfuerzos para que la caridad, virtud esencial del cristiano, brille como el mejor signo de nuestra fe, y adquiera las formas adecuadas al mejor servicio a favor de los hermanos que lo necesitan.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

Diáconos permanentes y aspirantes participan en unos ejercicios espirituales

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Entre los días 31 de enero y 2 y 3 de febrero, los diáconos permanentes de la Diócesis de Jaén, junto con sus esposas, han vivido unos intensos y fructíferos ejercicios espirituales en la Casa Diocesana de Espiritualidad de la Yedra. Unos días marcados por el recogimiento, la oración y la fraternidad, en los que el Señor ha sido el centro de la meditación y la reflexión. La afluencia a dichos ejercicios ha sido muy positiva pues han asistido una gran mayoría de todos los que estaban convocados.

Estos ejercicios han estado dirigidos magistralmente por el sacerdote diocesano, D. Miguel Ángel Solas, quien ha sabido conducirnos por un itinerario de renovación espiritual y encuentro profundo con Dios. Con su acompañamiento, hemos tenido la oportunidad de reavivar nuestra vocación diaconal y fortalecer nuestra entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos preparando dinámicas de meditación tanto en solitario como en pareja para después hacer puesta en común.

En un momento de nuestros ejercicios fuimos visitados por el delegado del Clero, D. Raúl Contreras, para animarnos a continuar creciendo en este tan precioso ministerio.

A lo largo de estos días, la adoración al Santísimo Sacramento ha sido un pilar fundamental. Los propios diáconos hemos sido los encargados de exponer al Señor en la adoración, permitiendo, así, que cada uno de los asistentes pudiera experimentar el gozo de su presencia viva y real. Igualmente, en cada Eucaristía celebrada durante estos ejercicios, hemos tenido la gracia de predicar, compartiendo la Palabra y transmitiendo nuestras experiencias de fe y servicio.

Han sido jornadas de renovación interior, de escucha atenta a la voz de Dios y de fortalecimiento de los lazos fraternales entre los diáconos, aspirantes y esposas. Hemos regresado a nuestras comunidades con el corazón lleno de amor por el Señor y con un renovado impulso para seguir sirviendo con humildad y alegría.

Damos gracias a Dios por este tiempo de gracia y también a todos los que han hecho posible este encuentro, en especial a nuestro director espiritual, D. Miguel Ángel Solas, por su entrega y guía. Que el Señor siga bendiciendo nuestra misión y nos conceda la fortaleza para vivir cada día con mayor fidelidad nuestro ministerio diaconal.

Fran Cano de Haro
Diácono Permanente

Fallece el sacerdote diocesano D. Manuel Peláez Juárez

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El sacerdote diocesano D. Manuel Peláez Juárez, natural de Porcuna, ha fallecido esta mañana a los 79 años, a causa de una grave enfermedad.

D. Manuel Peláez Juárez fue ordenado el 29 de junio de 1973, solemnidad de San Pedro y San Pablo, por el entonces Obispo de Jaén, Don Miguel Peinado Peinado.

Su primer destino pastoral fue en las parroquias de Pontones y Casas de Carrasco. Posteriormente, desempeñó su ministerio como encargado de la parroquia de Las Riberas; fue párroco en Frailes, Lopera, en San Pedro de Torredonjimeno, en la Asunción de Ntra. Sra. de Villacarrillo y párroco en San Pablo de Baeza.

En sus últimos años, ha ejercido como Adjunto a la Parroquia de El Salvador en Baeza.

Además, fue profesor de Religión en varios institutos; Vicario Episcopal de la Vicaría 3; Delegado de Turismo, Tiempo libre y Peregrinaciones; miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo Diocesano de Pastoral; Arcipreste del Arciprestazgo del Condado-Las Villas y de Baeza; así como Consiliario de Agrupación Arciprestal de Cofradías de Torredonjimeno y Consiliario de la Adoración Nocturna Masculina de Jaén.

El Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, presidirá, mañana, 5 de febrero, la misa exequial, a las 16.30 horas, en Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Porcuna. Su cuerpo se vela en la capilla mayor de la Casa de la Iglesia (Seminario Diocesano de Jaén).

La Diócesis ruega una oración por el eterno descanso de su alma. Que Dios lo reciba en su casa y le premie con creces la entrega a su ministerio en la tierra. Descanse en paz.

En la Candelaria, religiosos y religiosas ganan el Jubileo de la Esperanza

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Este domingo, fiesta de la Presentación del Señor, se celebraba la Jornada de la Vida Consagrada, el día idóneo para que los y las religiosas de la Diócesis se lucraran de las gracias del Jubileo.

A pesar de la fría tarde, fueron muchas, tanto contemplativas como de vida activa, las religiosas que se dieron cita en el Camarín de Jesús, templo jubilar de acogida. Allí, los miembros de la Junta de Gobierno de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y voluntarios del Jubileo aguardaban a la puerta para darles la bienvenida, junto al delegado para la Vida Consagrada, el sacerdote diocesano, D. Manuel Alfonso Pérez Galán.

El Obispo, Monseñor Chico Martínez, llegó pasadas las 5 y media de la tarde y fue saludando a todas las consagradas que habían acudido, así como a los salesianos y carmelitas, que se unían, también, a la fiesta de la Vida Consagrada.

Encuentro

Don Sebastián comenzó su intervención agradeciendo a los congregados que participaran de este encuentro y posterior jubileo. Y quiso hacer mención a un documento que salía del mismo corazón de las comunidades religiosas de la Diócesis, y tras un encuentro de las superioras con el Prelado jiennense. En el mismo se planteaban las Necesidades de la Vida Consagrada en la Diócesis, que pasan por espacios para el diálogo y la escucha; una mayor comunión entre las distintas realidades de vida consagrada y seguir manteniendo un continuo diálogo con el Obispo. De la misma manera, en ese documento se enfatizaba la necesidad de vivir en comunidad y fortalecer la comunión entre la Vida Consagrada y la Diócesis, a través, entre otros, de encuentros diocesanos y arciprestales; representación en los consejos parroquiales y diocesanos o el trabajo conjunto con la pastoral juvenil y vocacional.

A continuación, se mantuvo un fructífero diálogo entre los asistentes, que, a través de su particular manera de vivir la Iglesia y su vocación, enriquecieron el encuentro. Por su parte, el Obispo les trasladó el citado documento, a la vez que les pidió seguir ampliándolo con sus aportaciones.

Documento aportaciones Vida Consagrada Diócesis de Jaén

Jubileo

La segunda parte de este encuentro fue el Jubileo. Que comenzó dentro de la casa de Nuestro Padre Jesús, el “Abuelo de Jaén”, para procesionar hasta la Catedral. Las candelas, las velas se fueron encendiendo para, a modo de testimonio de vida y entrega a Dios y a la Iglesia, lucir por las calles de Jaén.

El canto de las letanías y la preciosa procesión de las religiosas fue un momento elevado de comunión y de manifestación pública de la fe.

Al llegar al primer Templo de la Diócesis, el volteo de las campanas le dieron la bienvenida. La celebración participada por todas ellas, en las lecturas, en la oración de fieles y en las ofrendas, estuvo acompañada por el coro del Colegio de los Maristas de Jaén. Dentro del rito jubilar está la aspersión del agua bendita en recuerdo del bautismo.

Como en todos los actos jubilares, los voluntarios de Cáritas se hicieron presentes en la Catedral para promover el proyecto de caridad que este año pretende sufragarse gracias a la colaboración de los fieles, y que está dirigido a la lucha contra la trata.

Homilía

Don Sebastián comenzó sus palabras dándoles la bienvenida: “nos reunimos como Iglesia, unidos en nuestras diversas vocaciones y carismas, pero todos llamados por el mismo Dios, enviados con la misma misión. Es un signo de la presencia viva de la Iglesia, que nos alimenta cada día con la Palabra de Dios, los sacramentos y la gracia de Jesucristo”, afirmó.

Para después, recordarle esa renovación de las promesas de su consagración como símbolo de esperanza: “Hoy renovamos nuestra esperanza, y como consagrados, respondemos a la invitación de ser portadores de esa esperanza, para un mundo que tanto la necesita. En este Año Jubilar de la Esperanza, somos llamados a fortalecer y a vivir nuestra vocación con más fervor, al servicio de los demás, dedicados a la oración, al cuidado de los más necesitados y a la difusión del Evangelio”.

El Obispo de Jaén quiso recordarles su misión en la sociedad como constructores del Reino: “Nuestra presencia, esta tarde aquí en el Templo Jubilar, es una presentación de esta porción escondida de la Iglesia, que vive completamente dedicada a Dios, en la acción de gracias, en la oración, en la misericordia, en la educación, y en la cercanía con los más pobres y los más necesitados. La vida consagrada es un testimonio silencioso, pero lleno de esperanza para toda la Iglesia y para los que aún están alejados. Todos, como Simeón, somos llamados a reconocer la presencia de Cristo, y a vivir como luz que ilumina en medio de la oscuridad”.

Para concluir su homilía, Don Sebastián animó a los y las Consagradas a seguir creciendo en fe, y en presencia en medio del mundo: “Hermanos y hermanas, este Año Jubilar y la Jornada de la Vida Consagrada nos invitan a renovar nuestra esperanza, a vivir con alegría nuestra vocación y a ser, como Simeón y Ana que reconocen a Jesús en el Templo, portadores de la luz de Cristo en un mundo que tanto la necesita. Que el Espíritu Santo nos fortalezca en esta misión, para que, como consagrados, podamos ser fieles testigos del Reino de Dios y multiplicadores de su amor”.

Tras la profesión de fe con el Credo niceno constantinopolitano y la oración de los fieles, los consagrados renovaron sus votos de obediencia, pobreza y castidad, entregándolos a los pies del altar, como oblación ante el Señor y su Iglesia.

Para concluir el jubileo y lucrar, así las indulgencias que con él se alcanzan, se rezó un Ave María por las intenciones del Santo Padre y con el Santo Rostro, el Obispo impartió la solemne bendición.

Al término de la Eucaristía, el Obispo ofreció un aperitivo a la familia de consagrados y consagradas de la Diócesis de Jaén.

El Colegio Diocesano La Inmaculada Concepción de Linares celebra una jornada de puertas abiertas

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El Colegio Diocesano La Inmaculada Concepción de Linares, perteneciente a la Fundación de Enseñanza Santo Rostro, celebra, el próximo miércoles, 5 de febrero, una jornada de puertas abiertas. Esta jornada, que comenzará a las 10 de la mañana, está dirigida a todas las familias interesadas en conocer este centro concertado bilingüe y sus proyectos educativos. Para ello es necesario confirmar su asistencia llamando al 953 69 77 23.

Además, durante los meses de febrero y marzo, se podrá visitar el centro solicitando una cita previa a través del mismo número de contacto.

Para el curso 2025/26, el colegio ofrece plazas en los niveles de Infantil, Primaria y E.S.O., ofreciendo, en concreto, 25 plazas para niños de 3 años.

El plazo de inscripción estará abierto del 1 al 31 de marzo, por lo que se recomienda a las familias interesadas planificar su visita con antelación.

Enlaces de interés

ODISUR
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