«Queremos formar personas para los demás»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Francisco Pérez Fresquet es adjunto al rector de la Universidad Loyola Andalucía, la única universidad privada de iniciativa social en la región, dependiente de la Compañía de Jesús, un centro «que se vive, no por el que se pasa».

¿Preocupa a las familias el futuro después del bachillerato?

Sí, y el problema es que esta preocupación llega tarde. Es en los últimos meses, en los últimos minutos cuando aparece la preocupación. Yo creo que hay una dualidad de la sociedad, hay una parte de familias que tiene una inquietud constante y se nota, pero también, por desgracia, nos encontramos con familias que, en principio, consideran que es un proceso más, transitorio. Pero sí, cada día este tema inquieta y preocupa más. Pensémoslo de una forma sencilla: estamos cambiando muy rápido, los chicos están desorientados… recuerdo una anécdota de un padre que me decía «Yo estudié EGB, ahora es Primaria. Ya no hay COU, ahora es Bachillerato, y me acabo de enterar de que ya no hay licenciados, sino granosequé… Yo no sé cómo está mi hijo, pero yo estoy empanado». La sociedad que se nos avecina es mucho más compleja, más volátil, con más incertidumbre, más ambigua… ¿Qué va a pasar con mis hijos? ¿Qué va a pasar el día de mañana?

¿Cuál es la clave del éxito en la elección de una carrera?

Todavía hay familias que quieren extrapolar lo que ellos vivieron, y eso es un gran error. Los padres sigue teniendo cinco carreras en la cabeza: quieren que sus hijos sean economistas, ingenieros, abogados, médicos o arquitectos, y no contemplan que hoy las profesiones están cambiando. Dentro de dos o tres años tendremos profesiones nuevas. En la orientación tiene que tomar mucho partido el propio joven. El problema es que muchos de nuestro jóvenes tienen cuerpo de adulto pero mentalidad adolescente, fruto de una excesiva protección. Tienen que abrirse a conocer nuevas posibilidades, nuevos retos… y que no piensen que van a trabajar como lo hacen sus padres. Ninguno. Seguro. La mejor orientación tiene que ser conseguir «nichos» de felicidad. Un chico que está en el sistema educativo sabe qué se le da bien, qué es lo que le gusta de aquello que hace. Y cuando está fuera del sistema, en su tiempo libre, ¿a qué se dedica? Estas dos cuestiones son fundamentales para acertar. Hay que pensar los estudios no desde la perspectiva del empleo, sino que lo que estudies te pueda hacer feliz. Este momento de su vida es crítico para crecer y desarrollarse como persona. Lo profesional viene después, pero hay familias donde ese salto cuesta. Ahora no es el momento de esa gran preocupación, porque en cuatro años todo va a cambiar. ¿Saben cuánto lleva el iPad con nosotros? Hace cuatro, y lo tenemos como algo incorporado. De aquí a 2020, esto sigue cambiando.

¿Qué particularidad tiene la Universidad Loyola?

Tenemos que decir que esto es una universidad de la Compañía de Jesús, una institución con más de 475 años y que cuenta con la grandeza de tener más de 238 universidades repartidos por todo el mundo. Esto permite aportar una visión más global. Para nosotros nuestra universidad se fundamenta en la investigación, que ayude a crecer a los chicos, donde el conocimiento ayude a desarrollar habilidades, donde los chicos y chicas adquieran una visión, unos valores, el saber que tenemos una responsabilidad grande. Yo se lo digo a menudo. Somos más de 7.300 millones de criaturas en el mundo. Tienen una oportunidad de oro. Pero que no estudien ni quieran desarrollarse para sí mismos, sino para los demás. La responsabilidad que tenemos con 4.000 millones de personas que lo están pasando mal es fundamental. Nosotros queremos formar a personas que planteen un paradigma de transformación social, agentes de cambio, evidentemente en la inspiración humanista cristiana, con una visión muy global. Por eso decimos que por nuestra universidad no se pasa, en nuestra universidad se vive, y queremos formar este tipo de personas que es hoy más necesaria que nunca. Donde el diálogo prevalezca por bandera, donde el conocimiento y el lugar hermenéutico sea un elemento de reflexión. España supone el 0’05% de la población mundial. No somos nada. Tenemos que cambiar paradigmas. El centro del mundo no somos nosotros. El mundo necesita y demanda nuevas personas. Esta universidad tiene una ambición sana de llegar tan lejos como lleguen sus alumnos y de ser un referente para el mundo. El futuro no está escrito, y nosotros queremos tomar parte en su construcción.

¿Qué carreras ofrece la Universidad Loyola Andalucía?

Estamos en ciernes, somos un auténtico «baby». Pivotamos sobre tres grandes ámbitos: personas, sociedad, tecnología. ¿Cómo se aterriza? En el primero, tenemos educación infantil bilingüe, primaria bilingüe y un grado que combina ambas y que es único en Andalucía. También el grado de psicología y grados dobles de psicología y criminología, psicología y derecho. En sociedad, tenemos administración y dirección de empresas, administración y dirección empresas bilingüe, economía, relaciones internacionales, comunicación, criminología y muchas combinaciones de doble composición. En este marco tenemos el Dual Bussiness Degree. Somos la única universidad no americana que expide estos títulos y es una oportunidad de oro para conseguir un doble titulo reconocido oficialmente en la Unión Europea y en Estados Unidos. En la tecnología hemos hecho un gran esfuerzo. En diez años, ante la situación que se nos avecina, el reto será reindustrializarnos, ingeniería electromecánica, mecatrónica y robótica, de la energía y de organización industrial. Eso más los másters. Y seguimos creciendo para implementar cada año nuevos títulos.

¿Qué debe hacer un joven para ingresar en la Universidad Loyola?

Lo primero, acceder a la web www.uloyola.es. Ahí puede acceder a las pruebas de acceso, que se pueden hacer en distintas localidades. El proceso de selección está basado en unos test de siete aptitudes. Luego se analiza muy minuciosamente su expediente académico, de cuarto de secundaria y primero de bachillerato. Esto nos da una proyección del comportamiento del alumno. Le hacemos además una prueba del nivel de inglés. Y deben aprobar selectividad en junio y julio. Con todo eso superado, se convierten en pre-alumnos.

¿Puede ser la economía un motivo para no acceder a la Universidad Loyola?

Para nada. Ningún alumno debe quedarse fuera por motivos económicos. Ésta es una universidad privada de iniciativa social, donde todo tiene beneficio debe revertir en el marco universitario. Nuestros alumnos, al tratarse de un centro oficial, tienen derecho a todas las ayudas que otorga el Ministerio de Educación y además este año hemos superado la cifra del millón de euros de recursos propios otorgados a nuestros alumnos. En nuestra web hay un simulador de becas que pueden facilitar esta información. Además, tenemos un premio a la excelencia académica, por el que chicos y chicas con una media de 9.4 en bachillerato y selectividad en la parte general estudian gratis con nosotros, independientemente de la economía familiar. Primamos el esfuerzo, la dedicación, el rendimiento académico. Somos la Universidad más económica de España, un grado simple son 6.600 euros. Sin animo de polemizar, más barato en coste que una pública. Por ser gráficos: yo tengo en la puerta un Dacia Sandero con plan PIVE y me ha costado 8.290 euros. Es el coche más barato. Solo le pido aire acondicionado. España ha sido el país que más Lexus ha comprado. Le pongo este ejemplo porque muchas veces el tema accesibilidad/no accesibilidad está en prioridad/no prioridad. Si uno se analiza cuántos coches hay por familia, qué tipo de coches, dónde invertimos el dinero… yo creo que nuestra Universidad es muy accesible y el retorno que recibe merece muchísimo la pena. Yo les recomiendo a las familias que dejen de buscar herencias para sus hijos en materia de tangibles, de pisos, de oficinas… no van a vivir ahí, no van a trabajar ahí. Denles oportunidades de que crezcan en lo interior, en la visión, en el diálogo y en el entendimiento de las claves que suceden en nuestro entorno. Nuestra casa es el mundo, como se dice en la Compañía, y las divisiones son artificios del ser humano.

¿Tendremos Universidad Loyola en Málaga pronto?

Es una pregunta interesante y compleja. Yo le diría mejor al gobierno que ponga el ave lo antes posible. Nuestra Universidad nace con el campus de Córdoba y el de Sevilla, el tiempo dirá. Pero tenemos un concepto equivocado. Andalucía tiene 34 campus universitarios, hay más que si sumasemos los Leroy Merlin, Ikea… En mi opinión, hay un error de concepción: la modernidad parece consistir en tener un centro comercial, una piscina cubierta y un centro universitario. Esto condiciona mucho y creo que es importante no tanto llevar la universidad a todos los sitios sino tener la facilidad de que todo el mundo vaya a la universidad. Esto se consigue con una política proactiva de becas, incluso que existiera un colegio mayor Ciudad de Málaga que nos permita estudiar allí y mezclarnos más, crecer saliendo de nuestro núcleo familiar.

¿Universidad Loyola en pocas palabras?

Una fábrica de oportunidades.

Ana María Medina

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