El Seminario diocesano de Jaén inicia una nueva etapa con la tradicional convivencia de comienzo de curso. Tras un verano lleno de experiencias pastorales y del necesario descanso, los seminaristas vuelven a encontrarse para acoger a los nuevos compañeros y preparar juntos el camino que ahora comienza.
Una bienvenida llena de esperanza
El 2 de septiembre, quienes regresaban tras las vacaciones de agosto se encontraron con una grata sorpresa: tres nuevos compañeros se incorporan al curso propedéutico. Son Francisco, Fernando y Álvaro.
Su llegada es siempre un momento especial e ilusionante para todos. Nos recuerda que el Señor sigue llamando y que todavía hay jóvenes dispuestos a iniciar, con valentía, un camino de discernimiento de la voluntad de Dios.
Quienes hemos vivido la experiencia de la vocación sabemos que esa llamada puede despertar desconcierto, miedos, luchas interiores e incluso la tentación de huir o negarla, especialmente al principio. Pero también sabemos que el corazón se llena de alegría cuando se acepta el reto del Señor.
Así lo vemos en estos tres hermanos, que llegan con ilusión y con el deseo sincero de decirle al Señor que están dispuestos a buscar su voluntad.
El sentido del Seminario
El Seminario nace para ayudar a responder a las señales del Señor, discernirlas con serenidad y prepararse para hacerlo con alegría y generosidad, si finalmente esa es la llamada que Dios pone en el corazón.
La etapa propedéutica
La etapa propedéutica, conocida también como curso introductorio, es un primer tiempo de discernimiento vocacional vivido en comunidad y acompañado por los formadores.
Durante este periodo, los jóvenes comienzan un camino que les ayuda a:
Acercarse de manera introductoria y vital a la Palabra de Dios, al seguimiento de Cristo y a la vida de la Iglesia.
Interpretar con mayor claridad los signos vocacionales que sienten en su interior.
Iniciar un conocimiento más profundo de sí mismos para colaborar mejor con la gracia de Dios.
Prepararse para construir un proyecto de vida cristiana intenso y abierto a los planes del Señor.
Adentrarse en una vida de oración profunda, personal y comunitaria, poniendo el diálogo con Dios en el centro de su existencia.
Una invitación abierta
Que tres jóvenes se atrevan a comenzar esta aventura es un gran regalo para nuestra Diócesis. Y, seguramente, no son los únicos. Tal vez conozcas a alguien a quien puedas animar; tal vez tú, que estás leyendo esta noticia, seas una de esas personas que vive esa lucha interior.
Si es así, no tengas miedo. Acércate al Seminario, pregunta por el rector y comparte lo que llevas en el corazón. Mira el gozo de estos muchachos: aún estás a tiempo. La entrada en la etapa propedéutica no está cerrada y, durante algunas semanas más, todavía existe la posibilidad de incorporarse.
La sonrisa de estos chicos puede ser también la tuya.
Seminario diocesano de Jaén

