El sacerdote D. Antonio Ruiz Sánchez reflexiona sobre la dignidad humana en una nueva publicación

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El sacerdote diocesano D. Antonio Ruiz Sánchez ha publicado un nuevo libro este año con el título de «La dignidad de la persona humana: Ámbitos e implicaciones». Este libro hace el número 27 de las obras publicadas por el autor. El libro tiene 333 páginas y está estructurado en tres partes, y 10 capítulos. La obra está prorrogada por Luis María Salazar García, Doctor por la Universidad Gregoriana de Roma. La parte primera aborda las cuestiones en torno a la persona humana y tiene cuatro capítulos. El primero trata de la dignidad de la persona humana por su principio. El segundo de la grandeza y dignidad de la persona por su naturaleza. El capítulo tercero considera la persona, individuo y sociedad. Y el cuarto analiza las implicaciones de la persona.

La parte segunda se detiene en analizar los elementos constitutivos y dimensiones de la persona humana. Esta parte también se desarrolla en cuatro capítulos donde se estudian los componentes de la persona y su desarrollo a través de la historia del pensamiento. La parte tercera trata de la persona humana en la enseñanza pontificia. Esta tercera parte se exponen de dos capítulos, el noveno y el décimo. En el noveno se considera la Doctrina Pontificia sobre el hombre desde León XIII hasta el Concilio Vaticano II, y en el capítulo décimo la Doctrina Pontificia sobre la persona humana desde el Vaticano II hasta Benedicto XVI.

Afirma el autor que en este trabajo «he intentado acercarme una vez más a la persona humana, para buscar, para encontrar su grandeza, su dignidad, sus ilusiones, sus posibilidades». D. Antonio Ruiz nos ofrece una cita que sintetiza su publicación: «El sujeto humano, mientras vive en este mundo, nunca deja de ser discípulo del ser, de la verdad, de la posibilidad, y de la utopía. A todo hombre, y a través de su corta o larga vida, le queda irremediablemente una signatura pendiente: la asignatura intransferible de sí mismo, que no es otra cosa que mantener la dignidad de ser hombre y encontrar el cauce de la propia existencia». (José Antonio Merino: Antropología filosófica. Madrid. Ed. Reus. 1982. Pg. 14)

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