El Obispo visita por primera vez la Parroquia de Santa María del Valle y confiere el sacramento de la Confirmación

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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El miércoles, 22 de febrero, el Obispo de Jaén, Mons. Amadeo Rodríguez Magro, visitó por primera vez la Parroquia de Santa María del Valle e impartió el sacramento de la Confirmación a un grupo de 13 jóvenes y adultos de esta comunidad parroquial y de las parroquias de Nuestra Señora de Belén y San Roque, y La Asunción de la Guardia.
El prelado giennense llegó a la parroquia unos minutos antes de las siete de la tarde, y en la puerta le esperaba el arcipreste, D. Francisco de la Torre y el párroco de El Valle. Después de compartir unos primeros minutos observando la ubicación del templo parroquial en el barrio del Polígono del Valle, pasaron a la parroquia donde el Obispo rezó ante el Santísimo unos minutos y saludó a los confirmandos y padrinos que le esperaban con gran ilusión.

La Eucaristía comenzó a las siete de la tarde, con la presencia de un nutrido grupo de fieles de la Parroquia y los cantos del coro parroquial de la Santa Cruz de Jaén. Estuvo presidida por el Obispo y concelebraron el párroco de Nuestra Señora de Belén y San Roque, D. Juan Herrera, y el párroco de Santa María del Valle, D. Antonio Pozo. Tras los ritos iniciales y la lectura de la Palabra de Dios, en la fiesta de la Cátedra del apóstol San Pedro, el Obispo diocesano en su homilía exhortó sobre la figura del Papa, como sucesor del primer apóstol, San Pedro. E indicó a los presentes que es “en la Iglesia, fundada y creada por Jesucristo, donde recibimos la gracia de Dios en los sacramentos”. El sacramento de la Confirmación es uno de los sacramentos que “imprimen carácter”, es decir, según exponía Mons. Rodríguez Magro, “estamos marcados para ser testigos del amor de Dios entre los hombres” y ser al mismo tiempo “verdaderos testigos de Cristo muerto y resucitado”.

A continuación, después de renovar las promesas bautismales, los confirmandos acompañados de sus padrinos, fueron marcados con el Santo Crisma para ser auténticos discípulos de Cristo.
En la celebración de la Eucaristía participaron con las lecturas, oración universal y ofrendas los mismos confirmandos y sus padrinos, así como los catequistas de las distintas comunidades parroquiales que asistían.

Al finalizar la Misa, el Obispo tuvo oportunidad de saludar a los confirmandos y a muchos miembros de la Comunidad parroquial de Santa María del Valle que le esperaban con entusiasmo.

Antonio Pozo
Párroco de Santa María del Valle

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