El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, quiere expresar su cercanía y apoyo a los trabajadores de AEMSA Santana, en Linares, y a sus familias ante la situación de incertidumbre que atraviesan por el futuro de la empresa y la continuidad de sus puestos de trabajo.
La preocupación por el desempleo y por las dificultades que afectan a numerosas familias de la provincia ha estado muy presente en el ministerio de Don Sebastián desde su llegada a la Diócesis del Santo Reino. En distintas ocasiones, el Prelado ha querido hacerse cercano a quienes sufren la falta de trabajo o la amenaza de perderlo, recordando que detrás de cada puesto de trabajo hay una persona, una familia y un proyecto de vida.
En este sentido, la Doctrina Social de la Iglesia recuerda la centralidad y la dignidad del trabajo humano, que no puede ser entendido únicamente desde criterios económicos o productivos. El trabajo constituye una dimensión fundamental de la vida de la persona, contribuye a su realización y permite sostener dignamente a las familias y participar en la construcción del bien común. Por ello, la defensa de un empleo digno y estable debe ser una responsabilidad compartida de toda la sociedad.
En este contexto, la Pastoral del Trabajo de la Diócesis de Jaén ha mantenido esta semana un encuentro con trabajadores y representantes sindicales de AEMSA para escuchar sus preocupaciones y conocer de primera mano la situación que atraviesan. Durante la reunión trasladaron su inquietud ante el futuro de los 69 puestos de trabajo, la continuidad de la actividad industrial y la necesidad de garantizar un volumen de producción suficiente que haga viable el mantenimiento de la empresa y del empleo.
Ante esta situación, el Obispo de Jaén invita a toda la comunidad cristiana a tener especialmente presentes en la oración a los trabajadores de AEMSA y a sus familias, así como a tantas personas de nuestra provincia que afrontan dificultades para encontrar o conservar un empleo.
Asimismo, Don Sebastián hace un llamamiento a las administraciones públicas y a todas las partes implicadas para que, desde el diálogo, la responsabilidad y la búsqueda del bien común, continúen trabajando con la máxima diligencia para encontrar caminos de solución que permitan asegurar la continuidad de la actividad y la conservación de los puestos de trabajo.
La Iglesia diocesana quiere permanecer cerca de quienes viven esta situación y compartir sus preocupaciones y esperanzas, convencida de que la solidaridad, el diálogo y el compromiso conjunto son fundamentales para afrontar las dificultades que afectan al mundo laboral y al futuro de tantas familias.

