El Obispo de Jaén anima a tener un gesto especial con los más necesitados en el día del Amor Fraterno

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

A las 7 de la tarde de este Jueves Santo se cerraban las puertas de la Catedral de Jaén con el aforo completo, 300 personas, que son las que se permiten actualmente. Pocos minutos antes llegaba el Obispo de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro, para celebrar la Cena del Señor. Una celebración, marcada por las medidas frente a la pandemia del Coronavirus, con la que se inauguraba el Solemne Triduo Pascual, en el que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Junto al Obispo concelebraron, en este día del Amor Fraterno, diversos miembros del Cabildo Catedral, el Vicerrector del Seminario y otros sacerdotes de la ciudad.

Uno de los símbolos de esta celebración del Jueves Santo es el lavatorio de los pies, el mismo que hizo Jesús a sus apóstoles antes de la Última Cena, y que cada año rememora el Obispo. Por segundo año consecutivo se ha suspendido a causa de la pandemia.

Las lecturas fueron participadas por miembros de la Cofradía de la Buena Muerte y el salmo por uno de los seminaristas. El Evangelio fue proclamado por el diácono, Antonio Blanca.

El acompañamiento musical corrió a cargo del canónigo emérito D. Alfonso Medina, al órgano, y el antiguo coro de la Catedral.

Homilía
Durante su homilía, el Prelado del Santo Reino quiso recordar que con la Cena del Señor los cristianos celebramos la Cena con sus Apóstoles, pero trasladándolo al hoy y al presente, se celebra la Cena del Señor con su Iglesia. “Hoy en la Catedral de Jaén estamos celebrando la Cena Pascual de Cristo con su Iglesia. Él nos dijo: «Tomad y comed, este es mi cuerpo», aquí tenéis un alimento de vida permanente para vosotros, de vida eterna. «Tomad y bebed, este es el cáliz de mi sangre», bebed de esta entrega, de esta sangre derramada por el mundo y acoged en vosotros la salvación. Sed felices y disfrutad de la salvación que Dios os va a dar en mi cruz y mi resurrección. Dejaos empapad por este misterio que a nosotros nos llega del pan y el vino convertido en el cuerpo y la sangre del Señor. Y que es un misterio de amor”.

Asimismo, Don Amadeo quiso explicar el que el Jueves Santo, día en que Jesús instituyó el Sacramento del Orden sacerdotal, se celebra el día del sacerdote. “Hoy celebramos el día del sacerdote, que es también un servicio de amor. El Señor nos ha dicho que el sacerdocio es un servicio de amor para todos los hombres, porque la Eucaristía hay que celebrarla siempre con el pueblo santo de Dios.  El pan y el vino es un ofrecimiento para todos nosotros, que pasa por esa consagración especial que el Señor hace de algunos hombres a los que llama a este servicio eclesial”.

Además, recordó que hoy es el día del Amor Fraterno. “Acojamos lo que el Señor hace por nosotros y vivamos todo lo que el Señor nos pide de cada uno de nosotros. Su paso por nuestra vida tiene que ser una transformación permanente interior de nosotros, una transformación de amor. Hoy es el día del Amor Fraterno, de la actitud de servicio de unos frente a los otros, y el Señor nos pide que hagamos lo mismo que él hizo”.

El Pastor diocesano  ha querido finalizar su predicación animando a los fieles a tener algún gesto especial con los que más nos necesitan. “Hoy no se ha podido celebrar el lavatorio de pies, debido a las medidas frente a la pandemia.  Pero quizás hoy sea más eficaz para nosotros tener algún gesto especial con aquel que está a nuestro lado y que nos necesita. Servicio, caridad, amor fraterno… es lo que surge de la Eucaristía. Pues que ese amor fraterno se convierta para nosotros en algún hecho. Y que el Señor nos ayude a comprender lo que hace con nosotros y lo que significa de verdad este misterio de la Eucaristía”.

Reserva del Santísimo
Tras la comunión se realizó la reserva del Santísimo. Los seminaristas encabezaban la procesión con la cruz y los ciriales. A continuación, los concelebrantes y los ministros, con dos candeleros, abrían paso al Obispo, que portaba el Copón que contenía la reserva eucarística. Cerraban la comitiva el diácono y representantes de la Cofradía de la Buena Muerte. Así, se desplazaron sobriamente, y manteniendo la distancia oportuna para evitar contagios, desde el Altar Mayor hasta la Iglesia del Sagrario, donde el diácono procedió a la reserva. El Obispo se arrodilló para incensar el Santísimo, mientras comenzaba a cantarse el Tantum Ergo. Posteriormente, y aún de rodillas, se hicieron unos minutos de silencio y adoración eucarística. Prolongando el silencio, la procesión se reanudó hasta la Sacristía.

Finalmente, se procedió a desnudar el altar, culminando, así, la Cena del Señor de este atípico Jueves Santo.

Mañana la Catedral acogerá la celebración de la Pasión y Muerte del Señor a las 17 horas. A su término se bendecirá, desde los balcones de la Catedral, a los jiennenses con el Santo Rostro.

Galería fotográfica: «Cena del Señor 2021»

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