

El Papa León XIV ya está en Madrid y se ha dejado notar. El primer día, el sábado 6 de junio, ya forma parte de la historia de la capital madrileña, con la acogida que le ha brindado la gente al Papa. Miles de jóvenes de toda España se han dado cita para participar en la vigilia de ese sábado por la tarde y en la Misa de este domingo de Corpus, en la Plaza de Cibeles. Y, a pesar del sueño y de las incomodidades de tanta seguridad y tanta gente, se han visto muchos rostros de alegría y de estar gozando de una experiencia inolvidable.
En los viajes, cada papa ha tenido su saludo, el que le ha brindado la gente desde el cariño. Con San Juan Pablo II, seguramente fue el Totus Tuus. “Esta es la juventud del Papa”, le gritaban a Benedicto XVI y después a Francisco. Y estos días se escucha en Madrid “Papa León, te queremos mogollón”, de rima fácil, sí, pero que expresa sin ambigüedad lo que quiere decir. Y lo dicen y lo gritan los miles y cientos de miles de jóvenes que hay estos días en Madrid.
Entre esos jóvenes, hay un grupo de chicos y chicas que han viajado desde la diócesis de Guadix para encontrarse con el Papa. Seguro que también han gritado ese “te queremos mogollón”. Y seguro que también se lo estarán pasando de maravilla, compartiendo, conviviendo con tantos y de tantos lugares, sintiéndose parte de una gran familia que celebra y comparte la fe.
Estoy convencido de que a muchos les habrá sorprendido la gran respuesta de los jóvenes de toda España, al acudir en masa a la convocatoria, a pesar del calor y de los exámenes. A quien parece que no le ha sorprendido ha sido al Papa León XIV, que se esconde en su timidez detrás de su sonrisa, pero que seguro estará gozando también estos encuentros en Madrid con tantos católicos de todo el mundo.
Madrid ha acogido con los brazos abiertos al Papa y lo ha hecho —lo está haciendo— con alegría y gratitud. Una visita que es una invitación a alzar la mirada, a tener esperanza. Pero lo mejor es que los primeros madrileños que han dado la bienvenida al Papa han sido los que menos cuentan, porque no tienen nada: los del CEDIE. Por no tener, no tienen ni casa; viven en la calle. Sin embargo, son atendidos y queridos por Cáritas. Los últimos, dijo Jesús, serán los primeros, y así ha sido en esta visita, que ya ha comenzado y que ha recibido con los brazos abiertos al sucesor de Pedro: “Papa León, te queremos mogollón”.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS: Guadix

