El obispo de Almería, D. Antonio Gómez Cantero, visitó este domingo la localidad de Bédar para acompañar de cerca a sus vecinos tras el devastador incendio que ha golpeado al municipio. Su presencia quiso ser, ante todo, un gesto de cercanía pastoral: celebrar la Eucaristía con la comunidad, poner rostro al sufrimiento de los vecinos y compartir con ellos el dolor y la esperanza.
Durante la homilía, D. Antonio tomó como referencia las palabras del profeta Isaías: «Ya no te llamarán devastada», invitando a los fieles a no dejarse vencer por el desánimo y a confiar en que, también después de la destrucción, Dios abre caminos de vida nueva. El obispo animó a la comunidad a mantenerse unida y a sostener la esperanza, convencido de que el pueblo sabrá levantarse con la fuerza de sus vecinos y la ayuda de quienes los acompañan.
Visiblemente conmovido por la tragedia, tuvo un recuerdo especial para las víctimas mortales y sus familias, por quienes elevó su oración durante la celebración. También quiso reconocer públicamente el trabajo realizado por el alcalde de Bédar, Ángel Collado, y por todas las personas que han participado en las labores de emergencia y atención a los afectados durante estos difíciles días.
Al concluir la Eucaristía, D. Antonio dedicó un tiempo a conversar con numerosos vecinos, que le trasladaron, entre la emoción y el agradecimiento, cómo han vivido estas jornadas marcadas por el miedo, la incertidumbre y la solidaridad.
La visita concluyó junto al monumento al Minero, donde el alcalde explicó al obispo la evolución del incendio, el alcance de los daños y cómo era el paisaje antes de que las llamas lo arrasaran. Desde ese lugar, contemplando la magnitud de lo sucedido, el obispo escuchó emocionado el relato de unos hechos que han dejado una profunda huella en el municipio, pero que no han apagado la esperanza de un pueblo decidido a reconstruirse.


