Tres nuevos canónigos en una Catedral “abierta y preocupada del más alejado”

El Arzobispo de Granada nombra canónigos de la «Iglesia Madre» a los sacerdotes D. José Alberto Fernández, D. Eduardo García y D. Juan Bautista Amat, que el pasado sábado acogieron su nueva misión en la Catedral.

Desde la mañana del pasado sábado, 5 de abril, la S.I. Catedral cuenta con tres canónigos más en una ampliación del Cabildo promulgada por Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada, para, según sus palabras, «porque yo creo que efectivamente, ésta es la Iglesia Madre. En un contexto como el de Granada, en el presente y en el previsible futuro, el cuidado de esta Iglesia me parece a mí cada vez más esencial», señaló el Arzobispo.

D. José Alberto Fernández, ecónomo diocesano, es a partir de ahora canónigo ecónomo de la S. Iglesia Catedral, y D. Eduardo García, Vicario de la Vicaría Territorial II de la Diócesis, y D. Juan Bautista Amat, Vicario de la Vicaría Territorial III, se unen también al Cabildo Catedralicio.

Tras el rezo de laudes, los presentes, también con el Cabildo de la Catedral, celebraron la Eucaristía, donde los nuevos canónigos firmaron y juraron fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, ante el Arzobispo, y acogieron su nueva misión para servir al pueblo de Dios.

En la ceremonia, se leyeron los decretos firmados por Mons. Javier Martínez, por los que se les nombraba canónigos y por los que se les daba «dispensa de coro», es decir, que quedan exentos de la obligatoriedad dada por el cargo de participar a diario en el rezo en la S.I. Catedral. Mons. Martínez explicaba que dadas las circunstancias actuales de la Iglesia, no es posible llevar a cabo, en este caso, esta obligatoriedad, ya que todos ellos tienen cargos parroquiales y en la Curia: «No llegamos al volumen de trabajo mientras el Señor no nos de nuevas vocaciones», señalaba el Arzobispo, quien admitió que al mismo tiempo eran muy necesarios para la Catedral, que necesitaba su consejo y que si esperaba contar con ellos en las celebraciones más importantes y trascendentes para la Iglesia en el templo.

En su homilía, el Arzobispo habló de las lecturas del día y, de cara a la Semana Santa, invitó a los presentes a «un trabajo de conversión, que a mí me parece que podría describirse en los términos de un retorno al centro: el don del amor infinito de Dios en Jesucristo». Asimismo, señaló que en este momento hay que «poner todo en su sitio, no en relación con su valor crematístico, no en relación con los intereses del Estado, del mundo, de los turistas, de nada; sino en relación con el centro del misterio cristiano, y hacer que las cosas sirvan proporcionalmente a su importancia al centro del misterio cristiano», explicó.

Respecto a la misión de la S.I. Catedral, Mons. Martínez dijo que «la Catedral no existe para ninguna otra cosa que no sea comunicar a Cristo, y eso no siempre es fácil. (…) Es cierto que nuestras vidas serían inútiles si todo esto no sirviese para la vida del pueblo cristiano, para que el pueblo cristiano se pueda sentir pueblo digno, que pueda sentir su dignidad como pueblo, que pueda sentir, vivir, gozar y dar gracias a Dios de ser hijos de Dios y de ser el pueblo de Dios en medio de esta ciudad y en medio de este mundo».

El Arzobispo finalizó sus palabras pidiendo a toda la Iglesia «comunión para poder caminar juntos» y explicó, refiriéndose a la Catedral, que «esta Iglesia tiene que ser un espejo de lo que quisiéramos que los hombres puedan reconocer en la Iglesia de Dios: una Iglesia abierta, que comunica a Cristo, que se preocupa del más alejado, del que le importa menos la Iglesia, del que insulta a la Iglesia y ahí hay todo un trabajo que hacer, todo un horizonte», afirmó.

Escuchar homilía del Arzobispo

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