Ocho nuevos seminaristas en la Diócesis de Granada

Este curso abre sus puertas con nuevos jóvenes que se incorporan a los Seminarios Diocesanos, el Mayor «San Cecilio» y el misionero «Redemptoris Mater».

Ocho jóvenes entran este año en los Seminarios de Granada, cinco en el Seminario Mayor «San Cecilio» y tres en el Seminario misionero «Redemptoris Mater». Estos jóvenes vienen de distintos lugares y han decidido este curso dejarlo todo en sus vidas y ponerse al servicio de la Iglesia.

En el Seminario Diocesano Mayor «San Cecilio» entran jóvenes de La Zubia, Híjar, Churriana, otro natural de Jaén pero que lleva cinco años en Granada y un joven ucraniano, cuya familia lleva establecida en Granada unos años. Sus edades oscilan entre los 19 y los 38 años y uno de ellos viene del Seminario Menor «Virgen de Nazareth». Antes de entrar en el Seminario han estudiado algunas carreras como Nutrición o Derecho, y después de trabajar e incluso sacarse alguna oposición han decidido entrar en el Seminario.

A esta alegría, se suman los tres nuevos seminaristas que también vienen al Seminario Diocesano misionero «Redemptoris Mater». Se incorporarán desde diferentes países y servirán a la Iglesia de Granada y a la evangelización en el mundo. Vienen de El Salvador, Brasil y Guatemala, dado el carisma de internacionalidad que tiene este tipo de seminarios en el mundo entero.

DEJAR TODO POR UN ENCUENTRO

Uno de los cinco chicos que ha entrado en el Seminario Mayor «San Cecilio» es Antonio Jesús Guzmán y tiene 23 años. Ha estudiado el Grado de Nutrición humana y dietética, en la facultad de Farmacia, y tiene dos Másters, uno de Profesorado y otro en Nutrición Pediátrica. Todo lo ha dejado por un encuentro, un encuentro con Jesucristo.

«Pensaba que la universidad y la vida universitaria me iba a dar todo lo que yo esperaba y deseaba. En este contexto, de la mano de la Pastoral Universitaria y de José Antonio Villena, el capellán y Delegado universitario, viví un encuentro muy personal con Cristo y haciendo este camino me di cuenta que Él era capaz de abrazar todo lo que en mi historia podía haber sido un error, un fracaso o una herida, y le daba luz y sentido, y a través de esto descubrí que me daba una urgencia, me despertaba a llevar esto a los demás, porque todo lo que en mi vida no había querido o ese propio deseo de cosas grandes en la vida que parecía que nunca iba a tener una respuesta en la vida, siempre se frustraba, pues era respondido por Cristo. Fue tan sencillo como que me empezó a despertar en el corazón el deseo de llevarlo a los demás como una urgencia, como una necesidad, como alguien que se ha encontrado algo bueno y dice: ‘Oye, mira lo que he encontrado´», ha señalado el nuevo seminarista.

Antonio Jesús Guzmán es natural de Jaén y hace cinco años vino a estudiar a Granada. Después de cinco años unido a la Pastoral Universitaria, decidió hacer un discernimiento vocacional y este año ha entrado en el Seminario. La llamada la sintió por primera vez en el Camino de Santiago que hizo con la Pastoral y la confirmó en su viaje misionero a la selva Boliviana con los jóvenes universitarios de la Fundación de la Pastoral, «Ahoringa Vuelcapeta».

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