Consagrarse a Dios es estar disponible a Él

En torno a 700 personas consagradas participaron el día 2, fiesta de la Presentación del Señor en el templo, en la Eucaristía que presidió nuestro Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, en la S.I Catedral, para celebrar la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, con el lema «Amigos fuertes de Dios».

Congregados para dar gracias a Dios por esta forma de vocación con la que el Señor no quita nada sino que lo da todo, la celebración eucarística comenzó a las puertas de la Catedral con la luz que se fue distribuyendo entre los fieles. Después, precedidos por los fieles y, a continuación, el clero y los religiosos, junto a nuestro Arzobispo, tuvo lugar la procesión por la nave central del templo catedralicio hasta el altar.

En la Eucaristía concelebraron parte del clero diocesano y sacerdotes de distintas familias religiosas como claretianos, combonianos, redentoristas, carmelitas, trinitarios, agustinos, Verbo Encarnado y Prelatura del Opus Dei.

LA HUMANIDAD DE CRISTO, TEMPLO DE DIOS

La Jornada Mundial de la Vida Consagrada se celebra en el día de la presentación y purificación del Señor en el templo. En este sentido, en su homilía, Mons. Javier Martínez habló del templo de Dios, que es nuestra humanidad, al mismo tiempo que recordó que «Cristo nos rescata del poder de la muerte, compartiendo nuestra condición humana». A la pregunta de en qué templo entra el Hijo de Dios, Mons. Martínez subrayó que «el templo en el que entró Jesús es la humanidad». «La humanidad de Cristo es el templo de Dios por excelencia».

Asimismo, habló de la consagración de la propia vida a Dios. «Consagrarse a Dios no es hacer un movimiento que nos aparta de los hombres. Si nuestro movimiento es como el movimientos de Cristo, consagrarse a Dios es estar disponible, es arriesgar la vida, por la vida, por la esperanza, por la fe de los hombres», explicó nuestro Arzobispo. Además, Mons. Martínez señaló también que «entregarse a los hombres o darse a los hombres no es simplemente una forma, según cálculos humanos y medidas humanas, de realizar nuestra humanidad o de cubrir carencias afectivas o humanas que puedan darse en nuestro corazón o en nuestra vida»; consagrarse a Dios es «una forma de hacer presente el amor infinito de Dios revelado en Cristo».

RENOVACIÓN DE LA PROFESIÓN

Las personas consagradas, procedentes de diversas congregaciones, institutos seculares, grupos y vírgenes consagradas renovaron sus promesas de la Profesión, renovando así su «fidelidad al carisma que lo fecunda».

«Desde los votos de castidad, pobreza y obediencia quiero enraizarme apasionadamente en la voluntad amorosa de Dios que me llama a la solidaridad fecunda y al amor generoso. Desde mi experiencia orante quiero seguir convirtiendo mi corazón al perdón, la justicia, la esperanza y la paz. Porque el Señor me ha seducido y me sigue seduciendo a vivir desde Él en la Iglesia y en el mundo para transformar la realidad y anunciar la salvación», afirmaron las personas consagradas congregadas en la fiesta de la Presentación del Señor en la Eucaristía en la Catedral.

La Jornada Mundial de la Vida Consagrada de este año se celebra coincidiendo con el Año de la Vida Consagrada convocada por el Papa Francisco y con el Año Jubilar Teresiano, concedido por la Santa Sede para las Diócesis españolas para celebrar el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. En Granada, en virtud del Decreto del Arzobispo hay una serie de templos y días jubilares para ganar Indulgencia Plenaria con ocasión del Año Teresiano. Estas fechas y templos jubilares pueden consultarse en www.archidiocesisgranada.es.

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