“Caminando juntas” por la igualdad, los derechos y la dignidad de la mujer

Nota de prensa de Cáritas diocesana de Granada con motivo de la celebración, el 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer.

En el Día Internacional de la Mujer, Cáritas quiere denunciar las múltiples violencias que siguen sufriendo las mujeres cada día, e insta a las Administraciones Públicas a desarrollar políticas proactivas para asegurar una igualdad real, el acceso a los derechos y la garantía de una protección y asistencia adecuadas.

Cáritas acompaña anualmente en toda España a más de 25.000 mujeres en distintos procesos de empoderamiento, formación, inserción social y laboral, con el objetivo prioritario de conseguir la restauración plena de sus derechos y su dignidad.

La mujer es sin duda quien más sufre y padece los efectos de la marginación social. Según datos de atención publicados en la última memoria, “el perfil con mayor demanda de asistencia de Cáritas Diocesana de Granada es el de mujer, española, con hijos a su cargo, desempleada, con estudios básicos, sin ingresos, y con un intervalo de edad entre 30 y 44 años”. La mujer es en la mayoría de los casos, quien sustentada por una economía precaria y escasez, asume en soledad la responsabilidad del cuidado y mantenimiento de los hijos, lo que hace que se encuentre en situaciones desesperadas con pocas posibilidades de mejora.

22 años “Caminando juntas”

Las mujeres que acuden a los servicios de acogida son muchas veces víctimas de una múltiple discriminación, por su condición de género y por otros factores relacionados con la etnia, la edad, la posición socioeconómica y el nivel educativo, entre otros. Por ello, desde el año 1996, el proyecto educativo “Caminando juntas” de Cáritas Diocesana de Granada, trabaja de manera integral la recuperación personal e inserción socio-laboral de la mujer más vulnerable. Mediante acciones formativas en distintas esferas (social, psicológica, sanitaria, jurídica y sobre todo educativa), promueve procesos personales con el fin de mejorar su calidad de vida y responder de manera integral a sus necesidades.

Gracias a éste programa, mujeres en situación de marginación, con hijos a cargo y serias dificultades económicas y de inserción laboral, han recibido formación diaria en salud, prevención y violencia de género, habilidades sociales y autoestima, alfabetización, informática, orientación y búsqueda de empleo, organización económica y doméstica.

260 mujeres acompañadas en 2017

En 2017, más de 260 mujeres han participado en el programa, mejorado notablemente sus habilidades y lo que es primordial, incrementando su nivel de autoestima y motivación para el cambio.

El 90% de las mujeres han recibido una intervención social, psicológica y educativa.

El 85% han mejorado su lectoescritura y han adquirido conocimientos de cultura general.

El 65% han aprendido a utilizar los recursos sociales y sanitarios de su entorno y se han inscrito como demandantes de empleo en los distintos recursos existentes (un porcentaje menor del esperado, debido a la situación irregular de algunas de las beneficiarias que impide su acceso a determinados recursos oficiales).

Cerca de una veintena de estas mujeres han podido incorporarse al mercado laboral. Aunque las contrataciones han sido temporales, ha supuesto para ellas un gran avance a nivel personal.

Restauración de derechos y dignidad

A través de éste tipo de programas Cáritas también detecta las situaciones inhumanas en las que se encuentran estas mujeres, sus dificultades en el acceso a derechos humanos, la carencia de una protección real, el acceso a la sanidad y a las posibilidades reales de asegurar su inserción en la sociedad. Por tercer año consecutivo, el programa “Caminando juntas” ha detectado un incremento de participantes víctimas de tráfico de personas con fines de explotación sexual y víctimas de violencia de género. Esta situación indica que estamos fallando como sociedad. Un fallo que se hace aún más cruel cuando se pone el foco del mismo en las mujeres y, en lugar de víctimas, se las convierte en responsables de su situación y, en el fondo, culpables de las violencias que sufren.

Por nuestra experiencia de trabajo con las mujeres en situación de vulnerabilidad, sabemos que las agresiones son sucesos profundamente traumáticos, que tienen graves consecuencias sobre su bienestar físico, psíquico y social a corto y largo plazo. Fracasamos cuando no somos capaces de prevenir estas violencias ni de restaurar los daños perpetrados.

En este Día Internacional de la Mujer, Cáritas apuesta por una vida exenta de todas las violencias, donde cada mujer pueda desarrollar su vida libremente y con autonomía, y sea reconocida plenamente como persona poseedora de derechos y dignidad.

Cáritas Diocesana de Granada

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