Alegría de los alumnos de San Gregorio de Elvira en su tercera convivencia del curso

Los alumnos de la escuela diocesana durante la convivencia en la casa de los combonianos.

La Escuela Diocesana San Gregorio de Elvira celebró una de sus convivencias trimestrales este sábado 14 de mayo. Los alumnos han recuperado la presencialidad de las clases. Siguen adelante el trienio básico de formación y los dos monográficos como propuesta educativa diocesana para la fe de los laicos.

Acaba de tener lugar la tercera convivencia trimestral para los alumnos de la Escuela San Gregorio de Elvira. Una escuela que nace como una propuesta de formación para los laicos interesados en profundizar en la consistencia de su fe cristiana. Lo hacen mediante un trieno básico de formación durante esos tres primeros años, y luego con una serie de cursos monográficos que van cambiando cada año.

“A mí me habían hablado de esta escuela a través de algunos amigos de la parroquia”, cuenta Encarnita Huertas, que se ha apuntado este año al trienio formativo. “La verdad es que tenía esas ganas y una necesidad de una mejor formación sobre la Biblia, la vida de Jesucristo, porque creo que los cristianos necesitamos esta formación”.

Reunidos semanalmente en el colegio Virgen de Gracia, los alumnos de esta Escuela Diocesana reciben sus clases de Sagrada Escritura y de fundamentos de la fe. Unas lecciones que empiezan siempre después de un tiempo de oración comunitaria. La comunidad crece precisamente mediante estos tiempos de convivencia de fin de semana, que son un momento de crear familia.

En esta ocasión los alumnos se encontraron en la sede de los combonianos en el Beiro. Allí disfrutaron de varias charlas seguidas de un tiempo de meditación, al modo de unos ejercicios espirituales. Además de estos ratos de oración, los alumnos disfrutaron de cantos y momentos de compartir durante la comida.

“Los católicos tenemos pocas cosas en comunidad. Es algo que se da en las parroquias pero hay veces que ni nos conocemos prácticamente o hablamos de cosas mundanas. La unidad nace al poner en común lo que cada uno recibe de la Palabra de Dios”, explica Victoriano Pertíñez, alumno que lleva más de diez años cursando la formación de la San Gregorio. “Notas cómo juntos te enriqueces con lo que piensa cada uno, con ver la Palabra puesta en práctica, poniendo en común las palabras y las canciones. Yo pensaba ‘así será el Paraíso’, por lo contentos que estábamos”, dice Encarnita.

Al final de esta convivencia, que finalizó hacia las 17:30 horas, los alumnos propusieron nuevos temas que incluir como futuros monográficos. Desde el correo escuelasangregoriodeelvira@gmail.com se puede solicitar más información sobre esta Escuela Diocesana de formación para los laicos, cuyo curso acabará como cada año en el mes de junio con una ceremonia de envío.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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