El Obispo de Cartagena acompaña a un grupo de caravaqueños en la Audiencia del Papa

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La diócesis de Cartagena es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la catedral de Santa María, situada en la ciudad de Murcia.

Coincidiendo con la Visita Ad Limina de los obispos españoles, en la que participa el Obispo de Cartagena, un grupo de 70 caravaqueños, acompañados por su alcalde, D. Domingo Aranda; el hermano mayor de la Cofradía de la Vera Cruz, D. Pedro Pozo; y el párroco de El Salvador y vicario de la Zona Pastoral Caravaca-Mula, D. Jesús Aguilar; ha viajado a Roma para entregarle al Papa Francisco el óbolo del último Año Santo.

El grupo entero ha participado esta mañana en la Audiencia General que todos los miércoles realiza el Santo Padre en la plaza de San Pedro; durante la cual, el alcalde y el hermano mayor, acompañados por Mons. Lorca Planes, le han hecho entrega al Santo Padre de una réplica en plata de la Santísima y Vera Cruz y de unos paños bordados por las clarisas de Caravaca. Ante este último regalo el Papa Francisco ha asegurado que rezará por ellas y les ha pedido a los caravaqueños que les pidan a las clarisas que recen por él.

El Sr. Obispo le ha presentado al Papa Francisco a los representantes de la Cofradía de la Vera Cruz, «le he dicho, aquí está la cofradía de Caravaca; han venido con una ilusión muy grande a ofrecerle lo que ha sido el fruto de un Año Jubilar; las experiencias maravillosas que ha vivido tantísima gente y las limosnas que han querido que usted, Santo Padre, emplee para los más necesitados», explica Mons. Lorca Planes.

Los caravaqueños, que regresan esta tarde, llegaron a Roma el domingo, el lunes celebraron la Eucaristía en la capilla de San José de la Basílica de San Pedro y ayer lo hicieron en la basílica de San Pablo Extramuros.

Sobre la Visita Ad Limina el Sr. Obispo ha manifestado que son días intensos de trabajo, «no podemos parar un momento», aseguraba el prelado, que esta mañana ha asistido también a la reunión con dos congregaciones: la de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica. «No importa que haya mucho trabajo, lo importante son los frutos de esta experiencia, unos frutos que sin duda alguna son hermosos», asegura Mons. Lorca.

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