Crónica de la toma de posesión del nuevo Obispo de Cádiz

Diócesis de Cádiz-Ceutahttps://www.obispadocadizyceuta.es/
La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

Celebrada hoy en la Catedral.

Eran las 12 horas 35 minutos del sábado 22 de octubre de 2011. Al pie de de la sede catedralicia, los obispos Rafael Zornoza y Antonio Ceballos se daban un emotivo abrazo de paz. El Nuncio de Su Santidad, Mons. Renzo Fratini invitaba al nuevo Obispo gaditano a ocupar la sede que acababa de dejar vacante el hasta ahora Administrador Apostólico, el obispo D. Antonio. Don Rafael se cubría con la mitra y recibía el báculo de manos del señor Nuncio. A partir de ese momento, nuestra histórica diócesis, de antiquísimas raíces, tenía un nuevo Pastor: Don Rafael Zornoza Boy.

El espléndido ritual se había iniciado una hora antes. El Colegio de Consultores en pleno, revestidos para la ceremonia, esperaban en la puerta del domicilio episcopal la salida de Don Rafael, de Don Antonio y del señor Nuncio. A las once y media en punto, en una soleada mañana otoñal, se iniciaba una pequeña procesión hasta la sacristía habilitada en el Seminario Conciliar de San Bartolomé. Allí esperaban los obispos concelebrantes, en número de 23, y los sacerdotes de Cádiz, Ceuta, Getafe y de otras diócesis, venidos para este momento histórico.

Una vez revestidos para la celebración eucarística, comenzaba la procesión de entrada desde la puerta principal del Seminario, en la calle de la Compañía, hasta la misma sede catedralicia. Casi doscientos presbíteros, catorce diáconos, quince seminaristas gaditanos, otros cincuenta de la diócesis de Getafe, aparte de otros acólitos y ayudantes, formaban parte del cortejo. Los prelados asistentes concluían la procesión acompañando a nuestros obispos gaditanos y al Nuncio de Su Santidad.

Así, llegando a la puerta principal de la catedral, fueron recibidos en la zona del trascoro por el Cabildo Catedralicio. El Deán, P. Enrique Arroyo, entregó al nuevo obispo el hisopo para asperjar a los presentes, le dio a besar el Lignum Crucis e hizo la presentación de los miembros del mismo. Al término del saludo, la procesión de entrada se dirigió al coro, donde aguardaban los demás obispos y el Colegio de Consultores diocesano. Allí, D. Rafael, arrodillado, oró en silencio en la sede coral. Sonó el órgano del templo; al teclado, Sandra Massa, organista de la catedral.

Los sacerdotes habían ocupado ya su lugar en la nave central y los obispos se dirigieron al presbiterio por la Vía Sacra para concelebrar la Eucaristía. También, en los bancos del mismo, tomaron asiento los miembros del Cabildo y los sacerdotes consultores.

Ya desde la Sede Catedralicia, el señor Nuncio dio inicio a la asamblea eucarística y Don Antonio Ceballos hizo la presentación de la Diócesis al nuevo Obispo. Seguidamente, el Nuncio hizo una semblanza de don Rafael para que fuera conocido por los fieles de la Diócesis, concluyendo su intervención con el mandato de que se diera lectura a las Letras Apostólicas por las que Su Santidad nombra obispo de Cádiz y Ceuta a Do Rafael Zornoza Boy, hasta ahora obispo titular de Mentesa y Auxiliar de Getafe.

Un Diácono mostró el documento al Colegio de Consultores y, una vez aceptada su legitimidad por éste, el Secretario de la Institución dio lectura a las Letras para conocimiento de todos los fieles.

Todo transcurre bajo el control minucioso de los seis ceremonieros, coordinados por el Maestro de Ceremonias de la catedral, el canónigo don Rafael Vez Palomino. La experta en lenguaje de signos, Miriam Trigo, va haciendo inteligible el desarrollo del acto litúrgico a las personas con discapacidad auditiva.

Los medios acreditados hacen posible la retransmisión de la solemne ceremonia a los ausentes. En directo, las cadenas radiofónicas COPE y Radio María llevan el sonido y los comentarios autorizados sobre la acción litúrgica a todo el ámbito nacional. También, la cadena de televisión “María Visión” va enviando a través de la TDT y por conexión vía internet, la imagen y el sonido de la toma de posesión de D. Rafael. Otras emisoras de radio y televisión preparan amplios reportajes sobre la misma.

La prensa escrita y gráfica acreditada al caso prepara sus crónicas siguiendo el desarrollo del evento.

Don Rafael se ha sentado en la sede catedralicia, ha recibido el abrazo de paz de su antecesor D. Antonio, ha tomado el báculo en sus manos y ha cubierto su cabeza con la mitra gaditana y ceutí: ya es el Obispo de Cádiz y Ceuta.

La asamblea -unas mil doscientas personas-, puesta en pie, aclamó a su nuevo prelado, mientras la coral entonaba el motete “Tu es Sacerdos” de Aloys Desmet. Numerosas habían sido las ocasiones en las que el Coro de la parroquia de San Jorge, Mártir, de Madrid, había interpretado esta pieza, precisamente bajo la dirección del entonces párroco de la misma y, desde este momento, Obispo de Cádiz y Ceuta.

Una nutrida  representación de otras confesiones cristianas invitadas al acto también se unía al júbilo de los católicos en estos momentos históricos de nuestra Iglesia particular.

“Tu es sacerdos in aeternum secundum órdinem Melchisedech”, repetía la coral Virelay, dirigida por Jorge García, mientras los aplausos al nuevo obispo retumbaban en las altas bóvedas del templo. Un momento gozoso de gratitud al buen Dios por la persona del nuevo obispo, que ya se había ganado el fervor del pueblo.

Seguidamente, el ya obispo emérito, Don Antonio Ceballos, seguido de una representación del clero diocesano, de los religiosos y religiosas, del seminario y de los fieles, se acercaban a saludar a su obispo, al tiempo que le manifestaban su obediencia y reverencia. La coral interpretaba en este momento el Himno del Gloria, de la Misa de Ángelis.

Ya desde la Sede, el obispo presidente invitaba a la oración en silencio: Oremos.

Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que el Beato Juan Pablo II, Papa, guiara tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre.

Era la oración Colecta de la Misa, que marca el tono de toda la celebración eucarística.

Se proclamaron desde el púlpito las lecturas, la primera del profeta Isaías (52,7-10), el salmo 95 y la segunda, del apóstol san Pablo a los Romanos (1,6-14). El coro entonó el Aleluya, pieza original de su director, y en procesión, con incienso y cirios, el diácono pedía la bendición del obispo y proclamaba el Evangelio de San Juan (21, 15-17). Acabada la lectura, el diácono daba a besar el Libro de los Evangelios al obispo, quien tomándolo en sus manos bendecía al pueblo, haciendo sobre él la señal de la cruz.

A continuación, desde la Sede, el nuevo obispo, en su homilía nos anunciaba como gran meta la de evangelizar a nuestra sociedad, aún sin definir caminos pastorales concretos. Había comenzado con un  guiño al gaditanismo de los presentes: “A Cai no le llaman Cai, que le llaman relicario, porque tiene por patrona a la Virgen del Rosario”. Devolver la esperanza perdida a este pueblo que tantas veces olvida sus raíces cristianas,  es el gran reto que nos marcaba, lejos de la resignación y el desaliento. Nos invitaba a vivir la “fantasía de la caridad”-en palabras de Juan Pablo II- porque la felicidad que buscamos tiene un nombre y un rostro: el de Jesús de Nazaret.

Después de un tiempo de silencio, se elevaba la oración de los fieles, rogándose por el Papa y los obispos, por el titular de la diócesis, por el obispo emérito, por la Iglesia de Cádiz y Ceuta y por todos los que sufren por diversos motivos.

Seguidamente, comenzaba la liturgia eucarística con el prefacio de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote y la tercera plegaria. La comunión del Pan Consagrado unió a todos los que se acercaron a la Mesa del Señor en el sólo Cuerpo que es la Iglesia.

La Coral interpretaba piezas del propio archivo catedralicio mientras los ministros repartían a los fieles el Cuerpo de Cristo. Después de un silencio y de la última oración de la Misa, el obispo impartía por primera vez su bendición al pueblo de Cádiz y Ceuta.

El canto a María –la Salve Marinera- ponía un final solemne y entrañable a esta Eucaristía con la que tomaba posesión Don Rafael Zornoza Boy de la diócesis de Cádiz y Ceuta.

Con el saludo afectuoso del señor obispo, al pie del presbiterio, a las autoridades civiles, militares y religiosas, y a cuantos quisieron acercarse a él, terminaba este acto solemne e histórico en el que el pueblo de Cádiz aclamó por primera vez a su pastor Rafael, enviado por Su Santidad el Papa Benedicto XVI para bien de esta diócesis. Las campanas de nuestra catedral llevaron la buena noticia a toda la ciudad de Cádiz.

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