Imanol Zubero cierra la IX Semana de la Pobreza y Exclusión con su mirada de misericordia desde lo social

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La diócesis de Asidonia-Jerez, conocida también simplemente por diócesis de Jerez, ​ es una jurisdicción de la Iglesia católica de España que comprende el norte de la provincia de Cádiz, tomando como límite y frontera natural el curso del río Guadalete.

Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha celebrado un año más la Semana de la Pobreza y Exclusión que, en esta ocasión, ha alcanzado la novena edición. Imanol Zubero, profesor titular de Sociología de la Universidad del País Vasco, ha puesto hoy el broche final a este ciclo, profundizando en «La Misericordia y su visión desde lo Social».

Jerez, 14 de abril 2016. En esta novena edición, Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha enmarcado la Semana de la Pobreza y Exclusión con el título “Misericordia y Compromiso”. Un ciclo muy especial en el que se han puesto sobre la mesa visiones o perspectivas diferentes de la realidad actual de pobreza y exclusión en torno a la Misericordia, clave de este año.

Francisco Domouso, director de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha sido el encargado de abrir esta última jornada y a continuación, Cristobal Mora, responsable de formación y voluntariado de Cáritas Diocesana ha presentado al ponente de esta tarde, Imanol Zubero, profesor titular de Sociología de la Universidad del País Vasco y gran conocedor de la realidad actual.

De este modo, Zubero comenzaba, como hicieron los ponentes en las jornadas anteriores, definiendo la misericordia como «la virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos» y a continuación, ponía ya sobre la mesa la clave de su ponencia: la mirada. Para ello, hacía referencia a la bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia del Papa Francisco en la que se dice que «misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida». Ante ello, añadía que «los seres humanos construimos el mundo con nuestra mirada».

Así, y siguiendo con este concepto, afirmaba que «la mirada ética sólo puede ser una mirada entre seres iguales, sólo cuando reconocemos la igualdad miramos éticamente», para lo que planteaba entonces el por qué es importante reconocer como iguales, ya que «hay cosas que jamás haríamos a aquellas personas a las que miramos con misericordia, éticamente, a las que incorporamos a nuestro espacio de igualdad». Acto seguido volvía a incidir en ello, planteando que «¿y quiénes son los nuestros?», a lo que añadía que «tenemos una enorme facilidad y capacidad para ver diferencias, para excluir, para dejar fuera de la mirada» y facilidad para «en vez de llamar al otro hermano o hermana, llamarle forastero, extranjero, extraño».

En este punto de su intervención planteaba al auditorio que «¿cuándo es la última vez que miramos a los ojos a una persona refugiada, a una persona pobre, enferma o vulnerable?» y hacía hincapié en que «me preocupa que quizás he mirado sin ver», ya que «la mirada de la misericordia cuando la entrenamos bien es incomoda porque nos saca de los caminos conocidos, implica salir de la normalidad, romper la cotidianidad, abandonar el camino seguro y mirar con el corazón».

Situándose en la realidad actual matizaba que «es muy importante educar la mirada misericordiosa en un mundo como el actual donde los problemas son universales» y añadía que «ya no basta con el camino local, ahora vemos lo que ocurre a nuestro alrededor, otra cosa es cómo lo miramos».

Sin embargo, Zubero ponía sobre la mesa una visión esperanzadora afirmando que «ya están pasando cosas, motivadas por la misericordia, están naciendo nuevas formas de organización que resultan esperanzadoras como la economía del bien común, participativa, solidaria…». Ante ello, afirmaba que «vivimos en sociedades de mercado pero, aunque antes no era fácil, el nacimiento de estas nuevas formas, muchas como resultado de la crisis, hace que «cada uno podamos elegir entre vivir en el núcleo de la sociedad de mercado, que genera tanto dolor, o alejarnos». Ante ello volvía a lanzar una pregunta al auditorio: «¿realmente estamos siendo parte de este mundo que genera todas esas víctimas a las que queremos mirar con misericordia o somos parte del desmontaje de eso?» y añadía con rotundidad que «ya sí hay alternativa».

Cerraba su ponencia afirmando que «nuestro estar cristiano se debe caracterizar por hacernos cargo de la realidad, hacer un esfuerzo de comprensión intelectual, así como cargar con ella y asumir que sólo se puede hacer desde esa mirada de misericordia».

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