
Un año más, la diócesis celebró la Vigilia de Oración contra la Trata de Personas, convocada en torno a la memoria de Santa Josefina Bakhita, con el objetivo de orar por todas las personas que sufren esta grave vulneración de su dignidad. En esta edición, la jornada se desarrolló bajo el lema: «La paz comienza con la dignidad: un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas».
Como viene siendo habitual en los últimos años, la celebración estuvo organizada por el Secretariado Diocesano de Migraciones. En esta ocasión, la Eucaristía tuvo lugar en la parroquia de Jesucristo Redentor, donde se congregaron fieles y agentes pastorales sensibilizados con esta realidad.
La Eucaristía fue presidida por el párroco, Francisco Lao, y concelebrada por el director del Secretariado de Migraciones y el jesuita Daniel Izuzquiza. La homilía estuvo a cargo del director del Secretariado, Rafael García Yebra, quien invitó a los presentes a tomar conciencia de la realidad de la trata y a comprometerse en la defensa de la dignidad humana.
Durante el ofertorio, varias personas participaron acercando al altar cinco velas, cada una acompañada de una palabra y en representación de los cinco continentes. Este gesto simbólico quiso iluminar, desde la solidaridad, las distintas situaciones de explotación que se viven en el mundo. Las velas representaban la Fe, la Paz, el Amor, la Justicia y la Esperanza.
La celebración concluyó con el rezo comunitario de la Oración a Santa Josefina Bakhita, poniendo en sus manos la realidad de quienes sufren la esclavitud moderna y pidiendo fortaleza para trabajar por su liberación y por una sociedad más justa y fraterna.
.

