EL ESPEJO EMPAÑADO

Diócesis de Almeríahttps://diocesisalmeria.org/
La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Ahora en invierno, cuando uno sale de la ducha, el espejo está empañado de vapor. Y, ¿saben una cosa?, que casi lo agradezco. Me afeito, me peino y acicalo sin tener que profundizar en los detalles de mi cara y de mi cuerpo que van deteriorándose con el paso de los años. De hecho, le doy gracias a mi amigo Antonio, que me instaló el espejo en mi nueva casa, y lo puso demasiado alto. No sabe el favor que me hizo en su momento (je, je).

Cuesta mirarse al espejo por fuera, pero más cuesta por dentro. Aceptar que sentimos lo que sentimos, deseamos lo que deseamos, hemos hecho lo que hemos hecho… en definitiva que SOMOS LO QUE SOMOS. Aunque vamos deprisa e intentamos entretenernos lo más posible para no afrontar esas grandes cuestiones, de vez en cuando el espejo delator nos hace enfrentarnos irremediablemente a la verdad de lo que somos.

En el laberinto de la aceptación, se entremezclan las presiones sociales (esos tiritos que se lanzan para que cambies, ese “piropo” de la amiga –“¡Uy! estás más gorda”-; ese machaque del sacerdote -“tienes que ser más bueno”-), y el reto más personal de reconocer y aceptar lo que realmente sientes y deseas.

La mejor noticia del creyente viene cuando uno descubre que Dios te quiere más que tú mismo muchas veces. Que no pone condiciones para su amor, que te mira con cariño y te dice: Pepe, Encarni, Manuel, María… TE QUIERO COMO ERES. Esa aceptación incondicional de Dios es el mayor de los tesoros, lo mejor que me ha pasado. Luego vendrá la conversión y el compromiso. Pero ese amor incondicional es la condición sine qua non para la salud mental y la madurez.

Hoy, Señor, me miraré en el espejo de cuerpo entero. Por fuera y por dentro. Y antes de pensar en los kilos que debería perder, la crema que debería ponerme, las cosas que debería cambiar por dentro, me diré: ME ACEPTO, me quiero, me aceptas, ME QUIERES. Y saldré a la calle con la cara lavada y la sonrisa puesta para hacer más bonita la vida de los otros.

Ramón Bogas Crespo

Director de comunicación del obispado de Almería

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