
El colegio Compañía de María acogió el pasado domingo 17 de mayo una enriquecedora jornada de convivencia y deporte organizada junto al Servicio Jesuita a Migrantes (SJM-Almería), en la que participaron cerca de un centenar de personas entre jugadores, alumnado, profesorado, voluntariado y familias. La actividad reunió a unos 50 futbolistas distribuidos en 8 equipos de fútbol sala, convirtiendo las instalaciones de este conocido centro educativo del corazón de la ciudad en un auténtico espacio de encuentro, alegría y fraternidad. Durante toda la tarde se respiró un ambiente cercano y festivo, donde el deporte sirvió como puente entre personas de distintas culturas y trayectorias vitales.
Uno de los aspectos más significativos de la jornada fue la diversidad de las personas participantes. En las pistas convivieron jóvenes y adultos procedentes de Marruecos, Senegal, Gambia, Ghana, Túnez, Mauritania, Guinea Conakry, Mali y España, participantes vinculados a proyectos y recursos del SJM en San Isidro de Níjar, Hogar Papa Francisco y Casa Arrupe. Para favorecer el encuentro y mezclar realidades diferentes, los equipos se organizaron sin distinguir procedencias ni grupos habituales, quedando identificados únicamente por colores: morado, verde, rojo y naranja. El resultado fue una tarde de compañerismo y buen humor, donde muchos terminaron celebrando goles y compartiendo conversación con personas a las que apenas conocían unas horas antes.
La iniciativa forma parte de un trabajo conjunto entre entidades comprometidas con la inclusión y la construcción de comunidad. La actividad se desarrolla dentro de un programa financiado por la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, cuyo apoyo permite impulsar espacios de participación y convivencia como este. Asimismo, la colaboración de Coprohníjar, que aportó agua y sandías para los participantes, ayudó a crear un ambiente todavía más acogedor y familiar durante toda la jornada.
El gesto del colegio Compañía de María, abriendo sus instalaciones y sumándose activamente a esta propuesta, representa también una apuesta clara por la cultura del encuentro y la convivencia en la ciudad de Almería. Más allá de los resultados deportivos, la tarde dejó imágenes de cercanía, respeto y participación compartida, recordando que la construcción de una sociedad más fraterna comienza muchas veces en espacios sencillos: una pista deportiva, una conversación al terminar un partido, un bocadillo compartido o el aplauso conjunto tras un buen gol. Iniciativas como esta muestran cómo el deporte puede convertirse en una herramienta privilegiada para fortalecer la vecindad, romper prejuicios y seguir construyendo comunidad.

