BESOS DE AMOR

Diócesis de Almeríahttps://diocesisalmeria.org/
La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería.

Si os dijera que la cuaresma no es una especie de Ramadán, me diríais: y la oración, el ayuno y la limosna ¿no lo viven también en tiempo del Ramadán los islámicos?  Y si os dijese que la cuaresma no es un tiempo voluntarista para ver si nos acercamos más a la voluntad de Dios, me diríais, entonces ¿no es esto lo que siempre nos han dicho y hemos hecho? Si os dijera hoy que la cuaresma es el tiempo de la resurrección, me diríais, te equivocas, eso es la Pascua. Pues bien, la cuaresma se trata sobre todo y ante todo de encontrarnos con Dios que nos ama.

Tenemos que reciclar muchos de nuestros conceptos y prácticas piadosas y darles de nuevo el valor que tienen en orígen. Si hacemos hincapié sólo en lo negativo de nuestra vida nos hundiremos, y diremos: una cuaresma más y no he cambiado nada. Se parecerá a los propósitos del año nuevo. Y por qué, porque no responde a nada ni a nadie, sólo a mí mismo: tengo… necesito…  quiero. Sujeto “Yo”. Y nos frustramos, porque yo que soy el sujeto, al final cuando no pueda o no tenga fuerza de voluntad, me digo a mi mismo: bueno tampoco pasa nada, no era para tanto.

Pero si la cuaresma es una respuesta al amor que recibimos, el sujeto ya no soy yo, sino “tú” y “nosotros” y no te rendirás, porque no puedes fallar a aquél que tanto te ama. La cuaresma se vive con Cristo, por Cristo y en Cristo, que sube a Jerusalén con sus apóstoles y con su Iglesia, para entregar la vida por amor.

Que bien lo entendían los primeros cristianos cuando preparaban a los catecúmenos adultos para ser bautizados en la noche de la vigilia Pascual, ¡la gran fiesta cristiana! más que la semana santa y sus procesiones. Qué fácil nos vamos a lo meramente externo y perdemos lo esencial. Los catecúmenos eran iniciados en los misterios del reinado del amor de Dios. No se dirigía tanto la mirada a lo que debían de renunciar sino a todo lo que iban a recibir y era mucho. Sólo el ardor del corazón les provocaba la iluminación: cuánto vamos a recibir por medio de Jesucristo, de este Dios tan desconocido y que tanto nos ama.

Si viviéramos la cuaresma sólo desde la perspectiva de la Alianza, qué bien nos haría, como se nos esponjaría el corazón y como cambiaríamos con gusto, pues los sacrificios, entonces sí serían los caminos que nos harían más sagrados y haríamos eco en nuestra vida: “vosotros seréis como dioses, nunca moriréis”. Los evangelios de la cuaresma [sobre todo los de los domingos] nos irán marcando como hitos el camino de la luz hacia la resurrección.

Hay un hermoso texto, (que he citado muchas veces) en el que el profeta Oseas 4,11 expresa con una imagen todo lo que os estoy intentando decir: “Dios coge a Israel en brazos, como un niño pequeño, y lo acerca a sus mejillas”. Y Dios nos marcará en la frente, para que nadie nos haga daño. Hagámonos como niños, confiemos en Dios y dejémonos que nos alce a sus mejillas para que podamos sentir la ternura de tan gran Padre. Y os aseguro que nuestra vida cambiará, y no como una gran pesada carga, sino como una liberación.

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