Los delegados diocesanos de Pastoral Familiar, Pilar Acero y Alberto Consuegra, han representado a las familias almerienses en los actos presididos por el Papa León XIV durante este intenso fin de semana en Madrid. Junto a miles de peregrinos llegados de toda España, han compartido una experiencia que describen como un auténtico signo de esperanza para la Iglesia.
Desde el inicio del viaje percibieron la magnitud de la convocatoria. «Las áreas de servicio estaban atestadas de autobuses y coches que nos hacían pensar en una masiva llegada de peregrinos de todas partes de España», explican.
La presencia de los jóvenes fue una de las imágenes que más les impresionó. «Había muchos grupos de jóvenes ataviados con camisetas hechas ex profeso que animaban con sus cantos las calles del centro de Madrid. Me recordaba al “hagan lío” del papa Francisco». Entre las canciones que resonaban durante estos días recuerdan una especialmente significativa: «Nos gusta el jaleo, el jaleo, el jaleo controlado».
Sin embargo, más allá de la alegría y el ambiente festivo, destacan la profundidad espiritual vivida durante la vigilia de oración. «Jóvenes contentos de estar juntos celebrando su fe y que por la noche en la vigilia rezaban como un alma sola en un silencio atronador».
Pilar y Alberto subrayan también el clima de fraternidad que se respiraba entre los peregrinos. «El clima de comunidad, de ayuda y entrega mutua daban sentido al alma del viaje». Como muestra de ello recuerdan un gesto sencillo pero elocuente: «Los vecinos de las casas cercanas a las colas de jóvenes, dándose cuenta del calor, ofrecían agua a los peregrinos. Madrid, generosa, acoge e integra la comunidad».
La celebración culminó este domingo con la Eucaristía del Corpus Christi y la posterior procesión. Para los representantes de la Pastoral Familiar, este momento resumió el sentido profundo de todo lo vivido: «Se ha dado el culmen al sentido de la experiencia, sabernos diversos en un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo Pan».


