El Círculo de Silencio de Jaén, del 17 de septiembre, ha querido mirar hacia Ceuta, una ciudad cuya realidad migratoria no puede reducirse a una crisis política, a un problema de gestión ni a una situación que deba afrontar en solitario. Ceuta es mucho más: sufrimiento y resiliencia; frontera y encuentro; memoria, resistencia, interculturalidad, permanencia y solidaridad.
Detrás de las cifras hay personas. 145 vidas perdidas, según el recuento de Caminando Fronteras: 145 familias, 145 historias interrumpidas. Y una pregunta que permanece: ¿qué se hizo y qué no se hizo para evitar esas muertes?
Hay algo todavía más doloroso que contar a los muertos que es preguntarnos qué hicimos, y qué dejamos de hacer, para evitar que murieran. Una cifra puede caber en un titular, pero nunca puede contener una vida.
Del silencio a la exigencia
Desde Jaén hacemos nuestra la llamada de más de 140 organizaciones que reclaman una respuesta humanitaria digna para las personas migrantes y refugiadas en Ceuta. Por ello, trasladamos el compromiso de todas las administraciones.
Ceuta no puede afrontar sola una realidad que interpela al conjunto del Estado. No aceptamos que las administraciones se pasen la responsabilidad mientras las personas esperan. La emergencia humanitaria exige decisiones, no excusas.
Y mientras exigimos respuestas públicas, queremos mirar también hacia quienes, desde abajo, sostienen la vida cuando las instituciones no llegan: profesionales, vecinos y vecinas, colectivos y organizaciones que acompañan, acogen y defienden derechos.
De manera especial, expresamos nuestra solidaridad con la Asociación Elín, por su trabajo con las personas migrantes, y proponemos una colaboración económica como gesto concreto de apoyo, porque acompañar es una forma de resistir y, porque nadie debería sentirse solo cuando ha tenido que dejar atrás su casa, su tierra o su vida. No estáis solos.
El silencio que abre caminos
Nuestro silencio no quiere cerrar los ojos, sino abrirlos. Es el silencio ante quienes ya no pueden hablar, ante las familias que siguen esperando respuestas y ante quienes cada día sostienen la acogida. Guardamos silencio para no acostumbrarnos a la muerte en las fronteras. Para que ninguna cifra consiga borrar un rostro. Para recordar que la dignidad no tiene frontera y que el odio nunca puede ser el camino, cerrando el Círculo con la canción de Jorge Drexler “Nuestro trabajo / Los puentes”.
Porque cuando el mundo parece irse al abismo, también hay quienes entienden que su tarea es mantener los puentes abiertos. Y esa canción expresa de alguna manera lo que hoy hemos querido hacer: no resignarnos a los muros, no acostumbrarnos a la distancia, no dejar que el miedo cierre los caminos.
Tender puentes entre quienes llegan y quienes acogen; entre Ceuta y el resto del Estado; entre quienes murieron y la memoria que les debemos; entre la ciudadanía que sostiene y las administraciones que tienen la obligación de responder. Hay momentos en los que tender un puente no es solo un gesto simbólico sino una forma de compromiso con la vida. Desde Jaén, queremos mantener ese puente abierto.
Círculo de Silencio de Jaén

