La Real Parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla ha acogido este 8 de noviembre la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora del Amparo, en una jornada histórica para la hermandad y toda la comunidad parroquial. Monseñor José Ángel Saiz Meneses ha presidido la celebración y ha invitado a los fieles a convertir el amparo recibido de María en compromiso de servicio y caridad hacia los demás.
La Eucaristía ha estado concelebrada por el párroco de la Magdalena, Francisco Román, y una veintena de sacerdotes. En esta han participado autoridades civiles con el alcalde, José Luis Sanz, al frente; la junta de gobierno de la Hermandad del Amparo, encabezada por su hermana mayor, Paquibel Ruiz; dos religiosas de la Institución Benéfica del Sagrado Corazón de Jesús (Regina Mundi) y medio centenar de hermanos mayores y representantes de otras corporaciones de la ciudad.
Durante su homilía, el arzobispo de Sevilla ha destacado el profundo significado de este acontecimiento, recordando que la coronación “no añade nada a la gloria que Dios ya ha concedido a María”, sino que constituye una expresión visible del amor, la gratitud y la confianza de sus hijos. En este sentido, ha subrayado que la corona más hermosa que los fieles pueden ofrecer a la Virgen es “una hermandad que crezca en espiritualidad, formación y caridad, una parroquia que avance en comunión y misión y unos cristianos cada vez más fieles a Jesucristo”.
El prelado ha centrado también su reflexión en el Evangelio de las diez vírgenes invitando a los presentes a mantener encendida la lámpara de la fe y a vivir en actitud de vigilancia y espera del Señor. “María es modelo de toda la Iglesia porque acogió el don de Dios con su fe y su amor virginal, dejándose moldear por la gracia”, ha recordado el arzobispo citando al papa León XIV. Por eso, ha insistido en que no basta con conservar las tradiciones o acompañar a la Virgen en sus cultos y procesiones, sino que es necesario aprender de Ella a escuchar la Palabra de Dios y cumplirla.
Dimensión caritativa de la coronación
La historia de la Hermandad del Amparo está profundamente vinculada a la parroquia de Santa María Magdalena. Sus primeras Reglas fueron aprobadas en 1736 y, tras el terremoto de Lisboa de 1755, la feligresía y la hermandad interpretaron la ausencia de daños de consideración en la parroquia como una muestra de la protección maternal de la Virgen. Desde entonces, formularon el voto de tributarle solemnemente culto.
Más de dos siglos y medio después, aquella invocación continúa viva. Una devoción que se resume en “un detalle entrañable de la imagen”, ha señalado don José Ángel: el corazón alado, “signo de la prontitud del amparo y de la protección maternal de María. Un corazón con alas, un corazón dispuesto a acudir, un corazón que no permanece indiferente ante el sufrimiento”.
Más adelante, monseñor Saiz ha puesto de relieve la dimensión caritativa de la coronación, que ha querido concretarse en la colaboración con la Institución Benéfica del Sagrado Corazón de Jesús, Regina Mundi. Al respecto, la hermana mayor del Amparo ha señalado que la obra social “nos ha cautivado para siempre, desde la primera visita que hicimos a Regina Mundi con su lema de ‘Confianza sin límite en la Providencia’ y esa enorme labor que hacen para los más necesitados, a los que seguiremos ayudando en todo lo que esté a nuestro alcance”.
La coronación no es la meta
El arzobispo ha insistido en que esta coronación no debe entenderse como una meta, sino como un nuevo comienzo para la hermandad y para toda la comunidad parroquial. Ha animado a los hermanos a que este acontecimiento se traduzca en “un crecimiento de la vida de oración, una mayor participación en la Eucaristía, más formación cristiana, más fraternidad, más jóvenes que encuentren en la Hermandad una verdadera escuela de fe, más familias acompañadas, más caridad silenciosa, más disponibilidad para colaborar con la parroquia, más preocupación por transmitir la fe”.
Asimismo, ha destacado el carácter parroquial de esta celebración, llamada a revitalizar la espiritualidad no solo de la Hermandad del Amparo, sino también de toda la feligresía.
Don José Ángel ha concluido su homilía con una breve oración de intercesión a la Virgen del Amparo. A continuación, ha bendecido la corona de plata dorada de principios del siglo XVIII. La pieza ha sido restaurada y se le ha añadido un arco inferior hecho de oro aportado por los devotos. Asimismo, la corona se ha enriquecido con algunas joyas del tesoro de la Virgen, con la premisa de que esta aplicación debía ser reversible.
A continuación, monseñor José Ángel Saiz Meneses ha coronado la imagen de la Virgen del Amparo, un momento histórico para la hermandad y para la parroquia sevillana que ha provocado un largo y emotivo aplauso.
La ceremonia ha continuado con la liturgia eucarística y ha concluido con la firma del acta de la coronación canónica.
Finalmente, la hermandad ha informado que, ante las adversas previsiones meteorológicas, aplaza al 15 de noviembre la procesión prevista para hoy tras la ceremonia de coronación.
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