

La parroquia de Santa Ana, en Cádiz, acogió el pasado domingo 26 de julio un emotivo acto de reconocimiento a la feligresa Teresa Guiertych, distinguida con el título de «Feligrés Ejemplar» por su dilatada y ejemplar dedicación a la evangelización y a la divulgación de la doctrina católica. La entrega tuvo lugar durante la celebración de la eucaristía del XVII Domingo del Tiempo Ordinario, coincidiendo con la festividad de san Joaquín y santa Ana, abuelos del Señor Jesús, y en el marco de la VI Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, promovida por la Iglesia universal.
La homenajeada, que ya recibió hace algunos años la medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense concedida por la Diócesis de Cádiz y Ceuta en reconocimiento a su destacada labor pastoral diocesana, no pudo estar presente al encontrarse fuera de la ciudad. En su nombre recogió la distinción su hijo, Carlos Revenga Guiertych, de manos de María del Mar Manuz Leal, directora del Secretariado Diocesano de Personas Mayores.
Durante el acto, Carlos Revenga dio lectura a unas palabras escritas por su madre, en las que expresaba su profundo agradecimiento por un reconocimiento que calificó de «inmerecido», al tiempo que manifestaba su deseo de seguir sirviendo a la Iglesia con humildad y fidelidad. El sencillo homenaje estuvo marcado por un ambiente de cercanía y emoción, concluyendo con una cálida y prolongada ovación de los fieles asistentes.
La celebración coincidió con la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, instituida por el papa Francisco y celebrada cada año en torno a la memoria litúrgica de san Joaquín y santa Ana. En esta edición de 2026, el papa León XIV dirigió un mensaje a toda la Iglesia en el que recordó que las personas mayores «son un tesoro de memoria, fe y esperanza para las nuevas generaciones» y animó a las comunidades cristianas a fortalecer los vínculos entre jóvenes y mayores, promoviendo una auténtica cultura del encuentro y del cuidado. Asimismo, invitó a reconocer el papel insustituible de los abuelos en la transmisión de la fe y de los valores cristianos, destacando que su testimonio sigue siendo una fuente de esperanza para la Iglesia y para la sociedad.
En este contexto, el reconocimiento a Teresa Guiertych adquirió un significado aún más especial, al poner de relieve la fecundidad de una vida entregada al servicio de la comunidad eclesial y al anuncio del Evangelio. Su trayectoria constituye un ejemplo de compromiso laical y de perseverancia en la misión evangelizadora, reflejando el espíritu de una jornada dedicada precisamente a agradecer la aportación de los mayores a la vida de la Iglesia y a la transmisión de la fe entre generaciones.

