Los grupos Galilea de la Diócesis celebran su encuentro de fin de curso en la Casa de la Iglesia

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El pasado domingo, 14 de junio, de 18:00 a 20:00 horas, se celebró en la Casa de la Iglesia de Jaén el encuentro de fin de curso de los grupos Galilea de la Diócesis. La jornada reunió a participantes y catequistas acompañantes que, durante este curso, han compartido un camino de crecimiento en la fe, vida comunitaria y seguimiento de Jesucristo.

El encuentro contó también con una charla del delegado diocesano de catequistas, centrada en la figura y el perfil del acompañante de grupos. En su intervención, ofreció diez consejos para acompañantes, subrayando que acompañar no es dirigir, imponer ni dar recetas, sino caminar juntos, escuchar activamente, favorecer la corresponsabilidad y ayudar a construir el “nosotros” dentro del grupo.

Entre las claves propuestas destacó la importancia de la empatía, la acogida incondicional, la comunicación asertiva, el uso de preguntas abiertas, el cuidado de las relaciones comunitarias y la necesidad de que el propio acompañante cuide su vida espiritual y se deje acompañar. De este modo, se recordó que el acompañante cristiano está llamado a vivir con madurez de fe, sentido comunitario y conocimiento del itinerario de discipulado.

Un rito de entrada en el discipulado

La jornada concluyó con un significativo rito de entrada en el discipulado Galilea, inspirado en la tradición catecumenal de la Iglesia. Durante la celebración, el Vicario de Evangelización signó con la cruz a cada participante, mientras que los catequistas acompañantes hicieron entrega de una cruz como signo visible del nuevo paso que comienzan en su itinerario cristiano.

Galilea, un camino para crecer como discípulos misioneros

Galilea es una propuesta de discipulado misionero que se ofrece a quienes, después de haber vivido una experiencia de primer anuncio y de haber perseverado en grupos pequeños, desean seguir creciendo en su fe de forma más madura, comunitaria y misionera.

Este itinerario forma parte de un proceso pastoral que busca ayudar a pasar de una fe recibida o simplemente practicada a una fe vivida como seguimiento personal de Jesús. En este camino, los participantes profundizan en la Palabra de Dios, la oración, la vida fraterna, el discernimiento, el acompañamiento y la misión, de manera que puedan crecer como cristianos adultos y corresponsables en la vida de la Iglesia.

Galilea se sitúa así dentro de una comprensión más amplia del proceso evangelizador: la Iglesia anuncia el Evangelio, acompaña el nacimiento y crecimiento de la fe, e introduce progresivamente a los creyentes en la vida comunitaria y en la misión. Como recuerda la reflexión pastoral sobre el proceso evangelizador, la acción de la Iglesia busca que los creyentes recorran un camino hacia la santidad, se injerten en Cristo y lleguen a ser misioneros del Evangelio en medio del mundo.

El signo de la cruz: pertenencia, amor y seguimiento

El rito vivido en este encuentro tiene una especial hondura espiritual. En el catecumenado, el rito de entrada no es solo una ceremonia de bienvenida, sino un signo público de que una persona, habiendo escuchado el anuncio de Jesucristo, desea comenzar un camino más consciente de discipulado.

Uno de los gestos centrales fue la signación con la cruz. Al recibir la cruz, el discípulo expresa su deseo de pertenecer a Cristo. La cruz es el signo del amor entregado de Jesús hasta el extremo y de su victoria sobre el pecado y la muerte. Por eso, recibirla supone aceptar el camino del Evangelio: vivir unidos a Cristo, dejarse transformar por Él y seguirlo con toda la vida.

Este gesto recuerda las palabras de Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga” (Lc 9,23).

Con este encuentro de fin de curso, los grupos Galilea concluyen una etapa y abren un nuevo tiempo de camino compartido. La celebración ha querido expresar que el discipulado cristiano no es solo formación, sino una llamada a vivir como seguidores de Jesús, en comunidad y al servicio de la misión de la Iglesia.

Delegación de Primer anuncio, Catecumenado y Catequesis

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