

El pasado sábado 6 de junio, la parroquia de San Miguel de Guadix celebró el tradicional «Corpus Dominicano», una festividad heredada del antiguo privilegio concedido a la Orden de Predicadores para celebrar la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo el domingo dentro de la octava del Corpus Christi.
Aunque la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II modificó el calendario de la octava del Corpus, esta entrañable costumbre ha permanecido viva en aquellos lugares vinculados históricamente a los dominicos. Tal es el caso de la parroquia de San Miguel, cuya sede se encuentra en el templo conventual de Santo Domingo el Real de Guadix.
La Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario es la encargada de conservar y promover esta tradición, profundamente arraigada en la vida religiosa de la corporación.
Como cada año, el templo presentó un aspecto extraordinario gracias al trabajo realizado durante más de un mes por las Hijas de la Sagrada Familia y numerosas feligresas, que elaboraron artesanalmente cientos de flores con las que se confeccionaron las bellísimas alfombras que adornaron el recorrido procesional en el interior de la iglesia.
La procesión estuvo acompañada también por numerosas muestras de fervor popular, entre ellas diversas petalás al paso de la Custodia, destacando especialmente la ofrecida por la Congregación Servita.
El momento más emotivo de la celebración tuvo lugar cuando el párroco impartió la bendición con el Santísimo Sacramento a toda la ciudad de Guadix desde el Mirador de la Magdalena.
Una celebración que, un año más, puso de manifiesto la profunda devoción eucarística de la comunidad parroquial de San Miguel, así como el compromiso de la Hermandad Sacramental de san Miguel y de tantas personas que trabajan generosamente para mantener viva esta tradición en nuestra parroquia.
José Manuel Martos Segura

