

Huéscar ha demostrado su amor por el Santísimo Sacramento del Altar, una celebración que une fe, cultura y tradición y que constituye una de las manifestaciones religiosas más hermosas del municipio. Una vez más, ha vuelto a vivir con profunda fe y devoción la solemnidad del Corpus Christi, que, gracias al esfuerzo de la Hermandad del Santísimo, es una de las celebraciones religiosas más importantes y arraigadas en nuestra ciudad. Y, como cada año, han sido muchas las personas que han acompañado al Santísimo Sacramento, en un día marcado por el recogimiento, la oración y la belleza de una tradición que se mantiene viva generación tras generación.
La víspera de la festividad está marcada por la realización de los altares, este año de nuevo ocho, que son recorridos por la banda municipal, interpretando los tradicionales villancicos del Corpus, escritos para esta ocasión por Juan María Guerrero de la Plaza. También esa noche pasa la rondalla cantando la Misa de los despertadores.
Los altares fueron preparados por las distintas hermandades de la ciudad, dos familias particulares y Cáritas. Todos dedicaron tiempo, esfuerzo e ilusión para engrandecer una celebración tan significativa para los fieles oscenses. Decenas de personas trabajaron para que cada detalle estuviera listo al paso de la custodia. Flores, colgaduras, hierbas aromáticas, imágenes religiosas y diversos elementos ornamentales transformaron las calles de Huéscar en un auténtico testimonio de fe y devoción popular.
El momento culminante llego el domingo día 7 de junio, a las 10 de la mañana, con la celebración de la Eucaristía y la posterior salida de la custodia, conocida como “La Torrecilla”, una joya de la orfebrería del siglo XVI que recorre cada uno de los altares, parándose a la altura de ellos para el rezo de una estación. Vecinos y visitantes pudieron contemplar el esmero con el que habían sido elaborados, convirtiéndose cada uno de ellos en una expresión visible de la fe de quienes los hicieron posibles.
La celebración contó también con el protagonismo especial de los niños y niñas que este año han recibido su Primera Comunión. Ataviados nuevamente con sus trajes y vestidos de comunión, participaron activamente en la solemne Eucaristía, siendo los encargados, junto a sus padres, de realizar las lecturas y presentar las ofrendas durante la celebración. Su presencia aportó un significado especial a la jornada, simbolizando la continuidad de la fe y el compromiso de las nuevas generaciones con las tradiciones religiosas de la comunidad.
Con siglos de historia a sus espaldas, el Corpus Christi de Huéscar sigue siendo una muestra viva del patrimonio cultural y religioso de la comarca, una celebración que cada año reúne a vecinos y visitantes en torno a una tradición que mantiene intacta su esencia. La parroquia se muestra agradecida a todas las personas que han hecho posible esta celebración; a las hermandades y cofradías que han realizado los altares, junto con la personas particulares y Cáritas, que dieron una belleza singular a la santa Misa y a la procesión; al ayuntamiento, por su gran colaboración; y especialmente a la Hermandad del Santísimo, por seguir cumpliendo con el objetivo para la que fue fundada, que no es otro que dar culto al Santísimo Sacramento del Altar.
Parroquia de Santa María, de Huéscar

