La visita del Santo Padre a Canarias se está viviendo como un momento histórico que dejará huella en el corazón de nuestra diócesis y que, más allá del acto en sí, está despertando una profunda conciencia de comunión, fe y responsabilidad compartida.
En este contexto, la voz de los jóvenes cobra un especial protagonismo. Es el caso de Diego Chinea Piñero, joven gomero que participará en la Eucaristía que se celebrará en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde representará al arciprestazgo de La Gomera en el momento del ofertorio. Lo hará vestido con el traje tradicional de la isla: camisa blanca, pantalón y chaqueta negra ribeteados en rojo, sombrero negro y fajín rojo.
“Para el conjunto de canarios esta visita papal se vive con mucha ilusión”, señala Diego. “Es la primera vez que el sucesor de Pedro viene al archipiélago, y eso marcará la historia. Hemos visto al Papa en grandes celebraciones en el Vaticano o en otros países, pero ahora es distinto: ahora somos nosotros quienes le recibimos en casa”. Una cercanía que, en su mirada, se vuelve también compromiso ante los grandes desafíos que atraviesan las islas.
Entre ellos, Diego no olvida la realidad migratoria que vive Canarias desde hace décadas: “Hermanos que, buscando una vida mejor, se juegan la vida y el futuro. Esto nos hace mirar a África, tan lejana y tan cercana, y nos invita a reflexionar sobre la dignidad de todas las personas y la necesidad de justicia y soluciones en origen”.
Su participación en la celebración le llegó de forma sencilla y cercana, como suelen nacer las cosas importantes en la vida de fe: la llamada de un párroco le propuso representar a la isla en las ofrendas de la misa. “Desde el momento en que salieron las inscripciones me apunté”, explica, consciente de estar ante un acontecimiento que trasciende lo personal.
Para Diego, esta visita es también una llamada interior: “Nos recuerda que formamos parte de una familia más grande, la Iglesia universal. No podemos perder el horizonte de la catolicidad, que nos une con pueblos distantes pero cercanos en la fe. El lema, Alzad la mirada, nos invita a no cansar nuestra vista en lo inmediato, en las distracciones, sino a mirar a Dios que nos guía y nos espera”.
Las parroquias gomeras organizadas para participar en la Misa del Papa
En este mismo horizonte se prepara ya La Gomera, que convertirá la salida del 12 de junio en una auténtica peregrinación insular. Desde cada parroquia, muy temprano, partirán los grupos hacia el puerto, donde el mar será punto de encuentro y de envío. Serán unas 290 personas. Ese trayecto en barco hacia Tenerife no será solo un desplazamiento, sino el primer gesto compartido de una Iglesia que camina unida.
Allí, junto al resto de la diócesis, La Gomera participará en la Eucaristía con el Santo Padre, llevando consigo las necesidades de sus pueblos, la alegría de la fe y una misma esperanza que, como el mar que rodea las islas, abraza y conecta a todos.
Un mar que une: La Gomera peregrina al encuentro del Papa León XIV

