No acapararán los focos principales durante la visita de León XIV a Gran Canaria y Tenerife el 11 y 12 de junio, pero serán el engranaje esencial para que todo funcione: más de 2.800 voluntarios han decidido donar su tiempo, energía y competencias para garantizar que todo transcurra según lo previsto durante el paso del pontífice por las islas.
Desde la gestión informática de miles de inscripciones hasta la organización de la seguridad y el protocolo, este equipo invisible trabaja a contrarreloj para que todo esté listo para cuando el papa se encuentre con migrantes y personal de salvamento en el muelle de Arguineguín y celebre una misa multitudinaria en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, entre otros actos previstos en Canarias.
Los voluntarios asumirán distintas funciones, entre ellas la acogida de los fieles, el control de accesos para dirigir a los asistentes hacia las puertas correspondientes, la distribución de agua y la atención a cualquier incidencia, cuenta a EFE el coordinador general del voluntariado en Tenerife, Pedro López.
Además, parte del equipo estará destinado a colaborar en la organización del momento de la comunión para facilitar el desarrollo de la celebración litúrgica presidida por el pontífice.
Los perfiles de los voluntarios son diversos: profesionales del protocolo, miembros de fuerzas y cuerpos de seguridad, periodistas, traductores, docentes, jóvenes y personas mayores, señala la coordinadora de la visita del papa a Gran Canaria, Enelida Hernández, y se organizarán en grupos con coordinadores formados previamente en nociones básicas de seguridad y primeros auxilios.
Silvia González (19 años) explica que decidió sumarse por tratarse de «un evento histórico» que, asegura, le llena «interiormente». Su labor será la de coordinadora de distintos grupos de voluntarios en Tenerife, una responsabilidad que afronta con ilusión y con el objetivo de «llegar a todo lo posible».
Por su parte, Francesca Torre (35 años), que ha participado en encuentros con anteriores pontífices en Lisboa y Roma, considera que formar parte del voluntariado supone «un momento único» para servir a la Iglesia, y reconoce la emoción que le causa poder ver ahora a León XIV en Tenerife al confiar en que esta visita deje un mensaje de esperanza y fortaleza para los fieles.

