El Santo Padre utilizará un buggy de golf adaptado para trasladarse desde la Plaza del Cristo hasta el Palacio de Salazar, al término del acto dedicado a la realidad migratoria. Gracias a las características de este vehículo eléctrico, León XIV podrá saludar de una manera muy cercana y directa a las personas pertenecientes a colectivos desfavorecidos que se distribuirán a lo largo de la calle Viana. Posteriormente, tomará la calle San Agustín hasta el obispado.
La presidenta del Real Club de Golf de Tenerife, Consuelo López de Vergara, no logra contener la emoción cuando relata lo que supone para la entidad que preside colaborar de esta forma con la Santa Sede y con el obispado de Tenerife, en la visita del Papa a Tenerife.
“En nombre de la junta directiva y de todos nuestros socios agradecemos enormemente la solicitud que nos ha hecho el Vaticano y la Diócesis Nivariense para poder colaborar en esta cita histórica”, indicó López. “Nos sentimos muy honrados aportando nuestro grano de arena dentro de esta organización tan amplia. Nos gusta vernos como un grupo de voluntarios más que pone al servicio lo que buenamente puede ofrecer. Sinceramente, es algo que nos brota del corazón y lo hemos afrontado con humildad y no desde el protagonismo”.
Durante este tiempo, la presidenta del Real Club de Golf expresó que han querido llevar todas las tareas de adaptación en secreto. “Hemos creído conveniente realizar los trabajos con sigilo para poder hacerlo todo con tranquilidad y mimo. De hecho, muchos de nuestros socios se enteraron cuando salió la noticia en la prensa”.
El buggy que transportará al Papa por las citadas calles peatonales laguneras es un vehículo para dos personas que ha reconvertido la parte trasera, donde habitualmente van los palos de golf, en una especie de plataforma. “Esta parte se ha modificado para que el Santo Padre pueda ir sentado”, explicó López. “Además, tiene una abrazadera para que pueda estar de pie de manera estable”.
Todo ello se ha ido elaborando siguiendo varias directrices de la Santa Sede. De esta forma, se procedió a retirar el techo y el parabrisas y se colocó una plancha de hierro entre el chasis del coche y la estructura trasera. Además, en los próximos días los trabajos se completarán con la tapicería de los apoyabrazos y de los metacrilatos y se prevé colocar una simbólica matrícula con las siglas en rojo SCV1 (Stato della Città del Vaticano 1).
También, tras varias pruebas de colores, finalmente se ha elegido el bronce para las llantas y este martes 2 de junio se procedió a colocar tres vinilos con el escudo vaticano en los laterales y en la parte frontal del vehículo.
Ahora, solo queda por concretar quién será el encargado de conducirlo. “Lo más probable es que sea alguien de la guardia suiza”, indicó López. “Estamos a la espera de que nos comuniquen este dato y también de saber quién irá acompañando en el puesto de copiloto”.

