

Casi un centenar de personas, la mayor parte jóvenes, se confirmaron el pasado domingo 24 de mayo, en la Catedral de Guadix. Los confirmandos provenían de diferentes parroquias de la diócesis: San Juan de Baza, Dehesas, Alicún, Diezma, Gor y las parroquias accitanas del Sagrario, Santa Ana y Fátima. Todos recibieron el sacramento de la Confirmación en una mañana en la que la Iglesia celebraba la solemnidad de Pentecostés.
La celebración estuvo preparada por la delegación de Apostolado Seglar, que en la víspera había preparado, también en la Catedral, una Vigilia de Pentecostés, a la que asistieron los diferentes movimientos y asociaciones laicales que hay en la diócesis, o una representación de ellos.
En la homilía, el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, habló de cómo Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo, que transforma a la Iglesia y la fortalece, especialmente a los que reciben el sacramento de la Confirmación.
También destacó que el Espíritu Santo no borra las diferencias, sino que crea unidad en la diversidad y convierte los carismas en servicio para el bien común, para la Iglesia y el mundo: “El Espíritu Santo no produce uniformidad, sino unidad en la diversidad”.
Y, desde el impulso a la misión que supuso Pentecostés en los inicios de la Iglesia, recordó que la acción del Espíritu vence el miedo, abre a la misión y hace de los cristianos testigos valientes, auténticos y reconciliados, llamados a construir puentes y no muros. “Nadie puede iluminar -les dijo a los confirmandos- si no tiene luz. Pues hoy el Espíritu Santo viene a encendernos, a llenarnos de este fuego, de esta luz que calienta frente a tanto frío de nuestro mundo, que da luz frente a tanta oscuridad de nuestro mundo, que purifica como el oro en el crisol frente a tanta mentira en nuestro mundo”.
Tras la homilía, los confirmandos recibieron el sacramento de la Confirmación. Fueron casi un centenar, que lo hicieron de manera ágil y ordenada. El obispo los fue ungiendo con el Crisma, uno a uno, y a todos, al final de la Misa, los animó a ser auténticos testigos de la fe en el mundo.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

