

Este fin de semana, las parroquias de Pedro Martínez y Alamedilla han vivido unas celebraciones llenas de fe y emoción en torno a la Pascua del Enfermo y a la solemnidad de Pentecostés. En total, alrededor de 113 hombres y mujeres recibieron la Unción de los Enfermos, signo sacramental del consuelo, la fortaleza y la ternura de Dios para quienes más lo necesitan, al tiempo que celebraban la solemnidad de Pentecostés.
La celebración tuvo lugar el sábado 23 de mayo en Pedro Martínez y el domingo 24 en Alamedilla, en el marco de la Santa Misa de Pentecostés. En ambas comunidades, mayores, enfermos y familiares participaron con profundo recogimiento en unas celebraciones marcadas por la oración, pero también por la fe y al esperanza.
Durante estos días, las dos comunidades cristianas quisieron acompañar de manera especial a las personas mayores y enfermas, poniendo ante el Señor su fragilidad, su historia y su esperanza. La Unción de los Enfermos fue recibida por quienes deseaban acercarse a este sacramento, vivido como expresión del acompañamiento de la Iglesia y de la presencia sanadora de Cristo.
Las celebraciones recordaron que nadie camina solo y que el Espíritu Santo sigue obrando en medio del pueblo de Dios, sosteniendo, levantando y dando paz al corazón en los momentos de enfermedad y debilidad.
La solemnidad de Pentecostés permitió que estas celebraciones se vivieran con un significado especial, al unir la oración por los enfermos con la invocación al Espíritu Santo, dador de vida y fortaleza en la debilidad.
Entre los mayores que recibieron al Unción de Enfermos estaban muchos de los usuarios de la residencia de la Tercera Edad que hay en Pedro Martínez.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

